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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Diario. Mi mundoIntento recordar cómo era el mundo antes de que yo dejara de escribir en mi blog. Cómo era mi mundo. Porque empecé a escribir una novela y por eso dejé el blog. Pero ahora tengo una novela inacabada y un blog completamente desastrado. Leo mis últimos post y no me reconozco. Ya no soy la misma. Hace dos años, o tres, escribía mejor, y quizá también fuera mejor. Más desdichada, pero mejor. Quiero leer mi novela, quiero corregirla y terminarla de una vez. Pero quizá todo esto se explique porque en realidad no quiero poner punto y final a esa clase de novela, un Madame Bovary de cachondeo, tan del siglo XXI… Pero ¡cuánto me acuerdo de la novela! ¡Estaba tan bien! ¡A la gente le gustaba tanto! Me pregunto si algún día podré dar a leerla sin que sea en documento de Word… Metafísico y astrológico![]()
No he ganado el concurso ese de relatos. Bueno, en cualquier caso lo raro sería que ganara. Tampoco he quedado finalista. Pero no me importa. Es el primer concurso al que me presento y es normal. También sería lo normal que no me saliera el trabajo por el que llevo sufriendo casi ya tres meses. Mi gozo en un pozo. Estoy casi segura de que no lo conseguiré, aunque la noticia se sabrá a finales de mes, o sea, la semana que viene. La primera fase me fue bien (aprobé), por lo que me ha parecido muy cruel que en la segunda se hayan notado tanto los "favoritismos" y enchufismos varios; además de mi falta de experiencia, todo hay que decirlo. Creo que tendré que “conformarme” (estoy muy agradecida) con el nuevo proyecto con el que estoy trabajando. No lo diré porque nunca he dicho nada concreto aquí de mis trabajos; sólo informaré de que se parece a lo que he venido haciendo hasta ahora, desde que hace un año me licenciara. Aunque ahora es distinto: tengo compañeros de trabajo (para bien y para mal es mejor que trabajar sola: ¡yuhu!), y es un poco más variado. Y tengo un horario, madrugo, no como antes que me organizaba el día desastrosamente.
Últimamente me siento rara. No estoy contenta conmigo misma. Cuando me meto en la cama por las noches no paro de reprocharme cosas que hago mal o que no hago y debería, o que hago y no debería, (esto sobre todo). Resumiendo, creo que el problema es mi actitud. Es como si no quisiera luchar por nada y fuera aceptando las cosas como vienen. Mientras que antes quizá quería aprovechar el día y hacer muchas cosas útiles e intelectuales, ahora parece que hago todo lo posible para que el día pase rápido y yo no haya puesto en cuestión nada respecto a mi existencia o al mundo en el que vivo. Sólo me entretengo con necedades que la gran maquinaria que es la sociedad dirige a lo que yo antes consideraba el vulgo, y lo consideraba como un ente al que yo por supuesto NO pertenecía. Esto sonará un poco metafísico, pero noto que he cambiado y es a peor. O quizá sea una nueva etapa por la que tengo que pasar para regresar luego con más fuerzas, cuando venga la tormenta. No sería la primera vez que esto me pasa.
Nada más que decir. Quiero hacer muchas cosas y hago la mitad. Quería ese trabajo, un trabajo para toda la vida que me permitiría hacer esas cosas, pero si no tiene que ser, pues que no sea. Nunca se sabe lo que te deparará el destino o lo que tiene guardado para ti. Esto también puede que suene no ya metafísico, sino astrológico, y no me gusta nada. Pero es lo que pienso (o quiero pensar) a veces. ¿Qué mejor manera de animarse a uno mismo?
P.D: La foto es del perro que quiero tener: un portuguese waterdog (aunque creo que ese es spanish). ¡Son hipoalergénicos! El camino y las dos vías![]()
Señoras y señores, he vuelto. Hacía demasiado tiempo que no escribía. Se da la paradoja de que antes, cuando escribía a diario o casi a diario, me reprochaba a mí misma el hacerlo porque lo consideraba un vicio. Ahora sé que era un buen vicio, en todo caso, que poco a poco he sustituido por otros nada encomiables. Han ocurrido muchas cosas nuevas en mi vida; y ya no siento la necesidad de escribirlas, como antes. Terminé la colaboración y ahora estoy a la espera de conocer si las dos vías que se han abierto en mi camino me conducen a algún sitio (sobre todo una de ellas, que es la que más me interesa). Si lo consigo, diré de qué se trata, e invitaré a todos los que leéis este blog a una caña, o mejor, a una copa, qué narices… Mañana es un día importante y espero que haya otros dos más, no quiero decir nada; así que me despido, (no os quejéis, al menos he escrito algo por fin, después de ¡tres meses!, para quitar de la portada a ese mosquito desagradable). ¡Espero volver a escribir aquí chorradas más a menudo! * Foto: Dublín (abril 2009). Consciencia de la estupidez![]() Hola a todos/as. Quien quiera que seáis. Hoy no he ido a currar. Me duraba la resaca de Nochevieja y tenía que descansar. Es lo que tiene ser freelance. He estado toda la mañana de compras con mi madre y mi hermana y ya he aviado a toda mi familia con los malditos regalos de Reyes. Me puse un poco talibán porque mi hermana pensaba que el libro que había pedido a los Reyes era el de Fernando Savater, cuando en realidad era el último de Juan José Millás. Reparé en que nadie me había escuchado realmente cuando dije que quería ese libro, así que al final me lo han comprado y me lo darán el día 6. Después comí unas croquetas de jamón, junto a una ensalada y una sartén de huevos rotos. Al poco volví a casa. Me metí al Facebook y me dio por escuchar el disco de Velvet Underground and Nico. Puse unos versos de la canción Venus In Furs en el mensaje de estado. No sé qué pensáis del Facebook, pero a mí cada vez me parece más ridículo. Sí, sé que estoy dentro, pero incluso desde esta perspectiva soy consciente de mi estupidez. Me pregunto si cuando la gente se hace fan del jamón serrano, de las niñas del anuncio de Bancaja o de la melodía de Movie Records, son conscientes de lo simple y absurdo que eso resulta. Yo me hago fan de escritores, músicos y películas que me gustan. Sí, me imagino que también tendrá su grado de estupidez. ¿Y cotillear? Es imposible no cotillear en el maldito Facebook. Y más yo, que lo quiero saber todo y siempre busco el lado más escabroso de la gente. En fin, creo que me voy a poner a leer en la cama. Hoy no he salido y en cierto modo me arrepiento. Podría estar tomándome un whisky en el bar bohemio de siempre para reírme un poco. Mi novela no va mal, ya llevo casi la mitad, aunque desde hace unos días, que escribí del tirón dos capítulos, no me han vuelto a dar ganas de escribir. Quizá mañana. O esta misma noche. Al fin y al cabo, no me falta material, pero quizá haya que dejarlo un poco en barbecho y cogerlo un día que realmente tenga ganas. Sin más. Releyendo![]() Me estoy releyendo Madame Bovary. Yo, que tan paranoica fui con los libros y me los quería leer todos. Como es físicamente imposible leerlos todos en una sola vida (aunque no hicieras otra cosa en el día que leer), cuando tenía algunos años menos nunca se me habría pasado por la cabeza releer. Ahora no soy tan purista. Me leí este libro de Flaubert cuando tenía 15 años y me impactó. Cada año me decía que tenía que volver a leer aquello, que algo tan bueno tenía que ser repensado, revivido, mejor. Pero quizá releer no sea la mejor idea. La buena sensación que te dejó un libro se puede desvanecer con otra lectura pasados unos cuantos años. Me ocurrió con El Retrato de Dorian Gray; que me fascinó con 18 y me decepcionó con 22 (o quizá esperaba ya demasiado). Pero espero que no me ocurra con ninguno más. Llevo más de la mitad de Bovary, y no sé cómo narices lo hace Flaubert para justificarlo todo y hacer que hasta la chorrada más impensable del libro tenga su importancia. La historia de mi novela es parecida a ésta, (aunque el tono, totalmente distinto); pero no sé si me va a servir la lectura. No sé por qué escribo todo esto. Hacía mucho que no lo hacía con regularidad y la verdad es que debería volver a escribir aquí. Antes estaba mucho más agobiada y no tenía dolores de cabeza y malurias como ahora. Quizá fuese porque me desahogaba en el blog. Aunque sea con pequeñas incursiones diarias que narran pequeñeces, voy a intentar volver, aunque no lo haga como Flaubert. Martes, 30 de Diciembre de 2008 00:51. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Una mierda encuadernada![]()
Eran buenos tiempos. Cuando escribía a diario en el blog. Sí, esos eran buenos tiempos. Ahora también lo son, pero de otra manera. Antes no estaba tan estresada ni tan confusa. Unamuno decía en Niebla, “quien no confunde, se confunde”. Yo antes no tenía nada demasiado claro, y era mucho más sabia y fuerte que ahora. Siempre estoy buscando un motivo para no ser feliz, y es que en el fondo es más divertido quebrarse la cabeza. Pero no demasiado, claro, que luego duele. La cabeza. Es mejor escribir. Sí, ya lo creo. Pero no he dejado de hacerlo, que nadie se crea. Estoy escribiendo…. ¡sorpresa! Una novela. Sí, la novela con mayúsculas. Lo vais a flipar cuando consiga editarla y se comercialice. Más de uno se va a quedar con la boca abierta. Puede que hasta me denuncien por ofensa a la moral pública y mi familia me deje de hablar. Pero es mi novela y punto. Mi maldita novela. Publicaría aquí los tres capítulos que tengo escritos, pero escuché que no era recomendable dejárselo leer a nadie y me da un poco de yuyu eso de los derechos de autor. A saber si alguien lo copia y luego yo no puedo defender que eso fuera mío. Aunque sea una mierda encuadernada, es mi jodida mierda encuadernada. Dios, creo que estar leyendo Trainspotting está ensuciando mi lenguaje de una manera bestial, y mis intenciones. Ahora cuando voy en el metro y me encuentro a un maldito cretino con la música de mierda que quiera llevar puesta en alto, me dan ganas de decirle que se meta ese jodido trasto por donde no le da el sol y me deje descansar después de un duro día de trabajo como colaboradora. Bueno, he de decir que yo antes tampoco es que escribiese como la autora de Mujercitas, pero ahora esa tendencia chabacana se está incrementado. ¡Ay! Si yo hiciese una novela como la de Irvine Welsh, mi familia sí que me dejaba de hablar. Es el consuelo que tengo. Mi novela en realidad no es para tanto, aunque puede herir sensibilidades, sobre todo algunas. Bueno, esto del libro que estoy contando que estoy escribiendo viene a cuento de que en octubre empecé un taller de novela y la profesora nos dijo que cada semana escribiésemos un capítulo de nuestra propia obra. Me quedé flipada cuando nos soltó eso. Yo pensaba que nos iba a hacer leer otros libros y nos iba a dar teoría y tal. Pero eso de la novela… Qué fuerte. A mí siempre me ha costado muchísimo escribir ficción. Ya lo veis en el blog. Mis relatos siempre han sido chapuzas. Y donde más cómoda me he sentido ha sido en el género autobiográfico o periodístico. Pero ahora he descubierto mi faceta novelesca. No se me está dando tan mal. Sobre todo gracias a los consejos de la profe. El otro día leí en clase mi primer capítulo y a ella le gustó bastante. De hecho la única pega que me sacó fue que debía detenerme más en algunas escenas a las que les podría sacar más partido y tal. Me dijo que le encantaba mi tono irónico, que la historia pintaba bien y le parecía divertida. Bueno, quizá sea una mierda, pero eso es lo que me dijo. Lo cierto es que yo puedo detectar cómo mejorar algunas partes de mis capítulos y eso, pero no sé verlo con ojos objetivos. Quiero decir, que no puedo abordarlo como si en vez de haberlo escrito yo lo hubiera escrito Pepe Pérez. Eso no. Es imposible. En fin, voy a apagar ya este maldito cacharro y voy a leer. Me está gustando Trainspotting, por cierto. Supongo que es ese atractivo o belleza que se puede encontrar en las cosas feas y asquerosas. Creo que Baudelaire dijo algo de eso. Pero no me hagáis mucho caso. Por cierto, escuchad el álbum After Bathing At Baxter’s, de Jefferson Airplane. Ya lo he dicho, pero me encanta ese grupo. Hacedme caso. Hasta mañana. Por los ojos![]() Es un dolor que te entra por los ojos. Mientras a mi madre le dolía la cabeza, a mí ayer me dolían locamente los ojos. En ningún lugar de este mundo se puede uno encontrar tantos sentimientos mezclados como en un velatorio. Mientras unos lloran desconsoladamente y no saben pensar en otra cosa, a otros les suena el móvil repetidas veces con una música escandalosa y ensordecedora; los del sillón de más allá debaten sobre qué película ver esa misma noche en el cine, y otros –a los que hace mucho que no veías- te preguntan que qué tal, que qué estabas estudiando; y osan apenarse cuando les dices que has hecho prácticas pero que ahora estás a la espera, y te desean mucha suerte. Pero todo resulta irónico. Te sientes culpable, sin más, por hacer que alguien en ese momento se esté interesando en tus insignificantes penurias. Pero más irónico resulta aún que en ese momento te llamen por teléfono para comunicarte que, si quieres, no tienes que seguir esperando una oferta de trabajo. ¿Qué haces después? ¿Puedes elegir entre los dos sentimientos, o te quedas en blanco y lo dejas a la espera hasta que la tormenta haya pasado? Da reparo reír, aunque sólo sea en una tímida ocasión, y aunque se trate únicamente de un esbozo de sonrisa inevitable. Pero la lágrima también es inevitable. Según me hago mayor, lloro más en los entierros. Cuando tenía 15 años, la muerte de algún familiar - hablando llanamente- me provocaba apenas un par de lágrimas y no modificaba demasiado mi estructura mental del día a día. Ahora, por determinadas circunstancias, la situación es más trágica y también me apeno por el fallecido, pero no sólo eso: instintivamente me pongo en el lugar de todos, de los más cercanos: hermanos, pareja, hijos; y no me hace falta nada más que verles para sentirlo. Después, cuando todo el mundo se va a sus casas, pienso que la vida sigue igual para todos menos para ellos, y que todo aquello –velatorio, misa, entierro, lloros- no ha sido más que una pantomima. Pero ¿qué más quiero? No lo sé, quizá intente encontrarle sentido a algo que, sencillamente, no lo tiene. Y quizá ésa sea, precisamente, su razón de ser. Viernes, 10 de Octubre de 2008 21:27. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ¿Cena a lo 'Pulp Fiction'?![]()
El viernes fue mi cumpleaños, y para celebrarlo, fui a cenar a un sitio de Madrid inspirado en los años 50. Creo que me voy a convertir, ahora que ya no trabajo, en crítica. Sí, ya sé que siempre estoy criticando cosas, a cada paso que doy por la calle y cada idea que escucho o pienso. Pero no, me refiero a crítica de especialidades: gastronómica, musical, cinematográfica, de locales de copas... Al fin y al cabo es lo que he estado haciendo este verano en mi periódico. Pero ahora podré hacerlo con más libertad y audacia. Sí, seré la ’Fernanda P.’ de mi propio blog. Así, os diré que el sitio de los 50 en el que estuve ayer era curioso, pero tampoco para tirar cohetes. Seré más explícita: la comida no estaba mal, aunque había poca variedad: sólo hamburguesas grasientas -pero sabrosas- y sándwiches, (además de unos entrantes que te los sirven tras la hamburguesa, lo que restó puntos al servicio, aunque después se dignó a invitar a uno de los entrantes, haciendo que cambiara ligeramente de opinión, pero no eliminando esa primera mala impresión). Sé que soy un poco maniática, pero si la gente que está cenando a mi alrededor me molesta, me irrito bastante y puedo llegar a ser cruel con unos pobres niños que están celebrando en su local preferido su decimosegundo cumpleaños. Si te empujan, se levantan cada dos por tres y abren y cierran la puerta haciendo que me congele de frío con cada rafaguita de aire, me cabreo. Y más, sabiendo que podría estar en una mesa mejor y que por culpa de una pareja de estirados estoy en el culo del elegante restaurante a lo ’Pulp Fiction’. ¿Otro inconveniente? El espacio es muy pequeño: a ’grosso modo’ calculo que había 5 mesas. Y había unas pequeñas gramolas en las que, por 20 céntimos, podías poner la canción que quisieras. No obstante, observé cómo los adolescentes de al lado informaban decepcionados a la camarera de que llevaban media hora esperando a que sonora ’Satisfaction’ de los Rollins, una de las que habían pedido. Por cierto, los camareros no iban disfrazados de nada. Muy mal. Pero lo mejor fue la música. Los Beatles con su ’Girl’ y ’And I love her’; los Rollins con su ’Paint it black’, y otros éxitos de los 50, en los que reconocía canciones de las bandas sonoras de ’Dirty Dancing’ y ’Grease’. Cuando ya era la hora de irse, pusieron ’Somebody To Love’, de mis adorados Jefferson Airplane. ¡Creía que me moría! (como una pija diría). Respecto a la comida, yo personalmente (¿cómo habría sido si no hubiese sido ’personalmente’?) me comí a Aretha Franklin con bacon y queso, o sea, una hamburguesa que llevaba su nombre más dos ingredientes a elegir. Estaba bastante buena, el problema fue la digestión pesada que me hizo pasar después. Ya se sabe, con Aretha. Menos mal que llevaba una botella de agua para bebérmela casi de un trago en el metro, camino del próximo local que quiero analizar a continuación. Va de monstruos y ponen música de Depeche Mode, Joy Division, The Cure y otros impresentables que no desentonan con el decorado del pub: carteles de cine de películas de terror de todos los tiempos. Le hice un par de fotos al sitio, como buena periodista. Y no digo más porque si no todo se sabe... Por cierto, he descubierto que en Blogia se pueden colgar fotos con cualquier tamaño. ¡Dios mío! y yo seguía buscando fotos de menos de 20K. Estas cosas se avisan, hombre ya. Bueno, creo que voy a dejar de escribir, que estoy volviendo a los viejos tiempos de escribir chorradas sin fundamento que se me pasan sin orden ni concierto por el pensamiento. He dicho. Escarbar hacia la Nada![]()
Es curioso, pero cuando voy en tren y me bajo en mi parada no veo tanta gente extraña (People are strange when you´re a stranger) como cuando voy en metro y hago lo propio. Cuando me he bajado esta tarde del primer medio de transporte del que he hablado, he pensado eso, pero además, me he dicho: “esto quedaría muy bien escrito en algún sitio, por ejemplo en mi olvidado ‘blog’”. Venía del hospital, de ponerme la penúltima dosis de la maldita vacuna contra la alergia. Creo que esta tarde ha sido la primera vez que he dicho en alto y a alguien: “soy periodista”. Sin embargo, aunque las circunstancias no acompañen, realmente es el momento en el que más me siento periodista: licenciada y sin trabajo. Tengo una amiga periodista a la que no le gusta decir ‘soy periodista’, porque se avergüenza de la profesión. Ella sugiere la palabra ‘cronista’, aunque no es cierto que todos los periodistas seamos cronistas: los hay comentaristas, noticieros, ‘reportajistas’, e incluso terroristas. Muchas veces, a lo largo de este tiempo de ‘no posts’, he pensado en escribir cosas raras al estilo J.J. Millás; pero por vaguería o por hastío mental (sólo me he dedicado a hacer críticas de arte y de copas para mi trabajo), no las he llegado a parir. Una de ellas iba de que cuando me transportaba en metro y autobús para ir al periódico, me cruzaba con tanta gente que no veía personas, sino cuerpos. O sea, sería algo así como decir: me monté en el autobús y un cuerpo conducía el vehículo, de vez en cuando ese cuerpo comía pipas o leía el periódico en los semáforos. A menudo paraba en diferentes sitios, en los que se subían cuerpos y más cuerpos: unos feos, con pies que vestían unas sandalias que dejaban mostrar durezas y callos, cosas horribles, que me hacían querer vomitar. Después veía cuerpos que envidiaba, aunque no en su totalidad, así que me los imaginaba sin sandalias y también me daban ganas de vomitar. Veía ojos, también, en esos cuerpos, que no decían nada: ojos extraños, sin vida, que sólo formaban parte del cuerpo para guiarle en su imparable y trepidante camino hacia la Nada. En fin, quizá el día en que pensé escribir esto estaba más inspirada. La verdad es que pensé que sería una idea cojonuda para escribir. Porque eso es exactamente lo que sentía en aquellos instantes. Y a la manera del personaje de ‘El extranjero’ de Camus, el calor me estaba haciendo no sentir nada, tratar como chatarra a todos aquellos que osaban interponerse en mi camino hacia el trabajo, hacia una monotonía entonces tan denostada y ahora quizá algo extrañada. Así es mi vuelta al blog. Nunca pensé que estaría un mes entero sin escribir. ¡Qué valor! Antes intentaba escribir poco, y no podía dejarlo. Ahora ha sido al revés. Todos los días me decía: “venga, hoy escribo”. Pero quizá mis pensamientos eran tan banales e insustanciales, que simplemente preferí el silencio. Sin embargo, puede que no lo fueran y que lo único que haya que hacer sea escarbar y empezar a escribir para que vayan saliendo solos y, ya para siempre, queden desamparados. Jueves, 02 de Octubre de 2008 21:33. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Soñando![]()
Voy a actualizar porque ya es hora. Porque ha habido días en los que he tenido ganas de hacerlo y por pereza o por yo qué sé, no lo he hecho. Porque he estado en Barcelona hace unas semanas y no he escrito absolutamente nada. Porque tendría, ahora, muchas cosas que decir y no sé por qué no lo hago. El calor agota mis neuronas. Quizá ya tenga bastante con escribir lo que hago en el trabajo y mis ojos no se merezcan otra sesión más de ordenador. Pero ésa no es excusa. Porque aunque no haya escrito, me he seguido metiendo a Internet para ver otros blogs y otras cosas. Respecto a las novedades culturales en mi vida (qué pedante suena eso) he de decir que en el terreno musical he seguido con Jefferson Airplane, se podría decir que ha sido mi banda sonora del cursillo de inglés y demás. El disco Crown Of Creation, absolutamente recomendable. Sobre libros, me leí El Mundo, de Juan José Millás y también lo podría recomendar. No sé por qué pero yo me siento muy identificada con este hombre, en lo que dice y en la manera en que lo dice. Ahora acabo de empezar el libro de sus Articuentos, tras terminar La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela. No está mal, aunque todo demasiado crudo. Me esperaba otra cosa, no sé exactamente el qué. Bueno ahora no tengo mucho más que escribir. Tengo sueño y estoy cansada. Anoche fui a las fiestas de mi pueblo y he dormido poco, aunque no mal… Me da vergüenza decirlo, pero me lo pasé muy bien durante la discoteca móvil, escuchando unas canciones que ya creía olvidadas, aunque, por lo visto, no suficientemente odiadas. Soy lo peor, pero me gusta una canción de bakalao que no sé cómo se llama ni nada, porque no tiene letra. La primera vez que la oí fue hace casi un año, en la fiesta de Tele... a la que acudí. Me pareció asquerosa, pero con cierto atractivo. Es ese amor-odio que experimento con algunas cosas. Me consuelo pensando que John Lennon dijo una vez que él valoraba algunas músicas electrónicas y demás.Bueno, la segunda vez que la escuché fue en la fiesta del periódico, por Navidades; la reconocí, y me acordé del magnífico día de Tele..., pero cuando llegué a casa ya no sabía reproducirla en mi cabeza. Otros días, sin ningún porqué, pensaba en ella, hasta que la logré reproducir de nuevo. Anoche la oí y no podría haber sido de otra forma: la disfruté como una insensata, bebiendo un ron raro de un cuenco extraño. Bailé borracha con un sombrero de vaquera en la cabeza que ¿brillantemente? nos compró mi amiga M. Pero lo mejor vino después. Ahora espero descansar y recuperarme, para seguir soñando mañana, cuando me despierte... Domingo, 10 de Agosto de 2008 00:22. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Malas compañías![]() Por fin he escrito la crónica de un bar que le prometí a mi jefa hace un mes. Creo que me ha quedado bastante bien. Y como la inspiración parece que me está durando más de un día, voy a desplegarla aquí un poco. No sé qué tal quedará. Hace mucho que no escribo. Aviso que puede salir cualquier cosa. Los exámenes me dejaron exhausta y aún siento la resaca. Pero justo hoy, que he vuelto a las aulas, ha renacido mi espíritu crítico y observador. Quizá demasiado. He de reconocerlo. Soy mala. Y lo siento, pero así es. Hoy he empezado el curso de inglés intensivo. De tres niveles, estoy en el más bajo. Bueno, teniendo en cuenta que hacía cinco años que no daba inglés, es normal que sólo supiera decirle a mi entrevistadora cómo me llamaba y qué pensaba hacer en verano. Creo que me trabé y me puse muy nerviosa. Parece mentira que la admiradora de la lengua de los Beatles sepa tan mal hablarla. Pero aquí estoy para darlo todo como cuando iba a clase, o sea, como hace un mes. De 9.30 a 14.00 estaré, durante las próximas tres semanas, con Cristóbal y compañía, y luego, media hora para comer y vuelta a las malas compañías: ‘Jota Jota’ (como dice mi hermano) y cía. Esta mañana me había levantado de una manera extraña. El despertador, a las 7.30 había empezado a sonar, pero hasta menos 20 no he sido consciente de que ese ruido tan extrañamente bajito realmente era el despertador. Cuando llegué a C.Universitaria, como iba sobrada de tiempo (qué extraño en mí) me pasé por mi facultad a ver si había salido la única nota que me falta por saber. Vaya, la tipeja aún no se ha dignado a ponerla. Iré a la salida de inglés, pienso. Y me fui al aula en la que mi pituitaria iba a encontrarse con su peor pesadilla. Cuando entro en la clase, veo que todas las primeras filas están ocupadas, así que me dirijo a la última y me siento en una mesa que había libre. Al lado hay una mochila, pero da igual. Cuando empieza la clase, llega él. Yo estoy con los cascos puestos escuchando Foxy Lady (la versión de The Cure tributo a Jimi Hendrix) y por tanto no le saludo. Casi ni le miro. Pero cuando llega el profesor, me quito los cascos y el chico me mira y me dice muy cortado: Hola. Y Hola es lo que le contesto yo, parca y seca como no podría ser de otra forma. El profe dice que le entreguemos la ficha en la que hay que rellenar unos datos y pegar nuestra foto y yo (otra vez, sorprendentemente) la entrego. Muchos no tenían la foto pegada, así que el tío decía que no pasaba nada, que se la entregaran on Monday, pero yo, aunque no pasara nada por entregarla on Monday, LA HABÍA ENTREGADO. Esos momentos, para una persona como yo, son decidida, jodida y deliciosamente indescriptibles. Otra cosa ya era el libro de texto. ¡Ay amigo! Eso no lo había podido comprar ayer, así que tuve que ir ‘in break’ a comprarlo, aunque muchos también tuvieron que hacer lo mismo. Entretanto, el londinense empieza a hablar y me fastidia pero tengo que aceptarlo, sí, está diciendo que nos pongamos en grupos de tres a discutir las propuestas de la clase y a conocernos mejor. Bueno, quizá no sea tan mala idea. De esa forma mi pituitaria no sería la única que tuviera el privilegio de disfrutar de la delicia del amigo. En estas, el profe nos hace unas preguntas que tenemos que contestar entre nosotros, y sugiere que añadamos otras 3. Le gusta el número 3. El amigo no tiene ni pajolera de la lengua de los Beatles, pero chapurrea una pregunta para servidora y para la otra compi: Have you got a boyfriend? No, si no sabrá lo que es una esponja ni hacer la O (ou) con un canuto, pero espabilado, lo que se dice espabilado, el amigo lo es un rato. Tras la pregunta del millón, para más inri, el amigo añade in spanish un ‘hala, ya lo he dicho’, como le diría a sus colegas del barrio en una noche de botellón tras declararse a la juani de turno. La compañera y yo corremos un estúpido velo y cambiamos de pregunta, o mejor aún, le preguntamos al profe que si para preguntar eso se dice como lo ha dicho el amigo, o con otra construcción; y el tío nos dice que ambas son correctas, aparte de darnos aún más ideas para preguntar eso. Creo que tomó nota, el amigo. A las 11.30 hicimos un ‘break’ y nos fuimos a comprar el libro. Cuando volvimos a la clase a las 12 el olor era aún más pestilente, mezclado además con tabaco. ¿Por qué siempre se me juntan los/las que no se lavan? ¿Es que acaso tengo un cartel que diga: olorosos del mundo, pestilentes sin remedio, matavampiros de la Tierra, venid a mí? Bueno, el lunes intentaré una estrategia, aunque no sé si me saldrá, al fin y al cabo lo único desagradable es su olor y puede que, con un poco de suerte, los lunes sea el día asignado para el agua y el jabón. De todas formas, creo que cuando le dije, (in english) que a mí no me gustaba (como a él) la música house y ‘electric’ y que me estaba leyendo un libro del desconocido Juan José Millás, dejó de importarle si tenía o no boyfriend. Viernes, 04 de Julio de 2008 23:54. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Acreditada, palabra mágica![]() Ayer escribí todo esto y no me dejaba entrar el blog en lo de administrar. Vaya mierda. Para un día que escribo, que estaba emocionada y todo… En fin, ahora vengo de que mi hermana me haya pinchado la vacuna de la alergia. Sí, hay novedades en mi vida, de tipo sanitario casi todas. Lo más destacado es que cambié de médico-alergólogo y ahora me estoy vacunando contra esta mierda. A ver si da resultado. Hoy ha sido un buen día, en el trabajo y en clase. Bueno, sólo me falta comentar que finalmente sí suspendí el examen de cine y que me impactó un poquillo ver las dos ‘eses’ juntas al lado de mi nombre, por primera vez en la carrera. Pero ya me he hecho con el gran manual y voy a empezar a empollar desde ya. En definitiva, esto es lo que escribí ayer que se quedó sin publicar. Espero que os disguste lo suficiente como para no volver a pasaros por aquí. He dicho. ‘Acreditada’, palabra mágica (29-04-08) Bueno, bueno, bueno. Ya estoy otra vez aquí. Me parecía que llevaba una eternidad sin escribir, aunque tampoco llevo tanto, ¿no? El caso es que he querido, mil y una veces, escribir todo lo que se me pasaba por la cabeza estos días cuando iba en el metro, o todo lo que me pasó, por ejemplo, el pasado día 23 de abril, bendito día del libro… Resulta que ese día salí a trabajar a la calle. (Vaya, qué mal suena esto, a trabajar de periodista, quería decir, aunque no sé quién dijo que al oficio al que más se parece el periodismo es a ése en concreto, a ése en el que estáis pensando). Bueno, pues sí. Mi sueño de salir a cubrir algo cultural se había hecho realidad. Antes de nada, tengo que decir que me encuentro ahora mismo, desde el día 1, de becaria en la versión digital de un suplemento de mi periódico en el que siempre hay un poco de todo, (menos de literatura, que no se habla nada). La versión digital se centra en las cosas de carácter cultural que ocurren en Madrid, aunque también tenemos que editar las cosas de cine y teatro, etcétera, que aparecen en la versión en papel de dicho – no dicho en realidad- suplemento. Después de esta aclaración necesaria, y aunque me habría gustado mucho más escribir esto el día en que ocurrió todo o, a lo sumo, un par de días después, voy a proceder a hacer ahora mi crónica no oficial de lo que aconteció ese 23 de abril. Todo empezó mal y de forma extraña. En la cuesta de Moyano había quedado con la mujer cámara que iba a ir conmigo. Pero no aparecía y yo me estaba muriendo de calor. Hacía un sol de vértigo y donde los libreros estaba todo lleno de gente que se arremolinaba en torno a libros que no conocía y también estaba todo lleno de moscas que se posaban, iban y venían, y que también se estaban muriendo de calor. En esto, veo que emerge de una de las casetas un profesor que tuve el cuatrimestre pasado, y que me saluda efusivamente, sin acordarse de mi nombre efusivamente. Y sabiendo –ambos- que me había puesto sólo un aprobado porque yo no le había hecho la pelota como el resto. Me saluda y me dice que si estoy ahí trabajando (¡cuál sería mi cara para deducir semejante evidencia!) Y nos quedamos un rato hablando allí de nada en concreto. Eso sí, tuve que comprarle un libro de César González Ruano. Me dijo que conocía a la mujer que llevaba la prensa del Ayuntamiento y me llevó con ella a lo de las acreditaciones. Pedí la mía y la de mi compañera, - que llevaba casi media hora de retraso-. Como no nos conocíamos, la mandé un mensaje al móvil con una descripción minuciosa de mi aspecto aquel día: “llevo un bolso azul, pantalones negros, gafas rojas y una coleta. Y un cuaderno en la mano.” Dios, sólo mientras lo escribía, es decir, al verlo así escrito, me di cuenta de las pintas que debía de llevar y de la conjunción de colores tan extraña que vestía. Pero a la vista quedaba bien; quiero decir, que aunque llevara esos colores juntos, cuando salí de casa me vi normal y nadie me dijo nada. Bueno, pues a pesar de la detallada descripción, la mujer no me veía y me tuvo que telefonear. Hasta que por fin nos encontramos. Me pareció una mujer tranquila, amable, de unos 40 años, pelo corto y aspecto sobrio, tan sobrio que nunca la veía cuando salíamos de los actos y sólo cuando la tenía delante de mis narices me daba cuenta de que era ella: “¡ah, estás aquí, color beige indescifrable!”. Empezamos grabando cosas de los libreros y yo, como una boba, no hacía más que seguirla. En vez de buscar mi propia crónica, me iba a todos lados con ella y no preguntaba nada a nadie. De pronto, un montón de periodistas de un montón de medios rodeó y acorraló a un señor que debía de ser alguien importante, aunque lo único claro que dijo fue: “hay que leer mucho”. Y se compró un par de libros mientras le seguían todos mirando embelesados. Mi cámara y yo no nos enteramos de casi nada pero ella consiguió entrevistarle de nuevo. Yo, me limitaba a observar. Cuando acabó esto, nos montamos en EL AUTOBÚS. Sí, un autobús como el de la obra de Tom Wolfe, en el que sólo estabas si eras importante. Yo, aunque no os lo creáis, lo era. Y por eso estaba dentro. Una vez en el bus, había que entablar conversación con mi compi, que cuando escuchó ‘la bronca’ que me echó mi jefa por teléfono, se convirtió ya en una especie de madre para mí, para siempre. Tengo que decir que yo fui de enviada especial pero que, en realidad, la crónica no la iba a escribir yo. Mi ‘pluma’ había quedado reducida así a una mera conversación telefónica con mis superiores. Cada vez que salía de un acto, tenía que llamar para contar pinceladas sueltas y sin gracia procedentes de mi gracioso cuaderno de notas. Cuando transmití lo del hombre importante con el que, después de todo, íbamos a ‘viajar’ en el autobús, me regañaron por no enterarme de qué libros en concreto había comprado ese tío. Vaya, y también por no contar nada interesante. Bueno, pues me aturdí y estresé tanto por la bronca, que cuando llegamos al siguiente destino y fui al baño, pude ver, al mirarme al espejo, que me había salido una calentura en el labiode arriba. Rara vez me pasa, pero dicen que suele ser por tener las defensas bajas o por estar sometido a situaciones de mucho estrés. Bien, pues en mi caso quizá fueron en realidad las dos cosas. Cuando me regañaron, bajaron tanto mis defensas, que me hundí y me sonrojé ya para el resto del ‘viaje’. Pero mi compi me tranquilizaba: “vaya por dios, si es que a veces no os dejan demostrar lo que valéis…” Sin embargo, he aquí la heroína en que me convertí cuando fui capaz, en medio de un montón de compañeros con cámaras y grabadoras de radio, de hacer preguntas a Soledad Puértolas, a una escritora con la que teníamos que encontrarnos –según el recorrido del autobús- en una librería. Además de esto, pude coger por banda al señor importante, que se acababa de comprar otro libro y preguntarle, no sólo cuál era, sino cuáles eran todos los que había ido adquiriendo en Moyano. Me sentía tan acelerada que no era consciente de lo que yo misma decía, ni de las caras que ponía cuando hablaba, (notaba mucho calor en los mofletes y la cosa en el labio seguía estando ahí seguro). Tampoco quería ser consciente del calor ni del agobio que sentía. Además, iba cargada con una bolsa que nos dieron en la que había un dossier y un chaleco salvavidas, por si llovía, o por si te hundías, supongo yo. Por otra parte, llevaba mi propio bolso azul y el cuadernito en la mano. Recuerdo que entrevisté también a un tipo de unos 30 años que estaba tomándose algo en ese bar-librería y que se encontraba sentado leyendo. Después de unas cuantas preguntas, en las que me vino a decir que la iniciativa del día este de los libros le parecía una chorrada, me cogió la acreditación para ver de dónde era y me confesó que él también era periodista, que conocía a un montón de gente de mi medio de los que yo no tenía noción. Y acabó entrevistándome él a mí: que si dónde estudiaba y que qué suerte tenía de estar haciendo prácticas antes de terminar la carrera, que antes no era tan fácil. Pero nos interrumpió el claxon del autobús, que partía ya hacia un nuevo e inquietante lugar. ¿Qué sorpresas me depararía? Bueno, es mentira, no sonó claxon ni nada, sólo el bufido de la coordinadora, que avisaba a la tropa, como cuando ibas de excursión con el colegio. En fin, esto lo superé y me fui más tranquila, (después de telefonear de nuevo y obtener un “muy bien”), al siguiente acto que me esperaba. No obstante, los nervios no se aplacaron así como así, y aunque lo del labio remitía, me preocupaba su existencia y en lo que pudiera llegar a convertirse. Lo siguiente era Juan Gelmán, en el Círculo de Bellas Artes. Cuando entré, mostré la acreditación colgada del cuello (se me ha olvidado decir que cuando me la dieron no sabía cómo hacer para que se quedara en la tira que se colgaba en el cuello, aunque lo conseguí finalmente, pero era una chorrada que también me llegó a estresar y que me daba vergüenza preguntar. Seguramente un mono habría conseguido hacerlo antes que yo…). En fin, lo de J.G no estuvo mal. Estuve incluso entrevistando a gente que había ido a verlo, aunque luego no valiera para nada, pero me aseguré de tener material suficiente y de tener todos los flancos cubiertos para no llevarme otra bronquilla. Para terminar de estresarme, la conferencia de Houellebecq. Mi cámara y yo llegábamos tarde y casi no nos dejan entrar. Pero, al fin y al cabo, éramos de un medio importante. Y como éramos importantes, teníamos que estar ahí. Así que lo estuvimos. Para entender al tipo había que coger unos cascos, que te los daban a cambio de tu DNI. Todo lo que dijo el tío me hizo gracia. No fue la típica conferencia rollo. Como supongo suele ser típico en él – no he leído nada suyo, aunque tenía constancia- no paró de hablar de sí mismo, de lo que leía de pequeño y de cómo le había marcado. He de decir que la sala estaba llena hasta los topes y que incluso había gente de pie y que por la aglomeración, incluso olía un poco mal. Aquí no paré de copiar como una loca en mi cuadernito. Mi actividad frenética de la tarde no iba a terminar así como así. No veía cerca aún el encuentro con ese estado de paz que sólo conseguiría cuando llegara a casa y me diera una ducha. Lo del labio mejoraba pero seguía teniendo mucho calor. Cuando acabó la conferencia, me costó salir, hacerme hueco entre toda la gente que también quería abandonar el edificio, y estuve a punto de utilizar la acreditación para colarme pero me pareció excesivo e injustificado y aguanté un poco de cola -aunque acabé pasando por delante de la gente de manera un poco disimulada-. Pero lo del DNI ya fue el colmo. El numerito que llevaban los cascos no se correspondía con la casilla donde estaba el carné, y todo el mundo buscaba el suyo como loco para poder salir. Tardé en encontrar el mío, con la inestimable ayuda de la chica que llevaba el asunto, y finalmente lo tuve en mi poder. Salí al encuentro de mi señora cámara, que se había ido a tomar algo a los 5 minutos de conferencia, porque consideraba que ya había grabado bastante a Houellebecq. Lo último, el concierto de Patti Smith. Estuvimos poco rato pero fue intenso. Sobre todo teniendo en cuenta que habíamos andado bastante hasta que llegamos hasta allí, (más de lo que deberíamos) y que estábamos muy,muy cansadas. Además, la jefa no paraba de llamarme para que la contara algo de Houellebecq. Resultado: acabé en el suelo, en medio del concierto, agachada o de rodillas directamente, -no me acuerdo-, con el cuaderno abierto y pasando hojas hasta dar con algo coherente de Houellebecq. Gritando, con el fondo de la música aullando tras de mí. Y lo peor de todo era intentar ver, leer algo, detectar lo importante de toda esa marea de letras bajo la oscuridad reinante del concierto. Pero de pronto, sin creérmelo aún, todo pasó, y los poemas y canciones de Patti me tranquilizaron, me dieron la clave para volver a la normalidad y me dije: “ya he cumplido. Ya me puedo ir a casa”.
** FOTOGRAFÍA: Michel Houellebecq. Miércoles, 30 de Abril de 2008 22:29. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Mi examen de cine documental colonial español hasta 1939![]() Acabo de llegar de hacer un examen. Llueve y hace frío. He dormido poco y es sábado. Nadie entiende que hayamos tenido que hacer hoy un examen. Ya es mala leche. Un examen de cine informativo español, que es una asignatura optativa que tengo este cuatrimestre y que me gusta mucho. Sólo he faltado dos días a clase. Uno de ellos, estaba mala. El otro, también. Fueron en concreto los días 26 de febrero y 4 de marzo. Así lo recuerdo. Y recuerdo que el 26 falté por el maldito debate Mariano-ZP que tuvo lugar el día anterior, por lo que me hicieron quedarme hasta las tantas en el trabajo. Y cuando me levanté, me levanté mala. Y ahora que lo pienso, el día 4 también falté por el segundo maldito debate. La política y el periodismo, definitivamente, son los culpables de que tenga que faltar a clase de vez en cuando. El periodismo sobre todo, porque estoy harta de trabajar y estudiar a la vez, y he tenido que faltar jueves y viernes a mis clases favoritas de literatura y agencias para estudiar esto, o sea, para estudiar cine. Ayer, además, pedí la tarde libre a mi nueva jefa para poder estudiar, y me la dio. Ya había estado estudiando un par de días en Semana Santa las fotocopias que me hice de un libro en el que estaba más o menos la mitad de lo que son los apuntes. Na, 15 hojas en total, aunque había que ampliar un poco. Las cosas se tenían que torcer mucho para que no sacara el examen con sobresaliente. Aun así, voy a suspender el examen que acabo de hacer. Y no es porque no pidiera los apuntes que me faltaban (que los pedí, aunque no sé de quién son, si lo supiera, le habría dicho a esa persona (o no), que no se escribe surrealismo con ‘b’, ni eslabón con ‘v’). Tampoco será porque no he puesto interés en la asignatura. Pero ayer, en medio de la paranoia esquizoide de la víspera, me decía, una y otra vez, “como ponga el cine colonial la denuncio, ¡la denuncio! ¡No puede hacer eso!”, y me intentaba convencer de lo contrario, de algo que yo pensaba era evidente, más que sobradamente probado: “no, es imposible que ponga el cine colonial, no puede ponerlo, pudiendo poner tantas y tantas otras cosas: el sistema Lumiere en España, la propaganda de Primo de Rivera, lo de Velo y Mantilla y “Las Hurdes” de Buñuel, el cine republicano en la guerra civil, el cine franquista….”. En los apuntes, el cine colonial pasaba casi desapercibido, de hecho cuando yo lo vi en el programa me sonó a chino. Y si lo dio, lo debió de dar o el día 26 de febrero o el 4 de marzo. Los días de los malditos debates. Maldita suerte la mía. Lo que me dejaron de apuntes era un esquema incomprensible. Con 4 títulos de películas y dos o tres ideas. Nada importante. No se me quedó la esencia. Pero claro, pudiendo preguntar “Las Hurdes”, documental que me encantó y al que le dedicamos 2 clases, ¡2 clases! O cualquier otro tema del que hemos visto documentales... O cosas de la Guerra Civil. Me recuerdo ahora con tristeza e ingenuidad en el día de anoche, memorizando una hoja llena de películas, autores y fechas de la producción anarquista en la guerra. Otra, de la producción comunista con todos los organismos que producían. Otra, de la producción gubernamental (incluidos Generalitat y Gobierno Vasco) y otra de los franquistas y falangistas. Todo estaba controlado. Incluidos los primeros tiempos del cinematógrafo y lo de la República. Del cine colonial me leí la hoja que tenía una sola vez, pero no quise profundizar ni memorizar porque iba a perder tiempo para estudiarme bien lo otro, todo lo que, seguramente, iba a poner por narices. En el manual tampoco venía eso. O venía en el manual que yo no cogí, claro. Porque había 2. En fin, que se han dado todas las circunstancias para que cuando la profesora esta mañana, a las 10 en punto, le ha dicho a un chaval que sacara de un cucurucho de papel un papelito con un número y haya dicho que ese número era el 7, ‘el cine colonial’, yo gritara “¡cambio, cambio!”, y un murmullo de indignación general se apoderara de la sala. Una chica, más civilizada que yo, levantó la mano y preguntó si nos daba otra opción o algo, pero la tía dijo que no, que había sido un sorteo y había tocado así. Eran lentejas. Si te sabes el cine colonial, bien si no, te jodes. Así de sencillo. Un ataque al corazón estuvo a punto de darme. No sin antes pasar por las necesarias fases de negación, incredulidad, impotencia, dolor y desolación. Y continué diciendo cosas en alto. No en vano me había sentado atrás del todo y constituía ese ‘fondo sur agitador y perturbador’ al que en pocas y contadas ocasiones he pertenecido. "¡Esto es indignante!", decía, sin pensar en las consecuencias. O, cuando ella salió por la puerta y nos dejó con un vigilante barbudo y con el pelo largo para peinarse de lado y tapar entradas, y dijera "que tengáis suerte", yo contestara, "¡sí, la vamos a necesitar!". Mis amigas se preguntaban: “¿Qué la pasa?”. “Pues que se ha estudiado todo menos el cine colonial”, contestó otra. “Ah…vaya”. Pero la de al lado, una chica a la que he conocido hoy, intentaba animarme: “Sí mujer, el cine colonial, lo de la Paz en Marruecos y eso”. Y yo: “sí, si ése es el único título que me sé, pero ¿de quién es?”. Y ella: “Ah, eso ya no sé decirte”. Pues nada. Total, que he hecho el examen más cutre que yo recuerde. Va a ser, con toda seguridad, mi primer suspenso de la carrera. He estado a punto en otras ocasiones, en otros cursos, aunque siempre me quedaba algo de esperanza. Y al final, aprobaba, y con nota. Pero hoy es diferente. Un examen sin ninguna seguridad, en el que las frases y las ideas construidas eran del tipo: “otros documentales producidos en esta época fueron los de Guinea Ecuatorial, que parecían turísticos pero eran sobre todo propagandísticos”. “También, documentales sobre Tetuán, etcétera”. Así, habiendo dicho ya una y otra vez que se hacían para la propaganda de Primo de Rivera... Y nada más, ideas vagas, ni idea de los títulos, de las fechas, ni de los autores. Un desastre total. Y encima el epígrafe era “hasta 1939”. Me parto. No, pero el único consuelo que tengo (no, no es el “mal de muchos”, aunque muchos se hayan ido como yo a los 40 minutos de que empezara el examen. Yo, por vergüenza, no me fui a los 15). No, el único consuelo que me queda es que este examen era un parcial, que puedo recuperar el 3 de junio con el resto del temario que demos de aquí a dicha fecha. El problema es que ese mismo día tengo el examen de literatura. Y qué narices, que he perdido tiempo estudiando estos días, que he faltado a clase, (¿habrán dado en literatura ayer la literatura colonial española también?), que anoche me estresé y he dormido poco, y que me he mojado los pies yendo a la facultad un día frío y lluvioso nada más que a hacer el ridículo. Pero cuando iba en el metro, así de entristecida, se me ocurrió hacer un post sobre ello. Y decidí sacarle algún provecho al fracaso. Al desastre. Bueno, un desastre que no creo sea tan gordo como el de Annual, que he escrito para finalizar los cuatro párrafos absurdos que he dejado caer por no dejar la hoja en blanco. Que se divierta la doctora. Sábado, 19 de Abril de 2008 12:49. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. En busca del tiempo perdido![]() Sabía que iba a hacerlo al final. Hace unos días me dieron ganas de volver a escribir, pero no he tenido tiempo y, un día por otro, lo he ido dejando. La costumbre ya, quizás. En el fondo lo que quería era ver cuánto aguantaba sin escribir en el blog, pero finalmente, viendo que han sido tres semanas y un poco, y también gracias a algunos comentarios y algunos ánimos que he recibido de alguien en persona, he decidido retomar esto. Además, ahora que lo pienso, al decir que lo dejaba me he mostrado un poco soberbia, (por decirlo de alguna manera), en plan: aviso de que lo voy a dejar, o no… no lo sé aún, no sé si para siempre, pero amenazo con dejarlo para ver qué pasa. No lo hice por eso, sino para creerme yo un poco más lo de que lo dejaba, al ver ahí mi sentencia cuando entraba de vez en cuando al blog. Hombre, tengo que confesar que sí esperaba recibir algún comentario, al menos dos o tres. Y también me ha sorprendido ver el comentario de alguien que no me conoce y ha decidido dejarse caer por aquí más de un día. Por otra parte, esperaba también algún comentario en plan: “¡pues sí, ya era hora de que te fueras a tomar por culo, cansina tocapelotas!”, que finalmente no he tenido. Por cierto, además, el otro día, cuando le comenté a mi hermano que me van a cambiar de trabajo (bueno, sigo en el mismo sitio, aunque a partir del 1 de abril ¡¡ya no voy a corregir!! ahora, en teoría, ¡¡voy a escribir cosas!! en un suplemento de ocio y cultura en general que se vende con el periódico cierto día de la semana). Bueno, pues cuando se lo dije a mi hermano, va el tío y me suelta: “pues ahora podrías hacerte un blog”. A lo que contesto, con una sonrisa de incredulidad: “sí…podría”. Pero él continúa, incisivamente: “Ah, si ya te hiciste uno una vez, ¿no?”. (Se lo dije cuando lo creé y se metió un día). Y yo, “sí… me hice uno”.Y aquí se acabó. Fin de la conversación.
La verdad es que estos días, aunque no haya escrito aquí, no he dejado de escribir mentalmente. Sí, ya sé que no es lo mismo, pero en el fondo he pensado y he analizado muchas de las cosas que veo cuando voy por la calle, muchas de las cosas que dicen nuestros profesores y muchas de las cosas que se me ocurren porque sí, sin más. Por ejemplo, esta mañana una de mis profesoras (la más competente, no la otra) nos ha dado una clase magistral de Nietzsche. Cuando ayer preguntó si le habíamos leído, sólo levantó la mano la empollona de la primera fila para decir que se había leído Así habló Zaratustra. (Sí, lo sé, es ponerme a escribir y empezar a meterme con la gente, no lo puedo evitar. En fin, seré una cobarde; o que simplemente decir lo que son las personas no es más que un epíteto. Es como decir “la blanca nieve cubría los tejados del pueblo en que nací”. En realidad, blanca aquí no es ningún adjetivo. Es lo que es, y ya está. La pura realidad). Pues bien, nadie más, aparte de la empollona, dijo nada, y yo estaba pensando: “si es que, ¿cómo voy a decir que me he leído el de Zaratustra y el de El Nacimiento de la Tragedia si no me acuerdo de casi nada? ¿Si ni siquiera recuerdo haberme enterado de algo mientras lo leía? Sí, quizá sí me enteré, pero ahora mismo no sabría explicar nada sin volverlo a leer, a pesar de que Nietzsche me gusta y en selectividad saqué la nota más alta en Filosofía gracias a él. (Sí, soy muy lista yo, ya me estoy flipando). Bueno, aparte de todo esto, la profe que nos hablaba de Nietzsche decía que Nietzche decía que podemos hablar alguna vez ingenuamente, pero que nunca, nunca, nunca, escribiremos de manera inocente. En ese momento me dieron más ganas aún de recuperar el blog. Porque quiero seguir proyectando toda mi intencionalidad a través de la escritura. Y quiero ser, (como nos contó el otro día la profe de literatura española del siglo XX hablando de Unamuno), una escritora vivípara y no ovípara. O sea, que más que empollar algo y tomar notas antes de escribir, voy a seguir haciendo lo que, por otra parte, he venido haciendo siempre: sentarme a escribir… y lo que salga. Así, un poco al tuntún. Me gusta bastante improvisar. En realidad no podría hacerlo de otra manera. Y aunque muchas veces me he recriminado esto, al leer cómo el genial Unamuno justifica su nueva intención de convertirse en vivíparo (confesó haber escrito Paz en la guerra ovíparamente), me he sentido legitimada a seguir haciendo esto tal y como lo estoy haciendo.
En fin, serían muchos más los ejemplos de cosas que me apetecieron escribir en su día y no lo hice. Y aunque quizá alguien pueda pensar que el tiempo perdido no se puede recobrar, el no haber escrito me ha podido proporcionar ciertas cosas que ahora quizá no se puedan apreciar a simple vista. El tiempo nunca es perdido.
** Por cierto, no dejéis de escuchar a Cat Power, en concreto su nuevo álbum Jukebox. ![]() Es domingo por la tarde. Son las 20.14 horas y en este momento me estoy preguntando muchas cosas trascendentales que, (como todas las cosas trascendentales) quizá no tengan explicación. ¿Por qué nadie escribe ya en mi blog? Desde que lo hice tuve la sensación de que triunfaría si hubiera comentarios, como en otros blogs. Sin embargo, pronto fui consciente de que el número de comentarios no tenía nada que ver con la finalidad de un blog ni con mi necesidad de seguir adelante con él. Pero ahora, al ver las estadísticas, la pregunta de por qué nadie colabora ni aporta nada se hace aún más oportuna. Últimamente me ronda la sospecha de que personas que me rodean, sin ningún tipo de cariño (aunque sí con dedicación), leen mi blog a menudo y lo buscan en google. ¿Quiénes son y por qué no tienen suficiente con leerme un día, y siguen entrando? Me ha extrañado también que mucha gente llegue a mi blog buscando cosas de música, de cine, o incluso de literatura. Y es normal que si sólo van a ver una página, no comenten nada ni hagan un seguimiento (como he hecho yo en otros blogs, en 1 o 2, concretamente). Pero escribir y lanzar una cosa a la blogosfera, aun sabiendo que me pueden estar leyendo millones de personas (o precisamente por eso), me produce últimamente una inexplicable y enorme sensación de soledad. Es como confesar cosas íntimas a un interlocutor enemigo, o al que no le importas en absoluto. Es como venderte. Vender tu alma. No sé, quizá no sepa explicarlo. Pero es así. Y lo de no saber ni quién me lee ni qué piensa de todo esto quien me lea, también me produce una sensación de estar desarmada ante ciertos peligros. Quizá sea hora de dejar esta aventura. Algún día tenía que llegar el momento. Al fin y al cabo, cada vez escribo menos, y mucho de lo que publico lo hago a los 3 días de haberlo escrito, porque siento que no merece la pena o porque, sencillamente, me da reparo, aunque no suponga, en un principio, ningún agravio para nadie. Quizá mis palabras, sean las que sean, en sí mismas, ya son un agravio, o ésa es al menos la sensación que tengo yo. O sea, que es la realidad. Sí, quizá haya llegado el momento de dejarlo. Al menos por un tiempo. Escribir forzada es lo que ya no pienso hacer. Y menos cuando tengo poco tiempo para ello. Ellos me hacen feliz![]() Venía en el metro mirándome en el cristal de enfrente y sorprendiéndome a mí misma, pensando: ¿Qué cara tendré cuando escribo delante de la pantalla del ordenador? Si lo hiciera más a menudo, como antes, quizá podría recordar o intuir –recordar la intuición de- ciertos gestos, o algo así. Pero no, ahora que intento analizarme -no tengo, evidentemente, ningún espejo enfrente, sólo la pantalla de mi ordenador nuevo y la pared con recortes de los Beatles y un mapamundi-, creo que estoy con los ojos muy abiertos y con el ceño fruncido, no exactamente como cuando te enfadas porque se te olvide el móvil cuando ya has salido de casa y vas por la calle o como cuando tu compañero de trabajo te habla de cerca y notas/constatas que no se ha lavado los dientes después de comer. No, no es un ceño de cabreo, sino más bien de concentración. Quizá, cuando se me ocurre alguna idea ingeniosa mientras escribo –no todo lo tengo previamente en la cabeza, o si lo tengo le acabo dando una forma diferente- el ceño cambia y se convierte en un gesto que expresa una mezcla de felicidad y satisfacción, que no se traduce en sonrisas, sino más bien en una mueca de aprobación – de aprobación a mí misma-. Hace tanto que no escribo con regularidad, que me cuesta saber dar el punto exacto al sentido de lo que digo o la correcta concordancia a las frases que estoy escribiendo. Me han dicho que debería escribir más, pero últimamente me he encontrado con limitaciones que podrían entenderse mejor como excusas –falta de tiempo, exámenes, estrés, cansancio- y que realmente se refieren a una inabarcable falta de inspiración. (¿Puede ser inabarcable una falta de algo?) He leído poco, además, estos días. Por fin me terminé en Navidad Ponche de Ácido Lisérgico de Tom Wolfe, que os lo recomiendo si tenéis narices y aguantáis esa forma de escritura, amén de las 450 páginas en las que –casi- nunca pasa nada. Y ahora estoy con La Señora Dalloway de la cansina de Virginia Wolf. La verdad es que esta tía escribía lo que se le pasaba por la cabeza y se quedaba tan ancha. Más o menos como lo que hago yo aquí (la diferencia es que ella lo hacía mejor, claro). He dicho que es una cansina pero en realidad me gusta cómo y lo que escribe porque muchas veces no lo entiendo. Sí, parecerá una paradoja, pero está todo lleno de metáforas y muchas veces el sentido que les da ella sólo lo entiende ella, no yo. Pero me lo imagino y le doy otro sentido, lo aplico a lo que a mí me da la gana, a lo que me ha pasado alguna vez o al sentimiento que he tenido algún día y que ahora no recuerdo y que nunca supe expresar con palabras ni con imágenes. Wolf se mete en las cabezas de los personajes y sabemos exactamente lo que piensan y lo que sienten. Bueno, creo que voy a dejar esta retahíla de temas inconexos y diré por fin que mañana vuelvo a las clases –nuevas- y espero que –de alguna manera- me gusten. Debería irme pronto a dormir porque me espera una semana de aguante y no quiero estar mohína. Entre ayer y hoy he aprendido a hallar la felicidad en las pequeñas cosas que hacen la vida –mi vida-. Y me he encontrado entusiasmándome ante la idea de –antes de meterme en la cama y arroparme con una cálida mantita- despertarme por la mañana y tomarme un café con galletas o ante la idea de ir a trabajar un domingo después de haber comido con mi familia un cocido. Y darme una ducha relajante antes de ponerme el pijama y escribir aquí, habiendo llegado a casa sana y salva, sin jaqueca y con un SMS en el móvil. P.D: La foto responde a la felicidad que me proporciona contemplar un buen ejemplar de hipopótamo. Sí, nunca lo había dicho aquí, pero los hipopótamos también me hacen feliz. Lunes, 18 de Febrero de 2008 00:37. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Volvió a casa... pero no para quedarse![]() Vengo ahora mismo de recoger de comisaría el bolso que me robaron. Después de más de un mes, recibo ayer la llamada de un policía en la que me dice que lo tienen. Por fin cogí el teléfono después de un par de días en los que me llamaba ese número y siempre estaba dormida, o haciendo algo, y yo pensaba que era mi compañera de clase con la que tenía que entregar un trabajo. En total me llamó tres veces a lo largo de día y medio, ese número. Una voz de hombre mayor, campechana y entrañable al otro lado del teléfono, cuando contesto “¿Si?”, me dice que “por fin, ¡ha habido suerte!” (…) “Tenemos aquí tu bolso, negro, grande; tienes el DNI en la cartera junto con más papeles y una botella de agua, que me la he bebido ya entera desde que te estamos llamando y no lo coges”. (Hala, qué exagerado el hombrito, pienso yo). “Bueno”, (continúa), “también tienes aquí un aparato…” Y yo, con un emocionado tono de voz, casi gritando: “hala, ¿el mp3?”. Y él: “no, no, un aparato de esos, así… de esos como para respirar”. (Ah coño…. El jodido ventolín, que lo suelo llevar en el bolso por si algún día me entra mucha alergia y lo tengo que usar. Vaya mierda). Bueno, aun así, esta mañana he ido con mi madre a por el maldito bolso. Estaba el hombrito, que muy amablemente nos lo ha dado. “¿Eres Sonia, verdad? “Sí”, le contesto. “Lo digo por la pinta.”, me dice. Y me imagino que dirá eso porque ha visto mi foto del DNI, no por la pinta de “robada”. O más bien, porque una mujer de 50 y pico años, o sea, mi madre, no iba a ser Sonia, así que tenía que ser yo. Nos llevamos el bolso a casa con cierto asco y cuando llegamos procedemos al análisis: con guantes de plástico en las manos, miramos todo lo que había en los mil y un bolsillos que tiene (o mejor dicho, tenía) el maldito bolso. Lo curioso es que el DNI estaba (con dirección de mi pueblo), la tarjeta de Universidad estaba, la Sanitaria estaba, la del trabajo estaba, pero no las llaves de casa, que, por cierto, los ladrones lo habrán flipado si han apuntado la dirección y han ido a mi antigua e inhóspita casa de la sierra. Otra curiosidad es que el libro que llevaba dentro y del que me examinaba cinco días después de que me robaran, tampoco estaba. ¿Para qué coño querían los ladrones un libro de liderazgo? Bueno, la teoría de mi madre y del poli es que la persona que entrega el bolso en comisaría “le pega” otro “repaso”. Así que igual el/la que ha efectuado la entrega es una persona interesada en temas de empresa y liderazgo profesional. Y no pudo resistir la tentación de quedarse con ese genial e interesantísimo ejemplar de John Adair, el experto en liderazgo centrado en la acción. Nunca se sabe. Otra curiosidad es que el abono transporte sí estaba; aunque nos dimos cuenta después, al proceder al análisis mi madre y yo, de que el billetito de enero sí que se lo habían agenciado los ladrones. Después estaban mis pintalabios preferidos (a la basura han ido todos) y el stick anti dolor de cabeza, (a la basura también). He encontrado también, en la cartera, el ticket de 20 euros del taxi de aquel día, que lo tenía que entregar en el trabajo y en su lugar les facilité una copia de la denuncia; el programa de la exposición de Roma SPQR que había ido a ver el día de antes, también estaba. Y un paquete de chicles, y un lápiz con el que iba subrayando el libro del examen. En fin, muy curioso todo. ¿Dónde habrá estado durante estos 30 y tantos días mi bolso? ¿Por qué manos habrá pasado? ¿Por cuántas? ¿Y qué habrán pensado los ladrones al ver y, a su vez, analizar mis cosas? ¿Habrán disfrutado las 143 canciones que había en mi mp3? Ahora tengo que ir con uno viejo en el que entran sólo 26, y que encima va a pilas, no con cargador como el otro. Así que ya sabéis qué regalarme para mi cumple. He dicho. ** Ah, ya terminé los exámenes, el jueves pasado. Y después de unos días de inexplicable bajón, estoy mejor y ya me creo que por fin haya podido dejar de lado las pilas de apuntes y de libros sin leer. Me han dado una nota, del que -creo- es el que peor me salió, y estoy aprobada. ¡Yoho! Ahora sólo falta irme de viaje ¡a París! Miércoles, 13 de Febrero de 2008 14:21. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Loca![]() Creo que me voy a volver loca. Nunca me había pasado lo que me está pasando este año con los exámenes. Llevo un tiempo sin escribir aquí con el fin de no perder tiempo, pero he llegado a la conclusión de que dormir, descansar, desconectar y desahogarse son maneras de que también se te “quede” la lección. Parecía que lo peor había pasado con los exámenes del viernes y el sábado, pero cuán es mi sorpresa cuando descubro que he caído en la trampa del señor C. al pensar que su examen sería uno de esos en que te lo lees, llevas los apuntes al examen y empiezas a divagar de la manera en que a él seguro que le gusta. Quizá sea verdad lo que estoy diciendo, mañana lo comprobaré. Pero la ansiedad que me sobrevino ayer,-una crisis peor aún que la del viernes noche ante la inminencia de aprenderme H. de la P.- me hizo reflexionar sobre algunas cosas. Si tanto me importaban los exámenes, ¿por qué no he empezado a estudiar antes? Sí, ya sé que he estado trabajando, haciendo trabajos de clase para las asignaturas en que no hacían examen y descansando. Pero sabiendo que tenía los exámenes tan mal colocados… quizá debería haberme imaginado antes todo esto. Por otra parte, no recuerdo haberme agobiado tanto como este año con el tema de los exámenes. Y recuerdo aquellos felices días en que estudiaba lo que podía – o lo que quería- y el día de antes me conectaba al Messenger como si nada o me ponía música para estudiar y me dormía a las 12 como una señora, y no madrugaba jamás para estudiar. Y luego llegaba y sacaba un notable. También hay que decir que la mayoría de las veces he tenido suerte. Y cuando me atacan las crisis de ansiedad –después de la gastroenteritis, anoche me salieron manchas y granos rojos por la cara que ya se me han quitado y empecé a respirar mal- para tranquilizarme pienso en aquellos también felices días en que me dejaba para el último día las 50 hojas de integración europea y me las aprendía y luego sacaba –eso sí, y gracias a dios- un 5. O cuando nos hicieron en Historia un examen con apuntes y habiéndomelo estudiado dos días y sin haberme leído entero el libro que mandó el profesor alto y feo, estuve entre los 6 que aprobamos. Si he sido capaz de hacer eso, me digo, ahora también podré con esto. Siempre he pensado que el asunto de los exámenes no es de suerte o no suerte, sino que tiene que ver más bien con el concepto de justicia. Si has ido a clase, has aprendido y has dedicado un mínimo de tiempo de tu vida a prepararlo, aprobarás. Sin embargo, ahora estoy poniendo en duda esa idea, aunque los dos últimos y primeros exámenes que he hecho han contribuido ligeramente a que me quite de la cabeza esa idea de catástrofe. Veremos el jueves cuál de las dos ideas ha ganado este año… Lunes, 04 de Febrero de 2008 11:53. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Cultureta y gafa-plastaEstaba haciendo que hacía un trabajo, bueno, mejor dicho un artículo, sobre las desigualdades mundiales en el aspecto digital y todo ese rollo, algo que no hemos dado nunca a lo largo de estos cinco años de carrera… Y me he dicho “qué narices”, voy a escribir sobre otros temas, que es lo que realmente me apetece hacer ahora mismo, en medio de una maraña depresiva resacosa y amenazantemente pre navideña. Mi hermano se ríe de mí porque digo que no me gusta la Navidad, dice que es una actitud que tomo porque es lo que se lleva en los círculos “culturetas” y “gafa-plastas” (que no gafa-pasta) en los que, según él, yo me suelo mover, o, al menos, a los cuales deseo “pertenecer”… Pero lo de que no me gusta la Navidad me viene ocurriendo desde hace unos cuatro o cinco años y es algo que no puedo evitar. Me alegan que no tengo razones para odiarla, pero a mí eso me da igual, es la sensación inexplicable que tengo, una sensación de agobio, de tristeza, de impotencia y de desazón, de amor-odio hacia todo lo que me rodea… Y el caso es que el otro día, meditando sentada en la cama después de comer sobre por qué no me gustan estas fechas, me di cuenta de todas las cosas malas que me han pasado – y aún me pasan- en Navidad y que claramente me han hecho odiarla. ¿Cómo me va a gustar la Navidad si el único año que he salido en Nochevieja acabé absolutamente embriagada y rodeada de patatas, y llorando desconsoladamente ante la pasividad de la que entonces era mi mejor amiga, y manchándome mi abrigo preferido de chocolate con churros, y quedándome, al día siguiente, el día 1, en casa con mis padres viendo Dirty Dancing y leyendo después El Criticón de Gracián metida en mi habitación, sometida a la gran resaca depresiva de las copas del día anterior? ¿Cómo me va a gustar la Navidad si soy una pobre becaria –y al revés- a la que le duele más que a nadie “rascarse” el bolsillo? ¿Y a la que cada vez se le exigen más regalos y más detalles? ¿Cómo me va a gustar la Navidad si todo el mundo se vuelve tonto organizando comidas y cenas de empresa o de grupos a las que hay que asistir si no quieres ser tachado de insociable? ¿Cómo me va a gustar si el 5-1-2006 casi me secuestra para siempre la de la guadaña? ¿Cómo me va a gustar con el frío que hace, ¡con el frío que hace en Navidad!, que no es de este mundo ni por asomo? Pero esta Navidad va a ser mejor. Sí, lo va a ser porque lo malo ya está pasando. Anoche me fui de cena con mis compañeros, y me lo pasé mejor en la cena que en la macrofiesta que había convocada después para potenciar la “unidad”. El que estuviera lleno de periodistas de deportes y de cultura y que hubiera barra libre no impidieron que, pasada una hora, empezara a aburrirme como una ostra. El dj intercalaba “tengo la camisa negra” con “Sweet dreams are made of this” pasando por Hombres G, por “marcha, marcha, queremos marcha, pim pum fuera que se te sale la camisa fuera” y terminando con el ‘chunda chunda’ más atroz… Cuando nos fuimos, no pasaba ni un puto taxi en verde, y esperamos una media hora, ante los bocinazos de los conductores de los vehículos que pasaban y algunas chorradas que salían de su boca a destiempo y a través de las ventanillas. Pues bien, cuando llegué a Cibeles, esperando coger el búho que me llevara a casa de una jodida vez, me encuentro con que casi no pasan buses y que tengo que coger otro taxi. Mientras me hallo inmersa en estas reflexiones, se acerca a la parada del autobús un chico que mi compañero me había presentado en la fiesta. Él también venía a coger mi búho, y observa en el cartel que el próximo no pasa hasta media hora después, (cosa que yo no había leído correctamente, como por otra parte me suele pasar) así que después de preguntarme dónde vivo, el tío me propone irnos juntos en un taxi porque yo me quedo a medio camino de su destino. Me dice que estuvimos juntos en 1º de carrera, y yo, que lo sabía de sobra, intentaba hacerme la tonta: “ah, sí, ahora que lo dices”… Y es que después de algunas experiencias similares he llegado a la determinación de que no hay que decir nunca a nadie que le conoces de la facultad ni nada por el estilo. (Y es que un día, en una discoteca con A, y algunos más, aposté por que un chico que andaba por allí era de la facultad. A. decía que no, que no le sonaba de nada, y yo: “¡que sí coño! Vamos a preguntárselo”. Pero A. no quería. Así que yo, con alguna copa de más, seguro, fui a preguntárselo al chaval, un osito muy simpático que llevaba una coleta y unas entradas para invitarte a donde fuera, al teatro si hacía falta. Bueno, se quedó tan alucinado e imaginó tanto acerca de mis supuestas intenciones al acercarme a él, que me arrepentí absolutamente de lo que había hecho.) El caso es que cuando llegamos a mi casa el taxi marcaba cuatro euros, (no sé por qué coño me bajé del que nos llevo a Cibeles, pensando que nada más llegar iba a estar mi búho esperándome; y es que el búho que me cojo es la leche, me para en la misma puerta de casa, es mejor que el metro). Así que iba a pagar al taxista con un billete de 20 porque no tenía más suelto, y dice el conductor: “¿pero qué haces? ¿Me vas a pagar tú esto? Es mejor pagarlo todo junto y sale mejor”. Claro, entonces le digo al chico: “pues te lo pago a ti”, pero él no tenía para cambiarme y me dijo que me invitaba, que ya se lo pagaría yo a él otro día (no sé cuándo), así que me sentí mal y le dije que muchas gracias, y que se pasara por mi sección algún día para dárselo, pero se empezó a reír y entonces me bajé del taxi deseando llegar a casa y acabar con esa agonía de frío en el cuerpo y situaciones surrealistas, con un par de copas encima de garrafón que curiosamente no me habían subido nada. Por supuesto, me acosté tan tarde anoche que no he podido ser capaz de ir a clase esta mañana. Y lo peor de todo es que, sin ninguna razón aparente, llevo toda la semana sin pisar Ciudad Universitaria. El lunes, básicamente porque me quería dar un homenaje; el martes, porque faltaba un profesor a segunda hora… Y total, ¿para qué iba a ir a primera? ¿para el debate? El miércoles, porque el despertador sonó a las 7.30 pero… ¡abrí los ojos a las 11! Y el resto ya lo sabéis. Mañana ya sí que no hay clase de manera oficial, y como hoy no he ido, no sé si alguna clase habrá, pero para una, para una ya no voy. Además, tengo que probarme las lentillas nuevas, que llevo un mes con gafas a todas horas, aunque me dicen que estoy más guapa con ellas y todo, pero me molestan y tengo la maldita manía de subírmelas todo el rato del puente de la nariz y no me gustan para salir por ahí, me meto a cualquier sitio y se me empañan como unas locas y luego hay quien me las mancha y llena de cosas. En fin, voy a seguir con mi trabajo de clase; a ver si hago algo útil de una vez. Mañana tengo otro compromiso navideño, aunque espero pasármelo mejor que anoche. No obstante, pensándolo bien, ayer tampoco me lo pasé tan rematadamente mal, ¿no? Jueves, 20 de Diciembre de 2007 21:21. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Un día para no levantarse de la cama![]() Bueno esto es una chorrada en forma de relato que escribí hace tiempo pero que no me apetecía publicar. Ocurrió a raiz de seguir el consejo de una amiga y no contar a mis padres una dolencia que tuve relacionada con cosas que -aunque no es así- pueden hacer pensar mal a una madre, aunque bien es cierto que a estas alturas a mi madre la tengo acostumbrada y ya no le extraña nada: que me automedique, que cada día me duela una cosa sin motivo, que me raye, e incluso - ella no lo sabe- que haya llegado a sospechar que tengo o que voy a tener enfermedades graves... (Es normal, con la racha que llevo, desde... octubre, más o menos, hasta yo me asusto de mí misma y de lo que soy capaz de pensar... Lo mejor de todo es que nunca tengo nada y por eso cada vez me da más reparo preocupar a mi familia sin aparentes motivos). El caso es que ayer leí una noticia sobre el ex agente ruso al que supuestamente envenenaron con polonio y me he acordado de lo que me pasó a mí -nada tan grave, pero el miedo fue equiparable a como si me fuera a envenenar como una jodida desgraciada.- I) Milagros y la sala de espera He llorado. Sí, hoy una de esas cosas que me pasan injustamente me ha hecho llorar. Todavía tengo los ojos acuosos y un ligero sonrosado en la nariz, de la mitad para abajo. Lo sé porque me he mirado al espejo, buscando camuflarlo, poniéndome los dedos fríos de venir de la calle en los ojos para que desparecieran el calor y el sofoco. Y para que no me vieran mis padres. Tengo que hacer muchas cosas, un trabajo para dentro de dos días, pero en lugar de eso he ido a la consulta médica de mi barrio, donde he tenido que soportar situaciones de miedo y asco. Ésas que tanto me gustan hasta que se unen al desenlace y contribuyen a hacer el marco aún más grotesco. Una cola de gente que salía de la habitación para pedir cita y/o entregar la tarjeta. Yo voy sin cita. Espero en el pasillo, con un viejo enorme y la señora que venía detrás de mí, una pobre anciana aquejada de qué sé yo. Temblando, delirando y luchando contra unas arcadas extrañas. Así estaba. La obligamos a sentarse en el interior, aunque se negaba, por si luego la gente pensaba que se había colado, la mujer. A mí no dejaba de hablarme, quejándose de que había demasiada gente, pero sólo obtenía respuestas parcas y cansinas. La anciana se llamaba Milagros. Al parecer, todas las recepcionistas y los médicos la conocían. La recepcionista, cuando me atiende, me dice que en el orden de atención a los pacientes, voy detrás de un señor canoso, y que después de mí, va Milagros. Me señala bien la recepcionista para que Milagros vea que voy detrás de ella. Así que, ante la –casi- rebosante sala de espera, encuentro un sitio y decido sentarme. Las revistas son inmundas y tampoco me apetece sacar el libro que llevo: basta que me enfrasque un poco en la lectura para que el tipo canoso entre y salga y me pase Milagros y todo (aunque según estaba debería entrar antes que yo, pero ésa es otra historia). Así, espero mirando a la gente e intentando intuir qué le pasa a cada uno. En esto, a Milagros aún no la han atendido en recepción porque no encontraba su tarjeta, y cuando por fin la van a decir detrás de quién va (de mí), la recepcionista no me encuentra y cuando oigo: “Milagros, vas detrás de esa chiquita joven, pero no sé dónde está” me levanto y las digo que estoy ahí, que cuando salga, yo aviso a Milagros. A todo esto, el canoso entra, así que me aproximo a la puerta del doctor sentándome en el sitio que aquél ocupaba. Otro doctor diferente sale a llamar por el nombre: Pilar Pérez. Pero no se levanta sólo la aludida, sino Milagros también. La recepcionista se da cuenta y la dice, apesadumbrada y como si tuviera que decirlo a diario: “no, Milagros, tú no”. Así que la mujercilla se sienta otra vez. Cuando sale el canoso, entro yo, sin darme cuenta de que venía Milagros detrás. Cuando el médico abre la puerta, ve a Milagros, pero la recepcionista dice que iba yo. Entonces les digo, al médico y a la recepcionista, que me da igual, que pase Milagros, pero el doctor parece que ya se las sabe todas (todas las de la entrañable Mila), y dice: “no, primero va esta chica, Milagros, luego entras tú, quédate aquí sentada, anda”. Así que yo hago caso al médico y entro. Nunca me había tratado. Es gordo, tiene gafas grandes, la piel oscura, y no para de toser. Le cuento mis nuevas e ‘injustas’ dolencias, en el momento en que, justamente, me suena el puto móvil (siempre lo pongo en silencio cuando voy al médico y nunca me han llamado; menos hoy, claro). Se empeña en que atienda la llamada sin ningún problema, pero yo le digo que no, pero insiste, así que cuelgo porque no me da la gana cogerlo, no me parece de recibo, y ya está. Y me estreso. Me explica un poco el rollo, sin hacer muchas más preguntas, y me manda lo que me tiene que mandar. Como soy tan lista, me he olvidado de las recetas… Al fin, entre algunas dudas y toses roncas, salgo de la consulta. No me he olvidado de Milagros, y el doctor tampoco, así que empezamos a buscarla, sin habernos puesto de acuerdo, con la mirada, pero no la vemos por ningún sitio, hasta que el doctor pregunta, ya un poco ansioso, en recepción, donde le indican que Milagros está en el baño. II) El termómetro Llego a casa y voy al baño, y mis padres aún no se han ido. Me preguntan que si he comprado el libro., y les digo que no, que se me ha hecho tarde, con un gesto de llanto e impotencia incontrolables que ellos sólo pueden atisbar de perfil, y me imagino la perplejidad en sus cabezas. “Esta Sonia, ya está con cosas raras…”. En el fondo siempre es lo mismo. Decido empezar a hacer el trabajo de clase, pero no me concentro muy bien. Mis padres se van; y mientras se cierra la puerta el llanto se apodera de mí y súbitamente empiezo a berrear, con un pañuelo en la mano que se empapa cada segundo y con sofocos y ahogos en el pecho. Me obligo a relajarme porque a ese paso me iba a dar un infarto o algo peor de lo que en un principio tenía. No recuerdo haber llorado tanto y de esa forma, quizá desde que era pequeña y me castigaban sin salir, o algo así: ¿impotencia? ¿egoísmo? ¿locura? ¿desesperación? Ayer estaba radiante de felicidad, me desperté como nunca desde hacía tiempo, con una energía inusitada, y me lo pasé genial trabajando en domingo... Pero me relajo, “no es para tanto, Sonia, saldrás de esta tú sola y ya está. Nadie se enterará y cuando te quieras dar cuenta todo habrá pasado”. Entonces pongo A Ghost Is Born, y empiezo a hacer el trabajo sobre mi periódico. Me noto dolor de cabeza (provocado por el lloriqueo, sin duda) así que como soy tan hipocondríaca, me pongo el termómetro: “aunque se me estén pasando los síntomas… voy a ver si tengo fiebre”. Me lo había buscado. Cuando lo miro: nada, 36.7. Así que lo voy a dejar sobre la mesa y ¡Oh!, ¡se me cae al suelo! ¿Se habrá roto? ¡Joder, esta mierda se rompe con nada! Lo primero que me preocupa es ¿qué decirle a mi madre? ¿Cómo coño he roto un termómetro si para ella no estoy enferma? Sería absurdo. Y tampoco es cosa de dejar a la familia sin termómetro, en plan “Ah, no sé, no sé, se habrá perdido…”. Así que nada, decido comprar un termómetro igual, pero ya otro día, claro. Lo busco en internet a ver si viene y tal, y para ver cuánto cuesta un jodido termómetro. Pero en ese momento me percato de algo que mi inconsciente sabe, ¡pero yo no…! Hostias, se ha roto un termómetro, que lleva dentro mercurio. Veo en ese instante dos bolitas ‘metalizadas’ encima del escritorio, las cojo con los dedos y las meto en la caja del termómetro. Me asusto, sin saber aún por qué, pero me asusto. Busco en google las siguientes palabras: “qué pasa si se rompe un termómetro”. Y llego a una página en la que pone que hay que recoger con mucho cuidado las bolitas, con guantes incluidos, abrir la ventana rápidamente, y coger cartones o cartulinas para cogerlos. Nada de aspiradoras ni escobas. Me agacho al suelo y veo todas las jodidas bolitas, (¿unas diez?) que con klennex mojados – como ponía en esa página- son imposible de coger. Como no tengo cartulinas ni hostias, me pongo a doblar folios como una posesa para poder cogerlo así. Busco una linterna y no la encuentro, así que bajo al suelo el flexo que tengo en el escritorio y las veo todas. Intento que no se desperdiguen, porque son asquerosamente escurridizas. Poco a poco, entre dos folios, las voy consiguiendo encerrar, y lo meto todo en una bolsa. En la web pone que hay que llamar a un teléfono para que venga no sé quién a ver qué nivel de mercurio hay en el ambiente y a llevarse los restos, en plan brigada de Expediente X, pero me parece excesivo… Y mis padres están al llegar. Cuando aún sigo doblando folios y con el flexo por los suelos, entran por la puerta. Me dicen, como si nada, incluso felices: Hola, ¿qué tal? Pero yo estoy angustiadísima, ¡no puedo decírselo! Sin embargo, en ese momento, recapacito, ante el acojone: mi madre sabrá mejor qué hacer, y es bueno que lo sepa, por lo que pueda pasar en el futuro. ¿Y si nos intoxicamos todos sin saber lo que estaba pasando? Entonces me armo de valor, entro al salón, y como si fuera una niña ñoña o un alma en pena a punto de empezar a hacer pucheros, les suelto: “mamá, ¡que se me ha roto el termómetro!”. A esto mi madre me pregunta, lógicamente, que qué me pasaba, que por qué me he puesto el termómetro. Y a ello le contesto: “no, por nada, me he notado fiebre, un poco de congestión”. En fin, mi madre no da crédito a lo que oye, hacía unas horas durante la comida, me había visto como una rosa… La llevo a mi cuarto y le digo lo de los folios y tal, y me toma por loca. Mi padre, por su parte, sugiere que cojamos las bolitas con la aspiradora. “! Nooo, con la aspiradora noooo!”. Así que mi madre coge el cepillo y el recogedor, y yo: “que noooo, tampoco, que lo pone en internet”. Pero para mi madre en internet puede poner misa, que ella lo barre todo y san se acabó. No está en absoluto asustada, aunque le da rabia que una cosa peligrosa como el mercurio esté en el ambiente… Se zanja aquí el ‘capítulo termómetro’, y –esperemos que también – la jornada de situaciones absurdas y angustiosas que se encadenan, sin antes ducharme con opresión y ahogo en el pecho, y con abones por las manos y brazos que suelen indicar alergia a algo, o estrés, o disgustos, y que no son en absoluto desconocidos para mí. ¿Será por haber tocado el mercurio? Me dedico después a contarlo a todo aquel que puedo, y me tranquilizan, aunque en pleno diciembre sigo con la ventana abierta para no contaminarme con la mierda esta. Conclusión: me he prometido no volver a mentir nunca de esta forma y en estos temas. Unas mentiras llevan a otras, y cada vez es más difícil y menos verídica la verdadera verdad. Cuando sea mayor, podría cambiarme el nombre: quizá me sentaría bien Milagros... Sábado, 15 de Diciembre de 2007 13:22. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. La 'curranta' perfecta![]() Voy a actualizar sólo por el hecho de actualizar, no por tener nada que decir. Bueno, no es que no tenga cosas que decir, sino que ahora mismo no las tengo en la cabeza. Sí diré que hoy no he ido a clase porque me he dormido, y eso que a primera hora puede que haya habido práctica. Desde que hicieron la primera práctica, a la cual yo falté, he ido todos los jodidos días y no ha habido; bueno, pues hoy seguro que ya ha tocado… Anoche estuve de guardia y salí a la 1.30. No tuve la suerte de las otras veces, en las que a las 00.30 pasadas o 1 menos algo me decían que me fuera. Pero el caso es que tampoco estuve leyendo mucho. Es todo muy raro… Llegué a casa a las 2 después de aguantar la charla filosófica del taxista, que clamaba al cielo por los asesinatos de violencia de género, y decía que las mujeres, a partir de ahora al separarnos (“porque casi siempre sois las mujeres las que termináis la relación”) vamos a tener que pedir un informe psiquiátrico del tipo en cuestión para ver si tenemos que largarnos de la ciudad e incluso del país. Además, el hombre decía que debería haber castigos ejemplares, porque la pena de muerte en realidad no sería un castigo para la gente que hace eso. De todas formas, él se mostraba a favor de la pena de muerte en EE.UU. Lo que no le parecía bien es que los condenados estuvieran tanto tiempo en el corredor de la muerte. Entre que no me dejaba hablar y que estaba diciendo todo el rato lo puto mismo y con las mismas palabras, me estaba poniendo de los nervios. Cuando llegamos le pedí la factura y la imprimió pero no me la daba, así que cuando se dio cuenta de que estaba esperándola, me vaciló en plan “pues si no me dices nada podemos estar así toda la noche: tú esperando la factura y yo a que te bajes del taxi”. Está claro que el tipo tenía ganas de guerra, lo que para él a las 2.00 de la mañana era una energía inusitada y ansias de tertulia, para mí era la ‘espesez’ y el cabreo más manifiestos. El cabreo viene de que en el curro me como yo todos los marrones, o sea, todas las noticias, porque como no fumo ni parloteo en las peores horas de trabajo, en pleno cierre, no me queda otra que trabajar. Luego me dan mareos y cosas así, y tengo que ir al médico, y todos me dicen que no tengo nada, que será por el estrés. Estoy hasta las narices del estrés; aunque más que estrés, yo creo que es mala hostia. Desde que me monto en el metro por la mañana, mil cosas me ponen de mala hostia, y claro, acabo el día con ganas de darle una paliza a alguien, a poder ser a alguien del curro… Lo único que me salva un poco de este estrés son los fines de semana, y eso cuando no tengo que hacérselos a la lista de turno que se quiere ir de viaje… No, si “encima de cornudos, apaleaos”. Por otra parte, y hablando de novedades sobre mi estado de salud, tengo que decir (aunque no lo haya comentado aquí) que ya he descubierto el origen de mis jodidos dolores de cabeza todos los jodidos días: subida de miopía. Además, el médico también me dijo que casi todos los dolores de cabeza son tensionales. Pues estamos bien. Mi hermana me trajo el otro día un stick anti-migrañas, para dármelo como un roll-on en puntos concretos de la frente y en las sienes. Cuando me lo doy luego voy oliendo raro, a "vicks vaporups", (o como se diga eso) o a menta. Pero está muy bien porque te refresca y despeja un poco la cabeza. Respecto a mi entrega profesional, lo único que me consuela es pensar que aunque lo parezca, no soy tonta, que no es malo tomarte el trabajo en serio, sea lo que sea, aunque seas un simple becario, porque… ¿qué será cuando te den un puesto en serio? Seguramente muestres la misma actitud que cuando eras becario. Y eso me da ventaja porque yo haciendo prácticas lo estoy dando todo y en todos sitios. Y en este trabajo, que realmente es una buena oportunidad y en el que, económicamente hablando, no nos tratan nada mal, me parece una insensatez quejarse constantemente. Será que soy una rara, pero me gusta trabajar y –aunque tenga mis recesos- creo en lo que hago. Incluso cuando hacía cotilleos me lo tomaba en serio -aunque a veces no creyese mucho en lo que hacía-. En realidad, por qué no decirlo, soy la curranta perfecta. Quizá algún día hasta me case con un príncipe… Y me saquen en El Jueves, y ese hombre tan guapo de la foto hable de mí a diario…Y me pillen en bragas y me saquen en la tele… Al tiempo. Miércoles, 21 de Noviembre de 2007 12:48. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Me jode![]() Me jode. Me jode que la doctora me haya vuelto a decir hoy, con todo tipo de resultados en la mano, que las cosas que me pasan son por el estrés, que se deben a razones "funcionales" y no "patológicas". Siempre que me pasa algo raro y me hacen pruebas, casi siempre sale que no tengo nada. Tiene narices, pero a veces parece que en el fondo me gustaría tener ‘algo’. Sí, algo que esté en los libros, que tenga un nombre y que se cure de alguna forma. En cualquier caso, fueron síntomas pasajeros y veremos si este mes los vuelvo a tener o no… Al fin y al cabo le pasa a muchas chicas. Y es soportable. La semana que viene sigo de médicos porque voy a ver a mi alergóloga autista. Me pedirá la cartilla de síntomas que debería haber hecho a lo largo de estas semanas, y que no he podido instalar en el ordenador. Si es que ahora todo es tan moderno… Y me jode instalarla y que no funcione. Me jode que se joda el metro por las mañanas dos días seguidos y que, el trayecto que suelo hacer en cuarto de hora, lo acabe haciendo en 45 minutos. Y me jode llegar tarde a clase, que el profesor nos haya puesto una película y que justo cuando entre yo, tarde, tengan lugar las escenas más oscuras de toda la proyección, haciendo que me quede en la puerta como una gilipollas por miedo a echar a andar y comerme alguna silla, a alguien, y teniendo, por último, que sacar torpemente el móvil para iluminar y ver algo hasta que la imagen se aclare un poco y me pueda sentar. Me jode. Pero me siento, por fin, cuando veo un sitio libre. Y me jode más sentarme por detrás y ver que la película es subtitulada y perderme la mitad de las frases porque está todo lleno de cabezas y no veo un puto pijo. Me jode escribir sobre cosas que me joden. No debería hacerlo. Pero a veces es tan divertido… Y ahora mismo creo que no me jodía nada en concreto. De hecho estaba de buen humor y todo, leyendo mensajes de móvil de hace siglos (mi móvil no tiene límite de sms, y estaba haciendo limpieza, aunque no mucha, que me da pena). Como hoy me ha sustituido una compi del curro para poder ir al médico, el sábado me toca pringar. En fin. El periódico es la cosa más estresante que he visto. Aunque me guste, estos días que he estado ‘pachuchilla’ y un poco enferma mental (todo hay que decirlo) me jodía mucho tener que ir. Pero ahora vuelvo a disfrutarlo. El otro día el jefe de Nacional casi me da una colleja, porque pensaba que yo había hecho un juicio de valor en su noticia, y ese tipo de cosas las hacen nuestros jefes, que, antes de pasarnos la noticia para que la corrijamos, se leen el titular y los destacados y se dedican, básicamente, a hacer juicios de valor sobre ello. Luego nosotros, los pobres becarios, firmamos cada noticia que corregimos y los de la sección correspondiente, a quienes les corresponde cambiar las cosas que están mal (si les da la gana) se piensan que todo lo que está en rojo lo hemos escrito nosotros. En fin… más juicios de valor debería de hacer y no hago… Pero a lo que iba, que el periódico, sobre todo entre diario, es estresante de cojones. Hasta suena una especie de sirena estridente en torno a las 10 de la noche para que los redactores dejen de comer pipas (sí, comen pipas) y se pongan las pilas para cerrar a tiempo. Los días que te quedas de guardia, en el fondo, son los mejores. Llegas a las 7 y te sientas al fondo, así que te llegan menos noticias para leer. Luego te quedas sola, y haces un poco lo que quieres, a no ser que sea domingo y tengas que leer deportes a toda leche, u ocurra alguna desgracia que genere noticias para la segunda edición y te las tengas que leer también. Luego, te vas a la 1 o antes (yo siempre tengo suerte y los días que me quedo no pasa nada), el de seguridad te pide un taxi y te vas a casa tan feliz y con el trabajo hecho y un cheque para usar en el VIPS o similar en la cartera. Creo que voy a dejar de escribir ya, que mañana tengo que ir a primera hora porque puede que el tipejo haga práctica. Y me jode. El otro día falté y hubo práctica. Y me jodió. Así que, hablando de las cosas que me joden, he llegado hasta aquí. Está bien, a veces, empezar un post como te dé la gana. Acabas hablando de cosas diferentes, pero relacionadas. Me jode tener que dejaros. Pero me jode tener que irme a dormir, y sin sueño. Llevo tres días durmiendo poco y no me entra sueño. Luego me pasan cosas que yo creo raras y son normales… en fin. Pero me jode. Miércoles, 07 de Noviembre de 2007 00:18. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Llamadas precipitadas que acaban en nada![]() No sé por qué narices no he salido hoy. Pero en su lugar lo que he hecho ha sido recordar aquellos días en los que, por suerte o por desgracia, lo daba todo por salir a emborracharme y a buscar la felicidad en la embriaguez. He intentado que hoy fuera uno de esos días, pero ni ella ni yo hemos dado nada por hacerlo realidad. Hace un año los días sí eran exactamente así. Llamadas precipitadas a las 22.30 de la noche, cuando ya estás en pijama, cenando algo que calientas en el microondas, pero de pronto te asalta la locura, la euforia, la fiebre de la noche, y te vistes rápido, con música a todo volumen, y te preparas y tus padres te dicen, entre provocativos e irónicos: “¿¡Cómo te vas a estas horas, si éstas son las horas de volver!?” Y te vas, con una sonrisa de satisfacción por lo que va a venir, te anticipas al clímax. Y vas a donde sea, y con quien sea, y te bebes lo que sea, y te liberas, y te olvidas, y eres feliz durante al menos un par de horas. Aunque vuelvas a casa siendo la misma pero con menos dinero en el bolsillo y menos horas de sueño. Y al fin de semana siguiente sales buscando lo mismo, y necesitas más alcohol y más pasión, y más rock and roll. Y sigues siendo la misma. Pero ahora ya no soy la misma. Me apetecía salir, aunque algo me dice que no se me ha perdido nada en ningún sitio. Me apetece estar con A, y recordar los viejos tiempos, que no lo son tanto, aunque lo parecen. Pero quizá en mi mente esos tiempos sigan vivos, y sea mejor no intentar recrear algo que ya nunca más será, al menos no de la misma forma. Y me da rabia; pero supongo que unas veces te apetece salir y darlo todo y otras estar en casa en pijama. Pero el recuerdo basta para hacer realidad esos, tan especiales y, por qué no, felices y locos días… Sábado, 03 de Noviembre de 2007 00:46. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Actualizo y recomiendo![]() Good Bye, Lenin! es la última película que he visto en este puente tan divertido. Tenía ganas de verla desde hace tiempo, sólo por el título, y es que me gustan ese tipo de cosas. Este filme alemán de Wolfgang Becker se ambienta en 1989, durante los meses clave del declive del régimen comunista en la Alemania Oriental y la caída del Muro de Berlín. Un chico despierto y atento es el protagonista de la historia, cuyo cometido es hacer que su madre, una mujer de firmes convicciones socialistas que cae en coma y despierta ocho meses después, no se entere de que las cosas han cambiado y la Coca-Cola y el american way of life han invadido lo que antes era Comité del Partido y tostadas y pepinillos soviéticos. Cualquier sobresalto puede afectar a la débil salud que presenta su madre al despertar del coma, por lo que no resulta precisamente adecuado que lea periódicos, salga a la calle, o mismamente, que se asome por la ventana de su habitación. Así, el chico, que se llama Alex, inventa todo tipo de estratagemas para que su madre no se entere de nada y crea un mundo diferente para ella, el mundo de lo que suponían el comunismo y la Alemania Oriental; desde hacer un telediario con su amigo aficionado al cine, hasta hurgar en la basura para ver si hay botes de pepinillos soviéticos para meter en su lugar los holandeses. Este aspecto del filme recuerda un poco a El Show de Truman, y plantea los límites de 'la verdad' y lo real-irreal. La música corre a cargo de Yann Tiersen, conocido entre otras cosas por haber trabajado también en Amelie, y que en este caso logra una ambientación muy cuidada. Recomendable, en definitiva, esta peli. Otra recomendación -ahora musical- de un grupo español que se llama La Habitación Roja es quizá un tanto aventurada, pues acabo de escucharlos por primera vez hace un cuarto de hora, pero me está gustando bastante. He escuchado algunos discos nuevos hoy: dos de The Cure, éste, y uno de Sufjan Stevens. Veremos si merecen estar en el ranking y acaban en el mp3. Pero vosotros no lo sabréis nunca...
'Panem et circenses'![]() Queridos lectores: he vuelto. Y lo hago con una cerveza en la mano y un bol de patatas fritas grasientas encima del escritorio. Prefería esto que estar en la cama, pensando en cosas malas y a la vez intentando dormirme sin éxito. Se acabó la vaguería. Se acabó el no escribir. El no leer. El no hacer nada útil. El pasar el rato preocupada pensando en chorradas surrealistas y leyendo paranoias en internet. Me han hecho pruebas y me han dicho que no tengo nada, que “lo que me pasa” se debe al estrés, y que, de momento, no me preocupe. Claro, la doctora me interrogó sobre mi vida y la conclusión que sacó fue ésa. Estoy, de todas formas, esperando los resultados de otras pruebas. Pero espero que no sea nada importante. La paranoia me ha llevado a pensar cosas gordas y a que mi cuerpo tenga síntomas de padecer esa “cosa gorda”. (Y nunca mejor dicho). En cualquier caso, si he llegado a una conclusión a lo largo de estos interminables y angustiosos días, es a la siguiente: hay que ver qué duro es ser mujer. En otro orden de cosas, el profesor del que os hablé ( y que, para situarnos, diré que ya tiene sus años, aunque 'viejo viejo' tampoco es) ha vuelto a soltar perlas muy pero que muy interesantes y, sobre todo, reseñables. ¿Cómo no voy a compartir con vosotros el que haya dicho, ayer y hoy, que los aficionados al fútbol son retrasados mentales? ¿O que los jugadores de baloncesto son personas con problemas hormonales (por ser tan altos) que se dedican a jugar como niños/retrasados? En palabras suyas, ha comparado el baloncesto al hecho de que a él se le ocurriera “soltar en un circo a un montón de enanos”. Y respecto a la Fórmula 1, ha dicho que él no sólo no quería que ganara “el cara caballo” (Alonso), sino que además deseaba que se estrellase con el coche. Al parecer, al decir esto en un bar, tuvo movida con otros tipos, aunque, orgulloso, declaró que algunos se pusieron de su parte. El día de la última competición, según él, estaban ante el televisor 9 millones de retrasados mentales, que, mientras veían a Alonso y a Hamilton competir, no estaban leyendo periódicos, ni libros, ni planteándose cosas trascendentales sobre su vida. Tengo que decir que yo aquí no tengo nada que objetarle, porque a mí no me gusta ni la F1, ni el fútbol, ni el baloncesto, y mira que lo he intentado. Pero nada. Aún así, entiendo que haya gente que se ofenda con este tipo de comentarios. Otro frente de ataque de nuestro querido Dr. en Periodismo y en Historia es la Iglesia católica. Los curas, concretamente. Nos contó ayer que en Roma se hizo pasar por arzobispo para entrar en una tienda y probarse una sotana o algo así que costaba 5.000 euros. Y que se veía muy muy guapo. Además, se sigue metiendo con la gente del PP y ayer le preguntó a un chico que estaba sentado en primera fila que si era simpatizante por llevar una sudadera naranja. Hoy, cuando he llegado a clase, he visto que el chico en cuestión se había sentado al fondo del todo, y con razón. Yo me suelo sentar también por atrás, no vaya a ser… aunque yo ya le tengo calado y sabría qué contestarle a según qué cosas. Acojonados nos tiene. Aunque yo me río mucho con las cosas que dice, he de reconocerlo. Hoy ha criticado la campaña antitabaco porque le encanta fumar muchos puros; y nos ha preguntado si nosotros también lo hacemos, que a las chicas nos quedaría muy bien, como al "vejestorio" ese de Fumando Espero. Además, ha dicho que se quiere morir como a él le dé la gana, fumando y emborrachándose en su casa. Para mí no es nada nuevo, ya le vi en su salsa este verano… por cierto, en el mismo sitio en que voy a ver a Wilco en directo. Creo que aún no me ha reconocido, el profe, y no creo que ya lo haga. Aunque, por otra parte, es especialmente observador con las chicas. Hoy, (no sé cómo ha llegado hasta ese tema) ha empezado a hablar de las minifaldas, contándonos cómo se volvía loco al ver algo más que los tobillos de las chicas, aunque claro, “a todo se acaba acostumbrando uno”. A raíz de esto ha preguntado qué chicas de la clase llevaban falda, y a la que la llevaba, la ha invitado a levantarse. Y la chica no ha querido, claro. Lo dicho. Una caja de sorpresas, nuestro querido profesor. Creo que voy a dejar de hablar porque me estoy pasando 20 pueblos, pero quizá no tantos como los que se pasa él en cada clase, así que… al menos me he desahogado y he hecho algo entretenido, escribir todo esto. Hala, hasta otra. ¡Espero que os hayáis divertido! Y a ver si no tardar tanto en actualizar la próxima vez! *CANCIÓN PARA ALEGRARME EL DÍA: "Plastic Fantastic Lover ", Jefferson Airplane. 19 de octubre de 2007![]() Me tengo que ir en breve a trabajar pero no podía resistirme al dulce deleite del sonido del teclado de mi ordenador al ser pulsadas las teclas para manifestar, en el mejor de los casos, majaderías sin importancia (como ha dicho un profesor mío, que majaderías es lo que solemos encontrar en los blogs). Este profesor me está dando mucho en qué pensar. No sé si os acordáis de la crónica que hice sobre una fiesta en la que me colé gracias a una amiga que hizo un cursillo de verano. Pues el profesor que nos suministraba entradas ‘ilegales’, una tras otra, para poder consumir 'de gorra', era ÉL. Y como me quedé prendada de la sabiduría y experiencia de tan peculiar persona, me cogí su asignatura como optativa. No voy a decir cuál es porque si no sería ya demasiado evidente. Sólo diré que, aunque lo pase mal en las clases, me gusta ir. El tipo se pasea y te pregunta: a ver, tú, ¿qué estaba pasando en Europa en 1622?, o ¿quién era el padre de Cómodo?; o ¿quién era el asesor de Bush que dimitió? Su siguiente manifestación al respecto es, la mayoría de las veces, de esta forma: “Ustedes no saben nada, no leen los periódicos, (…). Si no saben Historia de Roma no nos vamos a entender”. Gastaos un euro, joder, o 50 céntimos si os atrevéis (por Público). Hoy, a una chica que estaba sentada delante de mí le ha preguntado si es de izquierdas o de derechas. “De izquierdas”, ha contestado ella. ÉL: "¿Y sus padres?" Mis padres también, dijo la chica. A esto el profesor, manifiestamente satisfecho por lo que acababa de oír, declaró que él también es de izquierdas. Quería explicarnos por qué es irracional nuestra ideología, y que respondemos la mayoría de las veces a lo que nos han enseñado desde pequeños u otro tipo de influencias. Pero ya no le satisfizo tanto la respuesta cuando la chica dijo que vota a Zapatero y no a Llamazares. “Entonces es usted más de derechas”, concluyó, y se quedó tan ancho. No, si en el fondo tendrá razón. Pero con lo sabio que parece, no entiendo cómo puede hacer alarde tan efusivamente de sus tendencias políticas. Es de esa escuela de profesores que no se dedica a hacer guiños a una forma de pensar de manera argumentada y razonable, sino que recurre al chiste fácil y a los tópicos sin gracia alguna. Es como otro profesor que me da otra optativa, y que también me gusta mucho porque es peculiar, retórico y abstracto, pero que no deja de hacer chistes absurdos sobre Aznar. Y lo peor de todo es que nadie se ríe, porque es que realmente no tienen ninguna gracia. ¡Es que ni siquiera son chistes! En fin, creo que mis reflexiones en clase de…. darían para muchos posts. Y yo tenía en la cabeza hablar sobre otras cosas, meterme con los alumnos más que con el profesor, pero al contar un poco cómo es el tipo, me he ido por las ramas. Si tuviera más tiempo, seguramente toda mi disertación se encuadraría en estos y otros párrafos, pero ya no me da tiempo a continuar. Respecto a mi enfermedad, preferiría no hablar de ello, porque ya tengo bastante con mis “rayadas mentales”: vaya semanita que llevo. Había pensado hacer un post llamado ‘Diario de un hipocondríaco’ (en este caso hipocondríaca), porque creo que es más sugestión que otra cosa. Leer cosas en internet es peor, se dice cada barbaridad… Es como en las pelis, cuando se empiezan a enumerar los síntomas de alguna enfermedad grave, y a todos dices que sí en el momento en que los escuchas: Por ejemplo: ¿le duele a usted el oído? (hostia, me acaba de empezar a doler) ¿le duele cuando tose? ¿Le duele la cabeza si se agacha y se levanta rápido? ¿Siente mareos? ¿Le suben los colores? (Y te miras al espejo y estás como un cangrejo) ¿le duele allí? ¿ha perdido el apetito? ¿orina más de lo normal? (y entonces ya te pasas el día haciendo pis). Y entonces tienes lo peor. Y si sospechas de algo que no pensabas que tenías, esa misma noche empiezas a sentir los síntomas pertinentes. Y dices: ya está. En cualquier caso, espero que se resuelva todo pronto y que la semana que viene tenga algún tipo de diagnóstico, espero que relacionado con la normalidad de lo que suele pasar en días como estos. Viernes, 19 de Octubre de 2007 17:34. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Un delirante paréntesis en el delirio![]()
En el tercer día de una enfermedad que evoluciona favorablemente y que en estos días es considerada “normal” (constipado); así como también en el tercer día (en el mejor de los casos) de otra posible ‘enfermedad’ que al no conocer aún estoy convirtiendo en delirante y extremadamente grave, he decidido hacer un paréntesis viendo una película, hasta que mañana vuelva a clase y el martes que viene al médico. La afortunada ha sido Miedo y Asco en Las Vegas, de Terry Gilliam, que aún no había visto y tenía curiosidad tras leer el libro de homónimo nombre. No voy a decir eso que se suele decir, “me ha sorprendido gratamente”, ni tampoco que está mejor el libro, ni nada de eso ; porque es diferente al libro y a la vez transmite (aunque sólo para algunos) la idea subyacente que emerge tras el visionado de las andanzas de dos tipos a los que, mientras van a cubrir un reportaje de carreras de motos o a un paradójico congreso sobre drogas, lo único que les preocupa es meterse entre pecho y espalda su buena dosis de la droga que sea. La fotografía, psicodélica y psicotrópicamente psicológica, un ambiente enrojecido y surrealista. Los actores, tan buenos que ni se les ‘reconoce’. La música, inquietante, aunque no suena la tan sugerente en el libro Sympathy for the Devil . Pero me gusta la de Janis Joplin que suena al principio y la de White Rabbit de Jefferson Airplane, que vuelve loco al gordo y extraño abogado samoano en la bañera.
Bueno, después de esta mini reseña de mi ‘visionado’ – cómo me gusta utilizar palabras raras últimamente- me gustaría hacer una crónica de lo acontecido en los últimos días (que ya estoy perdiendo práctica). Me gusta mucho ir al periódico. Ahora estoy, justamente, en el tercer día de descanso. Mañana será el cuarto y último, por lo que el viernes volveré y espero hacerlo totalmente recuperada ya de mi constipado. Me gusta mucho corregir los artículos. Noticias, crónicas, reportajes, comentarios, columnas de opinión… Todo pasa ¿felizmente? por mis manos, y recibe el estigma de mi rotulador rojo, culpable también de que llegue a casa, (y la mayoría de las veces, a los sitios o bares) con las manos pintadas. Y corrijo artículos sobre todos los ámbitos: internacional, nacional, deportes, economía, cultura, televisión, y hasta toros. En realidad, los artículos que más me gustan son aquellos que más plagados están de erratas: que si un acento por aquí, que si un plural, que si un ‘que’, que si una mayúscula, que si esto va en cursiva, que si una coma falta aquí y sobra allá, que si una primera persona no puede ir en la misma frase en que va una tercera y en estilo indirecto… Muy divertido todo, y más después de haberme leído el Libro de Estilo y, ya hace algunos años, (2 ó 3) el libro de A. G. El Estilo del Periodista (sabía yo que para algo me iba a servir). Lo más divertido y curioso es ver, después, quién te ha hecho caso y quién no. Los primeros días descubrí con agradable sorpresa que me habían hecho caso en todas mis sugerencias. Creo que la sección de Internacional es la que más caso me hace. Las crónicas económicas, (que a nadie le gusta nunca hacer), a mí me encantan, porque tienen muchos errores. Y las de nacional e internacional también me gustan. Las de deportes también, aunque son las peores cuando te quedas de guardia, y es que en mi primera guardia se me amontonaban en la mesa y estaban llenas de erratas, por las prisas de escribir a las 11 de la noche y eso, digo yo. Bueno, voy a dejar de escribir ya que esto no son más que pinceladas sin orden que voy dando de algo que podría encuadrarse en un buen post y que ahora mismo no soy capaz de hacer. Otro día, quizás. Además tengo hambre, y me voy a cenar. Una salchicha de post-re (parezco los del QMD)![]() Son más de las 12, estoy cansada y me duele la garganta. Por todo ello no sé qué narices hago que no estoy ya en la cama. Mañana tengo clase a las 9 y me tengo que levantar a las 7.30. Acabo de llegar hace un rato de trabajar y he cenado sopa, salchichas, patatas fritas, una naranja y un trozo de tarta de manzana que he encontrado en la nevera. Siguen siendo más de las 12 pero mucho menos de la 1. Hasta mañana. Lunes, 15 de Octubre de 2007 00:21. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Esas primeras veces...![]() La primera vez, o, más bien, las primeras veces que haces algo, suelen ser las mejores de todas (aunque por supuesto he de decir que, como en todo, hay abrumadoras excepciones). La primera vez que ves Pulp Fiction y la impresión que te deja, tanta, que durante unos días e incluso meses estás pensando en escenas, diálogos, y pasajes de la película; deseando asimismo volver a verla una y otra vez. Pero no es lo mismo. Cuando haces algo por primera vez, con el paso del tiempo recuerdas incluso lo que llevabas puesto ese día y a qué olía tu sensación. Así, cuando vi Pulp Fiction tenía 17 años y recuerdo que fue en verano, al día siguiente de la boda de un primo mío de Salamanca; y también recuerdo que al día siguiente fui a la piscina (cuando mi vida no se basaba solamente en currar y ser un lechón). Bien, pues en la piscina recuerdo que me mojé el pelo echando a perder el peinado del día anterior en la peluquería, y que esperaba ligarme algún día a un rubio que también iba solo (sin acento) a nadar y a tomar el sol a la piscina. Las primeras veces que sales por Malasaña y por otras zonas de la capital empiezas a saber lo que es Madrid. Y esto también lo recuerdo a pesar de tenerlo más reciente. Pero te empapas de la cultura nocturna, de los bares, del whisky que no es garrafón (a veces), de la música, de las calles, del drama, de la pasión y también de la sinrazón. Pero vuelves un año después y vuelves un fin de semana sí y otro también, y ya no es lo mismo: es la decadencia sin encanto. Indescriptibles también son las primeras veces que escuchas un disco que te empieza a gustar cada vez más: las primeras veces que deleitas Hummingbird en agosto de 2006, leyendo en el tren desde Chamartín un libro de Pérez Reverte; las primeras veces que te pones tu jersey favorito, que llevas el bolso marrón o las gafas de montura roja. La primera vez en todo el verano (¿en todos los veranos?) que disfrutas de un fin de semana de mini-vacaciones al irse tus padres de viaje (no tú). Lo recordarás. Así como lo que hiciste al día siguiente: ir al Corte Inglés a cambiar unas botas de motera que ¿increíblemente? te ha regalado tu hermana por una chaqueta que hace tiempo querías y por Los Placeres y los Días, de Proust, título del libro que utilizó el fallecido Umbral para dar identidad a su enrevesada columna diaria. Además de todo esto, recordarás también las primeras veces que vas al periódico y tu primera guardia (ayer), en la que, a pesar de agobiarte y ‘acojonarte’ un poco, te desenvuelves bastante bien. Las primeras veces que ves al director por la redacción y te pilla mirándole con cara de tonto/a. Tu último año de carrera. Siempre. ¿Tan poco y tan sencillo?![]() Una hora. Una hora es lo que hemos tenido que esperar los becarios a que llegara nuestro hombrito. Antes de llegar yo pensaba que iba a matar a alguien por el camino. A alguno de esos que enfilan las escaleras del metro y las bajan raudos pero de pronto se paran delante de ti, mientras tú intentas zafarte rápidamente de ellos para proseguir tu camino; o a una de ésas que se te sienta enfrente y procede a una extraña y minuciosa observación para analizarte de la cabeza a los pies… Y es que he ido estresada porque iba muy justita de tiempo. Por la mañana me he ido a repartir papeles de publicidad de la clínica dental de mi cuñada (otra vez) y al final me ha invitado a comer cuando me he pasado por allí y he llegado a casa a las 3.30. Quería cambiarme de ropa y demás porque no iba a ir con las pintas que llevaba… Después del show de cargar en una mano con los folletos, con un mapa de la zona y con un paraguas… al final decidí ir sin paraguas. Y me mojé. Y me desperdicié. Aún así, llegué al periódico a las 5.05. Y vi que había un montón de becarios arremolinados en el ‘hall’ (o vestíbulo, castellanicemos mejor). Les pregunté si estaban ahí por la misma razón que yo y me dijeron que sí. Algunas (y digo bien, porque sólo había un chico) hablaban entre sí. Otras miraban solitarias a la nada. Él leía el Marca, y yo miraba a veces a la nada, otras al periódico que había allí para leer, y otras a mis uñas completamente roídas. (Bueno, a las uñas no, a las pielecillas de alrededor, que son mejor aún). Cuando llegó el señor, nos llevó a dos chicas y a mí a nuestra sección, y ahí nos dejó. A una de las chicas yo la conocía del año pasado, de pedirme apuntes… Y resulta que en esta sección se corrige no la sección de Madrid, sino todo el periódico, lo que vaya llegando. (Bueno, ya lo concretaré porque ahora mismo no tengo mucha idea de nada). Y vi al director y a uno que escribe libros sobre ‘politiqueos zapateriles y controvertidos’. Y me hizo ilusión verles. Seguro que dentro de un tiempo lo veo normal y todo. E incluso nos vamos de cañas juntos (bueno, esto último no creo, aunque nunca se sabe). Nos han dado fotocopias de algunas cosas del libro de estilo y espero leérmelas pronto. Según la planilla, a mí me tocaría empezar el miércoles y quedarme de guardia (de 7 a 1 de la mañana) pero como es mi cumple se lo he cambiado por el domingo a la que me pedía los apuntes. Y es que se trabaja cuatro días sí y cuatro no, así que vamos rotando y a veces me toca fines de semana y a veces diario. Está muy bien. Y cuando te quedas de guardia te pagan taxi y cena. Y esto es todo, amigos. Creo que nunca había escrito tan poco y tan sencillo. Martes, 02 de Octubre de 2007 01:04. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Emociones y desvaríos varios![]() Emotiva. Así fue como califiqué la despedida que me hicieron los de las prácticas que dejé atrás (no sé si para siempre) este viernes. Como ya adelanté, ese día, el día de mi marcha, coincidía con el de la mudanza a otro edificio. Así que el día anterior el jefe me dijo que no haríamos mucho. Pues bien, llevé dos surtidos de pastitas que les gustaron mucho (sobre todo las de chocolate) e hice una noticia porque no daba tiempo a más. Los de la mudanza se estaban llevando ya los ordenadores y todo lo que encontraban a su paso. (Hubo un momento en que llegué a pensar que se habían llevado también mi móvil, pero resulta que lo dejé al lado de la mesita en la que estaban las pastas… en fin, qué susto me di) Cuando dieron las 12 ya no había mucho que hacer, así que los de la redacción (incluidos los de información económica con los que nunca había hablado a lo largo de estos cuatro meses, pero a los que muy amablemente ofrecí pastitas también) me preguntaron sobre mi nuevo trabajo y les conté con más detalle lo que voy a hacer. Estuvimos un rato de cháchara y el jefe me vio con el nuevo periódico que ha salido sobre la mesa y me preguntó que me parecía. Y resulta que más o menos su opinión coincidía con la mía. ¡Opino igual que un jefe! (yooho). Bueno, bromas aparte, después me dijo que les daba pena que me fuera y que me iban a echar de menos, que me podía ir de allí con la cabeza bien alta y que en un futuro a lo mejor me volverían a llamar. No me esperaba que me dijera eso, pero noté que, a pesar del ambiente un poco tenso que se ha respirado a veces en esta redacción, era verdad lo que me estaba diciendo. Y entonces me dio más pena irme. La chica nueva me pidió el Messenger y me habría gustado que se hubiera incorporado antes porque la verdad es que en dos semanas nos estábamos haciendo amigas. Total, que muy emotivo todo… Ahora, después de un fin de semana de por medio, tengo que empezar una nueva aventura periodística sin haber asimilado aún que se haya acabado ésta. Y es que no he tenido ningún día libre (entre diario) para pensar y reflexionar. (Bueno, ¿reflexionar sobre qué? No sé, pero supongo que sobre algo habría que reflexionar…) Ahora mismo estoy escuchando la B.S.O de Death Proof y la verdad es que tiene canciones muy recomendables (todas) que pasan sin que te des cuenta, y se repiten, y se repiten, hasta que no te has dado cuenta de cuántas veces lo han hecho. Una que me gusta especialmente es ésta de Smith. Baby It´s You. Pero también Jeepster, de T-Rex. El viernes noche me fui a Guadarrama a las fiestas a pasar frío pero también un rato agradable y por el camino escuché como 500 veces una canción de los Smiths que me tiene completamente viciada: This Charming Man. Aún no sé cómo he podido vivir sin ella hasta hace relativamente poco. ¿Qué más me quedará por descubrir? Seguro que mucho… Creo que la próxima vez que la escuche probaré a hacer lo que Morrisey hace con la mano en este vídeo. Quizá así llegue antes al orgasmo… En otro orden de cosas, el jueves fui a la consulta de Alergología a ver a mi doctora preferida, que me dijo que no sabe lo que me pasa desde hace más o menos una semana. Y es que me enseñó un gráfico según el cual ahora mismo no hay ningún tipo de polen en el cielo de Madrid, por lo que hay que investigar el origen de mis males. Yo pensaba que me había constipado, pero qué va. Me preguntó qué cosas había hecho nuevas últimamente: si me había echado un novio con perro o si me había enrollado con alguna de mis amigas que tienen perro (aunque ninguna tiene, excepto Atenea que tiene un gato, pero a los gatos no tengo alergia, y a Atenea tampoco, lo que significa que no hay excusa para que ya haga casi dos meses que no la veo, ella sabrá por qué, yo no lo sé…). Bueno, también me preguntó si había decidido suicidarme comiendo marisco o haciéndome yo directamente con algún chuchillo simpático: pero no. Lo único que he hecho a menudo estos días ha sido comer helados con frutos secos, (sí, también tengo alergia a los frutos secos, aunque en teoría solamente a las nueces y a las avellanas, y parecía que hasta ahora las toleraba bien). Me dijo entonces la doctora que dejara de comerlos, a ver si era eso. Pero después, investigando con mi madre en casa, me acordé de la chica nueva del trabajo, que la pusieron en el ordenador de al lado; y dije: “ya está, ésta tiene un perro y encima como ahora hace frío, el jersey negro que suele llevar lo trae lleno de pelos”. Bueno, pues en un sin vivir estuve hasta que se lo pude preguntar al día siguiente, aunque me dijo que ha tenido perro hasta hace una semana, justamente debido a que su padre también es alérgico, por lo que han tenido que entregarlo a sus tíos. Aún así, puede que su ropa siga conteniendo pelos y ahí resida la causa de mis males. En fin, si es así ya debería acabar este calvario de estornudos diarios, mocos, picor de paladar y garganta y ojos hinchados al despertarme… Y lo de los helados también está controlado. Así que ya veremos si se me pasa o si por el contrario mi muerte está cercana. Estos días, desde que tengo tan mala salud (en realidad desde hace casi un año) me da por pensar (y justificadamente) que me voy a morir pronto. Si estoy así con 22 años (casi 23, el miércoles los hago), qué será de mí con 40, y con 50, y con 60… (Bueno, si es que llego). En fin, cuando me vaya a casar con alguien (si es que lo hago) le advertiré que se vaya buscando a otra muchacha por ahí porque la viudedad prontamente le acechará… Bueno, me estoy tomando a coña este tema, cuando tampoco debería jugar con él… así que voy a cambiar de asunto y os voy a contar que en realidad sí conseguí colgar el álbum raro ése de fotos que os dije. Hay imágenes mías comprometedoras y retocadas por mí con colores, brillos y saturaciones distintas (no con Photoshop, sino con Microsoft Office Picture Manager; joder, qué bien me lo pasé haciéndolo) pero también, aparte de mías, hay otro tipo de fotos más agradables y, sobre todo, instructivas. A mí particularmente me gusta mucho mi súper álbum... ** Espero que mañana me vaya bien en el periódico. Aún no me creo que vaya a empezar ahí. Parece que ya todo me da igual, que no me asombro demasiado por nada. ¡Pero mañana cuando llegue allí seguro que estoy como un flan! Y os lo relataré, así que podéis tranquilizaros. ** Foto: T- Rex en todo su esplendor. El saqueo![]() Entrando en mi blog y viendo las primeras fotos que aparecen (Paul MacCartney, Uma Thurman, Marilyn Monroe, y Jack Kerouac, todos un pitillo en la mano), cualquiera diría que estoy llevando a cabo algún tipo de publicidad subliminal. Pero no, no es así. Es simplemente fruto de la casualidad. Y más teniendo en cuenta que ni siquiera yo misma fumo… Y hablando de mí, no puedo evitar contaros cómo perdí anoche el tiempo de la forma más absurda que recuerdo hasta la fecha: me metí en una página web de fotografías que te permitía crear una especie de álbum en el cual aparecen todas aquellas que te gustan y que has subido para que alguien (se supone que alguien más aparte de ti mismo/a) las vea. Pues bien, estuve subiendo un sinfín de fotos de mis cosas preferidas (léase películas, portadas de discos, cantantes, algún escritor… sí, soy así de friki; pero también, todo hay que decirlo: alguna foto mía). Y al final resulta que no me ha servido para nada, porque se supone que podías colgarlo en tu blog y yo lo he hecho y no se ve nada de nada. Lo que me pregunto ahora es si eso se verá en algún sitio, porque me tuve que registrar con e-mail y todo. Espero que no, porque la opción de “compartir” no llegué a ejecutarla… Pero nunca se sabe… Y creo que es una especie de comunidad de gente friki que hace eso. Bueno, yo no me he preocupado por saber más. Por ahí andará mi álbum de cosas guays. En otro orden de cosas, hoy los becarios (y los no becarios también) hemos llevado a cabo un saqueo histórico de la redacción de la página web. Y es que el viernes nos vamos a mudar con todos los bártulos a un nuevo edificio, porque está cambiando la dirección y todo ese rollo. Algo que desgraciadamente yo ya no podré ver porque me voy. Hoy, en el e-mail que nos han mandado a todos (y que no tenía desperdicio), ponían cosas como las siguientes: “el viernes a las 8 de la mañana empezará la mudanza; así que hoy van a traeros unas cajas para que metáis en ellas todas vuestras cosas y pongáis con celofán y con un rotulador vuestro nombre (nada de pos-hit, que luego se caen y la liamos). Los becarios, incluso los que no vayais a seguir con nosotros, guardad también lo que encontréis y poned en la caja, simplemente, “becario”. (…). (Vamos, que los becarios no tenéis personalidad, no os penséis, sólo sois entes en la redacción.) ¿A qué es un e-mail cojonudo? Yo cuando lo he leído no he podido evitar reírme, aunque a lo mejor hay quien no le encuentra la gracia por ningún sitio. Aún así, tengo que decir que el que lo ha escrito, (que no tengo el placer de conocer), tiene que ser un auténtico crack. Pues bien, en cuanto a lo del saqueo, como en el e-mail ponía que teníamos que indicar qué armarios no queremos que se lleven (porque están viejos o por lo que sea) los que se iban a quedar ahí debían ser vaciados. Y por quién mejor que por nosotros: camisetas de Srhek, gorras, frisbis, carpetas, discos (los discos eran tipo OT; no os penséis). Mientras yo estaba tan decentemente escribiendo mis noticias, dos becarios empezaron a saquear delante del jefe, y a mí, que no hace falta que me animen mucho, me instaron a que me uniera al saqueo, así que obtuve mis camisetas de talla L ó XL y mis gorras y frisbis y hasta un pijama bien chulo de Shrek. Un tipo que hace información económica y que tendrá unos 40 tacos se ha convertido hoy en el mayor saqueador de la redacción, porque se ha agenciado unas 25 camisetas, alrededor de 13 gorras, y bolsas a montones. Pero además de todo esto, no sé dónde habrá encontrado mochilas de colores y estuches, porque yo no los he visto por ningún lado. Decía que todo era para su sobrino. Eso decía él... Las carpetas y cuadernos tampoco los he olido, y eso que un becario, bien contento él, se estaba agenciando unas cuantas: “esto para los apuntes viene de puta madre”, manifestaba, visiblemente emocionado. Ahora que me voy a ir de aquí es cuando más a gusto estoy. No sé si conté que la semana pasada vino una chica nueva, que es bastante maja. Nos tomamos el café juntas y todo, pero hoy me he sentido mal porque cuando yo me estaba tomando una chocolatina y un café y le he ofrecido, ella me ha dicho que está a régimen, a lo que yo le he respondido: “sí, yo también debería”, cuando la diferencia de peso entre ambas debe de ser importante… En fin, son ese tipo de cosas que pueden hacer que alguien comience a odiarte sin que tú sepas por qué… Pero creo que la caigo bien, a pesar de todo. Y me ha contado que tiene amigos que están en el periódico al que voy a entrar yo. Y dice que están hartos porque están muchas horas... Ayer, por cierto, me llamó otra vez el hombrito del periódico, y es que, según él, tenía las cosas menos claras que yo (y eso que yo no sabía nada). La conversación se desarrolló de esta forma: A las 22.30 horas suena mi teléfono (sí, los periodistas somos así de cretinos: no tenemos horarios y llamamos a horas extrañas e intempestivas) - Hola, ¿eres Sonia? - Sí. - Mira, te llamo del periódico ( ) ¿te acuerdas de que hablamos hace unos días? es que no sé en qué habíamos quedado... - Pues creo que el lunes día 1 tenía que estar allí a las 5 de la tarde. - Sí, ¿y no sabes en qué sección estás ni nada no? - No, no sé nada todavía. - Uff, me dijiste que estudiabas por las mañanas ¿no? Pues es que por la tarde tengo poco… - Vaya. - Tengo Motor, Internet, volcado de suplementos a la Web, y Corrección. Total, que después de debatir con el hombrito estas cosas, me he quedado con la corrección de la sección de Madrid, que me ha dicho que es donde más voy a aprender si estoy “en mesa”. Espero no haberme equivocado, porque le estoy dando vueltas a si tenía que haber cogido lo de Motor o Internet… Pero es que no me gustan esas secciones… De todas formas me ha dicho que a los 3 meses, que es lo que dura la beca, me pueden renovar y poner en otro sitio si se puede. El horario es de 5 a 10, lo que me ha asustado un poco porque, teniendo en cuenta que entro a clase a las 9 y salgo a las 2… llegar a casa a las 11 de la noche todos los días va a ser agotador, aunque espero que no tanto como este verano con la radio y la página web… Aún así, espero hacerme a ello, y siempre puedo hacer alguna que otra ‘pella’ en clase, aunque intentaré no abusar, que luego me dejan apuntes que no me gustan y me rallo. En fin, esto es lo que hay; que me ha llevado escribirlo un rato, y es que, aunque tenía ganas, no sabía por dónde empezar a hacer un nuevo post… ¡A ver si ahora escribo más a menudo!
Miércoles, 26 de Septiembre de 2007 20:52. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. La boda de mi hermana![]() Cada vez escribo menos y me gustaría saber por qué. Me gustaría saber si hay explicación, aunque seguramente la haya. La verdad es que últimamente no paro apenas en casa. Y eso que ya dejé la radio. Pero sustituyendo unos vicios por otros, el resultado es que llego a casa a las mil y apenas hay cosas de las que puedo escribir ahora mismo. Bueno, siempre hay algo de qué escribir, qué narices. Y para demostrarlo, voy a hacer la crónica, (o una crónica) de la boda de mi hermana este sábado día 15 de septiembre. Pero… ¿cómo hacer una crónica de una boda? ¿De qué hablar? ¿De lo loco que estaba el cura y de lo nerviosa que me puse cuando tuve que subir al altar a leer (creo) lo que leyó la abuela de Letizia Ortiz en su boda? ¿De lo bien que me sentaba mi vestido y mi peinado que, según la peluquera, era a lo Audrey Hepburn? ¿De cómo se me subieron las dos cervezas que me tomé en el cóctel? ¿O de cómo me reí grabando a mi padre bailar con el bastón que llevaba en lugar de las muletas y que le permitía ir apoyando el pie, además de provocar que todo el mundo le llamara Doctor House? ¿Del tío alto que iba entrando a todas las féminas de la boda en el baile, a todas mis primas y que, por lo visto, a mi madre la besó la mano, haciendo que así ella misma me dijera: "pues no te rías de ese chico, que es bien educado..."? Creo que al final no pilló nada el pobre, y eso que estuvo a puntito a puntito con una amiga de mi hermana... La verdad es que hay tantas cosas de qué hablar, ¡que no sé cómo hacerlo! Me he bloqueado. Pero sólo diré que me lo pasé muy bien y que mi hermana iba muy guapa. Además, aunque al final la boda ha llegado pronto y se ha pasado volando, en el fondo estoy contenta porque a mi madre le iba a dar ya un ataque de nervios con la 'preboda'… En la de mi hermano no se puso así ni por asomo… Ocurrirá sólo en el caso de las chicas, supongo. Aunque, visto lo visto, visto todo lo que conlleva una boda, te dan ganas de no casarte nunca… Bueno, eso sí, luego te lo pasas… En fin, lo peor ha sido tener que aguantar a todo el mundo haciendo los típicos comentarios: “ya sólo faltas tú…”, “tú eres la siguiente”. Y, deliberadamente, te preguntan que si tienes novio… Pero es que, al parecer, la cosa no acaba aquí. Porque te acabas echando novio, te casas, y el siguiente acoso se basa en la insidiosa pregunta de “qué estás haciendo que aún no tienes bebés”. En fin, vaya post más absurdo que me acabo de marcar. Pero tiene que serlo a la fuerza, porque mientras escribo esto me ha pasado una cosa surrealista (como las que me suelen pasar, por otra parte). Y es que me acaba de agregar al Messenger un niño de 18 años que ha visto mi mail en un foro de los Beatles en el que me inscribí hace años y a lo mejor escribí y todo… Bueno, a lo mejor no hace tanto, pero es que ni me acuerdo. Y al parecer el tío ha visto que soy de Madrid y por eso me ha agregado. No sé si sabrá más cosas de mí, (es lo que estoy intentando descubrir). Aún así, y aunque es majo el chico, me parece que voy a darle carril, que si no estos se te suben a las barbas… Y no estoy yo últimamente para muchos ‘messengers’… **Como veis, no me he comido mucho la cabeza con el titular. ** Sí, ya sé que os habría gustado ver una foto mía aquí puesta... Pero nunca me ha gustado poner fotos mías a la vista de cualquiera y... por otra parte, no sé reducirla a los 20 K que pide esto. Soy así de sosa y de torpe. Ya lo sabíais ¿no? ¡Feliz Cumpleaños, blog!![]() Hoy es el cumpleaños del blog. En tal día como hoy, una noche de viernes, se me ocurrió dar vida a esta cosa que estáis leyendo y para la que yo ahora mismo estoy escribiendo. Justo hace un rato he revisado mis documentos y he borrado cosas que están aquí. ¿Para qué tengo el blog entonces, para qué escribo en documentos de Word y luego los guardo? No os creáis, que en el curro de por la mañana también guardo en el ordenador todo lo que escribo, aunque ya esté publicado y no valga para nada. Quizá el último día los guarde en un mp3 o en un disquete. Me gusta guardar las cosas, aunque al tirar aquellas que ves que no usas nunca, también sientes una especie de placer al ver espacio libre de chorradas. ¿No? Ahora mismo estoy escuchando el álbum Rubber Soul de los Beatles. No lo tenía. Llevo un día muy tonto. Y eso que estaba contenta por haberme constipado ligeramente y por haber acogido a esa cosa tan inadaptable, proporcionándome la excusa perfecta para quedarme en casa descansando. Esta noche he dormido 13 horas. Me he sentido como el protagonista de una de esas pelis de aventuras en las que el héroe vive tantas calamidades fuera de su casa que cuando alguien le acoge (una pareja de ancianos adorable con nieta en edad casadera y de buen ver, indefectiblemente), el tipo se queda durmiendo días enteros, hasta que despierta asustado y exclama, a la viejecita adorable: “¿Dónde estoy?”… Y ella le dice “Hijo mío, no te preocupes, estabas tan cansado, que necesitabas dormir. Ahora tienes que comer” (Y le prepara un cocido. Ah, no, que es Hollywood…) Bueno, parece que al final no hago ni reflexión por el cumpleaños del blog, ni nada de nada. Vaya mierda. Pero ya os digo, que tengo el día tonto. Hoy me ha llamado M, que ya está mejor y el lunes viene a la radio. Que echa de menos nuestras risas. Que qué tal por allí, que qué cosas han pasado. No sé por qué se ha olido algo sobre mí de lo que ni siquiera yo estoy muy segura y que no quiero reconocer. Pero ahí está. No sé cómo lo gestionaré. Me queda una semana de gestión, supongo que no más… Sobreviviré, y no haré nada del otro mundo, como (casi) siempre. Me irá bien así... Unas últimas palabras para el blog, y poco más. ¿Qué decir? Cuando lo creé, no lo hice por nada en concreto. Fue un impulso, sin más. No nació del desamor, como le ha ocurrido a mucha gente. En todo caso, el mío nació del amor. Del amor que sentía hacía la vida en ese momento. Como se suele decir, por aquel entonces, estaba enamorada de la vida. No había nada especial, de hecho no había casi nada bueno, ni nuevo, pero yo lo llevaba todo con amor y resignación. Y algo me decía que tenía que escribir y crear cosas, aunque sólo fuera para mí. Esperaba, no obstante, que alguien se lo pasara bien leyéndome, al igual que yo me lo pasaba bien leyendo a los demás. Antes pensaba que sólo podías aprender leyendo a escritores, pero ahora pienso que escritores somos todos y uno aprende, tanto escribiendo, como leyendo el blog de su amigo. Aquel 25 de agosto yo estaría fumando como una gilipollas, y bebiendo igual. Lo habría hecho (lo primero) por la tarde en el hospital, porque fue un viernes que me quedé en casa, tal y como el viernes que fue ayer. La diferencia es que ahora sólo me emborracho como una gilipollas. Eso cuando me emborracho, que hay veces que ni eso. Y no sé qué es peor. Ahora mismo no sé muy bien hacia dónde voy. No me termino de definir. No soy bukowskiana, ni capotiana, ni tarantiniana, ni beatleiana, ni nada, no me etiqueto y no hago nada por saber quién soy. Antes tenía más ‘hobbyes’. Ahora no sé de qué hablar conmigo misma. No sé qué hacer conmigo cuando estoy sola conmigo misma (bueno, sí). Siento que cuando estoy en casa lo único que hago es perder el tiempo. Y así como antes escribir en el blog me proporcionaba riqueza interior (no os riáis, porque es verdad), ahora me parece que es perder el tiempo. Y eso que ahora escribo menos que antes… Ayer cambié el diseño al blog, quizá con motivo de su aniversario, (ya estaba harto del rosita y los colores pastel, el pobre), o quizá, lo he cambiado porque me ha dado envidia ver que otros lo cambian y es que hay veces en las que viene bien ver las mismas cosas pero de diferentes maneras… No sé si será cosa mía, pero siento que antes (sin ser la hostia) yo escribía mejor. Puede que el cansancio, el colapso mental, o lo que sea, me hagan decir pocas cosas y, lo peor de todo: sin gracia alguna. Quizá necesite irme a algún sitio para inspirarme, como los escritores de verdad, y dejar a un lado mis obsesiones (y digo bien), obsesiones diarias. Y es que me estoy dando cuenta de que últimamente no paro de hablar de mis prácticas. Ya os habréis dado cuenta aquí, de todas formas, pero por ejemplo a mis padres, (y eso que ahora les veo poco) les tengo fritos con la radio, y a veces con lo otro también. A mis amigos (y a quienes no lo son también) siempre les estoy contando cosas de allí. De hecho no paro de pensar en la radio. Ahora mismo estoy pensando en ella. Ya sé por qué no tengo novio. Me canso hasta yo misma de mí y de mi radio… Ya me está dando pena que se acabe y tengo ganas de que llegue el lunes para ir y reírme y todo lo que conlleva. Me estoy pensando seriamente enfocar mi carrera hacia la radio, a partir de ahora. Y eso que siempre he sido (y soy) una persona tímida a la que no le gusta demasiado llamar la atención y todo eso… (Bueno, en el fondo sí me gusta, para qué nos vamos a engañar). En fin, a ver si llega el lunes y voy a la radio… Mañana no voy, vaya mierda. Después de estas bonitas reflexiones sin orden ni concierto, pero ya veis que muy profundas y especiales, me voy a despedir hasta otro día. No sé cuánto tiempo estaremos juntos, blog. No sé cuánto tiempo estaré escribiendo contigo. Pero me gusta que me ayudes a desarrollar esa faceta de la que tanto me gustaría llegar a estar verdaderamente orgullosa algún día. He de confesar que cuando empecé contigo, blog, no tenía muy claro que yo fuera a ser capaz de escribir cosas que después me atreviera a publicar. Ahora, quizá, me atrevo demasiado… Pero eso está bien. Ha terminado el disco de Rubber Soul y me he puesto Revolver. Espero que nunca me dejen de gustar los Beatles. Mientas suenen ellos, todo irá bien. Y si es escribiendo para ti, blog, mejor. No sé cuánto tiempo estaremos juntos; y de momento no voy a ponerle fecha a nuestro amor… Nunca me ha gustado hacerlo, así que ¡Feliz Cumpleaños Antonio! (el blog se llama así, por si no lo sabíais). Cosas que pasan... o no![]() Poco a poco me he hecho con mi sección en la radio. No está mal teniendo en cuenta que queda sólo una semana de programa y estoy aprovechando estos días al máximo. Salgo todos los días en directo y la verdad es que me lo paso muy bien. Aunque habrá quien lo vea injusto, yo ahora no veo tan mal que no me paguen. Es un placer y además estoy aprendiendo. Me va a dar mucha pena que se acabe todo esto, aunque quizá continúe hasta el 30 de septiembre. Aún no lo sé… Ahora mismo estoy escuchando el último disco de Wilco y es brutal. Pero me está haciendo sentir melancólica. Quizá también sea debido a mi estado de ánimo de los últimos días. Esta semana ha faltado M. porque se fue a las fiestas de su pueblo y se supone que tenía que volver el miércoles, pero se ha puesto mala de la garganta (o eso nos ha contado). Hombre, yo me lo creo, porque he podido hablar con ella y realmente sé que nos ha echado de menos y también se lo pasa muy bien aquí. No es lo mismo cuando no está ella. Yo a veces me pregunto si mi personalidad es como un camaleón, cambiante y extraña, porque puedo ser diferentes personas en un mismo día y en diferentes situaciones. Por ejemplo, en el curro de por la mañana, donde cada uno está en su ordenador y se habla poco, suelo ser arisca y parca en palabras. Quizá también se deba al madrugón que me pego y a que desde el principio allí ha habido ese ambiente… Pero es que cuando llego a la radio, me siento mejor, de mejor humor y más habladora. Estamos siempre de cachondeo, incluso con el director, que, sin ser tan joven como nosotros, es un cachondo y no es nada prepotente. Es majísimo. Pero estos días que ha faltado M., no ha sido igual. En la comida nos hemos reído mucho menos. Y escaparme a tomar un café yo sola, sin ella, no ha tenido mucho sentido, pero bueno… De todas formas, con las otras chicas y con los demás también me estoy empezando a llevar bien... Ha sido una semana extraña. Se me ha pasado volando. No sé si os conté que me estaba leyendo “La Conjura de los Necios”… Pues aún sigo, después de dos meses o así. Pero ya he desistido y para las 40 páginas que me quedan, no me lo llevo a currar. Ahora llevo para leer en el metro el de “Desayuno en Tiffany´s” de Truman Capote. Está bastante bien. Pero lo paso fatal cuando a la hora de la comida cojo la Línea 10 desde Tres Olivos casi entera para ir a la radio y me empieza a entrar sueño… No me gusta nada dormirme en el metro porque me pongo nerviosa. Se me va la cabeza y cuando me despierto, me sobresalto. Por eso intento hacer todo lo posible por mantenerme despierta, aunque se me cierren los ojos y los músculos del cuerpo se destensen y se relajen hasta casi la inactividad total. Hoy me he despertado un poco constipada, y entre eso y otras cosas, he decidido quedarme en casa esta noche. Seguro que os ha pasado alguna vez lo que voy a decir ahora mismo. ¿Cuántas veces os habéis quedado en casa y os ha empezado a llamar gente para salir, cuando otros días que quieres salir todo el mundo tiene algo mejor que hacer? Mi amiga M. (otra, no M. de la radio… Vaya puto lío con las putas iniciales y la autocensura). Bueno, pues mi amiga M, que en todo el puto verano ha venido sólo una vez a Madrid a verme, me ha llamado antes. Seguro que quería quedar, pero no lo sé porque no lo he cogido. Tiene narices. Por cierto, vaya mierda que estoy escribiendo. Es que no soy capaz de relatar un viaje en metro hablando con alguien, sin que se note que yo soy uno de los interlocutores… O, tampoco sé decir lo que siento estos días, ni aquellos, ni los que vendrán. A veces me pregunto si alguien está contento con lo que escribe, o con su voz en la radio, porque, aunque todos me digan que está bien y que lo hago bien, yo lo sigo viendo mal… Es como lo de mi pelo rizado, que me lo aliso siempre que puedo para que luego siempre me digan que estoy mejor con ello rizado. No conozco a nadie aún que me haya dicho que liso me queda mejor… Sin embargo, yo me veo más guapa después de la ardua tarea de plancharme los rizos de oro, que ahora no lo son tanto pero lo fueron… En fin, son cosas que pasan, como cuando el otro día una compañera me llevó a casa en coche y fuimos hablando de chicos. Ella dice que no ha tenido novio en su vida… Me extrañó, pero son cosas que pasan, ¿no? Viernes, 24 de Agosto de 2007 23:03. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Una crónica alternativa![]() Mis prácticas en la casa de los locos cada día son más surrealistas. Me gustaría hacer una crónica detallada de todos y cada uno de los personajes que toman parte en mi historia, pero me temo que, por razones obvias, no podré ser demasiado exhaustiva. De todas formas, si hay una cosa que está clara es que los periodistas, sean de radio, de tele o de prensa o de página de los webos, están todos locos. Veis que aún no me considero mucho del gremio… ¿Vergüenza ajena, quizás?... Bueno, la verdad es que la primera loca aquí soy yo… El primer día M. y yo revolucionamos la dinámica del equipo diciendo chorradas en directo, que no obstante gustaron al director, y cuando nos aguantábamos la risa al escuchar las barbaridades que soltaban los oyentes (definitivamente, la gente que llama a la radio está grillada), el director después nos dijo que nos teníamos que haber reído, que habría quedado muy natural… Bueno, pues hoy he entrado yo al estudio y, tras proponer el tema del día: manías raras de la gente, me he descojonado oyendo lo que los oyentes nos contaban. Un tipo ha confesado que su manía es sacarse mocos en los semáforos cuando va en el coche, y además, el tío aseguraba que eso es un símbolo de virilidad. Después de esto el director me preguntó: “Sonia, ¿tú crees que sacarse mocos es un signo de virilidad?”. Y yo: “Jajaja, no, más bien no…” Pero luego dije: “Bueno, como todos los hombres lo hacen, como es una cosa universal, entonces supongo que sí será un signo de virilidad”. Y aquí el director me contestó: “No, no, Sonia, perdona, no todos los hombres”. Bueno, esto es un ejemplo de lo que os estáis perdiendo al no escucharme… (Jajaja). Lo mejor también es estar fuera del estudio, en realización, para ver cómo todos los becarios se vuelven locos cogiendo los teléfonos y todo eso. El otro día M. se rompió una chancla. Y es que nos mandaron corriendo a redacción a buscar más noticias cortas, porque parecía que íbamos mal de tiempo… Entonces salió corriendo y se rompió una chancla, (la tira que sujeta el dedo gordo), de tal forma que ya no iba a poder volver a casa sin un arreglo o algo. Al final se puso unas gomas, la pobre, pero me descojoné como nunca. El caso es que antes M. y yo, cuando estábamos en el otro programa, no nos llevábamos muy allá. Pero últimamente, con los reportajes de calle que hemos hecho y tal, hemos empezado a hacer migas. Y ahora que estamos en este programa nos lo pasamos genial juntas. Creo que voy a dejar de hablar ya porque me he cansado y estoy resacosa. Anoche estuve en Guadarrama y me sentó muy mal el garrafón. Para colmo, soy tan lista que he desayunado un donuts de chocolate y un café, así que sigo con el estómago mal y a base de agua de limón. Bueno, ya veo que mis lectores en agosto tienen cosas mejores que hacer que comentar mis historias… Pues que sepáis que no me importa, porque ahora, además de lectores, tengo oyentes… Por cierto, me pongo súper nerviosa cuando sé que voy a entrar en un determinado momento a hablar, pero si estoy de tertulia y me pilla de improviso la pregunta del director, me desenvuelvo mejor. Pasa lo mismo con el directo, que cuando grabas algo te pones más nervioso/a y te equivocas más que cuando lo haces en directo… (Bueno, ya veis lo flipada que soy, que cuento todas mis frikadas periodísticas… ¡Pero es que últimamente no hago otra cosa! A ver si me escapo algunos días a desconectar y eso… Ya os contaré). Por cierto, creo que es el día 26 cuando se cumple un año del desdichado momento en que se me pasó por la cabeza dar vida a este blog tan absurdo y monótono… Bueno, no voy a decir que le prepararé algo especial en su día por si luego no lo cumplo, porque el tío se entera. Oye, que no lo he dicho ¿eh?... Sábado, 18 de Agosto de 2007 21:21. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Un nuevo y diferente lunes de Agosto![]() Nada es para siempre y todo tiene su final. Mi programa de los sábados y domingos por la noche ha finalizado para siempre. Vuelve el fútbol y con él, cada mochuelo a su olivo. Pero yo sigo al pie del cañón y más pluriempleada que nunca… Ahora me tengo que quedar a comer allí, es decir, según salga de mis prácticas mañaneras a la 1, tengo que enganchar la línea 10 entera y presentarme en el comedor sobre las 2.30 ó 3.00 para comer con mis nuevos compañeros y luego darle a la producción, realización y veremos si también locución del programa… Es curioso, porque la gente a la que cuento que estoy en dos sitios se piensa que lo hago para ganar dinero, y cuando les digo que no, que en la radio no me pagan y en lo otro la cosa es manifiestamente simbólica (bueno, no con estos palabros), se quedan a cuadros; lo que por otra parte parece que hace aumentar mi prestigio como persona…(risas). Me he quedado sin fiestas de San Lorenzo por esto. Y es que este fin de semana ha sido duro… El viernes tarde tuve que ir a las fiestas de Lavapiés a hacer un reportaje y después, ya agotada de andar (y, todo hay que decirlo: beber cerveza: ‘periodismo gonzo’ al poder…) ; me fui por ahí con Amaia, y entre pitos y flautas acabamos volviendo a casa a las 6 de la mañana, así que el sábado, habiéndome levantado a las 2; lo que menos me apetecía era irme a la radio a montar el reportaje a las 4 de la tarde con el equipaje de El Escorial para volver a no dormir y regresar a las 12 de la mañana para hacer nuestro siguiente reportaje por el centro: ambos para emitir el domingo noche… (Dios, sólo de escribir estas andanzas con este ritmo vertiginoso me estoy estresando… Y pensar que hoy es lunes… He hecho tantas cosas este finde que parece que ha pasado una semana…) Y es que hoy también ha estado agitadita la cosa… He empezado en mi nuevo programa, en el que ahora no está al mando el hombrito de siempre, sino otro que ha tomado su relevo en vacaciones… Y lo que yo no sabía es que todo el equipo ha sido sustituido por becarios, o sea, por nosotros… Qué bueno. Me ha encantado. Pero lo he pasado fatal cuando el hombre se ha quedado afónico porque estaba fatal de la garganta y cuando ya lo había dado todo con afonía y gallos incluidos ha tenido que sustituirle un becario… Menos mal que el chico lo ha hecho bastante bien, porque ha cundido el pánico por momentos, y encima en el primer día… Por otra parte, mi compañera del otro programa me ha dejado colgada, así que me he visto ahí solilla, pero eso sí, haciendo cosas que ya sabía hacer, claro: localizar a gente, buscar información, atender las llamadas de los oyentes… Y una cosa nueva: hacer un guión del tema que me había tocado y redactar las posibles preguntas que le íbamos a hacer a nuestra corresponsal en Berlín. Y el director me ha dicho que estaba muy bien… Los demás becarios, menos los dos que estaban conmigo haciendo llamadas y realización, han locutado con el director, así que el próximo día voy a ver si puedo hacer alguna sección yo… Este programa es diario, de lunes a viernes por la tarde. Pero el chiringuito se cierra el 31 de agosto, ya que el programa se va de parrilla. Vamos, que se lo cargan… Así que habrá que aprovechar al máximo estas tres semanas y pasárselo bien, que es lo más importante. Lo que espero cumplir es, ahora que voy a comer allí a diario, no engordar nada de aquí al 15 de septiembre, porque ya me he comprado el traje de la boda de mi hermana y me queda justo… Y hay unos filetes y unos macarrones con tomate y carne picada que para qué… Y tartitas de choco. Bueno, en fin, os dejo, que mañana me espera un día duro. A ver si algún día me escucha alguien en mis maravillosos debuts radiofónicos, que no me escucha ni mi familia!! (No hombre, es coña, mi madre me suele oír en directo, los demás escuchan la cinta grabada…). Lunes, 13 de Agosto de 2007 22:48. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Retomando unos orígenes...![]() Han pasado muchas cosas últimamente, pero no me veo ni con ganas, ni con fuerzas, ni con tiempo para contarlas. Tampoco estoy muy viciada estos días con el blog. Pero voy a intentarlo. Por otra parte, sospecho angustiada que mi capacidad inventiva y de redacción están decayendo indefectiblemente. Y creo que conozco las razones… Este fin de semana ha sido muy pero que muy frenético. El viernes por la tarde estuve con la otra becaria por el centro haciendo un reportaje de calle para la radio, con la ‘alcachofa’ y todo, preguntando a la gente chorradas sobre la dieta mediterránea y el verano. Pero lo mejor fue la pregunta del millón: No sé si sabes que ha salido una encuesta que dice que los españoles no comemos fruta porque nos da pereza pelarla… ¿comerías más fruta si te la pelaran?... Y la verdad es que me lo pasé muy bien con la otra becaria, que además trajo con ella un amigo que se descojonaba con nuestra torpeza y nuestras aventuras surrealistas. A menudos personajes grabábamos. Si es que un viernes, a las 6 de la tarde con 40 grados y en pleno centro de Madrid, además de guiris, gente muy normal no podía haber… Bueno, por la noche quedé con Atenea después de un mes sin vernos, y fuimos a tomarnos un mojito al sitio donde preparan los mejores mojitos de la capital. Nos contamos todas nuestras cosas y estuvo bien, oímos buena música y nos reímos con mis aventuras, pero pronto me entró sueño y nos fuimos a casa pensando que me daba una lipotimia o algo por el camino… Me sentía como un bebé que se duerme en cualquier sitio, y de hecho creo que esa noche soñé que era un bebé, o que tenía un bebé, o que había cerca un bebé, o algo así… Lo único claro es que el protagonista de mi sueño era un bebé… (Aunque sigo pensando que el bebé era yo...) Los viernes, definitivamente, es un mal día para salir. ¡Estoy agotada! Y este pasado viernes más después de haber salido un martes hasta las 5 de la mañana, ¡teniendo que levantarme a las 7! El sábado me desperté a la 1 y me fui corriendo a la radio, porque teníamos que comer allí para que vieran que somos chicas buenas y montábamos el reportaje, es decir, los cortes. No es tan difícil como yo pensaba, es hasta entretenido… y me lo pasé muy bien también, sin el estrés de tener que emitirlo esa misma noche, porque se iba a emitir el domingo. Cuando salimos de la radio, a las 00.30, me fui al centro, a disfrutar de la cita más "divertida" que he tenido nunca (creo). La conversación, sin desperdicio: Yo: “¿Qué has estado haciendo hasta ahora?” “Nah, estar en casa con la tele, cambiando de canal y viendo pelis.” Yo:” ¿Ah sí? Creo que echaban la de “El Americano Impasible”. “Sí, pero ésa es muy lenta. Aunque yo no entiendo mucho de cine. ¿Tú sí?” Yo: “Hombre, yo tampoco soy una experta, pero esa peli sí me gusta.” “¿Te gusta el cine de ese tipo: antiguo y tal? Hay que ver qué frikis sois los de Periodismo… Seguro que también lees libros… “. (…) [¡¡Cielo Santo!!] Jajaja. En fin, esto sirve para constatar lo mal que está la cosa, y eso que me callo la mitad, pero la frase más representativa, (o sea, ésta), tenía que ponerla, para que os riáis un poco, hombre. (Y porque me lo ha pedido Atenea, quien no me comenta nunca porque, según ella, no la deja mi blog. Sin embargo, tras pensar en ello un par de minutos, yo he llegado a la conclusión de que mi querida 'Ateneitor' se queda atascada en algún punto del proceso, en la pregunta "antispam" quizá, que reza ¿cuántas son dos más dos?...). El domingo me desperté otra vez a la 1 después de haber dormido poco porque a las 8 de la mañana casi me da un ataque al corazón por el estruendo de una tormenta que hubo, muy mala, muy mala… Comí y me fui a la radio de nuevo, a dejar el reportaje hecho y demás. Lo que no sabíamos, ingenuas de nosotras, es que habíamos hecho una puta mierda de encuesta: pocas respuestas y casi todas de voces masculinas… Ya nos vale. Nos echaron una peta curiosa y nos fuimos por todo el edificio a preguntar a más gente: a tías, básicamente… Y al final la cosa salió bien. Presentamos el reportaje en directo y me salió mejor de lo que esperaba. Misteriosamente, no me puse nerviosa… Y eso que estuvimos cogiendo también las llamadas de los oyentes para luego meter a los que quisiéramos en directo. La gente tenía que llamar para decir qué grupo de música le gustaría que volviese. Y mientras llamaban a saco, los demás buscaban las canciones que nos pedían. Hay un "capitán" que está loco y llama siempre a nuestro programa, pero no puedes colgarle así como así. Luego me llamó uno que llevaba una cogorza impresionante, y me pidió que volviera Sabrina, la de Boys boys boys. Dios, tuve que hacer millones de esfuerzos para entender lo que decía. Y cuando le pedí su teléfono, no se acordaba, el tío. Sí, hay que pedir el teléfono porque no aparece en la pantallita. El primer día que estuve haciendo eso, me creí tan lista que a un pobre chico que llamó pidiendo un single de un grupo que vino a tocar, le dije: “sí, luego te llamamos y te hacemos llegar el single”, y… ya lo ha visto… Lo peor es que fue el único que llamó para el single y yo la cagué. Me sentí mal después, pero ya sé que siempre hay que pedir el teléfono, y ya está. A las 00.00, después del programa, me sentí realizada y como premio, mi mejor amigo de la radio me dejó el disco de Wilco, Sky Blue Sky. Había oído algunas canciones, pero en conjunto tiene muy buena pinta. Después me fui a casa y ayer me desperté a las 7 para ir a currar. Me temo que mi curro está perdiendo glamour, si es que alguna vez lo ha tenido. A mí me gusta creer en lo que hago, y darlo todo, (aunque sea una puta mierda), y de hecho lo he estado haciendo hasta ahora, pero hay veces que no se puede… Y cada día se me hace un poco más largo, aunque ahora me lo paso mejor porque me voy llevando bien con la gente. Una cosa por otra. Y el programa de radio se acaba la semana que viene, así que no sé dónde me van a poner ahora, para continuar hasta el 30 de septiembre, que es cuando se me acaba la beca. Miedo me da la odisea… Hay veces en las que me gustaría que se acabara ya todo esto, pero es una oportunidad y no debo desperdiciarla así como así. Para este domingo vamos a hacer otro reportaje, pero aún no sabemos el tema ni nada. Lo único que sé es que el viernes (aunque prefiero el sábado) me iré a las fiestas de San Lorenzo a hacer lo de siempre. Me gusta la idea pero por otra parte me deprime. No sé por qué. Bueno, estaré con mis amigos y me emborracharé, que ya es mucho. Con esto me basta y me sobra. Por cierto, ayer me compré por fin el vestido para la boda de mi hermana y me tengo que poner más morena (o sea, por más sitios). Es un coñazo todo esto de la estética… Y más cuando no tienes tiempo. ¿A que sí? Martes, 07 de Agosto de 2007 22:12. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Cómo sacar partido a una absurda resaca (y su no menos absurda explicación)![]() Creo que nunca he pasado una resaca tan mala como la que he tenido que sufrir hoy. Resulta que ayer, mientras estaba tan ocupada en hacer mi trabajo, como siempre, recibo en el móvil un mensaje de Amaia en el que, entusiasmada, me insta a acudir con ella a una fiesta de los cursos de verano de la Complu. Ella ha hecho uno de campañas electorales o algo así, que finalizaba ayer día 31. Por otra parte, es evidente que, así las cosas, supondréis que el número de cursos realizados por Sonia hasta la fecha ha sido éste: cero. (Bueno, no he tenido aún la oportunidad de contar que me he lucido no haciendo la memoria antes de la fecha límite sobre el curso que hice de radio el 25 y el 26 de junio en El Esco. Miré mal las fechas. Pensé que se entregaba en agosto y el otro día, cuando muy diligentemente me disponía a comenzar mi exquisita memoria, leí bien y vi que había que haberlo hecho 15 días después de la clausura del curso. Bueno, sólo me iban a dar un crédito, y el diploma ya lo tengo, así que tampoco es pa’ tanto, digo yo. Pero sí, la cara de gilipollas que se te queda es importante…) Después de este necesario inciso continúo mi relato. Pues bien, a pesar de no tener casi nada que ver con el acto, allí estaba yo, a las 22 horas como un clavo en la jodida puerta de la Sala R., esperando a que llegaran todos los cerebrines para desfasar en su día de fin de curso. Por ello, se había organizado un fiestón en esta famosa sala, previa adquisición gratuita de entradas en clase. Mi amiga me consiguió una y no pude decir no, a sabiendas de que hoy curraba y que el despertador sonando a las 7 de la mañana era prácticamente imbatible. El no presentarme hoy a hacer mis cotilleos se me pasó seriamente por la cabeza, pero la idea quedaba automáticamente descartada siempre que recordaba que hoy es día 1 y mi jefe volvía después de sus 15 días de vacaciones. Si he ido como una jodida condenada todos y cada uno de los días que comprende Julio, no voy a faltar justo el puto día en que vuelve el jefe… Tendría que haber llamado poniendo alguna excusa, pero habría sido muy cutre y prefiero sufrir en carne que padecer en silencio… (Joder, qué verborrea me gasto hoy…) Así, llegamos allí sobre las 10.30 y apenas había gente. El ambiente caribeño y la música salsera, a pesar de su rocambolesco ritmo siniestro, auguraban una noche con alguna que otra agradable sorpresa. Llegó un amigo de Amaia, un gallego muy gracioso del que pronto me hice amiga al reparar en sus buenos modales y plumífera presencia. Más tarde, llegó el profe del curso de mi amiga. Un viejo loco que aún no me ha dado clase – por suerte o por desgracia- a lo largo de los cuatro años de carrera que dejo ya a mis posaderas. El tipejo llevaba una chaqueta, gafas grandes y barba y pelos canosos; y no paraba de fumar, unas veces cigarrillo Camel sin filtro, y otras, tabaco de liar un poco maloliente, todo hay que decirlo. Bebía whisky a palo seco, como los hombres serios, y se rió de mí cuando me lo pedí con coca cola. Es preciso señalar aquí que me lo pusieron con Pepsi y que no tenía ni una jodida muestra de gas, así que al escuchar mis quejas, el hombrín se levantó a que me lo cambiaran. Qué personaje. Yo pensaba que estaba casado, porque me dijeron que tiene un hijo de nuestra edad y tal, pero qué va, resulta que su estado civil es divorciado y en pleno mercado veraniego-juvenil. Por ello, y por la presencia no plumífera y altamente hormonada de otros cuatro 'amigos' más, lo mejor que pudimos hacer fue ‘escaparnos’ y explorar a lo largo y ancho de la Sala de baile. Vaya fauna. Conocimos a un gallego y a un madrileño que iban juntos. No sé cuál de los dos estaba más falto de luces. Y el caso es que hacían carreras más importantes que la nuestra, oye: porque hacían ADE. No sé qué coño le ha dado a todo el mundo con eso ahora. Venga ya, no me creo que el sueño y la vocación de todo joven reaggetoniano de este mundo de hoy sea convertirse en gestor y administrador de empresas. Pero suena cojonudo, ¿verdad? No, si los equivocados somos los demás. Los que odiamos bailar salsa como cretinos y escuchar al jodido Canto del Loco, o hacer una carrera sólo para ganar dinero y poder engominarte el pelo y ponerte unos zapatos y una camisa de pijo y a continuación mirarte al espejo y decir “soy el mejor y esta noche voy a triunfar hablando de ADE con unas chicas que parecen tontas pero luego resulta que las muy malignas no lo son… “. Un momento de la noche que no se me puede pasar fue cuando el gallego (que por cierto se parecía al de Los Serrano, a Alejo Sauras) me preguntó qué música me gustaba. “Jo tía, dime algo que sea conocido para pedírselo al DJ”. (El pobre ya no sabía qué hacer para caerme bien. Creo que nunca me habían dicho tantas veces seguidas que soy una borde…) “Bueno, algo conocido para ti… Los Beatles”, le contesté. Así que con esto se marcha a pedírselo al DJ. Y cuando vuelve de hacer su consulta, me informa de que no, de que el pincha le ha dicho que Los Beatles es imposible. Qué risa. No me podía creer que en un sitio en el que no paraban de poner salsa y reaggeton, el tipo le pidiera Los Beatles… ¡Los Beatles! Qué locura… Pero lo más gracioso de estos dos fue cuando descubrí -muy agudamente, y ya con mis taitantas copas encima-, que estaban discutiendo sobre con cuál de las dos se iba a ‘quedar’ cada uno. Finalmente volvimos con nuestro grupo y apreciamos la impresionante cogorza que llevaba el profe, que me empezó a hacer interrogatorio y me dijo que en 5º daba una optativa, y que me la cogiera. Cada vez que dábamos una vuelta para inspeccionar y volvíamos media hora después, no me podía creer que el tipejo siguiera allí, con una copa llena siempre en la mano, con su chaqueta y su tabaco, y sus gafas ya un poco torcidas, a la par que su mirada, ya completamente perdida. Lo que se me ha olvidado contar al principio de este relato (y que constituye un detalle fundamental), es que el profe tenía mogollón de entradas, (de entradas a la fiesta, aunque de las otras también), así que como con cada una de ellas te daban una consumición gratis, hacíamos uso de ellas nosotros, la loca juventud, pero también él, hombre sabio y refinado. Al final la cosa se alargó sorprendentemente hasta las 5 (para mí). Y a las 7 no escuché el despertador, ni mis padres quisieron despertarme. Pero a las 8 me desperté yo sola por el calor y los ruidos y me fui a darlo todo al curro. El jefe estaría ya esperando mis exquisitos artículos diarios… Y llegué una hora tarde, diciendo que me había dormido. Por eso me he quedado hasta las 2.30, teniendo que volver a casa para comer e irme pitando al hospital porque hoy han operado a mi cuñada y tenía que ir a verla. Nada importante. Pero cuando iba en el metro a las 5 de la tarde, pensaba que no llegaba al hospital, que me iba a dar algo y me iba a quedar tirada en la calle como una yonqui cualquiera. Pero llegué, finalmente, y ahora estoy en casa. Sólo me queda por decir que nunca pensé que escribiría tanto en este estado y además, de manera tan sonikelandiana…. ¿A que sí? Si es que en el fondo no me sienta tan mal la resaca… Miércoles, 01 de Agosto de 2007 22:19. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Y poco más![]() Me levanto a las 7, cansada Llego tarde al trabajo, pero nadie me dice nunca nada Hago la parrilla de programación y ya no me equivoco, nunca Me paso las 3 horas y media siguientes viendo culos, tetas, putos, cerdas, Y cortando fotos, informando de ponzoñas que cada día conozco mejor Y me preocupa Y salgo de allí, y me pongo la misma canción. Siempre. Y cojo el metro, y el tren, y llego a casa, y abro el correo Y miro las ponzoñas que he escrito, a ver qué ha dicho la gente Y como, y me voy a la radio, y vuelvo a estar delante de un ordenador Y no hago nada, a veces. Y me aburro. Y río las gracias. Y me canso. Y me quiero ir Y me voy Y vuelvo a casa, y ceno, y miro el correo, y las ponzoñas, Y me aburro, y me duermo, y nada me pasa por la cabeza, y ayer hablé en directo, y hoy me da igual, y me levanto a las 7… Lunes, 30 de Julio de 2007 20:20. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Destino: Moscú...![]() Voy a intentar retornar a la normalidad con este post. Bueno, también lo hago por si os habéis quedado preocupados o algo. Agradezco los ánimos. Y tengo que decir que anoche intenté descansar durmiendo 11 horas y que esta noche voy a ir a la radio y después saldré por ahí. Quizá, por fin me podáis escuchar en vuestros transistores. He grabado unas cuñas dando consejos de tráfico y tal. Pero sé que os importa lo mismo que la noticia de que Paquirrín lo haya dejado con su novia, la stripper guarrilla esa. (Cómo estoy de puesta ya en el mundillo ¿eh? Es una cosa…) Pero vamos, que mi voz no es nada del otro mundo, y en radio, mucho menos. Se va a quedar a dormir Amaia en mi casa, porque en la de su padre esta noche no puede (es que vive en Aravaca). Así que la diversión (parece) está asegurada. No es que necesite dar un parte de cada una de las cosas que hago (a veces me pregunto dónde está el límite). Y es que no quiero acabar como uno que salía en los periódicos hace tiempo, un blogadicto, que hacía varios posts al día, hasta para avisar a sus lectores de que se iba a dormir. (Lo que dije del msn hace tiempo: ‘que voy al váter, oiga’). Pues eso. Hombre, yo de vez en cuando cuento cosas mías, pero lo hago en plan Igantius Reilly: para dejar constancia, a través de los escritos de una joven trabajadora, o sea, de mis escritos, de lo que es la sociedad actual. Y de lo que todo ello significa. Creo que hoy las cosas han mejorado. Nunca va todo tan mal de una manera continua. Siempre hay un respiro. Esperemos que esta noche no tenga ningún disgusto, porque… nunca se sabe. Lo único que sé es que está sonando el disco de Neon Bible de Arcade Fire y que voy a intentar sonreír y ver el lado positivo de las cosas. * A ver si comento algún libro o disco, o hablo de cosas más interesantes, que esto ya me resulta siempre lo mismo… Será el verano, será el calor. ** Por cierto, hoy he soñado muchas cosas, pero entre ellas, he soñado que iba a Moscú. Tiene que ser guay... Sábado, 28 de Julio de 2007 15:41. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Son las 23:20 de hoy y que no lo sean más...Son las 23:03 y ha empezado a sonar un disco de Death Cab For Cutie. Podría estar por ahí tomando un whisky o un mojito, o con mis compañeros de radio en el cine, viendo Los Simpsons, pero en lugar de eso me he despedido cortante, a las 22 horas, y me he venido a casa. A recrearme en mi asco. A creerme que soy lo peor. A hacerlo realidad. No me vale la excusa de que tengo un día tonto, de esos que tienes al menos una vez al mes, o que estoy “tan cansada que no soy persona”, y que “mañana será otro día”. No, no me vale. Si soy triste, lo soy. Y lo soy cuando me despierto esta mañana a las 7 como si me hubieran dado una paliza y, en vez de quedarme en casa recuperándome, me voy a trabajar como una pringada. Lo soy cuando llego a casa a las 2 hecha una mierda y en vez de no ir a la radio para echarme la siesta y tomarme una puta tarde libre, me tomo otro Gelocatil y me voy para allá, a no hacer nada, o, mejor dicho, a hacerlo todo, a hacer el ridículo. Y lo soy cuando todos se van al cine y yo me cojo un triste autobús para irme tristemente a casa, con mis ojos cansados y amargados, con mi actitud decadente y mis zapatillas desgastadas, con mi bolso lleno de mierdas y mis libros sin leer. Y mi música de siempre, y mi cara, y mi cansancio, de siempre. Y mi poco dinero en el bolsillo. Y en todos sitios. Y mi blog de mierda, siempre. Y mis amigas, diciéndome que valgo, que valgo mucho. Que tenemos que quedar, que no están ahí cuando las necesito. Que estoy sola. Y en casa las cosas no van bien. Y mi madre está triste. Y mi tía en el hospital. Cualquier día tendré que ir para allá. Quizá esta noche. Quizá mañana. O, por desgracia, dentro de una semana. O dos. Y pensar que el día 26 estuve en El Escorial y no fui a verla… Y la mañana del día 2 me esperaba para comer y no fui por la vagancia… Y siempre me acordaré de ese día tan puto. Y ya nunca más la veré, despierta. (...)![]() No tengo muchas ganas de escribir hoy y no sé por qué. (…)Bueno, ganas sí tengo. Es otra cosa lo que me falta. Puede ser inspiración. O predisposición. O talento. O un poco de la estupidez que me suele caracterizar al juntar palabras, y que no es precisamente algo negativo, no. Pero puede que no me falte nada, porque en realidad me sobra tanto… (…)Y no me siento libre como otras veces para escribir. (…) Me sobra resaca y me faltan horas de sueño. Me acosté pronto, no tarde, anoche. Creo que pocas veces he vuelto a casa de día… tan pronto. Y son tantas cosas… ¿Qué contar? ¿Por dónde empezar? ¿Cómo lo he hecho otras veces? (…) Es como si estuviera hueca por dentro, sin palabras y sin estructura alguna de ideas en la cabeza. Pocas veces me ha pasado esto y no sé por qué. Me preocupa. Me da miedo. Y creo que en realidad sí sé por qué me pasa. (…) Esto no tiene ritmo. Ni coherencia. Me despediré pidiendo perdón al lector. Porque a mí misma, pedírmelo a mí misma, sólo sería un ejercicio de futilidad. Y me pregunto qué habría sido mejor: el silencio, o esto: la nada disfrazada de un vacío inexistente. (…) Domingo, 22 de Julio de 2007 16:11. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Locos en la onda y comuna hippie en el sitio de los serios![]() ¡Voy a salir en la radio! Hoy por fin he hablado, aunque no en directo. Mi debut ha consistido en poner voz de ordenador frustrado, para una cuña que han ideado los locos de mi programa. Yo era una 'ordenadora', entre otras cosas, harta de que la desnuden y la pongan videos porno y fotos de Angelina Jolie, cuando lo que la 'ordenadora' en realidad quiere ver son hombres "viriles" como Alfredo Landa y Antonio Resines. Creo que he tenido que decir ¡unas seis líneas!, y me han metalizado la voz y todo, aunque yo ponía de mi parte separando las palabras por sílabas a la hora de hablar, y poniendo voz de gilipollas integral. Hoy ha venido la becaria nueva, además. Es majilla. Nos han mandado a las dos buscar información y ella es más torpe que yo encontrando las cosas, así que me he sentido un poco menos mal. Jaja. En el curro de por la mañana lo estoy pasando mal otra vez. El jefe está de vacaciones y la secretaria también, por lo que nuestra redacción ahora se parece más a una comuna hippie en la que no hay autoridad alguna, que a una empresa con directivos como Dios manda. Ayer vino un tipejo a entregar un ‘burofax’ y nadie sabía qué coño había que hacer. No sé si al final lo firmó alguien, (alguien contratado, vamos). Además, es gracioso, porque yo estoy sentada en el sitio en el que siempre preguntan los extraños nada más entrar por la puerta, así que entre que soy nueva (bueno, ya no tanto, me temo que se me está acabando el chollo) y que allí preguntan por ciento y la madre, siempre pongo cara de póker y de no saber nada. “Pregunta por ahí”, suelo contestar a la pobre gente que tan desorientada acude a mí… Bueno, lo que decía, que estoy mal porque el jefe está de vacaciones y ahora mi jefa más inmediata es the juani´s woman. Ahora me manda hacer galerías de fotos y cosas así, que nunca he hecho y como es evidente, me lo tiene que explicar. Y como la tía se explica como el culo, pues yo acabo haciendo mal las cosas y ella me regaña por cagarla siempre. Y me hace sentir una inútil. Además, no para de quejarse en alto de que ahora estemos todos los becarios por la mañana, y no sepamos hacerlo todo tan bien como ella. Lo cierto es que ya somos mayoría: creo que somos 6 ó 7 becarios, y de fijos, 3. Y yo ayudo también a los nuevos, a veces. Y me gusta ayudarles. Me gusta que me pregunten, porque así, de alguna manera, pienso que mientras me están preguntando a mí, no le están preguntando a ‘mi amiga’, y es como si les estuviera salvando ‘del infierno’. Bueno, parece que estoy pintando muy mal a la chica, cuando también sería justo decir que, de vez en cuando, le dan arrebatos de cariño hacia mí, y se preocupa por lo que estoy haciendo y por si todo me va bien. Es rara. No sabes por dónde va a salir, y a veces he de reconocer que incluso me da miedo. Pero podré soportarlo, no os preocupéis. Se sufre, pero se vive. Cada día tengo más ganas de ir a la piscina y de todo lo que conlleva, pero no lo veo a corto plazo. Mañana creo que iba a ir mi hermana a una que dice que está bien. Una en la que la gente no se lava solamente cuando va ahí, con cloro, y en la que los psicóticos no introducen objetos punzantes en el agua, ni llevan la radio con Melendi y sacan la cabra. En fin, no podré ir porque mañana tengo que ir a la ratio. Y el fin de semana también voy a ir. Y, como comprenderéis, después de madrugar toda la semana, no voy a madrugar el sábado para ir a la piscina por la mañana, de resaca. Aunque, pensándolo bien, no es tan mala idea pasar una resaca en la pisci. Además igual prefiero salir el sábado que el viernes... Dejad que me lo piense. Mientras tanto, en ascuas os tendré. Si queréis que os diga a qué hora y dónde sale mi anuncio de los ordenadores, os lo diré en privado .Aunque preferiría que antes que eso, oyerais otras cosas mías, la verdad. Miércoles, 18 de Julio de 2007 22:56. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Propósitos veraniegos![]() Ésta es una gilipollez que me apetece hacer porque ya me aburro, es decir, me canso de mí misma diciendo: pues ayer estuve de comida familiar y bla bla bla, o: el sábado fui a la radio con A y luego nos fuimos a cenar con la directora y después a Huertas donde conocimos a unos franceses azafatos y pilotos de avión muy graciosos aunque un poco cansinos, y hablábamos con ellos en inglés, no en francés, (oye, tengo que mirarme lo de mi inglés, incluso con una buena cogorza nos entendíamos bien, ¡mi inglés es asombrosamente nato!) y bla bla bla. No, no tengo ganas de hacer eso. Lo siento. Así que, ante todos vosotros, he aquí una lista de cosas que me estoy planteando y que debería conseguir a lo largo de estos tres ¿largos? meses que me restan de verano en Madrid, currando cual perro y cobrando cuatro euros, también cual perro, abandonado. 1. Ir a alguna piscina asquerosa (ya que no a la playa) para ponerme morena más allá de los brazos, la cara y la marca del escote que llevaba en Salamanca la semana pasada, además del cogote, o nuca si lo preferís. Si no puede ser posible lo de la piscina (creo que con un día podría ser suficiente), espero tener el valor de salir un día a dar un paseo por mi barrio, crema solar en mano y una camiseta muy pequeña, (que casi sería sinónimo de cutre), y sentarme en un banco abandonado en el que me acompañarían otras personas, y no más anormales que yo, por cierto, oséase: yonquis, perros, meretrices, y gente de mal vivir en general. Éste sería el duro precio de eliminar mi estupendo moreno ‘agro man’. 2. Adelgazar al menos tres kilos para quitarme los ‘michelines’ que cogí en la época de exámenes. No requiere mucho esfuerzo. Ya subo las escaleras del metro andando y todo. Y al pasar el día fuera de casa y de un lado para otro me alimento más de café y coca cola que de pipas o galletas príncipe, piedra angular de mi alimentación durante los exámenes, (e incluso algún tiempo después). 3. Ir leyendo en el metro y en el tren, y no cabeceando. 4. Ir a algún concierto. A poder ser, me gustaría abstenerme de vitorear a Bisbal, al Canto del Loco, a Melendi, a El Arrebato, y demás especímenes que acuden muy gustosamente a las fiestas populares a ‘hacer su agosto’ y nunca mejor dicho. 5. Ser simpática en mi curro de por la mañana. Aunque habría un propósito que sería el 5.1 relacionado con lo anterior: dejar de pensar en regalices y piruletas de fresa con respecto a lo que rodea a mis prácticas vespertinas, que ahora se van a convertir además en prácticas de fin de semana para aprovechar y salir después de fiesta. 6. Escuchar más música. Descubrir nuevos grupos y no escuchar cientos de veces al día las mismas canciones, aunque me encanten y las necesite, incluso cuando estoy hablando con alguien o mi padre lleve en el coche Kiss FM y se oiga por encima de lo que sale de los cascos de mi mp3. 7. Aquí iba a poner algunos vicios que debería quitarme, pero últimamente soy tan buena y trabajadora, que no tengo vicio alguno que eliminar. Quizá, gastar menos dinero en salir y destinarlo a libros y música (aunque ya digo, antes gastaba el doble que ahora en vicios festivos). 8. Me temo que se me está acabando la imaginación… ¡Ah, sí! Hacer a tiempo la matrícula y no dejarlo para última hora, como siempre. Y cogerme optativas que no sean un coñazo (aunque me temo que esto está complicado). 9. Comprarme el vestido de la boda de mi hermana. Qué coñazo, por cierto, tener que preparar una boda y probarse cientos de trajes. Creo que voy a tener que leer en la iglesia, aunque tampoco es que me importe. Lo peor es aguantar después a todo el mundo diciéndome: ¡qué guapa, qué maja, qué bien lo has hecho! Y tener que poner cara de estar muy pero que muy agradecida, con sonrisa estúpida incluida. Bueno, creo que al final mis propósitos veraniegos no han sido menos aburridos que la crónica que habría hecho de mi fin de semana. Pero no me apetecía hacerla y ya está. Me he cansado de tanta acción. Y el sábado fui aquí, y el domingo allí, y cuando volví… Vaya rollo. Además, no es tan interesante. Quizá se me ocurran más propósitos, y si es así, los comunicaré. Hasta otra. Lunes, 16 de Julio de 2007 20:30. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Los malditos![]() Ayer estuve toda la tarde en casa. No tuve que ir a mis prácticas favoritas porque como voy a ir hoy, la jefa me dio libre. Menos mal. Como me tuve que ocupar el jueves de buscar información y de hacer gestiones y papeleos, ayer lo vio todo mi jefa y me mandó un sms diciéndome que lo había hecho muy bien y que ya nos veíamos el sábado, o sea, hoy. Ayer en el trabajo de por la mañana le pregunté al chico nuevo “¿Cómo lo llevas?”. Y vi que realmente se agradece que alguien te diga eso en los primeros días, porque además vi que todos pasaban un poco de él (como suelen hacer conmigo). Y eso te hace pasarlo peor, aunque quizá, con el paso del tiempo, te haga más fuerte. En el fondo está bien que nos traten un poco mal. Así espabilamos. Ayer tuve que escribir sobre un programa que no había visto en mi vida. No tenía ni idea de qué iba el concurso, y temía que llegara el día en que me mandaran hacerlo, pero al final me enteré de todo y pude salir airosa… Por la noche no salí. Mis amigas no podían y preferían salir hoy, aunque yo tenga que ir a la ratio. Pero lamento comunicaros que no podréis escucharme aún en vuestros transistores. Es una pena. Está casi todo grabado y yo tendré que llamar por teléfono a alguien o simplemente, estar con los técnicos para ver si sale todo bien. Lo cierto es que salgo a las 11 y además puedo llevar un acompañante, porque luego nos lleva un chófer a casa o a donde queramos. Si me acompaña Amaia, nos llevará al centro, a salir por ahí. Y si voy yo sola, me llevará a mi casa. ¡Ah! Se me olvidaba, me ha dicho la jefa que el miércoles va a venir una becaria nueva a nuestro programa. Qué fuerte me parece. Si no saben muy bien qué hacer conmigo, ¿qué van a hacer con dos como yo? Esperemos que la cosa se estabilice y nos asignen cosas que hacer, o si no, nos haremos amigas y será menos frustrante para ambas, digo yo. Haremos frente común. Lo único que espero es que no acaben queriéndole a ella más que a mí. En el fondo estoy un poco celosa. Y si ella se va a quedar los fines de semana, yo también me quedo. No voy a ser menos. A ver si ella va a locutar y yo no… Anoche, como me quedé en casa, estuve viendo cosas en YouTube sobre los años 80 y La Bola de Cristal y todo ese rollo. No sé cómo llegué ahí. ¡Ah, sí! Porque caí en un fotolog que se llama “Los malditos 80”, y como me apetecía ver en vivo a la ‘bruja avería’, empecé a buscar en YouTube. Vaya tela. Creo que cuando yo era pequeña veía eso, aunque seguramente sólo lo vi durante un año. Cuando tenía 4. Porque la cosa se acabó en 1988, si no me equivoco. Dicen que esos espacios para niños eran mejores que los de ahora, porque hablaban de cosas interesantes, como la política, y no trataban a los niños como a retrasados. Puede ser. Pero otra cosa que no se me escapó, y que puede convertirse en una gran reflexión analítica de la sociedad española, fue que el espectáculo que daban Pedro Almodóvar y Fabio McNámara cuando les entrevistaban y actuaban y todo eso, se podría equiparar al que dan hoy los casposos que pueblan los programas de nuestra televisión. En el fondo lo que se buscaba en los 80 es lo mismo que se busca ahora: morbo. Dejemos de ponerle a aquello el disfraz de la libertad, porque, aunque realmente sí se sentía que la censura directa había desaparecido y era una buena noticia, lo que acampó en nuestras latitudes fue un libertinaje desenfrenado que, por otra parte, me encanta, no os creáis. Lo único que veo mal es que se piense que, porque iban todos de artistas, aquello fuera verdaderamente ‘cultura’. Tampoco pasé por alto que ‘el gran ilustrador de La Movida’ dibujara de PM pero se comportara como un jodido retrasado cuando Paloma Chamorro le entrevistaba, y que el público se descojonara, literalmente, con la entrevista. Pero además de esto, estuve viendo escenas de la primera y sorprendente película de Almodóvar: Pepi, Luci, Bom, y otras chicas del montón. ¡Cielo Santo! Si realmente eso es lo que había en la sociedad española por aquel entonces (y, ojo, no es peor que lo que hay ahora), bravo, señor Almodóvar. Creo que eso es verdadera cultura. Es un documento imprescindible para entender las manifestaciones culturales de los 80 y la movida madrileña. Como película, alguno me dirá que es una bazofia, pero, a pesar de todo, a mí me gusta culturizarme viendo a sus musas interpretar a personajes de la calle que mantienen conversaciones también muy de la calle. En dos palabras: im-prezionante. ¿Verdad? Me encanta la cultura de los 80, o lo que sea, porque, ciertamente, esos años son ¡malditos! ¡malditos 80! Quien lo haya leído que no lo diga![]() ¡Cielo Santo! Parece que alguien o algo ha leído mi blog y ha cambiado todas las cosas malas por buenas. O bueno, quizá es que hoy ya no lo veo todo tan feo. En el curro mejor, la juani está de vacaciones y todo va bien. Además creo que anoche no se fueron de fiesta ni nada, aunque nunca se sabe. Hoy ha venido otra chica nueva y entre el chico de ayer y ésta, estoy viendo en sus caras la mía de los primeros días. Se pasa mal. Se pasa un poco mal. Pero voy a dejar de hablar de los curros porque al final me van a pillar. Cuantos más posts haga y cuantos más curros tenga, más posibilidades tengo de que me pille alguien. Y, por cierto, no sé si hoy me habrá pillado mi amigo de la radio, porque me la he jugado pero bien enseñándole mi correo electrónico en el que había comentarios de Blogia. (Éste mensaje es para él: Si me has pillado, no me lo hagas saber, prefiero vivir con la incertidumbre, y a partir de ahora hablaré muy bien de ti). La verdad es que no estoy nada orgullosa de mi blog últimamente. No hago más que hablar de mí y de mis prácticas y de mis cosas. Aunque también es verdad que mi vida últimamente sólo gira en torno a esto. Qué le vamos a hacer. Así que como no se puede hacer nada, os cuento que hoy en la radio no estaba la directora porque tenía una cita con el Rey. Sí, con Juancar. Y en su lugar sólo estaba... Pedro. Yo he preparado las posibles preguntas para un escritor y no sé si les gustarán. Mañana me dirán. Luego he buscado más información de otras cosas y hoy no he llamado a nadie por teléfono. Mañana estaré sola con la directora y además me ha dicho Pedro que es su cumple, así que la felicitaré para no caerla peor de lo que ya lo hago. (No, es coña). Y ellos no van a venir hasta el programa del domingo por las oposiciones. Qué pena. El sábado estaré en el programa en directo, de 22 a 23 horas, con la directora, porque estará sola. Lo que no sé es si hablaré algo o no, aunque supongo que no. Aunque he dicho que en lo de por la mañana me ha ido bien, tengo que contar que me han hecho algo muy feo por la tarde. Bueno, es una chorrada, pero acabo de meterme en mi web y he visto que me han cambiado el titular y la entradilla de la última noticia que he escrito esta mañana. Es la primera vez que me lo hacen, y tengo que reconocer que faltaba un dato importante en la entradilla y que el titular era facilón y sin tener que ver todo lo que tenía que ver con la noticia. Aunque ya sabéis que no se trata de ninguna noticia de interés social ni nada de eso. Ayer, además, escribí mal el nombre de un pueblo de Zamora en el que torearon unos toreros famosos este fin de semana, y mis lectores se dedicaron a elogiarme durante toda la tarde de ayer, en el foro, por haberme cargado tan impunemente el nombre de su pueblo querido. Hoy lo he cambiado nada más llegar. Pero vaya tela. Hay que andarse con mucho ojo. Luego dicen que los periodistas metemos mucho la pata, pero es que tampoco podemos ser Dios. ¿No? Creo que voy a dejar de torturaros por hoy con todo esto. Espero que mañana me pasen cosas menos estresantes. Me conformo con que nadie me pille el correo electrónico (ya he borrado todo indicio de que tengo blog), y con no escribir las cositas mal. Que descanséis todos... Sonia, my dear... hold your head up you silly girl...![]() Está sonando Martha My Dear. El otro día escuché a Carlos, en la radio, decirle a otro, tarareando, “Pedro, my dear”, y reconocí que estaba emulando la canción de los Beatles. Hacía tiempo que no escuchaba Beatles, así que anoche, como me acordé de Carlos y de los demás porque hoy les iba a ver, y me acordé a su vez de Martha my Dear, me puse los Beatles y busqué esta canción. Cuando me metí en la cama la escuché. Y me sonó rara. Es como si esperara más de ella, como si esperara más de los Beatles. ¿Qué he estado escuchando últimamente que me ha distorsionado tanto la percepción? Quizá no tenga tanto que ver con lo que es en sí la canción, sino con lo que significa ahora después de habérsela oído tararear a Carlos. Hoy me he enterado de que Carlos toca la guitarra y he tenido la oportunidad de cotillear su correo electrónico, pero no lo he hecho. Soy una niñita buena. Acabo de venir de la radio y no tengo ganas de hablar de otra cosa. Bueno, sí, de mis prácticas de por las mañanas. La verdad es que el día había comenzado bien: me había levantado a las 7 como siempre, pero hoy me había dado tiempo a ir peinada y a ponerme las lentillas y todo. Incluso me había puesto mi nueva camiseta japonesa y mi pañuelo blanco con lunares en la cabeza. La verdad es que iba bastante bien, todo hay que decirlo. A veces viene bien irse mirando a los espejos de los escaparates todo el tiempo. Yo esperaba que hoy los de mi trabajo se dignaran a invitarme a la cena-fiesta que –supuestamente- habían montado para hoy. El otro día lo escuché, pero, aunque parecía un secreto a voces, nadie directamente me lo había comunicado. Y sigo esperando a que alguien lo haga. Quizá les mole el rollo íntimo, pero me parece muy pobre no decírselo a la pobre becaria que no para de currar y no hace nunca nada malo. Pero ya sé cuál es mi problema, no os creáis. El primer día mi jefe me dejó a medias en las explicaciones del sistema porque tenía una reunión, y quedé en manos de una chica que sólo el primer día fue simpática conmigo. Es una juani, en realidad. Y es una borde, creo que me odia y un día medio discutimos porque yo decía que un personaje no salía en el vídeo de la noticia que tenía que hacer, y ella decía que sí salía. Acabó gritándome: “¡Que sí, Sonia, joder, que lo sé yo!”. Bueno, al final ella tenía razón, pero seguro que cuando yo me voy a la hora de comer y se quedan todos juntos comiendo, les habla de mí, y no precisamente bien. Y es mi compañera de ordenador, es decir, ella es la persona que más cerca tengo. Con los demás hablo poco, sólo si nos encontramos en la máquina de café o en los ordenadores de ver vídeos. Así que me temo que estoy tomando la parte por el todo: ella está haciendo que me dé pereza hablar en este curro y, aunque cuando hablo con los demás creo que soy maja, quizá a veces ponga cara de asco y de pasar de todo. Además, hoy al chico nuevo le ayudaba todo el mundo, y el jefe explica las cosas mil veces mejor que la juani ésta, que se explica como el culo, o directamente no me explicó nada en su día, se limitaba a hacer todo ella a toda hostia, esperando, la ilusa, que me quedara con la copla. Pero bueno. Que se lo pasen bien en su fiesta. Hoy cuando me he ido, he dicho bastante alto y contundente: “Hasta mañana”, no “hasta luego”, ni “hasta esta noche”, ni nada de eso, para ver si así alguien me decía: “¿no sabes lo de esta noche? ¿No vas a venir?” Quizá penséis que debería haberlo preguntado yo y haberme dejado de tonterías, pero soy tan tonta que pienso que quizá no quieren que vaya, y no sé por qué. Soy una marginada. Crearé mi guetto particular: mi ordenador y yo. De hecho ya hablo sola y todo. Y a lo tonto me he ido deprimida del trabajo. He llegado a casa a comer y después me he ido a la radio, a ver qué se contaban los treintañeros de mi programa. Hoy sólo había dos de cuatro: la directora y Carlos. He llegado bastante tarde porque he tenido que esperar el jodido tren ¡25 minutos! ¿Pero dónde se ha visto eso? Nada más llegar hemos ido a un estudio a grabar una entrevista a un músico sudamericano. Lo que he hecho yo ha sido llamar a Jorge Drexler y a otro que no conocía (al músico sudamericano, aunque Drexler también lo es, no me refería a él). Me lo ha pedido Carlos, que siempre explica las cosas de manera muy divertida y emocionante, gesticulando como un loco: “mira, tienes aquí los dos números de teléfono. Cuando te haga la señal y levante un dedo, llamas a Jorge y le mantienes a la espera hasta que entre en antena, y cuando ponga dos dedos, llamas al otro”. Desde el primer día – el miércoles-, Carlos se ha preocupado mucho por mí. Quizá me parezca algo extraordinario porque, por lo general, (excepto la hippie bollera acosadora de que os hablé) la gente pasa bastante de mí. Quizá se pasa de los becarios, en general. Estos días me estoy volviendo a casa con S., un tipo al que conocí en los cursillos y que es de mi facultad. Me lleva al metro en su coche y así me ahorro el bus. Es muy majo, y dice que de él también pasan. Pero él hace locución. Y todos los becarios que me encuentro por los pasillos y están como yo, me cuentan que hablan por la radio y que, en general, hacen cosas. Yo no hago nada, sólo buscar información y llamar a sitios. Y no sé si la cosa cambiará… Hoy he llamado a una editorial para concertar una entrevista con un escritor, y me han dicho que llamemos por la mañana. El otro día me pasó lo mismo con otra cosa. Y no hago más en toda la tarde. Verles grabar cosas y luego leer el periódico. Pero Carlos siempre está ahí para decirme que me vaya a las 8, aunque haya llegado a las 5 y no a las 4, y para disculparse en nombre del equipo, de la casa, de la empresa, e incluso del Estado, por lo desorganizado del asunto éste de las prácticas: “otro día más en villacaos”, me ha dicho hoy cuando me iba. Pero añade que él no puede hacer nada porque no es el director ni manda nada. Parece que está sensibilizado con mi caso porque, al parecer, él empezó igual. Hoy me ha presentado a los músicos a los que han entrevistado, y cuando lo ha hecho se ha olvidado de mi nombre. Se ha disculpado como un loco y ha reconocido que “ha sido una cagada”, pero yo le he confesado que aún no me sé el nombre de uno de ellos, y que incluso les confundía. El otro día, de todas formas, uno de ellos me dijo que no se iba a olvidar de mi nombre porque su primera novia se llamaba como yo y por eso a él sus amigos le llamaban Isidoro (por los de los dibujos animados y todo eso. Aclaración: Isidoro era un gato). La verdad es que están bastante locos, los de mi programa. El viernes me reí mucho. Hacen cuñas propias y el otro día casi pongo voz a una señora desesperada, de las que salen en los anuncios hablando de detergentes, pero no dio tiempo a hacer esa cuña. Quizá otro día. No sé si hoy ya iba predispuesta a deprimirme, pero la verdad es que he vuelto a casa muy tristona. Y más cuando ves que una persona se preocupa por ti y se da cuenta de que estás desorientada, lo que te hace darte cuenta de que necesitas ayuda y de que en realidad nadie se preocupa y a nadie le importas. El primer día nadie me enseñó ni explicó nada, pero él por iniciativa propia me acompañó a la salida y me contó dónde está cada cosa. Y me dijo que al principio esto es así y que él estaba igual, yendo de un programa a otro, y en plan cutre. A veces necesitas que alguien te diga estas chorradas para sentirte mejor. O te pregunte, simplemente ¿qué tal? ¡Cómo eché de menos también en el trabajo de por las mañanas, los primeros días, que alguien, el jefe, o quien fuera, me preguntara: ¿Qué tal lo llevas?! Bueno, tampoco es que sea yo muy exigente y quiera todas las atenciones del mundo, pero cuando estás en una situación así y te sientes gilipollas, agradeces que se te vea como un igual, no como ‘la niña que viene aquí y llama por teléfono y busca cuatro cosas en google de vez en cuando’. Porque lo cierto es que en la raaaa me siento como la hermana pequeña de todos ellos, no como un igual.Bueno, ayer dije que no estaba inspirada para hablar de mis nuevas “prácticas”. Pues bien, ya veis que hoy sí lo estoy. Demasiado inspirada, quizás… Escuchando de nuevo Martha My Dear y recordando cómo me he deprimido en el bus con Sexy Sadie… Un fin de semana en Salamanca![]() Después del post anterior, que realmente reflejaba un estado de locura incipiente, he vuelto con ganas de escribir. Son las 16:42 y estoy tranquilamente sentada, tomando un café, y sin prisas ni agobios. No recuerdo cuándo fue la última vez que pude hacer esto. Hace más de una semana. Como conté la semana pasada, he empezado a hacer prácticas en una radio por las tardes. De momento voy de martes a viernes, aunque algún fin de semana me tendré que quedar, como por ejemplo, este que viene. Es un agobio levantarse a las 7, volver a las 3 a comer, y volver a irse sobre las 4 para terminar por fin sobre las 9 la jornada de trabajo diaria. Y más teniendo que soportar situaciones surrealistas como las que me ha tocado vivir estos últimos días. Ya contaré más cosas de mi nuevo trabajo, porque ahora no estoy inspirada. Prefiero hablar de mi fin de semana en Salamanca. Se supone que después de una semana tan agotadora, lo que necesitaba era descansar. Pues no. He acabado fatal y peor de lo que estaba. No sé si sabéis que tengo alergia y cosas crónicamente extrañas. Pues al exponerme al aire acondicionado, el mal estado de salud se acrecienta. Al menos ésta es mi teoría, una teoría que podría explicar que llevo unos cuantos días con síntomas de constipado que van y vienen solos. El viernes por la noche tenía la garganta un poco reseca, y algo de congestión, pero salí porque me apetecía y porque lo necesitaba para desconectar, aunque estuviera cansada. Volví pronto a casa, sobre las 2.30, porque Mónica se fue y yo tenía que levantarme al día siguiente a las 9 para irme a Salamanca. Y al beber cosas frías notaba cómo la garganta se me empeoraba ligeramente. Y bebía a disgusto, mientras Mónica tenía ganas de darlo todo. En qué hora le descubrí los mojitos… En fin, el sábado me levanté a las 9, ronca y sin la maleta hecha y ni tan siquiera una lista con las cosas que tenía que llevar. Soy un desastre. El viernes volví de la radio a las 10, me duché, cené, y me fui por ahí. ¿Cuándo queréis que haga la maleta? El resultado fue que empecé a meter cosas sin ningún criterio, a presión y arrugándolo todo. Iba con prisas, aunque al final lo único que me dejé fue el cepillo de dientes. Y tampoco había que llevar mucho. Fui con mis hermanos y sus parejas, a casa de mi abuela, en Salamanca. Me recogieron e intenté dormirme un poco en el coche, sin éxito. Llegamos y comimos con mi abuela. Sigue igual, aunque un poco despistada, y habla menos. Es muy astuta. Se me queda mirando, a veces, como con ganas de decirme algo, pero no lo hace. Eso sí, el tema de los novios nunca se le pasa. Y le encanta comentar y reírse de los novios de mis primas. Que Dios nos pille confesados. Después de comer jugamos a las cartas y yo no gané nada. Me eché la siesta porque no podía más, y noté que tenía un constipado muy serio, con dolor de garganta incluido. Me despertaron las voces de mi hermana y mi cuñada, viendo fotos antiguas con mi abuela. Pero aún así seguí durmiendo con sus voces de fondo. Después de la siesta me levanté un poco mejor, pero muy perjudicada. Quise ducharme, para ver si me despejaba, pero les entraron las prisas porque había que ir al centro a ver las rebajas y a recargarle el móvil a mi abuela, que le iba a caducar ya por no haberse gastado el dinero que tenía metido. Fuimos a un centro comercial y nos compramos unas pijadas. Yo una blusa que parece japonesa azul clara y oscura, y con más dibujos que no me acuerdo. Mola. Luego fuimos a una terraza y mientras todos tomaban cañas yo me pedí un jodido zumo de naranja porque me dolía la garganta. Y estaba asqueroso. Era un sitio un poco asqueroso, la verdad. A mi cuñada le pusieron una coca cola directamente en el vaso, que podía ser cualquier cosa, y con un solo hielo. Yo tenía que comprarme unos caramelos para la garganta y un cepillo de dientes, que ya sabéis que se me había olvidado. Lo encontré todo y nos fuimos a casa. Mi hermano llamó a mi primo Pepito para salir con él por la noche, pero estaba de viaje, así que se nos jodió el invento. Fuimos a casa a cenar con mi abuela y cenamos en el patio. No sé si he crecido o no me había dado cuenta antes, pero cuando salgo al patio se me hace todo pequeño. No sé cómo pude corretear y hacer tantas trastadas como hacía en el patio de mis abuelos cuando era pequeña. Si es canijo. Me acuerdo del verano en que a mis primas de Zaragoza les compraron unos pollitos y jugábamos con ellos en el patio. A mí me encantaban. Después vimos, al lado del Tormes, un mercadillo en el que vendían pollitos pintados de colores por 100 pesetas. Pedí uno y no me lo compraron. Lloré, pataleé, grité, pero no obtuve pollo alguno. Ni verde, ni azul, ni amarillo. No entendía que mis padres no me lo compraran porque lo iba a acabar matando, o porque se me iba a morir al tenerlo en una caja de cartón y manosearlo todo el tiempo. Tengo una foto que ilustra el berrinche que me cogí ese día. Fue memorable. Uno de tantos momentos memorables en Salamanca. Otro fue cuando a mis primas y a mí nos ponían a dormir en la misma habitación y hacíamos tanto el tonto que acabábamos despertando a todos. Creo que poníamos voces raras y nos tirábamos pedos y eructos. Siempre venían a regañarnos. Ahora casi no hablo con mis primas. Volviendo al relato de este fin de semana, después de cenar en el patio, volvimos a jugar a las cartas. Ni a mis hermanos les apetecía salir, ni a mí me lo permitía mi constipado extraño. Así que nos quedamos en casa y me dormí a la 1. Al día siguiente me desperté mejor. A las 11 había que llevar al centro a mi abuela porque quería ir a misa, y nosotros nos quedamos dando una vuelta. Compré a mi padre un chupito de Salamanca. No puede ser que tenga chupitos de París y de todos sitios, y no tenga uno de su ciudad natal. Y mi hermana vio que me gustaba un cuadro de los Beatles, pero que no me quería gastar más pasta, así que me lo compró ella y ahora lo tengo que colgar. Volví muy cansada a casa de mi abuela otra vez. El caso es que después de una semana tan agotadora, el fin de semana, aunque no hiciera grandes cosas, tampoco estaba descansando mucho. Después de comer quise echarme otra siesta como la del día anterior, porque se me cerraban los ojos, pero no me dejaron porque había que ir a tomar café a casa de mis tíos y primos, para darles la invitación de la boda de mi hermana, que se me casa en septiembre. Yo no sabía que mis tíos tuvieran un perro, y es que yo tengo alergia a los perros. Sí, también. Aunque estuvimos poco rato, los ojos me empezaron a escocer. Pero salimos enseguida. Teníamos que seguir con el coche a mis tíos para que nos llevaran a casa de mis primos. Y en su casa también había un perro. Un gran chucho. El marido de mi prima es muy majo. Es psicólogo. Y siempre se acuerda de todo. Sabe cómo me llamo aunque sólo me haya visto una vez, y sabe lo que estudio y cuántos años me quedan para terminar la carrera, y todo eso. Yo creo que sabe más de mí que muchos de mis familiares cercanos. Nos puso un café y cosas para picar. El perro estaba en el jardín, pero eso da igual. Si hay un perro en una casa, todo está lleno de pelos, y en el ambiente hay una buena dosis de perro que me puede llegar a joder igual que si me pusiera directamente a acariciar al chucho. Achaqué mis estornudos y mi dependencia del kleenex al catarro y a la alergia, pero la cosa empeoraba por momentos. Y mis primos lo achacaban a que tuvieran la casa llena de flores. Quizá fuera una mezcla de ambas cosas, pero lo del perro fue determinante. Estuvimos un par de horas, y yo no paraba de estornudar. Cuando ya nos estábamos despidiendo, incluso empecé a respirar mal y a notar síntomas de asma. Me empecé a rayar y se lo dije a mi cuñada, así que metió prisa para que nos diéramos rápido los besos y nos dijéramos adiós. En el coche me eché el ventolín, que, aunque nunca lo necesito, lo llevo siempre por si acaso. Tardó en hacerme efecto, y cuando dejamos a mi abuela en su casa, volví a echármelo en el baño. Cuando ya íbamos de camino a Madrid se me empezó a pasar, pero fue muy jodido. Nunca había estado cerca de un perro desde que me dijeron que les tenía alergia, así que no sabía lo que realmente pasaba. No es como la alergia primaveral, que mal que bien es soportable. Llegamos a Madrid a las 23.45, y podría haber sido peor, porque evitamos un gran atasco en la A6. Y encima yo iba bastante fastidiada por todo. Al día siguiente (o sea, hoy), me tenía que levantar a las 7, así que otra noche que no iba a dormir más de 7 horas. Bueno, no ha estado mal el fin de semana, a pesar de todo. Hoy ya estoy mejor de mis cosas y he ido a currar sin peinar y con unas pintas que para qué. No es excusa levantarme a las 7. Tengo que tener cuidado. Además hoy ha venido un chico nuevo. Y hay que dar buena impresión. Una locura esto ser![]() Levantarse a las 7. Cansancio. Sueño. Comprarse el periódico. Leerse el editorial en el tren. Llegar a trabajar. Hacer dos noticias y salir sin hacer la parrilla del viernes. ¿Qué pasará? Salir a las 2.40 e ir al bar de al lado a comprar un bocadillo de tortilla para llevar y una coca cola. Irlo comiendo camino del metro. Llegar al metro y antes de entrar sentarse en un banco de la calle, al sol, para terminar el bocadillo. Pantalón blanco y manchar en banco, así que poner brillantemente el periódico sobre el banco. Sentar en banco, y tras 10 minutos, picar y quemar el sol en los brazos. Levantarse e ir al metro. Dentro del metro ya no hay periódico. En el banco, el periódico, brillantemente. 1 euro por un editorial sobre el debate del estado de la canción. 1 euro para tener cambio en la máquina del trabajo. Haber gastado otro euro en un paquete de chicles, de la máquina del trabajo. Ir hacia el metro, comer un chicle, y sonar el teléfono. Sonar mucho. Cogerlo y ser la redactora de la radio de ayer: que dónde estar, que si no se iba a estar a las 3, el director se ha quedado hasta las 3 porque querer conocer. Estar en Alcobendas y pedir perdón. Ser las 3.10. Ir para allá decir joder qué mala puta suerte. Decir joder qué mala puta suerte. Coger el metro. Bajarse en Chamartín por querer coger autobús que tardar menos y evitar Línea 10 entera. Salir de Chamartín y no ver autobuses. Preguntar y andar hacia Plaza de Castilla. Pasar calor y no tener agua. Haber perdido el tapón de la botella en el trabajo y haber tirado la botella. No querer que se llene el bolso, de agua. No saber dónde estás. No hay número de autobús en intercambiador. Volver al metro. Jadear. Sudar. Por el camino llamar redactora: ser las 4, ¿ir mejor mañana? No, el director seguir ahí. Haberse quedado a comer. Haberse jodido. Pero esperarte, no agobiarte, cariño. Un besito. Línea 10 entera. Llegar a las 5. No encontrar nada. Esperar en recepción. Ver venir redactora. An old hippie woman… Sentir abrazos. Aproximarse. Intentar huir. Escuchar cariño. Bonita. Cielo. Amor. Besitos. Llegar al estudio. Hablar desde muy cerca. Estar flipando. Sentir la saliva. ¿Por qué hablar tan cerca? ¿Por qué mirar así? Llegar director. Ser gordo. Sudar. Ser adorable. Pero decir que no querer becaria trabajadora. Trabajar mañanas en Alcobendas no. Trabajar allí mañanas sí. Ir con hombrito de ayer. Reír. Sudar. Flipar. Hombrito tener solución. Decir que es algo personal. Reír con director gordo. Reír todos. Echar la culpa a becaria de haberse quedado a comer restaurante. Restaurante ser bueno. No ir a menudo. Querer volver, hombrito. Con gordo. Llevarme hombrito a nuevo programa. Querer beber agua. Querer ir servicio. Sudar. Andar. Perder por pasillos. Pero con hombrito. Llegar nuevo programa. Presentar a gente. Flipar. Hablar. Preguntar. No satisfacer preguntas. Ambigüedad. Locura. Ir al baño. Encontrar compañera. Todos contentos. No estarlo aquí, así. Escuchar programa durante dos horas. Buscar información sobre conciertos. Pasividad. No atención. No amor. No cariño. Ni besitos. Aquí no. ¿Mejor? Ir a las 4. Salir a las 8. No siempre. Irse a las 9, hoy. Ir con redactor. Enseñar instalaciones. Enseñar cafetería. Ruta. Dar ánimos. Decir que empezar igual. Dejar en ruta y ver que está llena. Esperar el autobús de 1, 50 euros. Cogerlo hasta el metro. Buscar el metro. Perderse. Encontrarlo. Llegar a casa. Ser las 10. Cenar. Contarlo. Sonar teléfono. Sonar mucho. Cogerlo y ver que Jenny pide apuntes por haber suspendido. Quedar a las 13.30. Aguantar Jenny, en teléfono. Escribir. Escribir mal. Desahogar. Publicar. Reírse todos, por escribir mal. Y publicar. Ser las 23:59. Dormir. Empezar… Jueves, 05 de Julio de 2007 00:02. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. 'Putos periodistas' o 'todo lo solucionamos diciendo que somos especiales'![]() No sabría ahora mismo dónde ubicar este post, si en ‘Diario’ o en ‘¡Cielo Santo!’ porque… madre mía. Y yo que no quería complicarme la vida… Ya os hablé del cursillo que hice en El Escorial sobre Radio y de la posibilidad de que hiciera prácticas radiofónicas. Pues bien, como no me enteré en su día, y ante la pasividad de la coordinadora, decidí dejar pasar los días hasta el lunes sin acudir al lugar para la ‘entrevista’, para ver dónde me había tocado y qué horario tenía. Al fin y al cabo ya estoy haciendo prácticas por las mañanas y, como ya he dicho, no quería complicarme mucho más la vida. Pues bien, me la he complicado. En fin. Ayer llamé a Noelia, mi compi, para preguntarle cómo le había ido a ella y si nos iban a pagar los 20 euros de comidas del cursillo que nos dijeron. Le ha tocado en Informativos, y de las comidas, ná de ná. Me dijo que no fuera tonta y llamara a la coordinadora, que hay programas de tarde y de fin de semana donde me pueden meter. Y me lo pintó todo tan bonito, que dije: “venga, voy a llamar y a darlo todo este verano: con los cotilleos por las mañanas, y con la radio en la que me van a pagar 0 euros y voy a currar por las tardes o incluso los fines de semana durante julio y agosto y quizá septiembre”. Hala, yo en mi línea: sin descansar, sin ir a la playa, sin hacer viajes* ni nada de nada. Creo que no voy a la playa desde que tenía 17 años. ¡Cielo Santo!, aunque lo cierto es que prefiero hacer otro tipo de viajes. Pues eso, que llamo y me dicen que hoy me esté allí a las 13 horas, para lo que tengo que llamar a mi otro curro y decir que si, en vez de ir de 10 a 14 horas, puedo ir por este día (hoy) de 8 a 12. Me dicen que sí y me levanto, esta mañana, a las 6, pero ni aún así llego puntual. Me ‘escapo’ de allí a las 11.30 porque aún siendo la entrevista a la 1, no iba a llegar. Encima las cositas estas están lejos de cojones. Y perdón por la expresión, pero es verdad. Manda narices. Ahora que vivo en Madrid me pongo a trabajar en las afueras. Tardo menos en ir a El Escorial que en ir a trabajar. Es que es increíble. Al final llego puntual, (después de haber vivido “mis particulares odiseas”: queriendo coger un metro ligero que aún no se ha inaugurado, y cogiendo al final, totalmente de chiripa, un autobús que paraba allí). Cuando llego voy a buscar a la señora. Me atiende pero me hace poco caso. No deja de hablar por teléfono y ordenar papeles, mientras yo espero pacientemente y la escucho quejarse sin parar: “vaya lío tengo, es que no me dejan en paz…”. Le doy mi fotocopia de DNI y mi foto, pero cuando lo ve me dice: “creo que esto ya lo tengo. Me suena la foto”. (¿Entonces para qué me dices ayer que no lo tenías y que nadie te lo había hecho llegar? Y yo pensando que se había perdido por ahí mi DNI y foto de carnet, que dejé el otro día a una recepcionista antes de irme a la sierra tras perder el autobús… En fin, veis que el tono surrealista la situación lo va adquiriendo casi desde el principio) Cuando acaba su retahíla estresante, me lleva al despacho del señor que me va a asignar programa -o lo que sea- y horarios. El hombre es majísimo, se ve que ha tratado ya con muchos becarios con cara de asustados preguntándose “qué está pasando aquí y dónde está la cámara oculta”. Me dice que, como trabajo por las mañanas, a mí me vendría bien un programa que se emite de 18 a 20 horas, pero que tendría que estar por allí en cuanto saliera de currar: “a las 3 de la tarde ó así, para preparar el programa” (¿Y cuándo como? Me pregunto yo) “Puedes comer aquí gratis con tickets que te damos, si quieres”. Bueno, entre esto y las rutas que hay también gratuitas y que me dijo ayer Noelia, la cosa no está tan mal. Pero si no me van a pagar nada y al ser todo tan ambiguo me voy a acabar gastando 10 euros al día en transporte (3 euros) y comida (menús a 6 ó 7 euros), la cosa ya no va tan bien. Pues bien, me lleva el hombrito al programa este, y veo a un famoso 'majete' que además de hacer radio sale en la tele, pero pasamos de largo de su zona y me presenta al director y le cuenta que yo trabajo por las mañanas y entonces estaría allí por las tardes antes y durante la emisión del programa. Pero el director exclama, ofuscado, que no, que él necesita a gente que esté “operativa”**: - Si viene esta chica a las 3:30 esto ya no tiene sentido. El grueso de horas de trabajo es de 10-12 de la mañana a 8 de la tarde. Yo necesito a alguien que tenga ese tiempo- argumentaba el direc. - Ya, pero podrías necesitarla para hacer algún reportaje de última hora, o para producción, o para atender las llamadas de los oyentes, o algo así, ¿no? Ahora los becarios ya son polivalentes*** – le replicaba el hombrito que me quería colocar a toda costa (y todo esto lo hablaban delante de mí…). - Sí, sí, serán polivalentes los becarios, pero yo necesito a alguien que esté operativo. No quiero aquí una acumulación de gente a las 7 de la mañana, pero tampoco quiero que vengan cuando no tienen que venir. ¿Me entiendes?. -Ya, pero entiéndeme tú a mí (el ambiente se iba caldeando). Esta chica no va a ser contratada, no puedes exigir que esté aquí de 12 de la mañana a 8 de la tarde. Que no la vas a pagar. Y tiene una obligación laboral por las mañanas que no puede eludir. - Bueno, bueno, esto es lo que hay. Así que habladlo si queréis- concluía el direc. - Sí sí, ya lo hablamos- respondía contundente mi orientador, mientras me miraba, algo apenado y perturbado. Y a mí se me iba dibujando en los labios una sonrisa de perplejidad. Cuando salimos, el hombre intenta escurrir el bulto diciéndome “no te quedes frustrada, ya sabes: los periodistas sois muy especialitos”. “Sí, sí, ya veo”, respondo, y sonrío intentando quitarle hierro al asunto. Pero lo estoy flipando a más no poder. Entonces el hombrito, cuando salimos del estudio de ese programa, para de andar me pregunta: “¿Y entonces ahora qué hacemos? ¿En qué programa te pongo yo?”. Pero no es una pregunta retórica, porque se supone que tengo que contestar. Está más perdido que yo y se le han roto por completo los esquemas tras esa dura y tensa conversación con el director del “programa magazine de actualidad llamado X”. Al final se le ilumina la bombilla y dice: “ya sé, te voy a llevar a uno de fin de semana, que son muy majos”. Así que vamos para allá y me presenta de nuevo a la gente que compone el equipo de ese programa. Les cuenta toda mi historia y “mis limitaciones” (mi trabajo). Pero aquí es verdad que son más majos (hay dos mujeres,la menos joven no para de llamarme 'cielo' y 'cariño' cada vez que se dirige a mí, y me pone nerviosa; y el director sólo está por las mañanas) y dicen que vale, que me adoptan. Pero tampoco saben qué voy a hacer exactamente ni cuál va a ser mi horario ni nada de nada. Me miran con cara de estar esperando a que yo les dé alguna idea o les solucione algo. Pero como no tienen respuestas a mis interrogantes, me empiezan a contar de qué va el programa, que se emite los fines de semana de 1 a 4 de la mañana, pero yo no me tengo por qué quedar a la emisión (sólo si quiero, y con un coche que me lleva luego a casa, se supone). Lo que haría es estar allí (¿de martes a domingo? Sólo sé que los lunes no se curra) desde que llegara (a las 3 y pico) y hasta que más o menos quiera, porque el direc no está por las tardes y las redactoras se van sobre las 5 ó 6. Hoy no me he querido quedar (¿a hacer qué?), así que me he ido a casa a comer porque estaba muy cansada y necesitaba digerir todo esto. Me han propuesto, incluso, salir en directo el viernes contando la agenda cultural o las efemérides. Pero me he rajado un poco y me han dicho que es normal, que vea cómo es y lo haga ya el próximo finde, si quiero. Lo cierto es que lo veo todo súper caótico y una locura. Pero es lo que hay. Lo más extraño es que, cuando he salido, me he encontrado con unas compis que habían ido a lo de El Escorial y me han preguntado si he firmado el "contrato" (entre comillas) y las he dicho que no, que no he firmado nada ni me han dicho nada. A ver si voy a estar allí como una gilipollas y luego no tengo acreditación para ponerlo en el currículum. ¿Tendré que perseguir a la coordinadora otra vez para que me diga qué coño hay que firmar? Lo que digo, una locura. Ya contaré mañana nuevas aventuras; se supone que habrán hablado con el director y me dirán qué voy a hacer exactamente. Creo que no voy a saber llegar al estudio… No sé tampoco dónde comeré cuando salga de currar a las 2 ni si me seguiré gastando la pasta en los autobuses… Decidme que hago bien haciendo todo esto y que voy a aprender mucho y bla bla bla... * Creo que me voy a ir este fin de semana a Salamanca. No tengo ningún reparo en decirlo. No pìenso dejar de ir. ** Definición de "persona operativa", en el contexto: universitario con ganas de trabajar y que sea susceptible de ser explotado como es debido, no sólo durante cinco horas. Como mínimo, durante siete u ocho. **Becarios 'polivalentes': Becarios que ya no sólo traen los cafés, sino que llaman para localizar a Rubalcaba y además escriben y editan cortes e incluso pueden locutar cuando los demás se vayan de vacas. Y sin cobrar. Un lujo, vamos, esto de ser taaan 'polivalente'. ¿Verdad? Martes, 03 de Julio de 2007 19:20. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Mucho ron, poco amor, poco rock and roll![]() Parece el título de alguna película de las que me gustan, pero no lo es. Se me ha ocurrido esperando el autobús para volver a casa desde Guadarrama, a las 11 de la mañana y tras haber cogido la cama (una cama) tan sólo cinco horas antes. Anoche estuve por San Lorenzo y después por Guadarrama. La idea era hacer la ruta (no del bacalao, por Dios santo). La ruta de los viejos tiempos: una serie de bares y pubs que visitábamos hace unos tres veranos siguiendo un orden determinado y un tipo de bebida para tomar en cada uno. Pero ya no es igual. Nada es igual. Íbamos a ir, M y yo, con B y P, pero al final no vinieron y nos quedamos solas. Bueno, tampoco era mal plan. Era la leche. Pero con lo que no contábamos era con que viniera su hermana – mayor- y nos cortara todo el rollo. Ya no íbamos a poder “filosofar”, aunque con su hermana también nos lo hemos pasado bien alguna vez. Y nos presenta a gente mayor e interesante. Quedamos con ella en la bolera, porque nos llamó angustiada como consecuencia del plantón que le había dado un chico con el que estaba empezando a salir. El muy cretino había quedado con ella a las 23, y a las 23.45, estando ella ya en San Lorenzo, recibe un sms del tipo en el que le informa de que no ha podido llegar a las 11 porque se está duchando y afeitando. Entonces ella le contesta enfadada y él reconoce en otro sms “ya lo sé, sé que no te merezco”. Me parto. Hay que ser cutre. Si anoche saqué algún tipo de conclusión de mis andanzas nocturnas por la sierra madrileña, es que los tíos son de lo más cutre y simple. Ahora realmente creo a mis amigas cuando me dicen que me envidian por estar soltera. Bueno, alguien podría decirme que esto de que los tíos son cutres y simples ya lo sabía, pero quizá en algunos lugares lo son más que en otros. Ahora que llevo un año viviendo en Madrid, me he convertido en la típica resabida que se fue del pueblo y cuando vuelve no para de decir, absolutamente asombrada: “esto en Madrid no pasaría”. “¿No sabéis lo que son los mojitos? Yo los tomo, en Madrid hay, no es algo tan extraño”. “Pues en Madrid lo encuentras todo cerca, no tienes que andar kilómetros para ir a otro bar, hay más opciones”. Hay más de todo. No hay tanto ‘garrulo’ suelto, también. Si otra conclusión he sacado de anoche, es que ir a la sierra a aguantar música apestosa a todo volumen que encanta a gente apestosa que la baila y canta entusiasmada concentrada en un ‘antro’, lo puedo soportar cada vez en menores dosis. En muy pequeñas dosis. Cuando íbamos en el coche con la hermana de M, de San Lorenzo a Guadarrama, me llevaban puesto a un engendro cantando. No sé si era Andy y Lucas, porque cantaba una tía. Pero era de ese rollo. Lo cierto es que no distingo bien quién canta qué en esta especialidad musical, que podríamos llamar pachangueo o petardeo, más bien. Ayer me aprendí la letra de una canción de Shakira, lo poco que pude entender, claro. ¿Veis a lo que me refiero cuando digo que no puedo hacer esto demasiadas veces? Al final acabaré dejando de lado la calidad musical. Y creedme que cuando iba en el coche oyendo esas cosas me ponía mentalmente algún disco bueno, como el Some Loud Thunder de los Clap Your Hands (qué pesada soy con este grupo ¿no?) o alguna canción de los Smiths. Y cuando vi que daba poco resultado, probé con los Beatles, y así hasta que llegamos, y como si me estuvieran leyendo el pensamiento, me preguntaron: “Sonia, ¿te ha gustado esa canción?” Y yo: “psse, sí” (hay que ser amable, me daba pena en el fondo). Pero en fin. Ahora estoy tratando de desintoxicarme un poco. Bueno, he dormido muy poco y dicen que el alcohol permanece en sangre hasta 24 horas después, o incluso 48, no me acuerdo. Pero no me siento mal del todo. Y eso que ayer bebí mucho ron. Yo soy más de whisky, pero el ron es mi segunda bebida favorita. El vodka no lo aguanto. Me sabe a colonia. ¿Y para qué cuento todo esto? Luego digo de los nicks informativos de la gente en el Messenger. En fin. Tenía más cosas que contar, pero no me acuerdo. Ah, sí, lo de los garrulos. Bueno, para qué decir nada. Ya sabéis lo que se puede encontrar uno (o más bien, una) en un antro en el que ponen reaggeton y está lleno de tipejos desesperados y descerebrados que intentan ligar a toda costa siguiendo estrategias de lo más cutres que, a pesar de todo, te hacen echarte unas risas. Bueno, tampoco es que yo sea Claudia Schiffer o algo así, pero no hace falta serlo para detectar cuáles son los principales objetivos de los tíos en una discoteca lamentable. Bueno, creo que este post se ha convertido en una crónica rosa de la noche de ayer, pero quizá necesitaba desahogarme de alguna manera. Al fin y al cabo, he preferido sentarme a escribir que meterme en la cama a dormir y a descansar, que es lo que me hace falta ahora. La conclusión es la del título: “mucho ron, poco amor, poco rock and roll”. Podrían ser otras cosas también, como veis, pero estas tres riman y suenan bien, y no dejan de ser ciertas. ¿O no? Días de Radio (y II)![]() El día martes 26 me lo pasé muy bien en El Escorial. Ya casi no me apetecía escribirlo. ¿Por qué habré dicho que lo iba a hacer? En fin, ahora me toca resumirlo. Pero hoy me he levantado con las fuerzas necesarias para hacerlo. Pues bien, el martes quedé con una chica que conocí el lunes para ir juntas desde Aluche, que es donde se cogía para llegar a nuestro destino. Allí cogíamos el bus para ir a El Escorial. ¿Esto ya lo he contado no? Bueno, pues eso, quedamos a las 8.30 y no pasó ni un jodido autobús hasta las 9. Increíble. Así que llegamos allí sobre las 9.10 (se tarda poco en llegar) esperando que no se hubieran ido todos con el autobús. Al fin y al cabo, el día anterior, la mujer nos había citado a las 8 y hasta las 9.30 no salimos porque estuvimos esperando a la gente y demás. Bueno, pues con algo de nervios por si se había pirado el bus, llegamos a ... y no vemos a nadie. Preguntamos a la recepcionista, que nos dice que sí que han estado por ahí rondando los becarios justo hasta hace un rato. Y llama por teléfono a la coordinadora, quien dice que, efectivamente, se acaba de ir el autobús, pero que preguntemos en la puerta de al lado porque a veces salen más autobuses para El Escorial si más gente tiene que ir para allá. Así que como mi compañera había salido a la calle para ver si les veía, recibo yo sola la noticia, y toco en la puerta de al lado, donde me atiende un hombre con barba blanca que se queja de que “otra vez pase lo mismo, igual que ayer, joder”. Yo pongo cara de no tener la culpa de lo de ayer, pero el hombre no dice nada más. Se limita a quejarse, y no se sabe si nos va a llevar o no. Entonces vuelve Noelia, que es como se llama mi nueva amiga de aventuras, y se lo cuento. Como son ya las 09:25, entra ella y les cuenta la historia. Entonces el hombre de barba blanca, continúa mosqueándose: “¡pero si ya se lo he dicho a tu amiga! Esperaros, hombre”. Entonces esperamos y al rato vemos que le dice a un tipo joven, de unos 30 y pico años, que nos lleve a El Escorial. Pero antes me pregunta si sólo necesitamos ir a El Escorial: “o sea, os dejan en El Escorial y ya está ¿no? ¿Luego volvéis por vuestra cuenta, no?” Y yo “sí, sí, además yo conozco El Escorial, que nos deje donde sea”. Seguimos al tipo que nos va a llevar y con asombro vemos que nos lleva en su coche particular. No se sabe quién es, no nos habla, ni nosotras a él. Lo malo de todo esto es que la mujer les ha dicho antes de irse, a los demás, en qué radio iban a estar y a qué hora tenían que estar el lunes para la prueba o entrevista. Y nosotras sin saber nada (y yo sigo sin saberlo, jaja). No sé muy bien por qué, me da que el tipo que nos lleva es un periodista de allí. Lleva puesta la SER y después sintoniza Rock And Gol, y lleva una camiseta y parece de los 80. Vamos todo el camino sin hablar y llegamos sólo cuarto de hora después de las 10. Cuando entramos vemos que los del autobús aún no han llegado, y mira que es raro. Y la ponencia aún no ha empezado porque, según dicen los conferenciantes, “estamos esperando a los del autobús porque ha habido un accidente en la A-6”. En ese momento nos miramos y lo flipamos porque unimos las palabras accidente-autobús y nosotras hemos venido con el tipo aquél, y por otro camino, no por la A-6, claro. Al final asimilamos el verdadero sentido de la frase y respiramos tranquilas. Empiezan las ponencias y al rato llegan los del autobús. Aunque les conozca poco aún, me alegro de verles. Y cuando acaban las ponencias nos vamos a tomar un café. Bueno, yo me tomo un café porque estoy muy cansada. Y voy con gafas porque tengo los ojos hechos polvo. Como el día anterior estuve todo el día con las lentillas… En fin, ¿y esto qué más da? Bueno, a mí me importa mucho, ¿qué pasa? Pues eso, me tomo un café y luego se van todos a la Lonja y me dejan sola. Así que llamo a Noelia y se explica como el culo para decirme dónde están. Voy atando cabos y llego a la conclusión de que están en La Lonja. Voy para allá y luego vamos a una terraza para tomar algo, y yo me pido una cerveza con limón, y todos dicen “hala”. ¿Tan raro es? En fin, luego nos vamos a la otra ponencia y luego a comer. Acabamos comiendo en un sitio al que les llevo yo, y nos comemos otro menú por 10 euros que estaba muy bien. Lo único malo era la música caribeña-reaggetoniana. Pero bueno. Y el camarero cubano se partía con nosotros. No sé por qué. Bueno, sí lo sé. En la comida me lo pasé muy bien. Y en el otro extremo de la mesa, en el que se encontraba Noelia, escuchamos los de mi extremo, que se está empezando a desencadenar una movida. ¿El motivo? Han acusado, por lo visto, a mi amiga de tener pinta de periodista del corazón. Si supieran quién es aquí la verdadera Karmele dejarían en paz a mi compi, ¿no creéis? Pero me alegra saber que paso desapercibida y parezco una periodista cualquiera, dedicada a cualquier otro órgano vital. Que podría ser cualquier cosa y no llevo etiquetas por ningún lado. De hecho muchas veces la gente se piensa lo que no soy, y mola ver sus caras cuando se dan cuenta de lo que soy realmente: lo peor. Ni aplicada, ni responsable, ni educada, ni cortada, ni comedida… En fin, lo peor. Acabamos de comer y nos vamos a tomar un café. Aquí es donde nuestro amigo se pide un Johnny Walker con coca cola. Y nadie dice “hala”. Yo creo que nos quedamos todos sin palabras, sencillamente. Y nos vamos, con sueño y cansancio, a la siguiente ponencia, de las 16:30. Pero sabemos que nos van a dar el diploma en breve, sobre las 17.30. Lo de las 16:30 es un taller de radio. Y salen cuatro voluntarios a dar las noticias. Sale mi amiga Noelia, que ya tiene experiencia porque está en La COPE. Y cuando habla por la radio elude su acento toledano, o lo que sea. Lo hace muy bien. Y un chico que sale y que no había visto en nuestras aventuras, también lo hace muy bien porque ya había hecho radio. Yo no sé en qué estaba pensando cuando se me ocurrió dedicarme a la radio, porque desde que me diagnosticaron la cosa esa crónica de nariz y garganta, de vez en cuando estoy ronca y tengo problemas cuando hablo mucho tiempo seguido. Pero en fin. Acaba el taller y nos dan el diploma. La primera persona a la que nombran es a mí y todos aplauden. Nos los da el Presidente de ..., no nombrado directamente por el Presidente del Gobierno, sino por una mayoría de 2/3 del Congreso. Lo que significa que, supuestamente, ya no hay intervencionismo estatal. Esto que quede bien claro. Aunque yo ya lo sabía gracias a mis clases de Derecho de la Información con el adorable osezno, que ya no lo es tanto porque con dos seises y un siete, me ha puesto un jodido aprobado. Pero bueno, qué esperaba. Al final he aprobado todo, hasta Tecnología, Empresas y Opinión Pública. Y un 8 en Historia. Soy la mejor. Cuando nos dan a todos el diploma, salimos a la calle y nos empezamos a despedir. Se van todos en tren y casi nadie se queda a esperar el autobús. Yo por mi parte me vuelvo a quedar en San Lorenzo, porque he quedado con M. Así que me despido de todos con cierta pena. Voy a la estación de buses y como M tarda en venir, me pongo música y, sorprendentemente – y no os riais- me pongo melancólica y empiezo a echar de menos a mis compañeros de cursillo y de aventuras. Han sido, al fin y al cabo, dos días muy intensos, y todos estábamos solos y hemos acabado pasándolo muy bien y disfrutando de El Escorial. Me gustaría que hubiera durado más el curso, hasta el viernes, o algo así. Pero ya no podría haber faltado tanto en el curro. Sin embargo, me siento bien tras estos dos días tan extraños, divertidos y surrealistas. Todo es tan sencillo a veces… es como cuando mi hermano me compraba un helado cuando era pequeña y le decía a su novia, o sea, a mi cuñada: “Mira qué fácil es hacer feliz a una pobre niñita”. Cuando llega M me empiezo a olvidar de mis amigos del curso porque hace mucho que no la veo y tenemos mucho de qué hablar. Ha estado casi diez días de vacaciones con su novio. Y ya casi no sale ni nada. Nos damos un abrazo y nos vamos de cañas después. Pero no contentas con esto, nos vamos al S R, donde no hay absolutamente nadie, sólo los camareros, y nos tomamos dos copazos, a las siete de la tarde. Soy feliz. Somos felices. Y me llama Bea para unirse a nosotras. Pero ella se toma sólo una coca cola. Como este fin de semana estoy sola, planeamos salir el sábado, o sea hoy, por El Escorial, las tres, y estar hasta las tantas después en Guadarrama. Ya que no pueden venirse aquí a hacer fiesta y “celebrar” el orgullo gay, pues habrá que ir para allá. Además, hace mucho que no salgo por allí y hay que volver de vez en cuando a los orígenes. Después de tramar el plan, me vuelvo en el bus a Madrid, sobre las 9. Estoy cansadísima, pero feliz. Y al día siguiente, cuando voy a trabajar, parece que no ha pasado nada y que estos días han estado, extrañamente, fuera de todo tiempo y espacio, hasta el punto de que me daba pereza escribirlos y ya ni siquiera me acordaba de todo. Pero, he aquí finalmente el final de mi crónica de ‘Días de Radio’, que, ¿quién sabe si algún día realmente lo serán? Sábado, 30 de Junio de 2007 12:53. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Días de Radio (I)![]() Escrito ayer a las 23:30: Hola a todos. Acabo de volver a casa hace un rato y sostengo un cúmulo de sensaciones muy extrañas. Estoy feliz. A veces algunas tonterías o la existencia de algunas personas me hacen sencillamente feliz. Pero recapitulemos. La semana pasada me llamaron de .... para ofrecerme un cursillo gratis en El Escorial de dos días (ayer y hoy). Eché el CV a través de la Facultad hace un mes, y como sólo me dijeron lo del cursillo, no se me ocurrió, así de repente, que me habían cogido. Pero aún no sé si me han cogido. Es lo mejor de todo. Lo desorganizado del asunto. Me encantan este tipo de cosas. Os lo digo en serio. Pues bien, le dije a la mujer de .... que sí me interesaba el cursillo, y después se lo conté a mi jefe y me dejó ir. Qué majo. Día 1: Lunes, 25 de Junio Este día se puede resumir en una palabra: sorpresa. Sorpresa porque la mujer que lo coordina todo nos dice, antes de partir a El Escorial, que nos han cogido y vamos a hacer prácticas en .... Sorpresa porque éramos muy poquitos: 9 ó 10, cuando yo pensaba que iba a ir un autobús grande y lleno. Sorpresa porque, en contra de lo que yo pensaba que iba a ocurrir: yo sola durante los dos días de viaje rodeada de un montón de gente apestosa que ya se conocía entre sí y a la que no pensaba dirigir la palabra; nos hemos relacionado todos porque todos íbamos solos y además he descubierto a gente de mi clase (bueno, a una persona) que me caía ‘rara’ y ahora me gusta; o porque el resto de la gente desconocida también era muy maja. Nos lleva un minibús que conduce un hombrito ciertamente desorientado y con cierta mala leche. Al principio vamos todos hablando hasta que no puedo dejar de lado mi debilidad por más tiempo y sugiero a mi compañera, a la que acabo de conocer, que se duerma si quiere. Así, me pongo mi mp3 y empiezo a disfrutar vivamente del viaje en autobús. Los momentos previos son buenos. Piensas que todo va bien. Y no tiene por qué dejar de ir bien. No tiene por qué. Son las 9 de la mañana y el sol, a 120 por hora y con mi música preferida, parece algo diferente. Es un día diferente, con gente diferente. Llegamos a El Escorial y como la coordinadora se había quedado en Madrid, no sabemos bien dónde tenemos que ir ni qué tenemos que decir. Sólo sabemos que para que nos den ‘vales’ de comida gratis tenemos que preguntar por una señora que nadie sabe bien cómo se llama y que luego resultó llamarse Antonia C. Así, llegamos a recepción y nos piden acreditación de alumnos. “No nos han dado”, decimos. Por lo que finalmente nos dicen que subamos las escaleras para ir a nuestro cursillo. Me encantan este tipo de situaciones. Este descontrol colectivo. Ver reflejado en las caras de frustración y perplejidad de los demás, tu propio gesto. Pero yo no me agobio, yo me parto con las situaciones surrealistas y de película de Astérix. Llegamos a nuestra sala y hay poco más de veinte personas. Empezamos a coger apuntes porque hay que hacer una memoria a cambio de un crédito. El comienzo no es muy bueno: nos dan apuntes como de clase para que entendamos el futuro de la radio digital. Y un montón de siglas y de aspectos técnicos aderezados con vocabulario burocrático-rebuscado. Pero cuando salimos nos vamos a tomar una coca cola hasta la siguiente hora, en que se va a emitir un programa en directo desde allí mismo. Tomando la coca cola empezamos a hablar de cosas de clase, por fin, y ponemos en común. Volvemos a subir y el programa iba de salud. En concreto, de los trasplantes de órganos. Es un tema que no carece en absoluto de relevancia, pero a ratos me cuesta seguir el hilo e intento prestar atención. Al menos yo lo intentaba, no como el resto de personas que me rodeaban, que leyendo el periódico eludían escuchar de qué se estaba hablando en el programa. Muy mal. Pero nuevamente acaba el programa y nos reunimos todos para ir a buscar a la misteriosa señora de los tickets de comida. Subimos todos y al final acabamos nombrando a un portavoz, que nos cuenta que le han dado instrucciones de decirnos que vayamos a comer a un restaurante y que después entreguemos el ticket para que nos devuelvan lo que nos hemos gastado. Eso sí, que no pasemos de diez euros. El portavoz nos dice que la mujer le ha dicho que en El Escorial sitios baratos para comer son el chino o el Telepizza. No, no, no, y no, replico yo. Hay más alternativas. Así que les llevamos, una chica que también conocía San Lorenzo y yo, a una terraza de la calle peatonal. El menú a 10 euros, lo que nos habían dicho. Pero no todos comemos ahí. La mitad se fueron a otro sitio. Sin terraza. Y yo elegí un buen grupo, porque comimos con vino y al solecito. Eso sí, me quemé los bracillos. Y en mi grupo además estaba el jefe, el gran hombre, el mito. El tipo en el que se reúnen todas aquellas cualidades que hacen realidad la leyenda del periodista de mala vida, entregado al alcohol y a la música. Y que escribe cuentos y cosas chulas y a la vez dice tacos con voz de macarra. Y que se queda a pasar la noche en El Escorial y al día siguiente está a primera hora como un clavo, con la misma ropa arrugada, y con ojeras. Y que después de comer, en vez de tomarse un café como todos, se mete un cubata entre pecho y espalda. No me digáis que no es un crack. No podéis imaginaros la fascinación que ejercía sobre el resto (al menos sobre mí), y sobre todo cuando afirmaba cosas con absoluta vehemencia, como cuando nos pusieron en un bar ‘reaggeton’, y no hacía más que decir que a los que hacen este tipo de música deberían meterlos a todos en la cárcel. Yo creo que no se daba cuenta de la gracia que me estaba haciendo, el tío. Ir con él ya era una garantía de pasártelo bien. Pero no sólo me lo pasaba bien con él, porque los demás también se las traían. Yo creo que a simple vista nos llevábamos todos bien. Es lo que tiene el ir tú solo a un sitio y tener que sacarte las castañas del fuego haciendo amigos. Aunque bien es cierto que unas veces te cuesta más que otras. Y a mí estos días curiosamente no me ha costado casi nada. Cuando acaban las ponencias de la tarde, sobre las 6, la gente empieza a irse en tren. Menos yo y cuatro más, que nos quedamos un rato por la Lonja hasta que quedo con Bea y nos vamos a tomar una caña. Me sentí mal por haber dejado colgado al hombrito del minibús, con quien habíamos quedado a las 7.30 y al que nadie estaba dispuesto a esperar. El ‘Hunter S. Thompson español’ había ido a buscar a un amigo suyo que venía de Madrid para salir por El Escorial con él. Yo me fui con Bea y sobre las 8.30 volví a Madrid, esperando descansar para volver al día siguiente con más fuerzas. Mañana, o más tarde, la segunda parte. Es decir, el 'día 2'. Miércoles, 27 de Junio de 2007 18:27. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. 'Miedo y asco' en Madrid![]() Me estoy acostumbrando a comer a las cuatro, entre diario. Lo cierto es que debería comer a las tres o así, pero el mito de becario explotado se está haciendo realidad en mi caso. La mayoría de los días me voy a las tres en vez de a las dos. Se podría decir que tengo una especie de contrato “a tarea”, es decir, que hasta que no acabo lo que tengo que hacer cada día, no me voy. Y la verdad es que a veces no me importa quedarme, porque es un trabajo entretenido y el tiempo se me pasa volando, y me hace desconectar de todo lo demás. Lo malo es el camino de vuelta. Ayer llegué a casa a las cuatro y tenía que estar a las seis en el taller literario. Encima el viernes anterior me comprometí a llevar algo escrito de mi reportaje, y lo que había escrito el jueves por la noche para salir del paso no era reportaje ni nada. Son unos párrafos a lo ‘gonzo’: de cosecha propia, sin haber investigado ni entrevistado a nadie. Y el caso es que mi reportaje va de telebasura, ¡y qué mejor que haberme metido en ese mundillo de la prensa rosa para hacer mi reportaje en primera persona!, me dijo el profesor. Entonces vi el cielo abierto a mi ‘periodismo gonzo’. Pero es un rollo todo lo demás: tener que entrevistar a gente para ver qué cosas ve en la tele (que luego encima te mienten) y tener que leer libros de expertos en efectos de los medios. Pues eso, ayer llegué a casa a las 4 y comí, y no me eché siesta ni nada. Como no sabía si iba a irme ya de cañas a las 8 al salir del taller, me vestí un poco decente para salir por si acaso no pasaba ya por casa. Pero la cosa se complica cuando leo rumores de que ha salido la nota del último examen que me falta por saber (el resto están aprobados, ¡yoho!). Así que decido irme a la facultad antes de ir al taller para ver la nota. Como soy lenta, al final salgo de casa súper tarde y decido ir a la facultad y luego (aunque ya tarde) al taller. Llego a la facultad y resulta que no había nota que valga. Vaya por Dios. Entonces ya no sé si ir o no al taller, porque es muy tarde y ya no merece la pena. Además, lo que había escrito del reportaje se veía fatal porque estoy casi sin tinta en la impresora. Decido no ir finalmente, y en vez de irme a casa se me ocurre ir al H & M a hacer una visita a Atenea, que desde que la conozco nunca he ido a verla currando de mala hostia por las pijas que van allí a comprarse ropa. Llego al H & M y no la veo por ningún lado. Veo que hay dos plantas y entonces pienso que debe de estar en la de abajo. Pero qué va. No la veo. Y no me apetece preguntar a ninguno de sus compis. Después de dar unas cuantas vueltas por allí como tonta decido irme a casa, por fin: sin nota, sin haber ido al taller, y sin haber visto a Atenea después de haber ido hasta allí. Qué tristeza. Me inunda una profunda e inexplicable tristeza por esta concatenación de fracasos absurdos. Además estaba cansada y me dolían los pies y tenía agujetas y todo. Era una tarde absurda. Sin desperdicio, como veis. En el metro de vuelta a casa voy muy pero que muy mustia, hasta el punto de que un pobre hombre que iba con un bastón, que al entrar al metro se había sentado antes que yo en un asiento, al ver mi cara de decepción y escuchar mis inconscientes resoplidos, me dice: “no te preocupes, que me bajo en la siguiente, si es eso”, a lo que yo le sonrío sorprendida y le contesto: “no, no, no es eso, no se preocupe”, y me voy a buscar sitio a otra zona. Consigo un sitio y hay una mujer de mediana edad a mi lado. No para de moverse y de sacar cosas del bolso. Y me empieza a llegar un tufillo extraño. Se me empieza a revolver el estómago con los disgustos y con los olores del metro. Entonces la mujer saca un pañuelo y se suena con fuerza la nariz. Cuando acaba abre el pañuelo y empieza a observar sus mocos. Vuelve a sonarse y vuelve a mirar los mocos. Yo la estoy viendo de reojo, hasta que llega el inevitable momento en que se me van los ojos y contemplo su obra. Dios, ¡qué asco, cielo santo! Me levanto mientras no puedo evitar que me dé una arcada interior y echo a andar para escapar lo antes posible de allí. Camino todo lo que puedo a través del metro y me siento donde apenas hay ya sospechosos de hacer algún tipo de cerdada. Pero la imagen del pañuelo con mocos no se me va de la cabeza. Es todo tan deprimente y desagradable… Y entonces empiezo a sentirme como Aschenbach, el protagonista de Muerte en Venecia, que en el camino de ida a esta ciudad italiana le pasan tantas cosas asquerosas y deprimentes que por ello mismo parecen de alguna manera premonitorias y contribuyen a que su estado de ánimo sea ya realmente preocupante. Así que vuelvo a casa sin nota, sin taller, sin Atenea, y con miedo y asco en el cuerpo. Antes de llegar a casa, me compro unas pipas y unas galletas Príncipe. Por la depresión y todo eso. Creo que empiezo a ser como el personaje del libro que me estoy leyendo: Ignatius Reilly, de La Conjura de Los Necios, de Toole. Me doy asco últimamente, comiendo galletas y pipas cual maruja amargada u obesa aburrida de la vida. Estoy engordando, además. Cuando llego a casa llamo a Amaia para ver si sale, pero me dice que tiene visita y una cena, así que nada. Entonces me pongo a leer mi libro y a comerme lo que me he comprado. Falta poco para la cena, pero lo hago igual. Me como un montón de pipas y luego ceno un gazpacho y un gran plato de macarrones. Cuando acabo me caliento un vaso de leche para mojar las galletas y cuando ya no puedo más y tengo la tripa realmente hinchada, paro de comer. Me viene a la cabeza la imagen del pañuelo con mocos de la señora del metro, y me dan ganas de vomitar. “No sé si con este cuerpo voy a poder salir a tomarme unas copas”, me digo. Pero después me pongo a navegar por internet y cuando me quiero dar cuenta me llama A., que ha salido de currar y ha quedado con B. para tomar algo en Zanzíbar. Entonces me animo, me vuelvo a vestir, me pongo las lentillas y noto que se me ha pasado el cansancio de antes. Salgo contenta de casa y me voy a Chueca esperando convencerlas para ir a otro sitio después. Cuando llego, ellas me dicen que tienen que cenar, y yo las cuento mis aventuras de miedo y asco en Madrid, y las enumero todo lo que yo, por mi parte, he cenado. Llegamos al Zanzíbar y ellas se piden una empanada de espinacas y una cerveza con limón. Y yo, sorprendentemente, me pido un vino. Había un concierto de una cantautora que, según me bebía el vino, me iba resultando más y más cansina, y cuando se toman ellas la empanda y la cerveza se empiezan a asetar y yo quiero que nos vayamos a un sitio en el que pongan música. Al final las convenzo y nos vamos a la zona de siempre, a la de ‘la decadencia’. B no para de asombrarse de lo que ve, y me pregunto si las otras veces esta chica iría demasiado borracha como para no verlo o es que hasta ahora no me había dado cuenta de lo exquisita que es. No es que a mí no me llamen la atención las cosas que veo allí, pero mientras a mí no me molesten, me preocupo de estar feliz yo. A ellos que les den. Llegamos a un sitio de música rock y me tomo una copa. A se toma un tercio y B nada de nada. Están un poco aburridas, con ganas de irse a casa y hablando de salud, de sueño, de responsabilidad y cosas así. Ya hemos acabado todas los exámenes y no entiendo esa actitud. Me deprimo con mis cosas y con ellas, y al final nos vamos a casa y no saco nada en claro del día, excepto el miedo y el asco. Sábado, 23 de Junio de 2007 22:55. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. No son más que sensaciones![]() No puedo moverme. Estoy atrapada. Siento cómo la brisa me induce a sentir nostalgia, nostalgia por nada, por lo que hoy dejo atrás, y por lo que dejé atrás ayer. Y hace un año. Una pena mezclada con emociones, con ilusiones desenfrenadas, ¿para qué mirar el sol? No merece la pena entusiasmarse por lo mucho que me sugieren los días de hoy, por lo poco que me sugiere el viento, y la nada. Porque nada me sugiere nada, y sin embargo lo tengo todo. No recuerdo cuándo dejé de entusiasmarme, pero ahora sé que quizá nunca dejé de hacerlo. Puedo pasar un fin de semana, saborearlo, como si fuera un año, y puede pasar una semana y que sean dos. Fin de semana grande. Enorme. Como el examen de Historia. Como la música que me ha acompañado: Smiths y el disco Meat is Murder, a destacar muchas canciones, pero sin duda quedan I Want The One I Can´t Have, Nowhere Fast y Well I Wonder. Como los Clap Your Hands también, quedándome Is This Love?, The Skin of My Yellow Country Teeth, y Heavy Metal. ¿Para qué seguir pensando, con un fin de semana tan grande para sentir y para recordar? ¿Por qué no detener el tiempo en este mismo instante? ¿Por qué estropearlo todo? ¿Por qué escribirlo? ¿Por qué hacer que estas canciones dejen de ser del que (no) sabe quién soy, del examen de Historia y de mi fin de semana en casa? ¿Por qué hay que continuar con esto? ¿Por qué miro a través de la ventana de mi autobús favorito y disfruto volviéndome loca escuchando música para desequilibrados? ¿Por qué volver a hacer exámenes y a empezar de nuevo un curso? Y lo peor de todo, lo peor de todo es que lo deseo. Lo indeseable comienza cuando la pregunta por qué tener que terminar otro curso más y sentir nostalgia otra vez, me asalta irremediablemente. Aunque sea algo desagradable, aunque diga una y mil veces que quiero que algo concluya, siempre me apena que termine lo que ha tenido que terminar. Y es igual. Y es siempre lo mismo. And if the day came when I felt a natural emotion… No es más que un ciclo. No son más que sensaciones… ¿verdad? **Ay, qué locura, el fin de exámenes, el trabajo y todo lo demás me están dejando trastornada, pero... ¿es que acaso antes no lo estaba ya?** Strange Days![]() Qué cansada estoy. Es lo único que debería decir del día de hoy, y del de ayer y del de anteayer… En fin, estoy cansada pero al mismo tiempo estoy hiperactiva. Estoy viviendo ese tipo de etapas en las que la tensión que mantienes debido a las circunstancias no te permite descansar y ser plenamente consciente de que ya no puedes más. Esta noche apenas he dormido. Me metí en la cama a la 1 casi, y hasta las 2.30 o más estuve dando vueltas. Mi cabeza no paraba de darle vueltas a algo, y a veces tenía calor y me desarropaba, pero cuando lo hacía me entraba el frío, y entonces me volvía a arropar, y vuelta a empezar. Estos días de tanto calor son odiosos para todo: para dormir, para estudiar, para pensar, para descansar… Espero descansar esta noche, aunque el objetivo de satisfacer la necesidad de dormir choca con la inevitable conveniencia de estudiar Historia, porque me estoy empezando a agobiar: no estoy estudiando nada. (¿Y por qué hablo/escribo como un político? Me pregunto yo). Bueno, hoy en el curro me ha ido bien. Ayer hubo fiesta porque era el cumple de una chica (de la pobre que me ayuda siempre), y hoy otra vez ha habido fiesta porque dos chicas se van, se les ha acabado la beca. Así que nada, mejor no me pueden venir estas situaciones para ir conociendo a la gente. Lo que debería hacerse en todos los curros es dar una fiesta de bienvenida a la gente que llega nueva, para conocer a la gente en un ambiente distendido, con empanadas, kikos, tortilla de patatas, vino y coca-cola. (Ayer no me atreví a beber vino. Hoy lo he hecho). Me molaría que aparte de mí entrara ahora más gente nueva, porque así no me sentiría tan sola y tan torpe, y podríamos hacer frente común. Jajaja. Aunque ya me voy haciendo al asunto y cada vez necesito menos ayuda. Al final me mola el trabajo. Escribo y me lo paso bien. Las 4 horas se me pasan volando, aunque a veces me quedo más tiempo: hasta que no termino, no me voy. Lo doy todo. Bueno creo que voy a dejar de escribir ya porque ¡estoy cansada!. Como para no estarlo: cuando salgo del curro me voy a la facultad, y me pongo a comer a las 15.30, luego me meto en la biblio y me entra el sueño y me da un bajón que para qué. Entonces me voy a la cafetería a tomar café, y me entretengo, y ya no hago nada. Y cuando vuelvo a casa estoy tan cansada que tampoco puedo estudiar. Y me siguen doliendo los ojos. Bueno, ya no digo más. Tampoco quiero dar pena porque a pesar de todo a veces me mola llevar una vida tan ajetreada e intensa. Cuando estaba ociosa me quejaba porque quería estar como ahora, así que ahora, me jodo, pero con una sonrisa. Hale, a sonreír y a joderse en estos días tan extraños, que, por cierto, ¿cómo acabaran?. Me estoy ahogando asquerosamente![]() Estos días tan intensos que estoy viviendo deben quedar registrados aquí de alguna manera. Mañana por fin tengo ese examen tan jodidamente opresivo. Es de OP. Y llevo unos cuantos días estudiándolo, pero aún así a pocas horas de que llegue el momento, dudo de la efectividad de mi dedicación a los sistemas electorales, a las encuestas y a las formas de manifestarse la opinión pública, a los partidos políticos y a los efectos de los medios. Esperemos que Jarsito sea buen tipo y lo ponga tirado y/o previsible para mí, que me hago mis propias cábalas: "esto pa´desarrollar, esto pa´preguntas cortas, etc". Ayer por fin empecé a currar en un sitio que me encanta, en una redacción. Pero ahora me siento como cuando era pequeña y mis padres me apuntaron a natación porque tenía la espalda mal: me alegraba profundamente cuando volvía a casa y temía que sin poder hacer nada pasaran las horas hasta que llegara otra vez el momento de partir hacia ese maldito destino. Sí, cuando iba a nadar todos los niños me adelantaban, me doblaban y yo me sentía como lo peor. A veces me mandaban hacer tantos largos que acababa reventada. Acababa realmente cansada. Y lloraba. A veces me inventaba excusas para no ir: "me duele la tripa, mamá; estoy constipada, mamá…" En fin, ayer en mi primer día lo pasé un poco mal. Es complejo el procedimiento a seguir, pero aún así me dijeron que no todo el mundo el primer día consigue hacer una noticia y subir las fotos y los vídeos a la Web. Y yo lo conseguí. Qué guay soy. Aunque no estoy demasiado orgullosa porque me costó un triunfo y me ayudaron, y no me sabe bien ir preguntando a todo el mundo “¿Oye cómo se hacía esto? Ya sé que me lo han explicado como tropecientas veces, pero sigo sin pillarlo”. Además voy por ahí con mi cuaderno mágico, en el que llevo apuntados todos los pasos a seguir, y se me ve súper perdida. Y a veces falla, mi cuaderno mágico. Hoy la he cagado un poco. Me he equivocado y he hecho una cosa mal, pero lo he solucionado relativamente rápido y me he ido a casa sólo un cuarto de hora después de mi hora de salida. Es agotador. Tardo como hora y cuarto en llegar. Y me veo en casa comiendo casi a las 4. Y luego a estudiar. Se me cierran los ojos. Los tengo fatal. Creo que me quedaré ciega. Creo que voy a seguir estudiando. Ya he escrito bastante. Vaya fin de semana y lunes y martes agotadores, por estas dos cosas (examen y prácticas) y por otra cosa de las mías, esas cosas tan emocionantes que preparo. Espero estar mañana más tranquila. Aunque las 50 hojas de apuntes de Historia del Periodismo Español me esperan para el lunes. ¡Ah! Mañana no curro porque voy al examen: Yoooho! Me relajaré y me estudiaré mi cuaderno mágico para ir el jueves a darlo todo. Cosas raras![]() Estoy nerviosa. Estoy nerviosa y estoy rara. Será por los exámenes. Tengo uno el día 6 que es tremendo, pensaba que iba a ser más fácil, pero hay un tema muy rollo de sistemas electorales muy extraño y no entiendo nada. O al menos eso me ha pasado hoy, que he tenido que leer las cosas dos veces y ni aún así. He hecho muchas cosas malas y/o raras estos últimos días, y no es que me arrepienta de ellas, no, sino que ahora pienso que esas cosas que he hecho han respondido a arrebatos extraños que he tenido, de cuyas consecuencias ahora me tengo que ocupar. No me queda otra, o me sentiré peor. Aunque tampoco es para tanto. Me han cogido para esas prácticas al final. Sí, me llamaron ayer y empiezo el lunes de 10 a 14. Querían que fuera de 8 de la mañana a 12, y les he dicho: “Ja, por aquí”. No sé qué haré exactamente, porque quizá no me pongan en la sección del corazón, sino en otra que haya que escribir sobre algún otro programa de TV, pero me da que va a ser en esa sección. Voy a ser una maruja, que en vez de preguntaros cuál es el último libro que habéis leído o qué opinión os merecen Faulkner o Bukowski, me interesará saber sobre todo si os habéis enterado de que Yola Berrocal se ha puesto más tetas, y en caso de que me contestéis con una negativa, diré "¿Cómo? Eso no es posible. No lo es. ¡Cielo santo!". Esta semana que viene “mi tutor” me va a enseñar a usar el Potoshop y todo eso. Por eso tengo que ir por la mañana, porque después podré elegir el horario. Igual me quedo con ése, de 10 a 2, porque con el maldito calor que hace en Madrid en verano por las noches, dormiré poco y no me importará madrugar. Será mejor que salir de casa a las 3 de la tarde después de haber comido y con todo el calorazo. Bueno, ya veré. Además, ¿esto a quién le importa? A nadie. Seguro que aquí muchos habréis dejado de leer. Bueno la verdad es que no tengo mucho más que contar hoy. Ya se lo he contado todo a Atenea y casi me quedo sin voz. Estoy un poco afónica estos días. Cuando hablo un rato seguido me empiezo a quedar sin voz y se torna en voz de camionero enfurecido. Espero que sean las secuelas del catarro que me cogí este fin de semana. No quiero pensar que me he quedado así para siempre. Espero estar del todo bien para el viernes, porque quiero salir y celebrar lo de las prácticas. Voy a intentar invitar a alguien a una copa. Y digo que voy a intentarlo porque no soy rica y tampoco lo voy a ser con lo que me van a pagar ahí, pero bueno, algo es algo. Con un poco de suerte podré hacer un viaje en Octubre, calculo yo; aunque Salamanca, San Sebastián y Gijón me esperan para pasar aunque sea un fin de semana en junio o julio, y también El Escorial en agosto, por supuesto (sábados y domingos es lo que voy a tener libre en este trabajo). Bueno, no sé para qué os doy tanta información. Un día voy a acabar poniendo aquí dónde vivo y a qué hora salgo y entro de casa, para que me espiéis. En fin, hoy he estado todo el día estudiando en la biblioteca de la facultad de Historia y no me ha cundido nada. Es verdad lo que dice Atenea, que nos tenemos que sentar en mesas diferentes porque si no, no paramos de hablar y de comentar cosas de los apuntes. Pero así es un rollo, yo quiero ir a la biblioteca para hablar a ratos, escuchar música y ver algún tío bueno y pasármelo bien mientras estudio. Soy un poco lo peor. Lo sé. Bueno, no sé si estudiaré hoy algo más o solamente me dedicaré a hacer nada. Tengo pensadas más entregas de "¡Cielo Santo!", pero creo que las dejaré para otro día. En fin, os voy a dar un buen consejo para estos días: estudiad mucho y no hagáis cosas raras. FOTO: Ya estoy fichada, como Homer. Miércoles, 30 de Mayo de 2007 20:28. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ¿Hay que saber de todo?![]() Voy a intentar ser breve porque hoy no he estudiado nada y el examen es mañana. Acabo de llegar de la entrevista para ese trabajo que (no) conté. Está bastante lejos, pero con el nuevo metro Norte he llegado. Han sido un poco patéticos los momentos anteriores a la entrevista en sí. Llegué allí como tres cuartos de hora antes, porque al no saber dónde ni cómo, salí de la facultad con mucho tiempo de antelación. Iba yo con mis mapas del callejero de Páginas amarillas y al final encontré la calle sin muchas complicaciones. No me gustan nada las zonas industriales. Están llenas de calles inhóspitas, de descampados a un lado, empresas al otro, y de vez en cuando un ejecutivo caminando rápido hacia su coche o un par de obreros hastiados haciendo su maldito trabajo. Y lo peor de todo fue cuando encontré el sitio y me dije: “¿Y ahora qué voy a hacer aquí en la puerta como un pasmarote? No voy a entrar tres cuartos de hora antes. Sería patético”. Y justo cuando me dije eso se puso a llover. Abrí el paraguas y me quedé ahí quieta, y la imagen fue más deprimente aún. Estaba completamente sola en la calle, aunque de vez en cuando pasaba algún coche, o algún albañil con un saco de cemento a la espalda. Vi que justo al otro lado de la calle había una cafetería, pero en el bolsillo sólo tenía un euro - por haber pagado la maldita revista para el señor E. y por haber comido en la facultad- y con eso sólo tenía para pagar la leche. El café no me lo iban a dar. Y en esos momentos me acordé de Zapatero y su café de 80 céntimos. “Si todo fuera como Dios manda, ahora me podría tomar aquí un jodido café en vez de estar esperando tristemente bajo la lluvia”, me dije. Y para distraerme un poco, decidí llamar a mi padre para ver si había vuelto ya de viaje y para contarle dónde estaba y por qué, (por si no lo sabía. Y resulta que no lo sabía). Bueno, pues estuve hablando con él como unos 10 minutos y después decidí entrar al maldito sitio. Había unos soportales en la puerta, donde había mucha gente fumando y charlando en su rato de descanso. Me habría gustado haberme fumado un cigarro con ellos, así habría parecido que estaba haciendo algo ahí plantada, algo más que escuchar a Wilco y a Los Smiths en mi mp3 y mirar hacia la nada. Cuando faltaban cinco minutos para que llegara la hora decidí entrar del todo. Me senté a una mesa que había en el hall, llena de ejemplares de un periódico financiero. Intenté leerlo un poco pero enseguida cogí el ascensor para ir a la sexta planta. Al final iba a llegar tarde y todo. Cuando llegué no había ninguna recepción ni nada, y entonces me puse a indagar y pregunté por ahí por Alicia. Resulta que todos la conocían y cuando me la señalaron, ya vi que venía hacía mí. Pero resulta que no me entrevistó ella, sino un chico más o menos de mi edad al que le interesaba mucho saber qué programas veía yo en televisión y si me gustaba ese tipo de periodismo. No iba a mentirle, claro, así que como no puedo ocultar nada porque se me nota en la cara, le dije la verdad, aunque sin hacer ascos a nada, claro. Yo a lo que me echen. Así que finalmente le dije que sí, que aunque no tenía mucha idea, podría ser entretenido. Me habría gustado en ese momento haberme visto esos programas como descosida, pero lo arreglé todo con “últimamente veo poco la tele, aunque hay cosas (de esta cadena) que me gustan”. También le interesaba saber si escribía bien, sin faltas de ortografía y todo eso. Le dije que no había problema con lo de las faltas, y respecto a lo de redactar bien, también le dije que sí, aunque con un poco de modestia. Me dijo que me podía echar todas las flores que quisiera, pero tampoco me parecía adecuado hacerlo como si nada. Hombre, tampoco le iba a decir que escribo como el culo y que no sé hacer resúmenes ni sacar lo más importante de un asunto y todo eso. Después me preguntó si me metía en internet y que qué cosas veía. Le dije que miraba periódicos y blogs, básicamente. Me preguntó si yo tenía blog y le contesté que sí, temiendo que me preguntara después por la dirección, pero finalmente no lo hizo. Sólo puso buena cara cuando le dije que tenía uno. Así que la cosa se quedó ahí y me dijo que tenía que hacer una prueba. Me puso en un ordenador a mí sola y tuve que ver unos videos sobre los problemas de la herencia de Rocío Jurado, todo lo que decía Antonio David sobre Rociíto y Fidel Albiac, lo que decía Lidia Lozano, y demás. Eran cortes de 1 minuto o algo así. Y como el tío me había dicho que valoraba mucho que la gente lo hiciera rápido, cogí algunas notas e hice los tres párrafos que me había dicho en un santiamén. Me costó un poco, he de reconocerlo, porque no tenía ni idea de si tenía que utilizar un estilo sobrio, informativo, o más bien incendiario, como suelen hacer en ese tipo de Periodismo. Así que hice un poco de ambas cosas. Y lo dejé ahí para que lo leyera. Y me fui. Me dijo que probablemente me llamarían. Y ya está. Creo que me ha pasado con esto una de esas cosas que se podrían explicar con un refrán, o con alguna expresión popular, pero ahora mismo no me viene nada adecuado a la cabeza. Podría ser algo así como: “no tires piedras a tu propio tejado” o “el que escupe para arriba…”. No sé, ¿aportaciones? Bueno, el caso es que sería gracioso que me contrataran ahí. Pero de momento preferiría no decir nada. Nunca se sabe. **La foto no tiene mucho que ver, pero prefiero poner ésta que otra.** Aquí Hay Tema![]() El examen me ha salido bien. Bastante bien teniendo en cuenta que osezno nos ha tendido una trampa: ha puesto el examen de ayer. Idéntico. Y eso no lo ha hecho ninguna vez a lo largo del curso. Yo, como ya me lo había estudiado todo el fin de semana, no he tenido problemas, (aunque es cierto que ayer me estudié más otros temas que los que había preguntado). Y así, ¡finalmente he hecho mi sentencia favorita! Pero fijaos lo vaga que soy que por no coger otro folio yo creo que la he resumido demasiado. Lo que ha pasado es que cuando ya estaba acabando el examen, he mirado al profesor y he pensado: “Este hombre tendrá mejores cosas que hacer que leerse toda esta ponzoña que estoy escribiendo. ¿Para qué voy a contarlo todo si se ve que me lo sé y que es mi sentencia preferida?”. Además, ya me había levantado a coger un folio para hacer esquemas, y me daba vergüenza pasearme otra vez por la clase para coger otro folio. Soy así de creída. Pienso que todo el mundo me mira siempre. Incluso haciendo un examen; pero es que es levantarme yo a coger un folio, y toda actividad y pensamiento se detienen y se centran en una sola acción: observarme. Jajaja. En fin. Hoy estoy contenta, aunque igual de tonta que siempre. Hace un rato estaba intentando estudiar el siguiente examen, el del viernes, y he tenido que parar porque me duelen los ojos y los tengo fatal por la alergia. Pero he intentado echarme unas gotas en los ojos y no he podido. Nací así, qué le vamos a hacer. En general estos días estoy fatal de la alergia. Me paso el día chascando la lengua cada vez que estornudo tres veces seguidas, en plan “Joder, ¿vale ya no?”. Es como cuando vas en el metro y se para. Yo pongo cara de fastidio y me quejo, y ahí ya me da igual que me miren; es más, me regodeo en mi sufrimiento, sobre todo cuando llega el metro al andén y veo que no voy a tener sitio para sentarme. La jodida ampliación de metro a mí me ha venido muy bien. Sí, ya lo creo… Otra cosa que voy a denunciar aquí es algo que se dice mucho en plan tópico pero que es verdad: la gente joven no cede su asiento a la gente mayor en el metro. Yo muchas veces lo he flipado al ver que la gente pasa. Y me levanto y les dejo sentarse, y sólo por ver su sonrisa y el gesto de agradecimiento con el que acceden al asiento, ya me merece la pena ir jodida de pié cargada de cosas y aguantando el tufo del de al lado. En fin, es lo que hay. Y en último término, hoy me han llamado de una empresa periodística para hacer prácticas de verano. Es una cadena de TV conocida, para trabajar en su página web viendo videos de programas muy educativos que hay que resumir después en forma de noticia. Bueno, no sé ni para qué lo digo porque seguro que no me van a coger. Al día siguiente de ir yo aparecerá otra tía más guapa, más alta y más lista, y que tendrá coche propio y un príncipe y un dentista. El jueves tengo que ir a que me hagan una entrevista y una prueba. Hay que usar Photoshop, por lo visto, y yo no tengo idea. En mi CV no he mentido, que conste, aunque sí es verdad que sé manejar Indesign, y eso también está bien. Ya contaré qué tal ha ido la cosa. Hurra hurra![]() Voy a seguir con las sentencias, aunque ya sé que no os interesan, sobre todo por el número de comentarios tan elevado que estoy teniendo últimamente. Al final son 9 sentencias, ésta es la última noticia que tengo, porque hoy me han dicho que había 2 que no entraban, de las que tenía yo, y que en su lugar entraban otras 2 de las que yo no tenía constancia. Pero después me he encontrado con Laura y para contrastar, le he preguntado a ella, y me ha dicho que sólo son 9 y que esas 2 que me habían dicho no entran y que yo me había estado estudiando 2 que ya entraron para el otro examen. Anda, que si en el otro examen me las llegan a preguntar… En fin, vaya lío. Encima en el examen de esta mañana el osito ha preguntado a los de la A a la M mi sentencia preferida, la del Diario "Claro" y el Señor Múgica; así que mañana me preguntará a mí cualquiera de las 8 restantes, que ya no son mis preferidas. Aunque también tengo preferencias establecidas entre ellas, claro. Bueno, respecto a lo de que todo esto no os interesa, lo cierto es que no sólo ocurre con las sentencias, porque, en realidad, ¿qué coño os interesa? Yo creo que suelo hablar aquí de temas cojonudos, vamos, variados y peculiares, pero nadie dice nunca nada. No os podéis quejar. Yo, al menos, si me encontrara por ahí un blog tan bueno como el mío, lo estaría leyendo todo el tiempo. (Estas afirmaciones sólo serán captadas en su verdadero sentido por gente como yo, es decir, un poco retorcida y a la vez comprensiva, irónica y a la vez sensible. Dios, qué paridas escribo, pero me apetece y ya está. Estoy de examen). Sin embargo, si me paro a pensarlo un poco, llego a la conclusión de que mis afirmaciones, pensamientos, sugerencias, postulados y aseveraciones en mis posts son tan buenos, tan ciertos, tan categóricos, que por eso nadie suele atreverse a decir nada más. Y eso es bueno. Vamos, que tampoco es tan mala señal. Y eso que muchas cosas de las que digo podrían ser rebatidas, pero el caso es que nadie se atreve a llevarme la contraria, ni a darme la razón… Bueno, que no os guste mi blog no significa necesariamente que no os guste yo. Y si no os gusto, no os preocupéis: vosotros tampoco me gustáis a mí. Bueno, me voy a poner a estudiar en breve; este post no lo tenía en mente y me parece que se está alargando estúpidamente. Pero es que me acabo de tomar un café en el restaurante de al lado de mi casa y parece que es potente. Los que me hago en casa nunca lo son y siempre me acabo durmiendo. Veremos qué tal se da la tarde. ¡Ah! ¡Ya no hay examen de Empresa la semana que viene! ¡Sólo hay que hacer un trabajo! ¡¡Hurra, hurra!! (Creo que es la primera vez que escribo/digo “hurra”…). Recomendación Musical: The Fratellis, “Costello Music” (pero tampoco mucho). Recomendación Literaria: “El Guardián entre el Centeno”. Salinger. Recomendación Cinematográfica: Cualquier película en la que haya tacos, pistolas, hombres, diálogos y buena música. Recomendación culinaria: Pollo al curry. Recomendación internauta: mi blog, por supuesto. Recomendación para mí: Estudiar. Dejar de escribir en este mismo instante. Ya. Friki de las sentencias![]() Pues eso, que ya soy friki de sentencias de Derecho de la Información. Ayer pensaba que entraban 10 en el examen. Yo he resumido 7 y A, 3. Pero estoy intentando leerme esas 3 para entenderlas mejor. Y son lo peor de difíciles. Ayer había terminado la locura de las sentencias al estar todas resumidas, pero, cuan es mi sorpresa cuando esta mañana descubro en mis apuntes que había una sentencia más, así que rápidamente me la leo y la resumo. Son 11 ya; más los apuntes de teoría. Lo peor de todo es que el buenazo del “osezno” te pregunta simplemente una sentencia, y de esta forma: 139/95 de 26 de septiembre. Hala, ahí queda eso. Y de 11 sentencias tienes que saber si es la de la lesión al honor del pueblo judío, si la de la cláusula de conciencia de Escobar en el diario Ya, si la de la entrevista radiofónica de Encarna Sánchez… y así hasta 11. Necesitaría un día entero para saber cuál es cada número. No sé cómo lo haré. Supongo que me guiaré por el año, aunque hay sentencias que se repiten en un mismo año… En fin, os estoy aburriendo. Al final me he quedado todo el fin de semana en casa, y aún así llevo fatal el examen. Es un agobio. Y encima está empezando a hacer calor. Anoche vi la peli española Menos es Más. Dios, qué pastelada. Entre la tontuna de la Pataki que hace el papel de rubia tonta, - no podría ser de otra forma- y las historias de los otros dos en plan: “sí, somos mejores amigos, pero un día me despierto y Oh, me he enamorado de ti, entonces paso de la rubia y me voy contigo forever and ever”. Puff, tenía que haber visto alguna de las que me grabó mi hermano, como Infiltrados o Buenas Noches y Buena Suerte. En fin, qué se le va a hacer. Hoy llevo todo el día con Derecho y además he tenido que hacer un cutre artículo para el periódico de la Facultad – en qué hora me dejé engañar para meterme otra vez ahí-. No sé, pensarán que soy un poco retrasada, o que me estoy riendo de ellos, porque el artículo que he hecho no puede ser más patético y más cutre, sobre los horarios extraordinarios de la Biblioteca de nuestra Facultad. En fin, que se arreglen ellos. Bueno, os dejo que voy a seguir estudiando esto, y mañana más. No es que esté de exámenes, es que llevo todo el curso haciendo exámenes este año. Es muy fuerte. Parece que los profesores se han puesto de acuerdo. Bueno, acabo el día 11, si todo va bien. Y encima estos días tengo que estar pendiente de las prácticas que salen para presentar toda la documentación antes de que acaben los plazos. Bueno, seguro que no me cogen en ningún sitio. Mi especialidad es ésa. Los demás están tocados por la gracia divina para esas cosas. Yo, no. Y eso me pone muy nerviosa y me desanima mucho. ¿Por qué yo no y esa tonta sí? ¿Y esa otra? ¿Y ese otro?... Los exámenes me trastornan, y cuando no me trastornan de manera directa, trastornan a los demás, que se ponen raros y no quieren salir, lo que me acaba afectando a mí de manera indirecta. Véase este fin de semana. Espero que no me quede un muy mal recuerdo para la posteridad de estos tres bonitos días en completa soledad, aunque tampoco han estado tan mal. A ver si el que viene puedo salir algo, aunque las cosas dentro de una semana también estarán un poco feas porque tendré que estar estudiando Empresa. Ya veremos… dijo un ciego. Domingo, 20 de Mayo de 2007 20:35. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Peor que el niño este![]() En unos instantes o quizá dentro de más tiempo, sabré si ha salido adelante mi conspiración para salir esta noche. Me acabo de quedar sola en casa y lo estaré hasta el domingo por la noche. Me ha dado pena despedirme de mis padres. Me han caído un par de lágrimas y todo al ver el gesto de mi madre al darme un beso. Cuando han salido por la puerta me he entristecido. No, si cuando últimamente digo que estoy rarita…. Ante la inminencia del examen de Derecho de la Información del lunes (para mí el martes por apellidarme M, ja) está difícil que alguien se apunte a mi fiesta. Y los que no tienen ese examen tienen otros. Y los que no, viven muy lejos y trabajan. Y otros han sido secuestrados en la Conchinchina y obligados a realizar trabajos forzosos, y el resto han sido abducidos por una raza de tipejos no humanos. Total, que estoy peor que McCaulay Culkin. A él por lo menos le iban ladrones a casa. A mí ni eso. Puede ser muy deprimente quedarme en casa todo el fin de semana y encima estudiando (y después de haber hecho ayer el examen de Tecno). Mi máxima es “Si te vas a quedar en casa vagueando, tirado en el sofá, y estudiando de manera eficaz tan sólo 3 cuartos de hora, organiza tu tiempo para estudiar y para salir, y harás de tu vida una aventura” (jaja). Bueno, el problema no es sólo ese. El problema es la forma en la que salgas cuando tienes examen, porque salir esta noche de la manera en que quiero salir yo, conlleva que mañana no tenga ni malditas ganas de hacer más resúmenes de sentencias, que entre ayer y hoy las estoy haciendo como churros. Bueno, ayer hice dos y hoy llevo media; aunque me las he dividido con A., a quien por cierto no veo yo muy por la labor de hacerlas hoy. Es mejor salir, y mañana será otro día. ¿O no? Bueno, hay quien pensará que soy una manipuladora, porque luego yo apruebo y la gente no. Aunque ahí el problema no reside tanto en salir, sino en otras cuestiones de fondo. Bueno, voy a dejar de aburriros con este vocabulario jurídico que estoy adoptando y voy a seguir dándolo todo con las sentencias, a ver si mi esfuerzo se ve recompensado y me acompaña alguien en mis andanzas esta noche. Ofrezco casa y licores varios. Después, ya se verá. (Uy, qué mal ha sonado eso. Si me quedo en casa, tengo cuatro películas para ver y libros. No es mal plan tampoco… ¿O sí? Viernes, 18 de Mayo de 2007 17:52. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ... que dulcemente llora...![]() Sé que esta canción ya la he puesto, pero la letra es la letra, y hoy me siento así. Por eso la pongo en español también. Bueno, resulta que me he puesto a los Beatles esta noche, como un último intento de animarme, pero después de escuchar The Continuing History Of Bungallow Bill ha venido ésta, y no he podido evitar dejarme llevar. Ya sé por qué he estado deprimida estos días, - o al menos hoy-. ¿Por qué siempre se acaban torciendo las cosas cuando te sientes verdaderamente feliz, cuando consigues estar satisfecho con lo que tienes? Bueno, esta canción te la dedico a ti amiga, aunque no sé si leerás esto o no. Estos días hemos hablado poco. Sé que no te gustan las ñoñeces y que a la hora de la verdad cada uno va a su bola, pero desde el principio te llamé amiga y espero no haberme equivocado. ¿Qué me quedará si no? WHILE MY GUITAR GENTLY WEEPS, The Beatles. I look at you all / Os miro a todos vosotros Miércoles, 16 de Mayo de 2007 00:34. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. 14 de Mayo, sin más![]() Hoy ha venido Mónica. Ha sido puntual. Como habíamos quedado a las 11.30 en Moncloa, me he ido a las 9 a estudiar a la biblioteca de la Facultad. Todavía no me creo que haya sido capaz de semejante hazaña. Últimamente estoy irreconocible. Me he sacado dos libros de Tecnología de la Información de la biblio y me los he resumido. Incluso he llegado a disfrutar con los inventos de Gutenberg, con la imprenta de tipos movibles (que no móviles, creencia muy extendida) y con la primera tipografía inventada en Maguncia (Alemania), caracterizada por las letras góticas. Lunes, 14 de Mayo de 2007 20:38. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Lo peor de todo![]() A punto he estado hoy de ponerme súbitamente a llorar en dos ocasiones. No es cierto (...), pero quería escribirlo. Cuando leo cosas que escribe gente como yo y que me gustan mucho, me dan ganas de dejar de escribir para siempre. Me siento incapaz de volver a hacerlo como siempre, y me pregunto cómo, cómo es que me he atrevido tantas otras veces a escribir. Es casi como un insulto. Soy una osada. Pero en realidad la culpa no es mía. La culpa es del estilo, quizá. Sí. Es el estilo, es el puto estilo el que nos marca. Mi estilo es así y no lo puedo cambiar. No soy yo, es el estilo. Aunque yo me canse de él, él es el único que – aún- no se ha cansado de mí. Pero me gustaría que mi estilo tuviera musicalidad, fluidez, belleza… O, pensándolo bien, mejor sencillez. Quizá nunca he sabido lo que quiero, y respecto a escribir, menos aún. Después de todo, lo mejor que puedo hacer es dejarme llevar y continuar escribiendo con mi pobre estilo. Habrá que aceptarle a él a falta de uno mejor. Pero siempre seré conformista: sí, conformista. Continuamente estoy esperando uno mejor. No me queda otra opción que conformarme con lo que tengo porque nunca tengo lo que en realidad quiero. He vuelto a casa melancólica y con ganas de escribir. Pero no soy capaz de decir por qué viendo pasar los coches desde la ventana de un bar, justo en el momento en que me he quedado sola, me he deprimido. Me preocupa mi sempiterna disponibilidad. Mi jodida disponibilidad para caminar sin rumbo, por aquí y por allí. Los demás siempre van con prisa, y tienen infinidad de cosas que hacer que nunca hacen. Yo, en cambio, tengo la maldita manía de organizarme bien y hacer las cosas a su jodido tiempo, por lo que dispongo de infinitas horas e infinitos minutos para –básicamente- estar disponible: para pensar, para reír, para llorar, para beber, para deprimirme y para sentirme sola. Para escribir también. Y esto es lo peor de todo. Sábado, 12 de Mayo de 2007 00:32. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. No lo probéis en casa![]() Me duelen los huesos. Estoy cansada y hace calor. Me gusta estar fuera de casa cuando hace calor. Me gusta pasar calor, cargar con un bolso, que parece una maleta, lleno de apuntes, botellas de agua y libros. Me he gastado casi todo el sueldo en negro que me han pagado hoy en libros. Debería habérmelo gastado en algo de más actualidad, en alguna tienda de esas que venden cosas que permiten a una ser una uniformada más. Quizá acabe rapándome el pelo al cero, o portando vestimentas de arlequín entristecido, pero cada vez odio más llevar lo que llevan todos/todas las demás. Sólo por rabia, - fijaos lo que os digo-, sólo por asco y por rabia, no me pienso comprar un vestido psicodélico, y eso que me gustaban cuando salieron. Desde que ayer observara en mi Facultad la jauría de niñas enloquecidas que muy orgullosamente los visten, ya no los quiero. Es más, los odio. Y eso que una amiga mía se los pone cada viernes para salir… También debería odiar las cosas para el pelo, pero el otro día me compré un pañuelo de los años 70 y una diadema. Y es que las diademas se llevaban hace muchos años, cuando yo era pequeña, y después quedaron reducidas a monopolio de `Betty La Fea´ o `Repu La Cerda´, y ahora nuevamente las llevan todas aquellas que visten además un vestido de los psicodélicos. También odio las Converse. No me las compré en su día y ya no creo que lo haga. Hoy tenía intención de comprarme unas negras, o de color rojo, pero en su lugar me he agenciado: “La Conjura de los necios” de John Kennedy Toole, “El Guardián entre el Centeno”, de Salinger, “Ponche de ácido lisérgico”, de Tom Wolfe, y “Miedo y Asco en las Vegas” de Hunter S. Thompson (que me lo voy a leer por fin después de haber sufrido meses de incesante curiosidad). Muy temático todo… En mi línea. No me he comprado ningún disco, aunque ayer le eché el ojo a alguno, y es que mi hermana quería hacerme un regalo para celebrar que la han hecho fija en el hospital, pero yo no quise abusar y finalmente no dejé que me comprara nada, sólo que me invitara a merendar. Y hoy ya estaba demasiado cansada por llevar todo el día fuera de casa y quería conservar algo de dinero para gastármelo en otra ocasión. Pero estaba claro que esta tarde tenía que fundirme algo. No suelo guardar nada debajo del colchón, y, cuando lo intento, dos días después ya se ha convertido en whisky y tequila. **Además de estos libros que he citado, recomiendo “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley, “Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco”, de Ken Kesey, y “La Caja del Diablo”, de Ken Kesey también. Es increíble que este tío escribiera tan jodidamente bien justo después de haberse puesto de todo hasta las cejas. No lo probéis en casa. Jueves, 10 de Mayo de 2007 21:05. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ¿Salió rana el blog?![]() “No lo hice antes porque pensaba que nadie me iba a firmar”. Esto es lo que dice un tipo de mi clase que se ha hecho un fotolog y se sorprende, dos días después, de que su libro de visitas se haya llenado. Yo no podría decir lo mismo. Aquí, desde el principio, casi nadie ha comentado y he aprendido a vivir con ello. Ni siquiera mis amigos/as, ni mi hermano, (y eso que se lo dije, se metió un día y “si lo he visto no me acuerdo”. Sin embargo, casi lo prefiero, porque viendo todas las chorradas que he escrito desde que hice el blog, ahora me daría vergüenza que se metiera y lo leyera…). Bueno, respecto a mis amigos, también es verdad que ya bastante rollo debe de ser verme a diario como para leer también mis desvaríos, a diario… Bien, pues ahora siento algo totalmente diferente a lo que sentía al principio respecto a este fenómeno. Ahora me está preocupando que mi blog lo lea la gente. Y es que he activado una “historia” para saber cuánta gente me visita y por qué. No tendría que haberlo hecho, porque ahora veo que realmente bastante gente SÍ llega a mi blog y por caminos un tanto insospechados… Debería darme igual que un desconocido llegara y leyera mis chorradas, pero así de repente me disgusta un poco la idea… Ya sé que cuando te haces un blog sabes que lo puede leer cualquiera, y que para otras cosas ya está el folio y el segundo cajón de la mesa para esconderlo. He tenido tentaciones de cargármelo todo, de matar al blog, y seguir con mi vida normal, sin esta ponzoña tan sugerente, pero quizá ya sea tarde, y al fin y al cabo esto no es más que un ejercicio de estilo que siempre viene bien desarrollar de vez en cuando. Lo que me hace pensar en si me estoy equivocando es el hecho de que haya tantos blogs por ahí que se hacen con el simple objetivo de mostrar algo, mostrar tu vida, tus paranoias, tus virtudes y defectos. Y da igual cómo esté escrito y quién lo vaya a leer después. Esto no me gusta. A mí me gusta la forma, no el contenido. Si quien se dedique a hablar de su vida lo hace de una forma admirable, pues me encantará su blog. Es una forma de mostrar una perspectiva de la persona, pero, sobre todo, un estilo, una forma de escribir que no está del todo mal. Ahora que lo pienso, la mayoría de los libros que he leído últimamente estaban escritos en primera persona, y quizá esto también me esté influyendo a la hora de escribir chorradas aquí, en primera persona, y de buscar más gilipolleces similares por ahí… En fin, esto que he escrito ahora se me acaba de ocurrir de manera totalmente espontánea, aunque ya lo venía cocinando desde hace días. Ahora debería estar haciendo el libro de estilo de nuestra revista para Tecnología. Pero ayer me fui a dar - por fin- papeles de propaganda de la clínica de mi cuñada y, tanto por el barrio por el que fui dejando los papeles en los coches y en los buzones, como en el bus de ida y vuelta, se me ocurrieron mil cosas para escribir. Ya tenía que hacerlo, no podía esperar más. Lo raro es que no haya escrito nada ayer. Pero es que, si tuviera que escribir todas las chorradas que se me vienen a la cabeza en forma de escritura durante el día, no acabaría nunca. Hoy no creo que escriba más, es el día de la madre y ahora vendrán “las visitas”, es decir, mis hermanos y sus parejas. Yo le he comprado a mi madre un suave peluche de una rana amorosa que lleva un cartel que dice “Felicidades”. Tenía prisa y no quería buscar más. Ni siquiera me preocupó demasiado el precio. Que lo paséis bien. Me luzco en todo![]() Muy buenas noches. Hoy me he lucido en otro de esos exámenes con los que no dejan de torturarnos este año. Lo de que me he lucido lo digo en serio, sin ironías que valgan. No sé cómo lo hago, pero cuando estudio poco y creo que no me lo sé, en el momento del examen me llega la inspiración. Pero he dejado sin contestar la pregunta voluntaria, y no me gusta mucho la idea. ¿Será algún tipo de trampa del Señor E? Después del examen nos hemos ido a maquetar la revista que tenemos que entregar mañana al señor E. Cuando estábamos acabando el examen, nos ha recomendado ir a un congreso que estaba teniendo lugar en la facultad sobre los blogs, pero un tío de la última fila le ha cortado, contestando con cierta mala leche: “Tenemos que hacer la revista (listo de los cojones)”. No sé qué me pasa hoy que me apetece decir tacos. Será por la presión del examen, digo yo. Ayer también me pasaba, aunque no necesitaba solamente soltar tacos. En la sala de ordenadores hoy no me lo he pasado tan bien como otras veces delirando y cantando mientras maquetamos. No había tan buenas vistas como otras veces. Por otra parte, Atenea se ha ido a trabajar a las cuatro y me he quedado con Diego, lo que no significa que las aventuras que hemos vivido maquetando sean menos interesantes que las de otras veces. Es la primera vez que maquetaba e imprimía sin Atenea, y como Diego no conoce aún muy bien el procedimiento a seguir, toda la responsabilidad ha recaído sobre mí. Y ya se sabe que en mí no se puede confiar siempre. Mi faceta Míster Bean ha salido a relucir hoy, pero sólo un poco… Y como no estaba Atenea he podido hacer gala también de otra de mis facetas: la de Ágatha Ruiz de la Prada, porque yo sé cómo hacer que quede “estético” el diseño con colorines. La psicodelia de los 60 me ha hecho mucho daño… De todas formas hoy sólo he puesto un fondo de color azul al editorial; con el resto me he contenido. Y he hecho un reportaje sobre The Shins que me ha quedado muy chulo. Si queréis lo publico aquí. Sé que lo estáis deseando, ¿a que sí? Por cierto, el otro día mi nueva y buena amiga Amaia (parezco Forrest) me sorprendió con que a ella también le gustan The Shins, porque lo vio en una peli en la que sale Natalie Portman. Yo no la he visto, aunque tengo cierta curiosidad, porque por lo visto la tipa le dice a un chico, en la peli: “Escucha esto, te cambiará la vida”, y la canción que sonaba era New Slang, bien bonita, del primer disco “Oh, Inverted World”. En fin, a lo que iba, que cuando estaba maquetando con Diego todo iba bien. Demasiado bien. No nos ha echado de la sala ningún profesor tocapelotas ni nada por el estilo. Y hemos terminado relativamente pronto. Diego ha hecho una nueva cabecera para la portada, con una bola del mundo y todo, que simula una O del título. Ahora me pregunto de dónde habrá sacado tan original idea. Cuando nos vamos con el material a Moncloa para que nos lo impriman las resentidas de siempre, observamos que nuestra facultad ha sido tomada por unos centenares o miles de quinceañeros que han venido a hacer botellón y a armar follón. De hecho, no pudimos comer a mediodía en la cafetería porque estaba más petada que de costumbre. No le damos más importancia a este tipo de colonización y marchamos a Moncloa con el trabajo bien hecho. Cuando llegamos y la tipa que nos atiende abre mi archivo: “Revista definitiva”, caigo en la cuenta de que no lo hemos exportado a PDF, así que no se puede imprimir. Diego no sabe de qué hablo, porque nunca ha venido a imprimir, y la tipa tampoco entiende nada, sólo sabe que le sale una ventanita que dice “falta un vínculo”. Así, volvemos a la facultad para pasarlo a PDF. Vamos al baño y yo tengo que subir al de la segunda planta porque el interior de la facultad se ha convertido en todo un centro de recreación, vicio y malas costumbres, y las señoritas tienen que ir constantemente al cuarto de baño para evacuar – y para otras cosas-. En el baño de la segunda planta tampoco estoy exenta de toparme con quince o diecisiete añeras que sujetan un mini en una mano, un cigarro en la otra, y llevan la raya del ojo y la falda ambas mal colocadas. Oigo la conversación de dos de ellas, en el baño, que se lamentan de que en esta jornada de jueves lluvioso y de maquetación para mí, no están ligando nada: “Es curioso tía, pero siempre ligan más las que tienen novio…”, le dice una a otra, como arrastrando las palabras: “Sí, joder, tía ¡¡qué putada tía!!! ¡Qué putaaaada!”. Después de esto vuelvo a la sala de ordenadores, en la que me espera Diego para exportar a PDF y para contarme sus particulares aventuras en el baño de tíos: “Pues en mi baño había dos que estaban follando. Había dos tías sujetando la puerta para que no entrara nadie y se oían todos los ruidos”. Qué fuerte. Y al contarme esto me quedo flipando y cada vez tengo más curiosidad por saber quién es esta gente que ha tomado nuestra facultad confundiéndola con un prostíbulo. La verdad es que no se puede apenas dar un paso, en cualquier pasillo te encuentras con especímenes de este tipo que portan cubatas, cervezas, y porros de hachís sugerentemente humeantes. Cuando salimos de la facultad, por segunda vez, camino de Moncloa, le digo a Diego que preguntemos a alguien de qué va todo esto. Vemos a uno que lleva un mini en la mano y que tiene pinta de ser buen tío y campechano. Se da la vuelta para contestarnos y vemos sus ojos azules inyectados en sangre y un gesto ciertamente ridículo. Lleva una gorra, una mochila a la espalda y un chubasquero de color rojo. Se asombra de que no sepamos que hoy es el día de S. Cemento y que han venido a nuestra Facultad porque llovía y porque, además, querían comerse un bocadillo, sin más pretensiones. “¿Y de dónde venís todos vosotros?” le preguntamos: “Pues… egggg que venimos de la Carlos III, tío, yo vengo de Leganés, tío, ¡¡apuntaros a la fiestaaaaa!!”. Después de esto (sin comentarios) nos vamos a Moncloa otra vez, con interesantes conversaciones en el bus sobre si existe relación entre la miopía y la inteligencia. Yo creo que sí, porque soy miope y algo bueno tiene que tener esto, espero, y porque cuando era pequeña lo leí en la revista QUO, fuente de información contrastada donde las haya. Llegamos a la tienda nuevamente y nos atiende un tipo nuevo. Bueno, en realidad no es nuevo, pero le hemos estado viendo pulular por ahí a lo largo de estos últimos meses dándose aires de jefazo, y nunca nos había atendido. No pilla lo que queremos que haga con la impresión y lo hace todo al revés, literalmente. La página de la portada, la imprime con la de detrás, del revés. Le decimos que la cosa va mal, y vuelve a intentarlo. Esta vez consigue sacar unas hojas bien, pero otras siguen estando mal. Al final, tras varios intentos fracasados y situaciones embarazosas por tener que decirle “que no, cansino, que no, que sigues haciéndolo mal”, acabamos con toda la revista bien menos la primera página, lo que no era un error del prepotente de la tienda, sino nuestro, y más concretamente, de Atenea. Se había emocionado tanto con su entrevista al adorable señor L., que la había colocado en portada. Y Diego y yo sin percatarnos… Total, que mañana que podíamos quedarnos durmiendo hasta la clase de las 11, vamos a tener que ir a la facultad para modificar la primera página y llevarla, por tercera vez, a imprimir. Voy a ir planteando, dejándolo caer en el aire, el cambiarnos de establecimiento… *Bueno, este post ha puesto definitivamente de manifiesto que mi experimento no ha funcionado -al menos de momento-. **Escuchando: el álbum Some Loud Thunder de los Clap Your Hands Say Yeah. Imposible pasar sin "Mama, Won´t You Keep Those Castles in The Air And Burning" y "Love Song Nº 7". ¡Son orgásmicas! Un día redondo![]() Me levanto a las 8, es decir, a la hora a la que comienza la clase de Derecho. Voy directamente al examen, que es a las 10. Llego con el tiempo justo, pero el señor P aún no ha llegado. Nunca llega antes de las 10:20, ni cuando hay examen. La culpa es del café. Entro en clase y me siento con A. Cuando llevamos 20 minutos pasando hojas de los apuntes mientras hablamos de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con el examen, entra él, por fin. Saca su lista, y sus gafas de cerca. Empieza a leer nombres y apellidos, parece que la lista es la de siempre, pero mi nombre y apellidos no figuran en ella. Ya no es la lista de siempre. Entonces, un fuerte desasosiego se apodera de mí al instante, impidiéndome actuar, haciendo que me sienta una simple descarriada, una dejada de la vida, de las listas de clase, y de los listos, de todo. Pero todo cambia cuando el señor P pregunta “¿Hay alguien que no haya sido nombrado en la lista?”, y entonces yo y dos chicas más levantamos la mano. A la primera chica, cuando dice su nombre, el tío le responde “tienes que repetir sociedades anónimas”, y la chica: “pero si ya fui al despacho”. “Bueno, habrá que creerte”, transige el señor P. Con la segunda chica, más de lo mismo. Y cuando me toca el turno a mí, procedo igual: “Ya fui al despacho”… “Sí, pero lo hiciste mal”. (Silencio). Me acobardo, y me avergonzaría solemnemente tener que coger mis cosas y largarme. Ser la única que no puede presentarse (excepto los que ya han tirado la toalla hace tiempo, claro). Pero cuando ya lo daba todo por perdido y me estaba desmoronando, el señor P. adopta una actitud pensativa y hace un balance – un buen balance- de la situación: “bueno, estas dos chicas se presentan, y con esta otra chica ¿qué hacemos? ¿La dejamos que se presente?”. (Todo esto en alto). Y, ante mi asombro, toda la clase grita “¡¡Síííí….!!”. Entonces el profesor se descojona y me dice que sí, que me deja presentarme, pero advierte a la clase que esto no es un cachondeo y que hay que tomarse las cosas en serio. Me vuelve a preguntar mi nombre y me apunta en la lista de los buenos. Entonces hago feliz el examen, que no era muy difícil, aunque nunca se sabe. Después, mientras me tomo la caña de la victoria con A, nos reímos de la escena con el señor P. Aquello fue como un circo romano, en el que dependes del pulgar de alguien para salvarte. O como cuando Poncio Pilatos pregunta a la muchedumbre y ésta decide salvar a Barrabás en vez de a Jesucristo. Bueno, al fin y al cabo, el señor P no ha sido tan duro, aunque si yo hubiera desistido y no hubiera acudido hoy al examen, lo habría perdido definitivamente todo. Mientras nos estamos tomando la caña y observamos lo felices que están por haber hecho el examen Pablo, al que llamamos Juan, y el propio Juan, me suena el móvil. Es el señor D. que me llama para ver si voy a “ensobrar”. Le digo que sí, y que si puede venir también A. Su respuesta es afirmativa, y entonces nos encaminamos las dos hacia allá. La cosa es en Atocha, en un lugar variopinto, que, como era de esperar, ha encantado a A. A mí me encantan más los 8 euros por hora que me dan por hacer un rato el chorra viendo las direcciones de gente importante a la que le va a llegar una carta que he cerrado yo y en la que he podido escribir cualquier frikada, - eso cuando menos-. Pasamos buenos ratos haciendo coñas, mientras ensobramos. Y no dejo de acordarme de la chiripa que he tenido con el señor P. Cuando acabamos la tarea, sobre las 4, nos vamos a comer, por fin. Luego A dice que a veces me pongo exquisita, pero no comer cuando es la hora de comer, me pone bastante nerviosa. Como no queremos esperar a llegar a casa para comer y hace una espléndida tarde primaveral, nos vamos a un bar especialmente español, en el que nos comemos unas bravas y unas croquetas de la casa, acompañadas por un par de cañas. Cuando acabamos me siento tan feliz y realizada por todo lo que he hecho durante el día, que decido bajar al baño aún a sabiendas de que va a ser un baño un tanto apestoso. Finalmente mi felicidad y bienestar no pueden contra la yonqui que está hablando sola en el baño – más bien susurrando frente al espejo- y contra el olor que despide el urinario cuando sale dicha persona y puedo entrar yo. Me entra una arcada y salgo corriendo de allí, sin haber llegado a entrar, subo las escaleras con más arcadas, y se lo cuento todo a A. Pagamos y nos vamos a ver libros viejos, ya un tanto cansadas. No compramos ninguno y nos retiramos a coger el metro. La siguiente situación surrealista tiene lugar cuando vamos a pasar por los tornos del metro y nos encontramos con toda una manada de escolares con mochilas que están de excursión y que quieren pasar todos a la vez. Entonces llega una vaca burra de seguridad y les dice, a los adolescentes y a la profesora: “pasad por aquí para que por el otro torno pueda pasar la gente”. Me hizo tanta gracia porque la tía lo dijo tan cabreada que sólo le habría faltado decir: “Pasad por aquí, escoria, para que por ahí pueda pasar la gente normal.” En fin, lo peor de todo es cuando, intentando pasar por el torno, sigo a un tipo que no era un escolar, y que mete el tiquet por un torno y pasa por el de al lado. Es absurdo, pero a continuación hago yo lo mismo. Y la cosa funciona. Cuán es mi sorpresa cuando la profesora Rottermeyer, una vieja gorda escandalosa, me grita desde la distancia y me apremia a devolverle su viaje, porque he pasado por su torno con el tiquet que ella había metido. Vaya, lo siento. Pero ahora mi tiquet tampoco iba a funcionar dos veces seguidas. La mujer está desquiciada, y la cola de niños inquietos con mochilas y sin haberse duchado esta mañana, detrás de ella armando follón. Entonces A me saca rápidamente del atolladero y ofrece pasar con su tiquet a la señora. La cosa se resuelve en cuestión de segundos, pero me hace gracia por la intensidad que supone verme envuelta en situaciones tan peculiares tan a menudo con gente tan peculiar. Cuando me monto en el metro me pongo a The Shins y descubro qué es la felicidad: la felicidad es hoy, es poder escuchar canciones como Sleeping Lessons, Australia, Turn On Me, o So Says I después de un día tan redondo como el que ha sido hoy. Cuando llego a casa y me miro al espejo, mis ojos están sonriendo. Lunes, 16 de Abril de 2007 19:58. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Un Domingo de Primavera con Wilco y el Señor P![]() Últimas pinceladas de estudio del gran examen de mañana. Lo llevo regular. Y no puedo evitar preguntarme, de vez en cuando: ¿Me nombrará en la lista de los que se pueden presentar? ¿No me nombrará, y aún así, haré el examen y cuando se lo vaya a entregar, se acordará de mi cara y me dirá “qué coño estás haciendo niña?” En fin, a veces es mejor no pensar tanto las cosas y actuar, sin más. Como hace un rato, que estaba estudiando cuando ha empezado a sonar At Least That's What You Said, de Wilco, y me han entrado unas ganas irreprimibles de ponerme a escribir. Y eso estoy haciendo. Pero no tiene sentido nada de lo que hacemos. Mi hermano y mi cuñada acaban de irse al Calderón a ver al Atleti, tras una insoportable discusión en la comida sobre qué hinchas son más borricos, los del Real Madrid o los del Atleti. Mi hermano, como es de esperar, defendía a los suyos, a los madridistas, y hablaba de que, tradicionalmente, los que más bulla han armado y más brutos son, son los atléticos. Mi cuñada, por otra parte, como mujer diplomática y buena rojiblanca, defendía la postura de que no hay que generalizar, asegurando que brutos hay en todos sitios. Yo, como casi siempre, defendía la postura de mi cuñada frente a la categórica postura de mi hermano, que siempre cree llevar la razón. Después, mientras intentaba compaginar la ardua tarea de comerme una sopa manteniendo el pelo suelto sobre mis hombros, observaba cómo mis padres empezaban a llevarse la contraria respecto a otro tema, tal y como habían hecho mi hermano y mi cuñada. Ayer estuvieron en Cuenca, mis padres, y como siempre que van a algún sitio de viaje cultural, mi madre queda más maravillada que mi padre por todo lo que ven. Es un hombre diplomático, mi padre, que no se moja nunca. “Sí, está bien, pero vamos…”. O “sí, yo soy del Madrid, pero bah, vamos, tampoco te creas”. Nos hemos reído mucho con la "discusión". Y yo reconozco que muchas veces soy como él. ¿Es eso malo? Quizá no tanto, aunque, de vez en cuando, sí me habría gustado decir a la puta cara de alguien: “esa película es una puta mierda, no sé cómo te puede gustar”, o “esta música es mi preferida, y lo demás no es más que una jodida basura”. Y lo cierto es que, pensándolo bien, últimamente sí estoy haciendo esto. Pero me falta práctica. Y tampoco es plan de ir por ahí hiriendo sensibilidades. Lo mejor de todo es escuchar At Least That´s What You Said una tarde de primavera, mientras estudio en silencio, pensando en lo deprimente y a la vez divertido que puede ser todo, que puede ser una canción un poco triste que te anima mientras estudias. O, como dice mi queridísimo Profesor P. “lo mejor de todo es leer a Góngora las tardes de verano con la persona que amo”. Aquí van algunas perlas y/o frases lapidarias de mi profesor, que he copiado del blog de un compañero de clase, un tanto friki él… *"¿No quieres ser español? ¡Pues te jodes! ¡Yo tampoco quiero ser gordo!" (Referido a los catalanes) Angustiada gracias al ¿estimado? Sr P![]() Sigamos con mi protagonista, el señor P. Ayer odiaba al señor P. Me hizo sufrir de una manera impensable. Ayer pensaba que era la persona más repulsiva del planeta y que había sido completamente injusto conmigo. Hoy, reconozco que tiene razón y que, de quien más siento repulsión ahora mismo, es de mí misma… Aunque las formas de ayer no fueran las correctas, este hombre no hizo otra cosa que gritarme – literalmente- las verdades a la cara. Mientras hoy esperaba en balde a que apareciera por su despacho para abordarle y que me diera otra oportunidad, pensaba en escribir acerca de todo esto con algo de sentido del humor. Pero estoy tan petrificada – aún- que no soy capaz de ello. Ayer hice el ridículo. Y me está bien empleado. Si voy fuera de plazo a la revisión y el hombre cede y me atiende, es esperable que sea más duro conmigo y me pregunte cosas rebuscadas. O que, directamente, no me pregunte nada en concreto y todo a la vez… Algunas perlas que me soltó: “Eres la típica persona que se ha viciado en la universidad”. “No sé a qué has venido, si no te lo sabes”. Cuando le digo que aún hay cosas que no entiendo: “Eso es lo único que has dicho y que tiene sentido hasta ahora”. Al final me fui de allí sin saber si había aprobado o no, porque me devolvió el examen (en vez de quedárselo) y me dijo que estudiara más. Está claro que eso no es buena señal. Tampoco me fijé en si había apuntado mi nombre en algún sitio, sólo quería salir de allí lo antes posible. Estaba pagando conmigo todas sus frustraciones acumuladas, y así me lo dijo él mismo cuando se dio cuenta de que se estaba pasando y de que como siguiera aguantando eso por más tiempo no me iba a quedar otra que ponerme a llorar ahí mismo. Después de vivir esta mañana aún más situaciones de tensión al esperarle en su despacho sin moverme ni para ir al baño desde las 9 hasta las 12, estoy sin saber si puedo presentarme al examen del lunes. No ha venido hoy a la facultad, y era de esperar. Otro factor de tensión: como estuve ayer estudiando a fondo lo de antaño (para que me diera hoy otra oportunidad), estoy perdiendo tiempo y dejando de estudiarme lo del lunes. Tampoco sé si tiene algún sentido estudiarme lo del lunes… Aunque no esté en la lista de los que pueden presentarse, voy a presentarme igual, y de perdidos al río. Ahora estoy pensando en si hacer o no lo que me ha sugerido una amiga: mandarle un email con el resumen de la lección que no había hecho ayer y decirle que si puedo presentarme. No sé, me siento fatal conmigo misma por haber sido tan dejada. Pero, aunque objetivamente haya sido injusto conmigo (hay gente que ha ido al despacho y no le ha preguntado nada, le ha echado una charlita, sin más); siento que esto me tenía que ocurrir. Me ha afectado muchísimo todo esto y quizá me lo merecía de esta forma para darle la importancia que en realidad tiene. Lo de suspender o no es lo de menos. El problema es el trasfondo. Lo que refleja todo esto. No sé si habré espabilado, pero ayer me quedé hasta las tantas estudiando lo del lunes y lo que tengo pendiente, maldiciéndome y prometiendo no hacerlo más. Es una verdadera putada que, quedando un mes de clase y siendo esto evaluación continua, tenga que hacer el examen oficial de junio, en el que entra todo y es para la gente que no ha ido a clase. El tío ha estado pasando lista hasta antes de ayer, y yo sólo he faltado un día (cuando tres es el límite para que te quite de la lista). El examen de noviembre lo aprobé, y aprobé contabilidad también. De este jodido examen, he hecho mal cinco preguntas de diez. ¿Tan horrible es? Como dice A., si hago lo del mail y el lunes me presento, hago un buen examen y después hablo con él, nada tendría por qué salir mal. Tendría que tener, el señor P. un corazón de hielo. Lo peor de todo es que cuando ayer me hizo pasar ese mal rato en el despacho, vi que, efectivamente, aunque nos intente engañar en clase con sus chistes y sus bromas, ese hombre tiene de todo menos corazón. Estimado Señor P.![]() No podíamos prorrogarlo más. Hoy, por fin, hemos ido A y yo a hablar con el Sr. Profesor P. Hemos ido a las 11, lo que implicaba faltar a la clase de Historia del Periodismo Español. Es una clase interesante, pero quizá mi mano y mi brazo hayan agradecido mi ausencia, y más después de los análisis de sangre que me hicieron ayer. (Sí, lo sé, soy una quejica, pero después de que te pinchen en el brazo, ponerte a continuación a copiar como una jodida condenada en esa clase, no es lo más recomendable). Pues bien, como decía, hoy hemos ido a contarle al profesor la lección que no aprobamos en febrero, o quizá, a soportar sus broncas mañaneras. Nunca se sabe cómo va a reaccionar. Pero quizá, según A, ante “nuestro rostro angelical”, no se pasaría mucho. Tras media hora de espera en la puerta del despacho, y tras muchos ataques al corazón al ver panzas y calvas desfilar ante nuestros ojos, llegó él, con su panza y su calva. En el fondo no queríamos que viniera, pero pasar la prueba de las sociedades anónimas o de lo que a él le diera la real gana en general, no podía prorrogarse más. Quien no la pase antes del lunes, no podrá hacer el siguiente examen – que como es de esperar, es el mismo lunes-. Sabíamos que íbamos tarde, que habíamos tenido un mes para ir, para “hacer los deberes”, y que el Sr. Profesor nos iba a regañar por ello. Pero en el fondo le gusta vernos preocupadas. Y nos quiere. Entramos al despacho. A pasa primero. Yo la sigo. Al fin y al cabo ella tiene más experiencia. Él nos mira como extrañado, y efectivamente, nos dice, enfadado: “pero bueno, criaturas, ya no puedo atenderos, ya no estáis a tiempo de hacer los deberes, habéis tenido un mes, ¡un mes! para venir. Y además yo ahora me voy a una reunión." Yo me quedo muda, “ya no hay salvación”, pienso; pero A sabe que nos quiere e insiste: “¿y podemos venir cuando acabe usted la reunión?”. Entonces nos mira, ve mi cara de “¡¡Oh Dios mío, vamos a suspender!! ¡¡Vamos a morir, soy lo peoooor!!” y con un gesto de condescendencia, suspira y mira el calendario mientras comienza a decir: “Bueeeno, veniros a las…… a las 2”. Suspiramos nosotras y nos vamos echando leches, diciendo “gracias, gracias”. Gracias Sr. P. Son las 11.30 horas, y hasta las 14 nos dedicamos a parlotear, a reírnos, a criticar, a hablar del futuro, del verano, de dinero, y de nuestros padres. Hacemos de todo menos estudiar la lección pasada que, presumiblemente, nos iba a preguntar el profesor, y tampoco estudiamos la lección futura, de la que nos va a examinar el lunes. Cuando voy al baño suelen pasar cosas sorprendentes en el exterior, le suelen pasar cosas interesantes a A. Me siento como Vincent Vega en Pulp Fiction: ¿No se intoxica Mía cuando él está en su baño manteniendo un monólogo ante el espejo? ¿No entra Butch en su piso mientras él está en el váter en vez de estar vigilando? ¿Y no se lo carga ahí mismo con su propia arma? Y…cuando deciden atracar la cafetería Pumpkin y Honney Bunny... ¿No le dice Vincent a Jules “voy a cagar” y aparece media hora después? En fin. Lo que decía, que voy demasiado al baño y luego me pierdo las cosas que pasan. Debería beber menos, también. Es lo que tiene. Aunque hoy no hemos bebido cerveza porque a las 2 teníamos que volver a intentarlo con P. Volvemos al despacho. Y vuelven a desfilar las mismas panzas y calvas ante nuestros atemorizados ojos. “Lo mejor es que él se enfade y no pare de hablar. La clave es decirle a todo que sí. Sin justificarse ni intentar dárnoslas de listas, con cara de no haber roto un plato”, asegura A, y yo estoy de acuerdo. En la puerta del despacho hay unos cansinos que están grabando una especie de corto. Nos joden haciéndonos levantar de donde estamos. Y va pasando el tiempo. Ya son las 14.20. Y P sin venir. A se tiene que ir a comer y luego a trabajar. En el fondo seguimos deseando que no venga, que no venga nunca. Pero tenemos que pasar por ello. Hoy o mañana. Son las 14.35 y A decide definitivamente quedarse a comer en la facultad y seguir esperando a P. Confiamos en él. Bajamos a la cafetería a por un apestoso bocadillo pasado que nos da un ex presidario y subimos a comérnoslo a la puerta del despacho. Los cansinos del corto han colonizado todo el pasillo y ya no se ven calvas ni panzas desfilar. Imponen, los cretinos. Nos piden, por favor, que nos sentemos en otro sitio, en un sitio desde el que no podemos ver si viene P. Transigimos y cuando nos acabamos el bocadillo, a eso de las 15 horas, volvemos a acercarnos a la puerta del despacho. Huele a tabaco todo el departamento, pero no se sabe de qué despacho procede el olor. Y ante la idea de molestar a P en su cigarrito de después de comer y de una enojosa reunión, me da aún más miedo su posible reacción. Tocamos en la puerta y nadie abre. Intentamos abrirla y está cerrada. A sugiere que le dejemos una nota en la puerta, para decirle que mañana vamos a volver. Arranca decididamente una hoja de su cuaderno y comienza “Somos…” en mayúsculas, lo que hace que yo me ría nerviosamente y aporte otro comienzo estúpido para la nota: “Estimado Sr. P”, aunque A dice que eso es muy cursi y antiguo. Entonces quitamos el “estimado” y yo quiero poner Señor Profesor. A quiere poner sólo Profesor P. Pero comienza a reírse mientras lo está escribiendo y entonces la quito el boli y continúo yo. En ese momento alguien entra. Y A se asoma y me dice “que ya viene”. Y yo, descojonándome, no me lo creo: “¿en serio?”, “que sí, que sí tía”. Entonces se oye un hipo y aparece por la puerta, su panza. Se extraña de nuevo al vernos, y nos dice: “Veniros mejor mañana, que acabo de venir de eso y no estoy pa´ estas cosas… Si es que cuando yo os decía que vinierais antes era por algo, criaturas, si es por vuestro bien”. Le decimos a todo que sí, como habíamos acordado, y nos vamos corriendo, dándole las gracias otra vez. Y ahora estoy en casa, sin saber la lección que me puede preguntar mañana, y sin adelantar nada de la lección que me va a preguntar el lunes. Miércoles, 11 de Abril de 2007 21:07. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Es que es ponerme a estudiar y…![]() ... me lo paso muy bien. Cuando me pongo a estudiar, me entran ganas de ponerme a hacer cualquier otra cosa. Es que es ponerme a estudiar, y me apetece hasta barrer el salón escuchando música o fregar los cacharros. Estudiar a veces hasta me inspira a la hora de cantar o de ponerme a escribir. Estaba, hace media hora, leyendo por vez primera los 15 folios de apuntes que constituyen el examen del lunes día 16. Es de empresa informativa. Cuando he llegado, a duras penas, a la página 5, me he ido al baño a peinarme, porque he quedado dentro de un rato y no quiero llegar tarde. Después he vuelto y he conseguido, también a duras penas, llegar hasta la página 8; pero aquí he tenido ya que dejarlo. Tras escuchar en mi mp3 canciones de Wilco que hace tiempo que no oía, una de los Beach Boys y otra de Jimi Hendrix, he pasado a las del Sargent Peppers de los Beatles. Es curioso cuando oyes, pasado un tiempo, canciones que te sabes de memoria, y si encima estás estudiando y dedicas tu atención a cualquier otra cosa, las escuchas casi como si fuera la primera vez. Bueno, miento, no eran todas del Sargent Peppers, porque todo ha empezado con Hey Bulldog, que es del Yellow Submarine. Y después de esa, que he cantado y bailado desde la silla, mientras leía los apuntes, ha venido Gettin Better, que también he cantado con un bolígrafo haciendo de micrófono. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! Tenéis que haceros – si no lo tenéis- con un juego de la Play que consiste en tocar la guitarra (Guitar Hero II). Parece una gilipollez cuando ves a alguien (a mi hermana y a David) jugando y no sabes de qué va el rollo, pero una vez que te pones, es la leche, y te acaba viciando. A lo mejor me apunto con mi cuñado a clases de guitarra – española-. Tengo ganas de hacer cosas nuevas. Muchas ganas, pero la vaguería a veces te impide informarte de las cosas y levantarte del sofá para organizarlas y llevarlas a cabo. En fin, después de este inciso, sigamos con las canciones y con el entorpecido estudio del examen de empresa. Hoy, por otra parte, he soñado con esta asignatura. Hacíamos tres exámenes a la vez: el primero que hicimos en noviembre, que lo aprobé, el segundo, que cateé la parte de Sociedades Anónimas, y el próximo que tenemos ahora, el del día 16. Pues resulta que en éste sacaba un 9, pero sociedades anónimas lo volvía a suspender, y eso que ni siquiera va a haber examen de recuperación de eso. Es suficiente con ir al despacho del profe y contestar las cosas bien. Lo curioso también es que los exámenes eran pequeños trozos de papel en los que teníamos que hacer dibujos extraños, pero, por alguna razón, yo sabía que eso eran exámenes de empresa. En fin, qué rayada. Lo reseño porque una amiga mía también ha soñado un día con esta asignatura y con que el profesor la suspendía una y otra vez. Cuando la vea la contaré mi sueño, a ver qué opina. Puede que haya relación. Más o menos, la misma que puede haber entre los temas que he tratado en este post. Sábado, 07 de Abril de 2007 18:07. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Mi futuro es este café![]() El café que me estoy tomando es lo único que representa ahora mi futuro. Mi futuro es un café. No veo más allá. Ahora que lo pienso, nunca quiero terminarme los cafés que me estoy tomando. Había quedado con una amiga para dar un currículum, pero lo he cancelado. No tengo ganas de salir hoy de casa. Tengo ganas de no tener futuro. De ser un café que se va consumiendo lenta e inevitablemente, en casa. El vecino de al lado sigue dando golpes a la hora de la siesta desde la semana pasada. Debe de estar labrándose un futuro, un futuro de obras y tabiques. Lo hace para algo, supongo. Todos esos jodidos golpes en la pared deben de tener algún fin, aunque no para mí. Sale el sol y se vuelve a esconder. Es semana santa, y estoy en casa, sin trabajo, sin salud y sin futuro, y no me importa el amor, ni la amistad, ni las procesiones, ni el martes santo, ni el viernes, y ya ni siquiera El Escorial. Ayer me llamó Mónica, se puso sentimental. Tantos días o meses (dos) sin vernos lo han motivado. “Aunque no te llame ni nada, me he acordado mucho de ti ¿eh?”, me dijo, con voz cordial y cariñosa. “Yo también”, la dije, con voz también cordial y cariñosa, algo faringitosa. Entre nosotras pasa lo de siempre, que cada una va a su bola: una en la sierra y la otra en la ciudad. Aunque esto, por suerte, nos pasa sólo en temporadas. Todo depende de las personas que haya a nuestro alrededor y de la medida en que nos absorban. Pero el resultado siempre es el mismo: estamos ahí pase lo que pase. Y sabemos que aunque en los aspectos superficiales de la vida no tengamos demasiadas cosas en común, nos entendemos a la perfección y necesitamos contarnos de vez en cuando nuestras historias y ponernos trascendentales en el Sapo Rojo, mientras nos tomamos una copa bien cargada. Y digo yo, ¿esto tiene algo que ver con el café que me estaba tomando y que ya me he terminado mientras escribía esto? He consumido el café y ahora el pasado me consume: recordando el verano pasado, con Mónica, tan tristonas y a la vez tan felices las dos, ella estando con su novio pero como si no lo estuviera. Y yo sin novio pero como si lo tuviera, y así éramos felices, a 40 grados, entre cañas de cerveza de la sierra. Y trabajos. Y autobuses. Y trenes. Miércoles, 04 de Abril de 2007 20:47. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ¿Qué te cuentas Brian?![]() Aquí estoy, en casa, con todos vosotros un sábado lluvioso. Llevo metida en casa desde el jueves y no se sabe hasta cuándo lo estaré. Vuelvo a estar mal de la garganta. Esto ya es definitivo. Se acabó ser feliz, si es que “eso” es lo que entendía yo inconscientemente como un estado de felicidad; de felicidad transitoria, en cualquier caso. Esta vez no tengo fiebre, pero lo estoy pasando bastante mal. Es lo mismo de aquella vez, hace dos meses. En fin, es lo que hay, es “lo que me ha tocado vivir”. Quizá sea necesario. Una vez creí ser feliz, y ahora veo que todo se desmorona. No me han cogido en ese trabajo del que hablé en el post de la foto de Bukowski. (Bueno, realmente no dije en qué consistía el puesto, pero es igual). Quizá sea mejor así, teniendo en cuenta que no era un trabajo muy creativo, sino más bien destructivo, al cual se tardaba en llegar más de una hora y que consistía en pringar 20 horas a la semana para ganar 200 euros al mes. Si con eso quiero hacer algo este verano voy lista. Quizá, cuando el tipo me preguntó qué me había parecido el trabajo (el jueves fui a “aprender” con el ordenador) yo contesté que me había parecido entretenido con cara de “qué coñazo es todo esto” y ahora resulta que ha cogido a otra persona porque vive más cerca y porque tiene miedo de que, como muchos otros, yo también me raje en dos semanas porque es un coñazo y porque tardo mucho en ir y volver. En fin, ya seguiré buscando. Que les den. Con lo dispuesta que estaba yo a darlo todo y a que me explotaran como es debido... Pero parece que ya no tienen tanta prisa en explotarme como yo pensaba… Cambiando de tema, no sé si visitáis, en vuestra rutina internauta diaria, algún “fotolog”. Yo creo que se están poniendo más de moda que los blogs, a secas. El otro día, en la sala de ordenadores, mientras maquetábamos la revista, descubrí con agudeza que un chico de mi clase tiene uno. Me metí por curiosidad, y resulta que de unos a otros fui enlazando y descubrí que casi todos los que se sientan en el ala izquierda de la clase (yo me siento en la derecha) tienen un fotolog (o flog, con cariño). Yo pensaba que estas cosas las hacía gente a la que le gusta la fotografía y demás, pero resulta que lo que más mola es poner fotos tuyas haciendo el chorra, y los demás te comentan para quedar al día siguiente y/o para comentar la jugada del día anterior: “Jo tío, fue cojonudo el botellón de anoche, hay que repetir”. La verdad es que, aunque estas cosas ni me van ni me vienen, mi maligna curiosidad me está haciendo seguir la vida de estos fotologs de mis compañeros de clase, que actualizan a diario, (no como yo). Sábado, 31 de Marzo de 2007 20:36. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ¿Algo nuevo bajo el sol?![]() Nada nuevo, aunque lo cierto es que sí tendría cosas que contar. He empezado algún que otro post estos días y hacia la mitad de lo que llevaba escrito lo borraba y me ponía a hacer otras cosas. Intentaré que este que acabo de empezar sea corto para que no me dé un ataque de auto aniquilación de palabras. La verdad es que esto del blog me está rayando un poco últimamente. Me pregunto acerca de su verdadera utilidad, si es que tiene alguna. Estos días no he tenido ganas de escribir, a la vez que mucho tiempo para ello. Y ahí está la clave, quizá: cuanto más tiempo pasas en casa, haciendo nada, vagueando y divagando, menos experiencias tienes y menos ideas surgen en tu cabeza. Me he planteado empezar a trabajar este lunes, en un lugar variopinto. Es un trabajo que casi nadie de mi entorno acepta, y eso que está relacionado con la rama y la empresa contratante es archiconocida. Yo lo hago por amor al arte, (como casi todo lo que hago) y por hacer algo nuevo, claro, no por el sueldo ni por lo cerca o lejos que esté del lugar de trabajo... Bueno, no hay que adelantar acontecimientos, por lo que, si no empiezo el lunes, seguiré buscando. Porque quiero tener razones para escribir. Quiero poder decir, como Henry Miller, que fui “correctora de estilo” y que ganaba una mierda, lo justo para dormir una noche en París y llevarse un trozo de pan mohoso a la boca. Quiero ir, como Bukowski, saltando de trabajo basura en trabajo basura, y poder analizar así a los despreciables y gordinflones empresarios y compañeros de tajo. Bueno, esto sólo lo quiero hacer en el tiempo en que me ha tocado vivir. Ahora mismo, no estoy haciendo nada útil con mi vida. Me paso las tardes en casa y no hago nada relacionado con la carrera. Más me valdría salir por ahí, volver a sumergirme en el triste e inevitable mundo laboral y ganar algo para poder emborracharme con gracia los fines de semana. Lo haría sabiendo que es algo que me merezco después de haber estado un número determinado de horas a la semana currando. Ahora quiero dejar de beber, y de salir. No me siento bien haciendo todo lo que hago. He repetido una y mil veces, estos dos últimos meses, con mis amigos/as, que “esto es lo que nos ha tocado vivir”, y la verdad es que, cada vez más, siento que ya no hay marcha atrás, que te propones irte pronto a casa y no lo cumples, que dices que no vas a hacer esto y aquello y acabas haciendo ambas cosas… Llega un momento en que ya no sabes qué es irse pronto a casa, ni eres consciente de que estás acabando contigo poco a poco, con tu propia salud. Quizá ahora necesite otras cosas, volver a saber lo que es quedarse un viernes en casa. Un viernes descansando, volviendo a casa después de ir al cine; o leyendo, sí, leyendo y tomándome un cola cao bien calentito. Un viernes para despertarte al día siguiente y tener una mañana. Sí, una mañana, una mañana en la que puedes hacer algo. Entre otras cosas, desayunar, ver la tele, leer y escribir, pasar apuntes a limpio, escuchar música, hablar con tu familia sin tener que ocultar tu resaca, sin tener que ocultarte y sin tener que evitar que te pregunten por qué viniste tan tarde ayer. Duermo poco, y no sólo durante los fines de semana. Entre diario me paso las horas de la tarde vagueando, y alrededor de las 23 se apodera de mí una hiperactividad inquietante, que me quita el poco sueño que tenía y me hace quedarme más tiempo despierta, frente al ordenador la mayoría de las veces. Quiero trabajar para dejar de hacer estas cosas; quiero centrarme. Sin embargo, estoy sacando buenas notas en los exámenes, lo cual hace que todo esto sea aún más paradójico y extraño. En cualquier caso, aprobando o no, siento que algo va mal últimamente en mi vida. La próxima vez que escriba aquí, espero que alguien haya dejado algún comentario, porque esto va decayendo ya totalmente – como yo- y cada vez es más marginal. También espero, la próxima vez que escriba, poder contar algo nuevo, todo lo nuevo que haya bajo el sol. Gorilas en el estudio![]() Son las 8 y, llevo, desde las 5, - desde que me he despertado de una gran e ilegítima siesta-, haciéndome esquemas de lo que entra para el examen de mañana. Es una ridiculez: en mis apuntes son tan sólo 6 hojas, pero como hay que ampliarlo con el manual, tengo 20 hojas más. Sigue siendo una tontería, pero estos días no me he concentrado nada y ahora estoy un poco enfadada conmigo misma. Siempre me pasa lo mismo, y luego no me salen tan mal los exámenes. No viene mucho a cuento, pero estoy sola en casa y estoy escuchando a Blur y a Gorillaz mientras estudio. Sin saber muy bien por qué, Blur nunca me ha parecido un grupo demasiado prestigioso; sin embargo, desde hace más o menos un mes le he estado dando otro oportunidad y la verdad es que ahora me encanta. Yo creo que mi canción favorita es “Beettlebum”, aunque “Coffe & TV” es muy buena, y “I´m Just A Killer For Your Love” y “Tender”, también me gustan mucho. Además, en su día me gustó Gorillaz, pero sólo tengo un disco, así que ahora estoy descubriendo las canciones que no he oído, sobre todo del álbum Demon Days, que tiene que ser muy bueno. Los títulos de las canciones me hacen gracia: “Clint Eastwood”, “Bill Murray”, “Harry el sucio”... Y, sobre todo, los dibujitos de las carátulas. Me he bajado un disco de este tipo, Damon Albarn, con Paul Simonon (de The Clash), Simon Tong (de The Verve) y Tommy Allen: The Good, The Bad & The Queen. La primera impresión no ha sido muy buena, parece una pirada de pinza con la voz cargante de siempre… Y lo he quitado hacia la canción número 4. Pero le daré más oportunidades. Yo quería el nuevo disco de Wilco, pero el link que he encontrado no me dejaba bajármelo. No obstante, he descubierto que ya tengo dos de las canciones incluídas en el disco: Impossible Germany, y Shake It Off. Sí, hago uso de las copias ilegales… Si no, poca música tendría… Tendría que conformarme con lo que se oye en las discotecas, así que… no, lo siento, prefiero ser ilegal de puertas para adentro dando la legitimidad a mis orejas de escuchar lo que realmente les gusta. Además, he de desintoxicarme. Y hay que hacer todo lo posible para ello entre diario porque el fin de semana siempre trae la decadencia, en todos los aspectos, incluido el musical (y que nadie se ofenda). Bueno, voy a ir terminando. Me acabo de tomar, mientras estudio, una mierda enlatada, que dice llevar cerveza sin alcohol, té y limón. Me lo he tomado a pesar de su repugnante sabor y de su poca consistencia, acompañado por unas patatas fritas al punto de sal, de sal gorda, debería poner, porque vaya tela. En fin, os dejo y a ver si sigo con el examen. Parece que, aparte de este, no hay ningún otro a la vista. Esperemos que sea así, porque ¡es que no paro! Un paseo súperinterestelar![]() Vaya, estoy dos o tres días sin escribir aquí y me preocupo. No quiero caer en la desidia, no quiero que los acontecimientos se me agolpen, se ciernan sobre mí y me ahoguen, haciendo por último que me sienta incapaz de decir nada. La cuestión, por otra parte, sería preguntarse si, en última instancia, hay algo o no que decir. Y la respuesta es, siempre, la misma: siempre hay algo que decir, aunque sientas que no tienes nada, que no eres nada, ni nadie, que no eres ese ser humano capaz de levantar la cabeza y dominar tus silencios, tus cavilaciones más abstractas, tus inabarcables pasiones nunca comprendidas, nunca sospechadas, tus vacíos existenciales tan repletos de misterio… Bueno, en realidad, nunca, nunca, hoy, no hay nada que decir, rectifico, porque hasta ahora parece que no he dicho nada, y sin embargo, ya lo he dicho todo. Este post debería acabar aquí, puesto que su único fin es no decir nada pero llenar el hueco, y creo que ya lo ha conseguido. Quizá yo me pase la vida siempre así, sin decir nada, sin decirme nada. Sin decir nada mi corazón, sin decir nada mi ausencia de pasión, sin distinguir, sin distinguirme. No pienso, sólo sé que nada sé, y me abrumo. Yo iba a hablaros hoy de otras trivialidades, de aspectos más divertidos de mi existencia y de mi forma de percibirla, y, aunque conste que no estoy desquiciada por nada que no sea soportable, sino que más bien estoy indefectiblemente pacífica, están esas cosas que te hacen darle a la tecla como si fueras tu propio psicoanalista, quizá, justamente en esos momentos en los que no tienes nada que decir en realidad. Ayer iba a escribir sobre música, en concreto tenía pensado elaborar todo un alegato en favor de mis gustos, sin querer imponerlos, claro; simplemente, exponiendo la conveniencia de que deben, por todos, ser aceptados. También quería hablar de chorradas que he visto en la tele, pero eso ya lo encontrais en otros blogs ¿no?. También, como suelo hacer, de mis inacabables exámenes, de la tragedia continua que supone mi rutina diaria, basada en madrugar y en sufrir jaquecas en clase, en no saber qué quiero hacer ni qué debería hacer para saberlo… Hay una cosa peor que la indecisión, y es la falta de criterio para abordar y definir mis silencios. Ahí queda eso, y una cuestión que salta a la vista: ¿será todo esto culpa de Pink Floyd? Martes, 20 de Marzo de 2007 19:52. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. El Hombre Tranquilo![]() Creo que ya os hablé de una clase muy divertida que tengo los jueves y los viernes. Aunque ya debería estar acostumbrada a las situaciones surrealistas que se desarrollan en ella, cada día me sorprende más, y mejor me lo paso. Hoy no ha sido la primera vez que al profesor le ha sonado el móvil en clase. Unas veces se disculpa ante nosotros y hace como que lo apaga. Otras, se disculpa ante nosotros, atiende la llamada y sale de clase echando leches. Hoy no ha hecho ni lo uno ni lo otro. Hoy, el teléfono le ha sonado unas 8 veces. La primera vez, diez minutos después de que empezara la clase, se disculpa ante nosotros e intenta apagarlo mientras nos descojonamos todos. Le observo con el móvil en su mano, sujetándolo en su palma y sin tocarlo con sus dedos, como si de un descubrimiento arqueológico maravilloso se tratara, mirándolo desde la distancia a través de sus gafas como sólo un hipermétrope lo haría. Me recuerda un poco a mi padre, cuando estrenó su particular teléfono móvil, ese gran invento sensacional y enigmático. Tras analizar y manosear intensamente su teléfono, nuestro querido profesor reanuda la clase. Hoy va de la sección de Local en los periódicos. Él siempre nos recomienda especialmente trabajar en todas las secciones. La semana pasada nos aconsejó fervientemente dedicarnos a las crónicas parlamentarias. Hoy, nos dice que lo más bonito es hacer información local. Él verá, nos contó un día que además de Periodismo hizo Económicas; así que la semana que viene nos toca escuchar lo magnífico que es el periodismo económico y la hostia de salidas que tiene, (aunque también estaría bien que hubiera salidos, pero bueno). Vive Dios que nos lo dice. Tras otros cuantos minutos de clase, el invento maravilloso vuelve a sonar. Se disculpa y termina la frase que había comenzado. Reconoce que no ha sabido ponerlo en silencio. Lo que digo, igualito que mi padre. Volvemos a reírnos todos. A la quinta vez que suena ya no nos reímos. Nos estamos acostumbrando. Y a la sexta, lo coge, con una sonrisa algo embarazosa, y dice a su interlocutor/a: “Oye, mira, que es que estoy en clase...” (risas de los alumnos). El tío se enrolla y pone el móvil en alto hacia la clase para recoger todos y cada uno de nuestros chismorreos, o más bien un murmullo general que hiciera constatar a su mujer que, efectivamente, el hombre se encontraba dando clase y no de cañas con los colegas. O quizás, tomándose más cafés de la cuenta con la de Movimientos Literarios (mientras sólo sean literarios...). En fin, a pesar de esto, el teléfono sigue sonando hasta 8 veces y ya nadie le da importancia. Se ha convertido en la banda sonora de la clase. ** No sabía qué foto ponerle a esto y he terminado buscando una foto del profe, sólo por curiosidad, y sí que viene. No la voy a poner. Pero está claro que, además de ser un hombre tranquilo, ¡es un hombre importante!** - Una buena frase para hoy: "Ojalá no tuviéramos que malgastar, en frivolidades como conferencias y literatura el tiempo que podríamos haber dedicado al trabajo serio, sólido y constructivo como recortar figuras de cartón y pegar encima lentejuelas." G.K. Chesterton, Autobiografía, 1936. Muchas cosas muchas![]() Bueno, lectores, creo que os merecéis hoy algo más que la rayada mental que me he atrevido a colgar antes. Pero no, lamento deciros que no voy a aclarar nada de esa rayada mental porque, como su propio nombre indica, es una rayada mental que no se sabe por dónde coger y que está, a todas luces, oscura, poco clarita, vamos. Os diré, por el contrario, que el examen al final me salió bien, bastante bien incluso. Tuve más suerte que un tonto, porque hoy me he enterado de que entraban 9 sentencias, es decir, dos más aparte de las 7 que me había estudiado yo; pero, como os vais imaginando, me preguntaron una de la que sí podía hablar porque me la había “mirado”. Menos mal que suelo ir a clase y estoy un poco al día, que si no, no sé… Si es que es lo que tiene la clase de las 8 de la mañana, que jamás llegas puntual y te pierdes el primer párrafo de apuntes, que coges mal los demás, y que, en definitiva, no te enteras de nada. (Bueno, supongo que no a todo el mundo le pasa esto; no todo el mundo es Yo). A propósito de esto, hoy he inventado un nuevo silogismo, como el que hizo el otro día una amiga en plan tontuna. “Ahora yo soy él porque me comporto con alguien como él se comporta conmigo. Ahora sé que no hay maldad en sus acciones, porque yo soy él”. En fin, vaya rayada. Aparte de I´m The Walrus voy a invocar otra locura beatleiana que viene mucho a cuento de esto: Hello Goodbye, que dice “You say yes, I say no, you say stop, and I say go go go… You say goodbye, and I say hello…” Vaya, creo que me acaba de picar un bicho o algo en el hombro, me pica mucho y está rojo. Me he rayado un montón y he interrumpido mi escritura para ir corriendo a decírselo a mi madre, que se ha quedado un poco flipando. La verdad es que no sé qué jodido bicho me ha podido picar porque no he visto a ningún jodido bicho por aquí, pero últimamente me he visto más cosas rojas preocupantes por el cuerpo que me pican. Tengo miedo de que me pase lo de aquella vez, aunque no venga a cuento ni haya razones para ello. Me gustaría escribir sobre aquél día y lo he pensado más de una vez, pero me sobrepasa. Cuando se lo cuento a la gente, no sé cómo hacerlo para darle la importancia que tiene sin caer en el morbo. Pero tampoco quiero contarlo de manera que la gente piense que fue una gilipollez. Dos palabras podrían decirlo todo, si se entendieran: shock anafiláctico. Bueno, cambiando de tema radicalmente, estos últimos días me ha dado por leer muchos blogs de gente de por ahí. A veces te encuentras cosas de gente que escribe muy bien, que hace bien en desplegar su talento a través de este - cada vez más denostado pero cada vez más importante- canal de comunicación. Pero también, otras veces, te encuentras blogs muy tontos, en los que la gente escribe – aunque no os lo creáis- cosas peores que las mías, y que además están escritas con abreviaturas y con k en vez de c. ¿Tanto cuesta poner la c? Ccccuesta lo mismo, y queda mejor. Quizá sea una forma de “reivindiKar” algo, eso de usar la K. ¿Una nueva Kultura, quizás? No olvidemos que Juan Ramón Jiménez abogaba por pasar completamente de las normas ortográficas vigentes y oficiales de la Real Academia de la Lengua Española, y escribirlo así todo con j – el fonema j- y escribirlo todo sin haches, como en la obra de Jardiel Poncela que no he leído pero que tiene que estar entretenida “Amor se escribe sin hache” (¿o era al revés? Da igual, el amor no debería escribirse nunca…) En fin, voy terminando ya. No os quejaréis de este post tan variado a la par que variopinto – como eso de: “tanto el autor consciente como el omnisciente…” frase curiosa donde las haya, que no hay que dejar de apuntar para utilizarla, por ejemplo, ahora. O como esa que ha dicho hoy un profesor mío muy peculiar: “la opulencia de esta sociedad decadente”… Hala, ahí queda eso. Ahí queda lo del examen, lo de la rayada, lo del bicho inexistente que me ha picado hace un rato, lo de las kas, lo de la hache, y esa foto tan guay de Juan Ramón Jiménez. Os dejo, me voy a cenar una tortilla de patatas - espero que con cebolla- . Hasta otra. Pesarosos pasaresNo pasa nada. ¿Qué tendría que pasar? ¿Y qué pasaría si pasara? Nada, y si pasa, se le saluda. Han cambiado las cosas. No sé si yo también. Por desgracia, el problema lo tengo conmigo misma y no con una serie de personas… Cuando te has acostumbrado a eso, no te sientes feliz cuando ocurre lo contrario, eso que tanto deseas que pase cuando no pasa. Cuando va a pasar crees verlo por todos los sitios. Y cuando está pasando no eres capaz de verlo. No soy capaz de saludarlo simplemente cuando pasa. No soy capaz de dejar pasar las cosas. No soy capaz de sentirme capaz de nada. No soy yo. No es nada. Martes, 13 de Marzo de 2007 19:11. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. ¿Condenada a suspender?![]() Me despierto a las 10, con ganas de ejercer mi derecho a ser responsable. Este año me han enseñado que un derecho no tiene límites; lo que tiene límites es la libertad=ejercicio libre de ese derecho. Esto suena un poco fascista, pero explicado no lo es en absoluto: los límites están en los derechos fundamentales, por ejemplo (artículos 14 a 29 de la Constitución Española, entre los que está el artículo 20, que habla de todo lo que nos concierne: libertad de expresión, de información, de creación…en fin, muy bonito todo, pero no deja de ser un rollo. Y lo he puesto mal. No os fiéis, no me lo sé) Como decía, me despierto a las 10 porque ayer me recogí pronto: a las 11. Desayuno mientras veo un poco la tele, y enseguida me siento a estudiar, sin música ni ordenador ni nada. Aguanto así hasta las 12; y por fin entiendo/leo los apuntes. Es curioso, a veces estás dos o tres días estudiando y no te enteras de nada, lees las cosas y no las asimilas, y el último día antes del examen, eres consciente de lo que significan frases que a lo tonto has leído ya unas cuantas veces. Estos días estoy irreconocible; no sé lo que me pasa pero cada vez me tomo menos en serio los exámenes. Debe de ser normal, son ya cuatro años de hacer siempre lo mismo; y cada año vas estando más harto/a. Yo antes estudiaba más y dedicaba más tiempo a la carrera, pero este año… saco sólo un aprobado en exámenes en los que todo el mundo,- que ha estudiado medianamente bien-, saca de notable para arriba; y eso cuando no suspendo. Veremos el del lunes, el de Derecho. Tengo que aprenderme un montón de leyes y también tenía que haberme leído un montón de sentencias de cuando los medios publican cosas sobre los hijos adoptivos de Sara Montiel, sobre la celulitis de Isabel Preysler..., y lo estoy haciendo ahora. Joder, qué desastre. No sé qué me pasa. Canción del día: Love Will Tear Us Apart, The Cure (aunque no sea suya) Sábado, 10 de Marzo de 2007 13:03. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Tiene narices la cosa![]() Hola a todos, queridos lectores. No hay novedades respecto a lo de ayer, pero según pasan las horas, lo veo menos negro. Ahora que me acuerdo, la prueba la hice de manera algo voluntaria, aunque puede que esa sea la sensación que quieren que tengamos todos/as. Sigo quitándome pellejos de alrededor de las uñas, llevo unos días muy malos en lo referente a este tema; ¿será frustración? ¿Aburrimiento? ¿Desesperación? No sé de qué más hablaros hoy. He empezado el día de muy mal humor, y es que yo pensaba que las prácticas con el tipómetro ya se habían acabado para siempre, para siempre jamás, pero no: al tipo le debe de molar hacernos sufrir. Y hoy he hecho la práctica de pena. La última la hice bastante bien, así que me da en la nariz que el profe va a pensar que no es normal que unas veces las haga tan bien y otras tan mal. Pensará que cuando las hago bien me copio del de al lado; en fin, qué triste. Cada vez estoy más harta de las clases, a pesar de que ayer asegurara que “estoy contenta, lo llevo muy bien, aunque 4º es un poquito más duro, pero bien. Tengo muchas ganas de aprender más.” El lunes tengo un examen y no he empezado a estudiar nada. Mala señal, teniendo en cuenta que yo los fines de semana no suelo dar ni golpe. Los exámenes deberían ser todos en viernes, para sacar así todo el provecho posible a los días en los que me pongo el disfraz de persona seria y formal. Hoy, por otra parte, he ido a la consulta de alergología, a ver si alguien consigue acabar de una vez por todas con mis problemas. Aunque últimamente me da por pensar que es imposible, y que ir al médico en este caso, sólo sirve “pa´ que te saquen más cosas, cosas que no tienes”, en plan viejecillo de pueblo para el que los sanitarios en general no son más que “matasanos”. Y no voy muy desencaminada, porque mi nueva Doctora me ha parecido súper seca, no me miraba a los ojos mientras la contaba mi vida, y estaba más pendiente de hacer un buen informe médico que de otra cosa. Se liaba con las teclas del ordenata. No sé, me daba la sensación de que no me escuchaba, o de que no me trataba de forma personal, de que me trataba como si fuera un número más, una jodida nariz más, una jodida nariz llena de mocos. Además, sin haberme hecho aún las pruebas porque tengo que estar una semana sin medicarme y hoy me había medicado, ya me ha mandado una ristra de medicamentos que no tienen nada que ver con los síntomas que tengo. A veces los médicos con esto sólo buscan “curarse en salud”, y satisfacer el ansia del paciente de ser “curado cuanto antes”. Bueno, como yo ya tengo asumido que lo mío no tiene solución… En fin, me habría gustado contaros cosas más interesantes y espirituales, como por ejemplo que cuando iba en el metro he estado analizando a una niña y una madre que estaban sentadas frente a mí. La niña era muy rica y muy guapa, tenía la cara finita, los ojos marrones claros, media melena y llevaba un abriguito rosa. Me miraba de una manera muy profunda. No era fácil soportar por mucho tiempo su mirada. Lo cierto es que a veces los niños nos miran de una forma que parece que son partícipes de todos los misterios del universo, o que están alimentando entre ceja y ceja pensamientos preclaros. A veces también nos miran como si nos estuvieran juzgando por algo; esos ojos tan inocentes e insólitamente sabios parecen estar diciendo muchas cosas. Esta niña era tremendamente parecida a su madre, aunque se podría decir, con toda seguridad, que ella sería mucho más guapa cuando alcanzara la edad de su progenitora. No tendría tantas ojeras, ni cara de cansancio, asco y hastío. El rostro de la madre era un rostro de ésos que sólo puede haber sido configurado por la ingesta de alcohol durante años. No se daba cuenta de que yo las estaba observando, y entonces pude ver cómo sonreía a su hija. Seguía siendo una sonrisa triste y desesperanzada, pero era bonita, y en ese momento me di cuenta de que no hay nada más bello que contemplar una sonrisa sincera. Giré entonces mi mirada buscando más sonrisas y advertí la presencia de una pareja que estaba de pié a mi derecha. Él le sonreía a ella, a la vez que le hacía una caricia en la nariz, como intentando cubrírsela. Me recordó a eso que se suele hacer a los chuchos siempre que se quiere llamar su atención o siempre que se quiere enfadarlos y/o despistarlos. Cuando el hombre retiró su mano, el rostro de la joven quedó al descubierto, quedó su nariz al descubierto, y ya lo único que se veía era nariz, una enorme nariz, una nariz de garfio, que parecía querer decirme algo. Érase una nariz feísima, fuera de canon, una nariz superlativa; pero a él le gustaba. Precisamente por eso. Y ella era feliz, era feliz con su nariz. Con esa nariz a la que acompañaba una sincera sonrisa. Entonces me di cuenta de que los defectos son buenos; son buenos porque son sinceros, y cuando quieres tanto a una persona, haces de sus defectos algo tuyo, los conviertes de alguna manera en virtudes. Por otro lado, ¿quién quiere una nariz normalucha pudiendo tener a toda una mujer pegada a una nariz? Miércoles, 07 de Marzo de 2007 21:09. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Tila y cerveza: ¿sinónimos?... como si lo fueran![]() “No sé si tomarme una tila o una cerveza” le dije a Ana en la cafetería, minutos antes de partir hacia mi destino. Ana, como muchas de las personas que me han visto hoy y conocen mi historia, me miraba como si estuviera hablando con una demente. Bueno, como no queda muy bien eso de “te invito a una tila”, al final me tomé una cerveza e invité a Ana a otra. Menos mal que me había topado con Ana. Andaba sola merodeando por la facultad, maldiciendo a mi buena amiga ausente, que no me había dado la oportunidad de contarla todo y de relajarme con ella porque, sencillamente, hoy no ha aparecido por clase. Y hoy la necesitaba más que nunca. La entrevista era a las 2. Ayer lo veía muy claro, pero, poco a poco, las dudas fueron apoderándose de mí: “Si cuando ayer me llamaron me dijeron lo de la entrevista, será que no está tan claro que me vayan a coger”, me decía. Y entonces me acordaba de todo eso que había leído sobre las entrevistas: ir bien vestido, (me había puesto mi abrigo de salir: el que huele a tabaco no, el otro, el de los eventos familiares y un jersey gris sobre una camisa negra, nada de colores chillones). En segundo lugar, no apestar a nada, ni siquiera a colonia,… y yo ya apestaba a porro de los pasillos de la cafetería y a cerveza. Pero cuando iba en el metro me sentía igual con una cerveza que sin ella, con una tila que con un café, con un café que con un tequila. Lo que hay es lo que hay. En último lugar, para ir bien preparado a una entrevista hay que saber cosas, y… quizá he fallado más en eso que en lo de los porros y la cerveza (que no era para tanto, lo pongo para adornar un poco). Me ha gustado el edificio, pero no me veo ahí. Demasiado para mí. Me ha gustado el ascensor sin espejo, y luego esos teléfonos sonando todo el rato y esa gente tan bien vestida, esos tacones sonando todo el rato en el suelo, esas personas corriendo de un sitio para otro, con cara de hastío y desdén. ¡Ah! Espera… ¿cómo era? Baldón. Baldón. Nunca olvidaré esa palabra. ¿En qué libro viene? En ninguno de los míos, desde luego. Yo he tachado “loseta” como sinónimo. Me la han metido doblada. Después sí supe lo que era una “misiva”. Que la palabra mal escrita era “inflingir” y como antónimo de “apatía” taché dos: “ánimo” y “pasión”, y creo que aún había un tercer antónimo posible que ya no taché por miedo. Pero lo que me ha encantado ha sido lo de “tapar mechinales y otro agujeros que quedan en una pared después de labrada”. Yo he puesto “enfoscar”, por poner algo; sonaba bien. Y he acertado. Con “incólume” no he tenido tanta suerte. No me acuerdo de lo que he puesto, pero no sonaba tan bien como su verdadero significado. Bueno, no es que yo tenga una memoria de la leche y me acuerde de todo lo que me han preguntado – que sí-, es que antes de irme lo he apuntado todo. Y ésta sólo era la parte de “aptitud verbal”. También he tenido que redactar un teletipo de la noticia de los bebés del 12 de Octubre, traducir una noticia de inglés a español, contestar a un sinfín de preguntas sobre actualidad (o no tanto) y contarle a mi entrevistadora por qué me gusta lo que me gusta. He salido de allí una hora después de haber entrado, y más de media la he pasado sola en una habitación, acalorada y dándole al coco. Justo cuando había terminado, a las 3, y ya oía las noticias de Antena 3 en los televisores de la redacción y veía que no estaba expuesta a la mirada de nadie, caí en la cuenta de que podía haber hecho trampas escribiendo un sms a alguien para que resolviera todas y cada una de mis dudas, en plan "programa de Carlos Sobera: comodín de la llamada -o de la copiada-". Bueno, por poner un ejemplo, ¿alguien sabe decirme cuál es “la situación actual de Otegui”? "En libertad bajo fianza", puse, por no dejarlo en blanco, aunque a estas horas el tipo seguramente esté en el váter, o haciéndose la cena, friéndose un huevo en la cocina, o ensayando un nuevo discurso político-demagógico para mañana. Cuando leí la pregunta estaba tan nerviosita que ya iba a contar lo del tipo este famélico (¿antónimo de famélico? “robusto”, yeah, ésa era fácil) lo del tipo este que sale tanto ahora en la tele…, De Juana Chaos. Estaba tan mal que no leía bien las preguntas, y eso que la chica que me había entrevistado era agradable, aunque no lo fue tanto en el momento en que me hizo la misma pregunta dos veces seguidas, (y yo contesté lo mismo también las dos veces, claro). En fin, me he sorprendido sabiendo quién es la Ministra de Fomento, quién el presidente de la Comunidad Valenciana…. Sabiendo también que José Blanco es el Secretario de Organización del PSOE, que el Fiscal General del Estado es no sé qué Pumpido. Me lo sé porque me mola el nombrecito, aunque creo que he puesto Pompidu - como el centro de arte de París-. He pinchado en el cargo de Zaplana, que es Portavoz y no Secretario de Organización; en el presidente del CEOE, en el cargo de Joaquín Almunia y en alguna cosa más. Ah, ¿quién es Duran i Lleida? Creo que he puesto a este tipo en lugar del que de verdad era: Artur Mas. Joder, no me salía. Bueno, hay que reconocer que todas las preguntitas eran de política, y además de política nacional. En fin, he salido muy triste y desanimada – ¿apática?- de allí, pero al contrastar en casa las respuestas estoy viendo renacer mis esperanzas. Puede que tenga suerte, a pesar de todo, pero no sé cuándo lo sabré. Pues bien, esto era todo, siento haberos decepcionado. Ayer me emocioné mucho, pero es que estas cosas son importantes para mí. Cuando estaba allí, me planteaba si es esto lo que de verdad quiero, si de verdad me gusta todo esto y no lo estoy confundiendo con otra cosa. Creo que la mujer ha visto que quiero hacerlo, y que no me importa el sueldo ni si estoy en sociedad, cultura o deportes. He manifestado mis preferencias, claro, y he enfatizado que lo que me gusta es escribir. Quizá acabe haciendo lo que me han dicho que haría: cortar y pegar en internet. Pero me apetece igualmente. Ya vendrá el desencanto después. Ahora, a ilusionarse. Y a pensar en que puede que los demás no lo hayan hecho mucho mejor que yo, (el texto en inglés lo he bordado) y que no me he cruzado de brazos ni me he comido los padrastros de las uñas durante la entrevista (aunque ya las llevara buenas). Martes, 06 de Marzo de 2007 20:26. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Good Day Sunshine![]() Jo, no quiero escribirlo, no quiero escribirlo, pero no puedo resistirlo. Quería esperarme a mañana y contar la noticia sobre seguro, pero no puedo resistirlo. Tengo ganas de contárselo a todo el mundo. Hoy me ha pasado una cosa increíble, quizá para algunos de vosotros/as no lo sea, pero para los que estáis como yo, sí. Espero que todo salga bien mañana. Estoy nerviosa, lo típico: no sé qué ponerme, ni qué tal estaré... Por otra parte, no sé si lo de mañana será algo determinante o un simple trámite. En fin, lo peor de contarlo es que si al final no sale bien, quedaré como el culo, pero no puedo esperar más. Estoy muy muy contenta, ¡no quepo en mí! Esto me ha llegado como caído del cielo, justo en el momento perfecto. Es de esas cosas que pensaba que nunca iban a ocurrirme a mí, que sólo les ocurrían a los demás. Bueno, voy a dejar de hablar. Mañana cuando todo haya pasado, lo contaré con pelos y señales -o no, a ver si esta vez tenemos la fiesta en paz: me he prometido no hacer lo que hice durante septiembre, octubre y noviembre-. En fin, ya sé que casi todos los que leéis esto me desearéis suerte para mañana. Así que gracias por adelantado. ** Me voy ahora mismo a dejar por ahí folletos de la clínica dental de mi cuñada. Es el primer día que voy. Si vivo mil y una aventuras, por la noche habrá otro post. Aunque también debería estudiar...** 2004: cénit de la locura y culturetería![]() ¡Antes era aún más rara que ahora! No sé si a alguien se lo habré contado, pero yo antes también escribía. De otra forma y en otras cantidades, claro. A los 12 ó 13 años empecé a escribir diarios, hasta que uno cayó en manos de mis padres, y, vaya por Dios, el día anterior había escrito lo más interesante que me había pasado en años. (Me dejé el diario, una tarde, abierto en el sofá del salón, y me fui por ahí. La tentación era inevitable. Yo también lo habría hecho). Ahora que me acuerdo, me dijeron que se lo habían pasado pipa leyendo mis aventuras en la romería, pero que había otras cosas por ahí inconcebibles que les hicieron castigarme sin salir el fin de semana en que, presumiblemente, se iba a materializar “el plan”. Cuando dejé de escribir diarios y los rompí todos, (qué pena), empecé a escribir poesía, quizá para que, si volvía a caer en manos de alguien, no entendiera nada (casi no lo entendía ni yo…). O quizá escribía esas cosas porque estaba demasiado loca y a la vez era demasiado sabia… Bueno, el caso es que hoy he estado para arriba y para abajo con disquetes para maquetar la revista (¡hemos conseguido que trabajen un poco los demás! ¡Y que paguen!). Y entre tanto disquete, he encontrado en un cajón uno en el que guardaba (con contraseña y todo: “desproteger”, mira que me complico) todas mis poesías y paranoias mentales. Me he descojonado como nunca, y eso que los poemas no eran precisamente graciosos. Me han dado ganas de publicar algo aquí, pero está un poco fuera de contexto, y… ¡son cosas absurdas! Además, antes escribía mucho peor que ahora. Las palabras se suicidaban en mis manos, y sobre todo en mi cabeza. Me ha hecho mucha gracia un documento que titulé: “Sensaciones e impresiones del curso 2003-2004 (1º de Periodismo)” y en el cual me dediqué a dejar “joyitas” como éstas: “1) Octubre-diciembre 2003: Me disponía a comenzar una nueva vida, presumiblemente mejor. Vivía al día, sin pensar demasiado en el futuro, abierta a nuevas expectativas; disfrutando del sueño en que me sumergía poco a poco. Aceptando las pautas, el orden establecido y el Hado: todo era perfecto.” (…) “2) Diciembre 2003-Abril 2004: La esperanza de llenar el cesto se desvanecía: era, sencillamente, imposible. Y la monotonía hizo su aparición, rota en ocasiones, pero de manera desafortunada, causando así un fuerte e importante desasosiego en mí. Las vivencias ya no eran tan útiles y era preciso centrarse sólo en las más rentables, en las que, en el fondo, dependían únicamente de mí y de mi capacidad para soportarlas. (…)” “3) Abril-Mayo 2004: No, no encontré el verdadero guía en mi camino, y descendí a las cavernas, a las grutas más inhóspitas y recónditas, donde me encontraría a mi misma a base de esfuerzos dolorosos, de momentos frustrantes, de desesperación, impotencia, y, sobre todo, de marginación; una marginación dolorosa y quizá, útil a la vez. Eran vivencias importantes, reflexiones desenfrenadas, pensamientos sin límite, ahogados por el peso de la nada, de las causas y consecuencias infinitas, inevitablemente permanentes.” “4) Junio 04: (…) Alma descarriada, porque llevaba el lastre de las cavernas, y el pensamiento nihilista me poseyó, sin darme la opción de defenderme y rechazarlo. Todo me resultaba indiferente, inevitable, mi vida estaba, en cierto modo, dirigida; y yo debía actuar allí donde tuviera potestad, modificando lo que me disgustaba y haciendo de mi existencia un calvario feliz, esperando siempre tiempos mejores.” Otra cosa de Junio 2004: “Esto no es más que la insatisfacción permanente; la inconformidad que pide a gritos ser escuchada, ser comprendida y aniquilada después. Monotonía que odio y que me desarma; que no obstante amo y solicito a la vez. Temores, deseos y sensaciones indescriptibles; ilusiones rotas o vacías; Y vuelvo a la banal retórica, ni una idea racional; ¿es que mis sentimientos son irracionales? No se les puede analizar, ¡Ni tan siquiera nombra | |