![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008. ![]() Es domingo por la tarde. Son las 20.14 horas y en este momento me estoy preguntando muchas cosas trascendentales que, (como todas las cosas trascendentales) quizá no tengan explicación. ¿Por qué nadie escribe ya en mi blog? Desde que lo hice tuve la sensación de que triunfaría si hubiera comentarios, como en otros blogs. Sin embargo, pronto fui consciente de que el número de comentarios no tenía nada que ver con la finalidad de un blog ni con mi necesidad de seguir adelante con él. Pero ahora, al ver las estadísticas, la pregunta de por qué nadie colabora ni aporta nada se hace aún más oportuna. Últimamente me ronda la sospecha de que personas que me rodean, sin ningún tipo de cariño (aunque sí con dedicación), leen mi blog a menudo y lo buscan en google. ¿Quiénes son y por qué no tienen suficiente con leerme un día, y siguen entrando? Me ha extrañado también que mucha gente llegue a mi blog buscando cosas de música, de cine, o incluso de literatura. Y es normal que si sólo van a ver una página, no comenten nada ni hagan un seguimiento (como he hecho yo en otros blogs, en 1 o 2, concretamente). Pero escribir y lanzar una cosa a la blogosfera, aun sabiendo que me pueden estar leyendo millones de personas (o precisamente por eso), me produce últimamente una inexplicable y enorme sensación de soledad. Es como confesar cosas íntimas a un interlocutor enemigo, o al que no le importas en absoluto. Es como venderte. Vender tu alma. No sé, quizá no sepa explicarlo. Pero es así. Y lo de no saber ni quién me lee ni qué piensa de todo esto quien me lea, también me produce una sensación de estar desarmada ante ciertos peligros. Quizá sea hora de dejar esta aventura. Algún día tenía que llegar el momento. Al fin y al cabo, cada vez escribo menos, y mucho de lo que publico lo hago a los 3 días de haberlo escrito, porque siento que no merece la pena o porque, sencillamente, me da reparo, aunque no suponga, en un principio, ningún agravio para nadie. Quizá mis palabras, sean las que sean, en sí mismas, ya son un agravio, o ésa es al menos la sensación que tengo yo. O sea, que es la realidad. Sí, quizá haya llegado el momento de dejarlo. Al menos por un tiempo. Escribir forzada es lo que ya no pienso hacer. Y menos cuando tengo poco tiempo para ello. En busca del tiempo perdido![]() Sabía que iba a hacerlo al final. Hace unos días me dieron ganas de volver a escribir, pero no he tenido tiempo y, un día por otro, lo he ido dejando. La costumbre ya, quizás. En el fondo lo que quería era ver cuánto aguantaba sin escribir en el blog, pero finalmente, viendo que han sido tres semanas y un poco, y también gracias a algunos comentarios y algunos ánimos que he recibido de alguien en persona, he decidido retomar esto. Además, ahora que lo pienso, al decir que lo dejaba me he mostrado un poco soberbia, (por decirlo de alguna manera), en plan: aviso de que lo voy a dejar, o no… no lo sé aún, no sé si para siempre, pero amenazo con dejarlo para ver qué pasa. No lo hice por eso, sino para creerme yo un poco más lo de que lo dejaba, al ver ahí mi sentencia cuando entraba de vez en cuando al blog. Hombre, tengo que confesar que sí esperaba recibir algún comentario, al menos dos o tres. Y también me ha sorprendido ver el comentario de alguien que no me conoce y ha decidido dejarse caer por aquí más de un día. Por otra parte, esperaba también algún comentario en plan: “¡pues sí, ya era hora de que te fueras a tomar por culo, cansina tocapelotas!”, que finalmente no he tenido. Por cierto, además, el otro día, cuando le comenté a mi hermano que me van a cambiar de trabajo (bueno, sigo en el mismo sitio, aunque a partir del 1 de abril ¡¡ya no voy a corregir!! ahora, en teoría, ¡¡voy a escribir cosas!! en un suplemento de ocio y cultura en general que se vende con el periódico cierto día de la semana). Bueno, pues cuando se lo dije a mi hermano, va el tío y me suelta: “pues ahora podrías hacerte un blog”. A lo que contesto, con una sonrisa de incredulidad: “sí…podría”. Pero él continúa, incisivamente: “Ah, si ya te hiciste uno una vez, ¿no?”. (Se lo dije cuando lo creé y se metió un día). Y yo, “sí… me hice uno”.Y aquí se acabó. Fin de la conversación.
La verdad es que estos días, aunque no haya escrito aquí, no he dejado de escribir mentalmente. Sí, ya sé que no es lo mismo, pero en el fondo he pensado y he analizado muchas de las cosas que veo cuando voy por la calle, muchas de las cosas que dicen nuestros profesores y muchas de las cosas que se me ocurren porque sí, sin más. Por ejemplo, esta mañana una de mis profesoras (la más competente, no la otra) nos ha dado una clase magistral de Nietzsche. Cuando ayer preguntó si le habíamos leído, sólo levantó la mano la empollona de la primera fila para decir que se había leído Así habló Zaratustra. (Sí, lo sé, es ponerme a escribir y empezar a meterme con la gente, no lo puedo evitar. En fin, seré una cobarde; o que simplemente decir lo que son las personas no es más que un epíteto. Es como decir “la blanca nieve cubría los tejados del pueblo en que nací”. En realidad, blanca aquí no es ningún adjetivo. Es lo que es, y ya está. La pura realidad). Pues bien, nadie más, aparte de la empollona, dijo nada, y yo estaba pensando: “si es que, ¿cómo voy a decir que me he leído el de Zaratustra y el de El Nacimiento de la Tragedia si no me acuerdo de casi nada? ¿Si ni siquiera recuerdo haberme enterado de algo mientras lo leía? Sí, quizá sí me enteré, pero ahora mismo no sabría explicar nada sin volverlo a leer, a pesar de que Nietzsche me gusta y en selectividad saqué la nota más alta en Filosofía gracias a él. (Sí, soy muy lista yo, ya me estoy flipando). Bueno, aparte de todo esto, la profe que nos hablaba de Nietzsche decía que Nietzche decía que podemos hablar alguna vez ingenuamente, pero que nunca, nunca, nunca, escribiremos de manera inocente. En ese momento me dieron más ganas aún de recuperar el blog. Porque quiero seguir proyectando toda mi intencionalidad a través de la escritura. Y quiero ser, (como nos contó el otro día la profe de literatura española del siglo XX hablando de Unamuno), una escritora vivípara y no ovípara. O sea, que más que empollar algo y tomar notas antes de escribir, voy a seguir haciendo lo que, por otra parte, he venido haciendo siempre: sentarme a escribir… y lo que salga. Así, un poco al tuntún. Me gusta bastante improvisar. En realidad no podría hacerlo de otra manera. Y aunque muchas veces me he recriminado esto, al leer cómo el genial Unamuno justifica su nueva intención de convertirse en vivíparo (confesó haber escrito Paz en la guerra ovíparamente), me he sentido legitimada a seguir haciendo esto tal y como lo estoy haciendo.
En fin, serían muchos más los ejemplos de cosas que me apetecieron escribir en su día y no lo hice. Y aunque quizá alguien pueda pensar que el tiempo perdido no se puede recobrar, el no haber escrito me ha podido proporcionar ciertas cosas que ahora quizá no se puedan apreciar a simple vista. El tiempo nunca es perdido.
** Por cierto, no dejéis de escuchar a Cat Power, en concreto su nuevo álbum Jukebox. Dar pistas al enemigo![]() Tenéis que leer este artículo de Javier Cercas aparecido el pasado 23 de marzo en EPS (El País Semanal). Es muy bueno. A mí por lo menos me ha encantado. ¡Y habla de lo que yo pienso muchas veces respecto al blog! "EN PUNTO"
Lunes, 31 de Marzo de 2008 22:57. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Lecturas veraniegas (y del resto del año) Hay 4 comentarios. |
Sonikelandia"Un artista debería crear cosas bellas, pero no poner en ellas nada de su propia vida. Vivimos en una época en que se trata el arte como si de una forma de autobiografía se tratase. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algún día le mostraré al mundo cuál es; y por esa razón el mundo jamás verá mi retrato de Dorian Gray".
El Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde. Temas
Archivos
EnlacesCinefiliaOtros Blogs
Enlaces de Música
Literatura
Otros |