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Niebla, Miguel de Unamuno

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"Mientras iba así hablando consigo mismo cruzó con Eugenia sin advertir siquiera el resplandor de sus ojos. La niebla espiritual era demasiado densa. Pero Eugenia, por su parte, sí se fijó en él, diciéndose: "¿Quién será este joven?, ¡no tiene mal porte y parece bien acomodado!" Y es que, sin darse clara cuenta de ello, adivinó a uno que por la mañana la había seguido. Las mujeres saben siempre cuándo se las mira, aun sin verlas, y cuándo se las ve sin mirarlas.
Y siguieron los dos, Augusto y Eugenia, en direcciones contrarias, cortando con sus almas la enmarañada telaraña espiritual de la calle. Porque la calle forma un tejido en que se entrecruzan miradas de deseo, de envidia, de desdén, de compasión, de amor, de odio, viejas palabras cuyo espíritu quedó cristalizado, pensamientos, anhelos, toda una tela misteriosa que envuelve las almas de los que pasan.
(...)
El amor precede al conocimiento, y éste mata a aquel. Nihil volitum quin praecognitum, me enseñó el padre Zaramillo, pero yo he llegado a la conclusión contraria y es que nihil cognitum quin praevolitum. Conocer es perdonar, dicen. No, perdonar es conocer. Primero el amor, el conocimiento después. Pero ¿cómo no vi que me daba mate al descubierto? Y para amar algo, ¿qué basta? ¡Vislumbrarlo! El vislumbre; he aquí la intuición amorosa, el vislumbre en la niebla. Luego viene el precisarse, la visión perfecta, el resolverse la niebla en gotas de agua o en granizo, o en nieve, o en piedra. La ciencia es una pedrea. ¡No, no, niebla, niebla! ¡Quién fuera águila para pasearse por los senos de las nubes! Y ver al sol a través de ellas, como lumbre nebulosa también. "

Me encanta este fragmento. Me encanta este libro. ¡Cuantas verdades dice!

Sábado, 02 de Junio de 2007 20:29. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Lecturas veraniegas (y del resto del año) No hay comentarios. Comentar.

Me estoy ahogando asquerosamente

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Estos días tan intensos que estoy viviendo deben quedar registrados aquí de alguna manera. Mañana por fin tengo ese examen tan jodidamente opresivo. Es de OP. Y llevo unos cuantos días estudiándolo, pero aún así a pocas horas de que llegue el momento, dudo de la efectividad de mi dedicación a los sistemas electorales, a las encuestas y a las formas de manifestarse la opinión pública, a los partidos políticos y a los efectos de los medios. Esperemos que Jarsito sea buen tipo y lo ponga tirado y/o previsible para mí, que me hago mis propias cábalas: "esto pa´desarrollar, esto pa´preguntas cortas, etc".

Ayer por fin empecé a currar en un sitio que me encanta, en una redacción. Pero ahora me siento como cuando era pequeña y mis padres me apuntaron a natación porque tenía la espalda mal: me alegraba profundamente cuando volvía a casa y temía que sin poder hacer nada pasaran las horas hasta que llegara otra vez el momento de partir hacia ese maldito destino. Sí, cuando iba a nadar todos los niños me adelantaban, me doblaban y yo me sentía como lo peor. A veces me mandaban hacer tantos largos que acababa reventada. Acababa realmente cansada. Y lloraba. A veces me inventaba excusas para no ir: "me duele la tripa, mamá; estoy constipada, mamá…"

En fin, ayer en mi primer día lo pasé un poco mal. Es complejo el procedimiento a seguir, pero aún así me dijeron que no todo el mundo el primer día consigue hacer una noticia y subir las fotos y los vídeos a la Web. Y yo lo conseguí. Qué guay soy. Aunque no estoy demasiado orgullosa porque me costó un triunfo y me ayudaron, y no me sabe bien ir preguntando a todo el mundo “¿Oye cómo se hacía esto? Ya sé que me lo han explicado como tropecientas veces, pero sigo sin pillarlo”. Además voy por ahí con mi cuaderno mágico, en el que llevo apuntados todos los pasos a seguir, y se me ve súper perdida. Y a veces falla, mi cuaderno mágico. Hoy la he cagado un poco. Me he equivocado y he hecho una cosa mal, pero lo he solucionado relativamente rápido y me he ido a casa sólo un cuarto de hora después de mi hora de salida. Es agotador. Tardo como hora y cuarto en llegar. Y me veo en casa comiendo casi a las 4. Y luego a estudiar. Se me cierran los ojos. Los tengo fatal. Creo que me quedaré ciega. Creo que voy a seguir estudiando. Ya he escrito bastante. Vaya fin de semana y lunes y martes agotadores, por estas dos cosas (examen y prácticas) y por otra cosa de las mías, esas cosas tan emocionantes que preparo. Espero estar mañana más tranquila. Aunque las 50 hojas de apuntes de Historia del Periodismo Español me esperan para el lunes. ¡Ah! Mañana no curro porque voy al examen: Yoooho! Me relajaré y me estudiaré mi cuaderno mágico para ir el jueves a darlo todo.

Martes, 05 de Junio de 2007 22:43. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

Strange Days

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Qué cansada estoy. Es lo único que debería decir del día de hoy, y del de ayer y del de anteayer… En fin, estoy cansada pero al mismo tiempo estoy hiperactiva. Estoy viviendo ese tipo de etapas en las que la tensión que mantienes debido a las circunstancias no te permite descansar y ser plenamente consciente de que ya no puedes más. Esta noche apenas he dormido. Me metí en la cama a la 1 casi, y hasta las 2.30 o más estuve dando vueltas. Mi cabeza no paraba de darle vueltas a algo, y a veces tenía calor y me desarropaba, pero cuando lo hacía me entraba el frío, y entonces me volvía a arropar, y vuelta a empezar. Estos días de tanto calor son odiosos para todo: para dormir, para estudiar, para pensar, para descansar… Espero descansar esta noche, aunque el objetivo de satisfacer la necesidad de dormir choca con la inevitable conveniencia de estudiar Historia, porque me estoy empezando a agobiar: no estoy estudiando nada. (¿Y por qué hablo/escribo como un político? Me pregunto yo).

Bueno, hoy en el curro me ha ido bien. Ayer hubo fiesta porque era el cumple de una chica (de la pobre que me ayuda siempre), y hoy otra vez ha habido fiesta porque dos chicas se van, se les ha acabado la beca. Así que nada, mejor no me pueden venir estas situaciones para ir conociendo a la gente. Lo que debería hacerse en todos los curros es dar una fiesta de bienvenida a la gente que llega nueva, para conocer a la gente en un ambiente distendido, con empanadas, kikos, tortilla de patatas, vino y coca-cola. (Ayer no me atreví a beber vino. Hoy lo he hecho). Me molaría que aparte de mí entrara ahora más gente nueva, porque así no me sentiría tan sola y tan torpe, y podríamos hacer frente común. Jajaja. Aunque ya me voy haciendo al asunto y cada vez necesito menos ayuda. Al final me mola el trabajo. Escribo y me lo paso bien. Las 4 horas se me pasan volando, aunque a veces me quedo más tiempo: hasta que no termino, no me voy. Lo doy todo. Bueno creo que voy a dejar de escribir ya porque ¡estoy cansada!. Como para no estarlo: cuando salgo del curro me voy a la facultad, y me pongo a comer a las 15.30, luego me meto en la biblio y me entra el sueño y me da un bajón que para qué. Entonces me voy a la cafetería a tomar café, y me entretengo, y ya no hago nada. Y cuando vuelvo a casa estoy tan cansada que tampoco puedo estudiar. Y me siguen doliendo los ojos. Bueno, ya no digo más. Tampoco quiero dar pena porque a pesar de todo a veces me mola llevar una vida tan ajetreada e intensa. Cuando estaba ociosa me quejaba porque quería estar como ahora, así que ahora, me jodo, pero con una sonrisa. Hale, a sonreír y a joderse en estos días tan extraños, que, por cierto, ¿cómo acabaran?.

Viernes, 08 de Junio de 2007 21:44. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

No son más que sensaciones

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No puedo moverme. Estoy atrapada. Siento cómo la brisa me induce a sentir nostalgia, nostalgia por nada, por lo que hoy dejo atrás, y por lo que dejé atrás ayer. Y hace un año. Una pena mezclada con emociones, con ilusiones desenfrenadas, ¿para qué mirar el sol? No merece la pena entusiasmarse por lo mucho que me sugieren los días de hoy, por lo poco que me sugiere el viento, y la nada. Porque nada me sugiere nada, y sin embargo lo tengo todo. No recuerdo cuándo dejé de entusiasmarme, pero ahora sé que quizá nunca dejé de hacerlo. Puedo pasar un fin de semana, saborearlo, como si fuera un año, y puede pasar una semana y que sean dos. Fin de semana grande. Enorme. Como el examen de Historia. Como la música que me ha acompañado: Smiths y el disco Meat is Murder, a destacar muchas canciones, pero sin duda quedan I Want The One I Can´t Have, Nowhere Fast y Well I Wonder. Como los Clap Your Hands también, quedándome Is This Love?, The Skin of My Yellow Country Teeth, y Heavy Metal. ¿Para qué seguir pensando, con un fin de semana tan grande para sentir y para recordar? ¿Por qué no detener el tiempo en este mismo instante? ¿Por qué estropearlo todo? ¿Por qué escribirlo? ¿Por qué hacer que estas canciones dejen de ser del que (no) sabe quién soy, del examen de Historia y de mi fin de semana en casa? ¿Por qué hay que continuar con esto? ¿Por qué miro a través de la ventana de mi autobús favorito y disfruto volviéndome loca escuchando música para desequilibrados? ¿Por qué volver a hacer exámenes y a empezar de nuevo un curso? Y lo peor de todo, lo peor de todo es que lo deseo. Lo indeseable comienza cuando la pregunta por qué tener que terminar otro curso más y sentir nostalgia otra vez, me asalta irremediablemente. Aunque sea algo desagradable, aunque diga una y mil veces que quiero que algo concluya, siempre me apena que termine lo que ha tenido que terminar. Y es igual. Y es siempre lo mismo. And if the day came when I felt a natural emotion… No es más que un ciclo. No son más que sensaciones… ¿verdad?

**Ay, qué locura, el fin de exámenes, el trabajo y todo lo demás me están dejando trastornada, pero... ¿es que acaso antes no lo estaba ya?**

Martes, 12 de Junio de 2007 22:00. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario Hay 1 comentario.

Mi última crónica del curso

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“Lo que está haciendo El Mundo con el 11-M no es periodismo de investigación; es opinión”.

Manuel Cerdán, Director de Interviú y del Equipo de Investigación de El Mundo.

Para Manuel Cerdán el periodismo de investigación “no es un género, sino una actitud del periodista ante la investigación”. Es preciso que haya iniciativa personal y temas de importancia sobre los que investigar, utilizando para ello incluso cámaras ocultas, porque, según Cerdán, en temas de interés, “son lícitas”. No obstante, considera que la investigación que está llevando a cabo el periódico de Pedro J Ramírez - y en el que él mismo desarrolla sus actividades periodísticas- sobre los atentados del 11 de marzo de 2004, no es periodismo de investigación, sino opinión.

El Director de Interviú considera que para que se dé un verdadero periodismo de investigación tiene que haber “diligencia, verificación y contrastación de datos por parte del periodista, además de la existencia de un tema social de interés sobre el que investigar e informar a los ciudadanos”. Cerdán estima además que la trasparencia informativa también ha de estar presente. “Últimamente se utiliza con frivolidad el término periodismo de investigación”, opina.

Cerdán ilustra sus afirmaciones recordando algunos casos míticos de periodismo de investigación en España durante los años 80: el caso Filesa, el caso de los GAL, el de las escuchas del CESID, o el caso GIL de Marbella. Respecto a este último episodio de corrupción, Cerdán señala que el actual ´caso Malaya´ arranca de aquí, del expediente que se abrió al fallecido Jesús Gil, ex alcalde de Marbella y antiguo presidente del Atlético de Madrid.

Y en el plano internacional, este veterano periodista de investigación menciona a Robert Green, fundador del IRE (Investigative Reporters and Editors), organismo con sede en EE.UU. y delegación en México. Según Cerdán, Green creó el IRE con el objetivo de “acallar las investigaciones que estaban llevando a cabo los periodistas en Arizona”, evitando así que se interpusieran los poderes públicos, lo que provocó en 1977 el asesinato de un periodista del diario “Arizona Republic”, Don Bolles. “Es éste un revulsivo para que los periodistas se sientan protegidos”, asegura Cerdán.

Y es que el periodismo de investigación es un apartado de la profesión que acarrea consecuencias y repercusiones, tal y como reza el título de la tesis elaborada por el señor Cerdán: “Repercusiones judiciales y políticas del periodismo de investigación en España”. “Lo bueno del periodismo de investigación es que acabe en un proceso judicial”, opina.

Por otra parte, Manuel Cerdán apunta una definición de Periodismo de Investigación apoyándose en las palabras de la profesora Montserrat Quesada, quien asegura que el periodismo de investigación es “el reporterismo que se hace a través de la iniciativa y el trabajo personal con el fin de descubrir temas que tienen importancia y que se intentan tapar por los poderes públicos”. Cerdán destaca fundamentalmente la iniciativa personal del periodista y el hecho de que se destapen aquellos temas que intentan ser ocultados por los poderes públicos.

Además, respecto a la deontología periodística que es preciso tener en cuenta a la hora de llevar a cabo este tipo de prácticas periodísticas, el director de Interviú señala como importante el respeto al honor, a la intimidad y a la propia imagen de las personas sobre las que versa la investigación de la que después se va a informar, puesto que “hay errores que pueden hacer daño a personas ajenas” al caso del que se está tratando. No obstante, Cerdán reconoce: “incluso cuando estoy en mi casa y el periódico está en las máquinas, le estoy dando vueltas a si me he podido equivocar en algo”.

**El titular lo he puesto para llamar la atención, porque sólo dijo eso y en el desarrollo no hablo más de lo de El Mundo. Lo reconozco: a veces soy sensacionalista. Si supiérais las cosas que escribo en mi trabajo de becaria del famoseo...(bueno, algunos ya lo habéis leído)** Y, hablando de El Mundo, este sábado me presento a las pruebas a las 9 de la mañana para ver si puedo entrar en octubre. Y yo que quería celebrar el viernes el fin de exámenes... Me cagüen. Jajaja.

Jueves, 14 de Junio de 2007 17:52. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Observaciones No hay comentarios. Comentar.

Cantemos algo juntos (o no)

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Como hace días que no actualizo, voy a hablar de un tema polémico, político y poco propio de este blog, pero que aún así me ha hecho gracia, y en este cajón desastre cabe todo. Acabo de leer en El Mundo un artículo de Henry Kamen en el que se plantea si el himno español debe o no debe tener letra para que pueda ser cantado. El autor apunta que, además de España, en Europa hay otros países que tampoco tienen letra, a saber: Bosnia, Herzegovina y San Marino. Y, con respecto a los países que sí tienen letra y que conocemos todos: la Marsellesa, el Dios salve a la Reina británico, o el de los EE.UU. Kamen recuerda que fueron motivados por una tradición de identidad nacional, y que la letra era una especie de llamamiento contra un enemigo común.

¿Entonces será que España no ha tenido enemigos contra los que entonar una canción que signifique algo? Sí, España luchó contra los franceses de la época de Napoleón, y durante una temporada odió a los yankees de McKinley que le arrebataron Cuba y las colonias. Y si nos remontamos más allá, los españoles también tuvieron que luchar durante unos tropecientos años contra los musulmanes en lo que se llamó “la Reconquista”. Sí, España siempre ha tenido algún que otro enemigo, como todos los países. El problema, como sugiere Henry Kamen en su artículo, reside en que, a fin de cuentas, el mayor enemigo de España han sido los españoles. Además dice que aquí no sentimos, a diferencia de otros países, que somos nación. No todos cantaríamos el himno si tuviera letra. Nos hemos peleado siempre e incluso ahora, a pesar de intentar simular que nos queremos mucho desde el maldito 15-J de 1977 (maldito porque me lo preguntaron en la prueba y no caí en qué coño era “15-J”, seré tonta; no me cogen ni de coña, qué mala soy, y encima fui con resaca). Pues eso, que a pesar de los actos conmemorativos del 15-J y del ensalzamiento de la figura de Suárez, los españoles nunca aprenderemos qué es la democracia y qué hay que hacer para sentirnos unidos y no darnos de leches verbales por si el himno tiene letra o no, por si unos dicen que son nación y otros no, por si unos tienen “ayuntamiento malvado” y otros no…

En fin, y si a esto la añadimos que algunos propugnan que en la letra se haga alusión al enemigo común que se supone tenemos que combatir ahora (ETA) la cosa ya sí que se vuelve grotesca. Como dice Henry Kamen, ¡nuestros enemigos son españoles! Tendríamos que incluir en la letra nuestro odio hacia los cretinos y hacia los que no se lavan y hacia Victoria Beckham y hacia Nuria Bermúdez y hacia toda aquella gentuza que nos cae mal, en definitiva. A mí me da igual que el himno tenga letra o no. Al fin y al cabo, Fernando Alonso dice que se emociona igual cuando se lo ponen, tenga letra o no. Y si a Fernando Alonso le gusta, ¿a nosotros qué más nos da? Además, siempre nos quedará el “Franco, Franco, que tiene el culo blanco porque su mujer lo lava con Ariel”. ¿O no?

Lunes, 18 de Junio de 2007 19:39. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Observaciones Hay 1 comentario.

El 'patetismo' más divertido

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Nueva entrega de "¡Cielo santo!"

Sigo con los messengers porque no puedo dejar de apuntar la vocación periodística frustrada de un compañero de clase que tengo, un tanto peculiar él. Siempre se pone en el Messenger, al lado de su nombre, una especie de titular cuyo fin es, presumiblemente, llamar la atención de los demás compañeros de Messenger y quizá de pupitre, como es el caso. Pues bien, cuando tuvieron lugar las elecciones del 27-M, él, los días antes, se dedicó a hacer campaña a favor de un partido político – PSOE- pero en concreto, de un candidato de su ciudad natal: Oviedo. El chico ya estaba harto de que ganara el PP y hasta se creó un blog para desplegar toda su fuerza e ingenio en una campaña de acoso y derribo. Por supuesto, anunció el nombre de su blog en el Messenger, haciendo posible que yo, y supongo que algunos más, lo visitáramos por curiosidad. En concreto me metí dos días, que es lo que duró dicho blog.

Pues bien, cuando se conoció el resultado de las elecciones, nuestro amigo tenía en el Messenger, como siempre, su nombre, pero acompañado de un icono que simulaba una cara triste y una frase: “Mal resultado”. Bueno, ¿qué quiere que hagamos, que le compadezcamos entre todos o que le demos el pésame a través del Messenger porque ha perdido su candidato? Quizá, lo único que quiera el chico, al fin y al cabo, sea informar; y es que, además de esto, que ocurrió hace días, ayer en su nick había nada menos que dos titulares, que ya todos conoceréis. A saber: número 1: “Ha muerto el Fary”. Número 2: “Conmemoración del atentado de Hipercor”. En fin, a pesar de todo y en el fondo, considero que el chico está haciendo una gran labor informativa, porque ¿y si la patética gente que tenga en el Messenger (todos la tenemos) aún no se ha enterado de estas cosas? Pues aquí está nuestro amigo para hacernos saber cuál es la última hora de la política nacional y de todo tipo de sucesos en general. Me encanta que se tome tan en serio su vocación periodística y su labor informativa. Quizá este verano aún no le hayan salido prácticas y tenga mono, el chico. O quizá le dé pereza hacerse un blog: ya habrá desistido por completo de continuar sacando a flote su blog político, en el que únicamente había colocado la foto del alcalde ovetense a la sazón para que fuera, por todos, reconocido como el "mal a evitar". Sin más. Creo que puso: “hay que evitar que sea reelegido”. Y punto. Para eso se podría haber puesto una de sus frasecitas en el Nick y a correr, ¿no?

Bueno, y ya que estamos tan agresivos con los Messengers, voy a aprovechar para reseñar brevemente una frasecita que no he tenido el placer de leer pero que me han contado y me la creo. Vaya que si me la creo. Aquí la gente un día se va a poner cuántas veces va al baño y cómo de estreñido está, o si ha llorado el día de hoy, o por el contrario hoy sus desgracias no le han hecho llorar porque ayer ya se desahogó suficientemente. Al fin y al cabo ya son muchos los que dan un parte continuado de todas y cada una de sus actividades, vitales y referentes al tiempo de ocio: “me estoy duchando” o “estoy viendo House”. Dentro de nada algunos pondrán, sin ningún tipo de reparo: “me voy a cagar, en cinco minutos vuelvo”. Las ansias informativas son enormes en algunas personas. Quizá lo hagan porque no tienen blog, y al final y al cabo esta sólo sea una manera de decir cosas, simplemente. Yo desde aquí tampoco me quedo atrás, pero no me negaréis que no es lo mismo poner una frase tonta y a destiempo que hacer gala de todo un estilo para decir chorradas que no serán muy importantes, pero que de alguna manera son justificadas y justificables, con algo más de cinco palabras que hacen un absurdo titular que no está donde le corresponde, y que ya encontramos donde sabemos que lo tenemos que buscar: en los periódicos.

Al fin, voy a terminar con la frase que os he dicho que me han contado. Va de una chica a la que ha dejado su novio por otra, y la pobre, la pobre, como está llorando por las esquinas, tiene que desahogarse y expresar a gritos su desgarrado despecho, a los cuatro vientos. La moza sólo atina a escribir al lado de su Nick: “qué mal lo estoy pasando, me ha dejado el cabrón de mi novio, pero le sigo queriendo” (o algo así) y al lado, un icono de una carita echando lágrimas. No, si la chica parece tonta, pero inteligente lo es un rato. No se me ocurre mejor manera de provocar pena en los demás y de hacer realidad ese refrán que muy acertadamente dice: “a rey muerto, rey puesto”, o “la mancha de mora con otra verde se quita”. Y es que, ¿quién no intentaría consolar a esta pobre despechada?

Miércoles, 20 de Junio de 2007 20:47. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: ¡Cielo Santo! Hay 1 comentario.

'Miedo y asco' en Madrid

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Me estoy acostumbrando a comer a las cuatro, entre diario. Lo cierto es que debería comer a las tres o así, pero el mito de becario explotado se está haciendo realidad en mi caso. La mayoría de los días me voy a las tres en vez de a las dos. Se podría decir que tengo una especie de contrato “a tarea”, es decir, que hasta que no acabo lo que tengo que hacer cada día, no me voy. Y la verdad es que a veces no me importa quedarme, porque es un trabajo entretenido y el tiempo se me pasa volando, y me hace desconectar de todo lo demás. Lo malo es el camino de vuelta. Ayer llegué a casa a las cuatro y tenía que estar a las seis en el taller literario. Encima el viernes anterior me comprometí a llevar algo escrito de mi reportaje, y lo que había escrito el jueves por la noche para salir del paso no era reportaje ni nada. Son unos párrafos a lo ‘gonzo’: de cosecha propia, sin haber investigado ni entrevistado a nadie. Y el caso es que mi reportaje va de telebasura, ¡y qué mejor que haberme metido en ese mundillo de la prensa rosa para hacer mi reportaje en primera persona!, me dijo el profesor. Entonces vi el cielo abierto a mi ‘periodismo gonzo’. Pero es un rollo todo lo demás: tener que entrevistar a gente para ver qué cosas ve en la tele (que luego encima te mienten) y tener que leer libros de expertos en efectos de los medios.

Pues eso, ayer llegué a casa a las 4 y comí, y no me eché siesta ni nada. Como no sabía si iba a irme ya de cañas a las 8 al salir del taller, me vestí un poco decente para salir por si acaso no pasaba ya por casa. Pero la cosa se complica cuando leo rumores de que ha salido la nota del último examen que me falta por saber (el resto están aprobados, ¡yoho!). Así que decido irme a la facultad antes de ir al taller para ver la nota. Como soy lenta, al final salgo de casa súper tarde y decido ir a la facultad y luego (aunque ya tarde) al taller. Llego a la facultad y resulta que no había nota que valga. Vaya por Dios. Entonces ya no sé si ir o no al taller, porque es muy tarde y ya no merece la pena. Además, lo que había escrito del reportaje se veía fatal porque estoy casi sin tinta en la impresora. Decido no ir finalmente, y en vez de irme a casa se me ocurre ir al H & M a hacer una visita a Atenea, que desde que la conozco nunca he ido a verla currando de mala hostia por las pijas que van allí a comprarse ropa. Llego al H & M y no la veo por ningún lado. Veo que hay dos plantas y entonces pienso que debe de estar en la de abajo. Pero qué va. No la veo. Y no me apetece preguntar a ninguno de sus compis. Después de dar unas cuantas vueltas por allí como tonta decido irme a casa, por fin: sin nota, sin haber ido al taller, y sin haber visto a Atenea después de haber ido hasta allí. Qué tristeza. Me inunda una profunda e inexplicable tristeza por esta concatenación de fracasos absurdos. Además estaba cansada y me dolían los pies y tenía agujetas y todo. Era una tarde absurda. Sin desperdicio, como veis.

En el metro de vuelta a casa voy muy pero que muy mustia, hasta el punto de que un pobre hombre que iba con un bastón, que al entrar al metro se había sentado antes que yo en un asiento, al ver mi cara de decepción y escuchar mis inconscientes resoplidos, me dice: “no te preocupes, que me bajo en la siguiente, si es eso”, a lo que yo le sonrío sorprendida y le contesto: “no, no, no es eso, no se preocupe”, y me voy a buscar sitio a otra zona. Consigo un sitio y hay una mujer de mediana edad a mi lado. No para de moverse y de sacar cosas del bolso. Y me empieza a llegar un tufillo extraño. Se me empieza a revolver el estómago con los disgustos y con los olores del metro. Entonces la mujer saca un pañuelo y se suena con fuerza la nariz. Cuando acaba abre el pañuelo y empieza a observar sus mocos. Vuelve a sonarse y vuelve a mirar los mocos. Yo la estoy viendo de reojo, hasta que llega el inevitable momento en que se me van los ojos y contemplo su obra. Dios, ¡qué asco, cielo santo! Me levanto mientras no puedo evitar que me dé una arcada interior y echo a andar para escapar lo antes posible de allí. Camino todo lo que puedo a través del metro y me siento donde apenas hay ya sospechosos de hacer algún tipo de cerdada. Pero la imagen del pañuelo con mocos no se me va de la cabeza. Es todo tan deprimente y desagradable… Y entonces empiezo a sentirme como Aschenbach, el protagonista de Muerte en Venecia, que en el camino de ida a esta ciudad italiana le pasan tantas cosas asquerosas y deprimentes que por ello mismo parecen de alguna manera premonitorias y contribuyen a que su estado de ánimo sea ya realmente preocupante. Así que vuelvo a casa sin nota, sin taller, sin Atenea, y con miedo y asco en el cuerpo.

Antes de llegar a casa, me compro unas pipas y unas galletas Príncipe. Por la depresión y todo eso. Creo que empiezo a ser como el personaje del libro que me estoy leyendo: Ignatius Reilly, de La Conjura de Los Necios, de Toole. Me doy asco últimamente, comiendo galletas y pipas cual maruja amargada u obesa aburrida de la vida. Estoy engordando, además. Cuando llego a casa llamo a Amaia para ver si sale, pero me dice que tiene visita y una cena, así que nada. Entonces me pongo a leer mi libro y a comerme lo que me he comprado. Falta poco para la cena, pero lo hago igual. Me como un montón de pipas y luego ceno un gazpacho y un gran plato de macarrones. Cuando acabo me caliento un vaso de leche para mojar las galletas y cuando ya no puedo más y tengo la tripa realmente hinchada, paro de comer. Me viene a la cabeza la imagen del pañuelo con mocos de la señora del metro, y me dan ganas de vomitar. “No sé si con este cuerpo voy a poder salir a tomarme unas copas”, me digo.

Pero después me pongo a navegar por internet y cuando me quiero dar cuenta me llama A., que ha salido de currar y ha quedado con B. para tomar algo en Zanzíbar. Entonces me animo, me vuelvo a vestir, me pongo las lentillas y noto que se me ha pasado el cansancio de antes. Salgo contenta de casa y me voy a Chueca esperando convencerlas para ir a otro sitio después. Cuando llego, ellas me dicen que tienen que cenar, y yo las cuento mis aventuras de miedo y asco en Madrid, y las enumero todo lo que yo, por mi parte, he cenado. Llegamos al Zanzíbar y ellas se piden una empanada de espinacas y una cerveza con limón. Y yo, sorprendentemente, me pido un vino. Había un concierto de una cantautora que, según me bebía el vino, me iba resultando más y más cansina, y cuando se toman ellas la empanda y la cerveza se empiezan a asetar y yo quiero que nos vayamos a un sitio en el que pongan música. Al final las convenzo y nos vamos a la zona de siempre, a la de ‘la decadencia’. B no para de asombrarse de lo que ve, y me pregunto si las otras veces esta chica iría demasiado borracha como para no verlo o es que hasta ahora no me había dado cuenta de lo exquisita que es. No es que a mí no me llamen la atención las cosas que veo allí, pero mientras a mí no me molesten, me preocupo de estar feliz yo. A ellos que les den. Llegamos a un sitio de música rock y me tomo una copa. A se toma un tercio y B nada de nada. Están un poco aburridas, con ganas de irse a casa y hablando de salud, de sueño, de responsabilidad y cosas así. Ya hemos acabado todas los exámenes y no entiendo esa actitud. Me deprimo con mis cosas y con ellas, y al final nos vamos a casa y no saco nada en claro del día, excepto el miedo y el asco.

Sábado, 23 de Junio de 2007 22:55. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar.

Días de Radio (I)

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Escrito ayer a las 23:30:

Hola a todos. Acabo de volver a casa hace un rato y sostengo un cúmulo de sensaciones muy extrañas. Estoy feliz. A veces algunas tonterías o la existencia de algunas personas me hacen sencillamente feliz. Pero recapitulemos. La semana pasada me llamaron de .... para ofrecerme un cursillo gratis en El Escorial de dos días (ayer y hoy). Eché el CV a través de la Facultad hace un mes, y como sólo me dijeron lo del cursillo, no se me ocurrió, así de repente, que me habían cogido. Pero aún no sé si me han cogido. Es lo mejor de todo. Lo desorganizado del asunto. Me encantan este tipo de cosas. Os lo digo en serio. Pues bien, le dije a la mujer de .... que sí me interesaba el cursillo, y después se lo conté a mi jefe y me dejó ir. Qué majo.

Día 1: Lunes, 25 de Junio

Este día se puede resumir en una palabra: sorpresa. Sorpresa porque la mujer que lo coordina todo nos dice, antes de partir a El Escorial, que nos han cogido y vamos a hacer prácticas en .... Sorpresa porque éramos muy poquitos: 9 ó 10, cuando yo pensaba que iba a ir un autobús grande y lleno. Sorpresa porque, en contra de lo que yo pensaba que iba a ocurrir: yo sola durante los dos días de viaje rodeada de un montón de gente apestosa que ya se conocía entre sí y a la que no pensaba dirigir la palabra; nos hemos relacionado todos porque todos íbamos solos y además he descubierto a gente de mi clase (bueno, a una persona) que me caía ‘rara’ y ahora me gusta; o porque el resto de la gente desconocida también era muy maja.

Nos lleva un minibús que conduce un hombrito ciertamente desorientado y con cierta mala leche. Al principio vamos todos hablando hasta que no puedo dejar de lado mi debilidad por más tiempo y sugiero a mi compañera, a la que acabo de conocer, que se duerma si quiere. Así, me pongo mi mp3 y empiezo a disfrutar vivamente del viaje en autobús. Los momentos previos son buenos. Piensas que todo va bien. Y no tiene por qué dejar de ir bien. No tiene por qué. Son las 9 de la mañana y el sol, a 120 por hora y con mi música preferida, parece algo diferente. Es un día diferente, con gente diferente.

Llegamos a El Escorial y como la coordinadora se había quedado en Madrid, no sabemos bien dónde tenemos que ir ni qué tenemos que decir. Sólo sabemos que para que nos den ‘vales’ de comida gratis tenemos que preguntar por una señora que nadie sabe bien cómo se llama y que luego resultó llamarse Antonia C. Así, llegamos a recepción y nos piden acreditación de alumnos. “No nos han dado”, decimos. Por lo que finalmente nos dicen que subamos las escaleras para ir a nuestro cursillo. Me encantan este tipo de situaciones. Este descontrol colectivo. Ver reflejado en las caras de frustración y perplejidad de los demás, tu propio gesto. Pero yo no me agobio, yo me parto con las situaciones surrealistas y de película de Astérix.

Llegamos a nuestra sala y hay poco más de veinte personas. Empezamos a coger apuntes porque hay que hacer una memoria a cambio de un crédito. El comienzo no es muy bueno: nos dan apuntes como de clase para que entendamos el futuro de la radio digital. Y un montón de siglas y de aspectos técnicos aderezados con vocabulario burocrático-rebuscado. Pero cuando salimos nos vamos a tomar una coca cola hasta la siguiente hora, en que se va a emitir un programa en directo desde allí mismo. Tomando la coca cola empezamos a hablar de cosas de clase, por fin, y ponemos en común. Volvemos a subir y el programa iba de salud. En concreto, de los trasplantes de órganos. Es un tema que no carece en absoluto de relevancia, pero a ratos me cuesta seguir el hilo e intento prestar atención. Al menos yo lo intentaba, no como el resto de personas que me rodeaban, que leyendo el periódico eludían escuchar de qué se estaba hablando en el programa. Muy mal. Pero nuevamente acaba el programa y nos reunimos todos para ir a buscar a la misteriosa señora de los tickets de comida. Subimos todos y al final acabamos nombrando a un portavoz, que nos cuenta que le han dado instrucciones de decirnos que vayamos a comer a un restaurante y que después entreguemos el ticket para que nos devuelvan lo que nos hemos gastado. Eso sí, que no pasemos de diez euros. El portavoz nos dice que la mujer le ha dicho que en El Escorial sitios baratos para comer son el chino o el Telepizza. No, no, no, y no, replico yo. Hay más alternativas. Así que les llevamos, una chica que también conocía San Lorenzo y yo, a una terraza de la calle peatonal. El menú a 10 euros, lo que nos habían dicho.

Pero no todos comemos ahí. La mitad se fueron a otro sitio. Sin terraza. Y yo elegí un buen grupo, porque comimos con vino y al solecito. Eso sí, me quemé los bracillos. Y en mi grupo además estaba el jefe, el gran hombre, el mito. El tipo en el que se reúnen todas aquellas cualidades que hacen realidad la leyenda del periodista de mala vida, entregado al alcohol y a la música. Y que escribe cuentos y cosas chulas y a la vez dice tacos con voz de macarra. Y que se queda a pasar la noche en El Escorial y al día siguiente está a primera hora como un clavo, con la misma ropa arrugada, y con ojeras. Y que después de comer, en vez de tomarse un café como todos, se mete un cubata entre pecho y espalda. No me digáis que no es un crack. No podéis imaginaros la fascinación que ejercía sobre el resto (al menos sobre mí), y sobre todo cuando afirmaba cosas con absoluta vehemencia, como cuando nos pusieron en un bar ‘reaggeton’, y no hacía más que decir que a los que hacen este tipo de música deberían meterlos a todos en la cárcel. Yo creo que no se daba cuenta de la gracia que me estaba haciendo, el tío. Ir con él ya era una garantía de pasártelo bien. Pero no sólo me lo pasaba bien con él, porque los demás también se las traían. Yo creo que a simple vista nos llevábamos todos bien. Es lo que tiene el ir tú solo a un sitio y tener que sacarte las castañas del fuego haciendo amigos. Aunque bien es cierto que unas veces te cuesta más que otras. Y a mí estos días curiosamente no me ha costado casi nada.

Cuando acaban las ponencias de la tarde, sobre las 6, la gente empieza a irse en tren. Menos yo y cuatro más, que nos quedamos un rato por la Lonja hasta que quedo con Bea y nos vamos a tomar una caña. Me sentí mal por haber dejado colgado al hombrito del minibús, con quien habíamos quedado a las 7.30 y al que nadie estaba dispuesto a esperar. El ‘Hunter S. Thompson español’ había ido a buscar a un amigo suyo que venía de Madrid para salir por El Escorial con él. Yo me fui con Bea y sobre las 8.30 volví a Madrid, esperando descansar para volver al día siguiente con más fuerzas.

Mañana, o más tarde, la segunda parte. Es decir, el 'día 2'.

Miércoles, 27 de Junio de 2007 18:27. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar.

Días de Radio (y II)

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El día martes 26 me lo pasé muy bien en El Escorial. Ya casi no me apetecía escribirlo. ¿Por qué habré dicho que lo iba a hacer? En fin, ahora me toca resumirlo. Pero hoy me he levantado con las fuerzas necesarias para hacerlo. Pues bien, el martes quedé con una chica que conocí el lunes para ir juntas desde Aluche, que es donde se cogía para llegar a nuestro destino. Allí cogíamos el bus para ir a El Escorial. ¿Esto ya lo he contado no? Bueno, pues eso, quedamos a las 8.30 y no pasó ni un jodido autobús hasta las 9. Increíble. Así que llegamos allí sobre las 9.10 (se tarda poco en llegar) esperando que no se hubieran ido todos con el autobús. Al fin y al cabo, el día anterior, la mujer nos había citado a las 8 y hasta las 9.30 no salimos porque estuvimos esperando a la gente y demás. Bueno, pues con algo de nervios por si se había pirado el bus, llegamos a ... y no vemos a nadie. Preguntamos a la recepcionista, que nos dice que sí que han estado por ahí rondando los becarios justo hasta hace un rato. Y llama por teléfono a la coordinadora, quien dice que, efectivamente, se acaba de ir el autobús, pero que preguntemos en la puerta de al lado porque a veces salen más autobuses para El Escorial si más gente tiene que ir para allá. Así que como mi compañera había salido a la calle para ver si les veía, recibo yo sola la noticia, y toco en la puerta de al lado, donde me atiende un hombre con barba blanca que se queja de que “otra vez pase lo mismo, igual que ayer, joder”. Yo pongo cara de no tener la culpa de lo de ayer, pero el hombre no dice nada más. Se limita a quejarse, y no se sabe si nos va a llevar o no. Entonces vuelve Noelia, que es como se llama mi nueva amiga de aventuras, y se lo cuento. Como son ya las 09:25, entra ella y les cuenta la historia. Entonces el hombre de barba blanca, continúa mosqueándose: “¡pero si ya se lo he dicho a tu amiga! Esperaros, hombre”. Entonces esperamos y al rato vemos que le dice a un tipo joven, de unos 30 y pico años, que nos lleve a El Escorial. Pero antes me pregunta si sólo necesitamos ir a El Escorial: “o sea, os dejan en El Escorial y ya está ¿no? ¿Luego volvéis por vuestra cuenta, no?” Y yo “sí, sí, además yo conozco El Escorial, que nos deje donde sea”.

Seguimos al tipo que nos va a llevar y con asombro vemos que nos lleva en su coche particular. No se sabe quién es, no nos habla, ni nosotras a él. Lo malo de todo esto es que la mujer les ha dicho antes de irse, a los demás, en qué radio iban a estar y a qué hora tenían que estar el lunes para la prueba o entrevista. Y nosotras sin saber nada (y yo sigo sin saberlo, jaja). No sé muy bien por qué, me da que el tipo que nos lleva es un periodista de allí. Lleva puesta la SER y después sintoniza Rock And Gol, y lleva una camiseta y parece de los 80. Vamos todo el camino sin hablar y llegamos sólo cuarto de hora después de las 10. Cuando entramos vemos que los del autobús aún no han llegado, y mira que es raro. Y la ponencia aún no ha empezado porque, según dicen los conferenciantes, “estamos esperando a los del autobús porque ha habido un accidente en la A-6”. En ese momento nos miramos y lo flipamos porque unimos las palabras accidente-autobús y nosotras hemos venido con el tipo aquél, y por otro camino, no por la A-6, claro. Al final asimilamos el verdadero sentido de la frase y respiramos tranquilas.

Empiezan las ponencias y al rato llegan los del autobús. Aunque les conozca poco aún, me alegro de verles. Y cuando acaban las ponencias nos vamos a tomar un café. Bueno, yo me tomo un café porque estoy muy cansada. Y voy con gafas porque tengo los ojos hechos polvo. Como el día anterior estuve todo el día con las lentillas… En fin, ¿y esto qué más da? Bueno, a mí me importa mucho, ¿qué pasa? Pues eso, me tomo un café y luego se van todos a la Lonja y me dejan sola. Así que llamo a Noelia y se explica como el culo para decirme dónde están. Voy atando cabos y llego a la conclusión de que están en La Lonja. Voy para allá y luego vamos a una terraza para tomar algo, y yo me pido una cerveza con limón, y todos dicen “hala”. ¿Tan raro es? En fin, luego nos vamos a la otra ponencia y luego a comer. Acabamos comiendo en un sitio al que les llevo yo, y nos comemos otro menú por 10 euros que estaba muy bien. Lo único malo era la música caribeña-reaggetoniana. Pero bueno. Y el camarero cubano se partía con nosotros. No sé por qué. Bueno, sí lo sé. En la comida me lo pasé muy bien. Y en el otro extremo de la mesa, en el que se encontraba Noelia, escuchamos los de mi extremo, que se está empezando a desencadenar una movida. ¿El motivo? Han acusado, por lo visto, a mi amiga de tener pinta de periodista del corazón. Si supieran quién es aquí la verdadera Karmele dejarían en paz a mi compi, ¿no creéis? Pero me alegra saber que paso desapercibida y parezco una periodista cualquiera, dedicada a cualquier otro órgano vital. Que podría ser cualquier cosa y no llevo etiquetas por ningún lado. De hecho muchas veces la gente se piensa lo que no soy, y mola ver sus caras cuando se dan cuenta de lo que soy realmente: lo peor. Ni aplicada, ni responsable, ni educada, ni cortada, ni comedida… En fin, lo peor.

Acabamos de comer y nos vamos a tomar un café. Aquí es donde nuestro amigo se pide un Johnny Walker con coca cola. Y nadie dice “hala”. Yo creo que nos quedamos todos sin palabras, sencillamente. Y nos vamos, con sueño y cansancio, a la siguiente ponencia, de las 16:30. Pero sabemos que nos van a dar el diploma en breve, sobre las 17.30. Lo de las 16:30 es un taller de radio. Y salen cuatro voluntarios a dar las noticias. Sale mi amiga Noelia, que ya tiene experiencia porque está en La COPE. Y cuando habla por la radio elude su acento toledano, o lo que sea. Lo hace muy bien. Y un chico que sale y que no había visto en nuestras aventuras, también lo hace muy bien porque ya había hecho radio. Yo no sé en qué estaba pensando cuando se me ocurrió dedicarme a la radio, porque desde que me diagnosticaron la cosa esa crónica de nariz y garganta, de vez en cuando estoy ronca y tengo problemas cuando hablo mucho tiempo seguido. Pero en fin. Acaba el taller y nos dan el diploma. La primera persona a la que nombran es a mí y todos aplauden. Nos los da el Presidente de ..., no nombrado directamente por el Presidente del Gobierno, sino por una mayoría de 2/3 del Congreso. Lo que significa que, supuestamente, ya no hay intervencionismo estatal. Esto que quede bien claro. Aunque yo ya lo sabía gracias a mis clases de Derecho de la Información con el adorable osezno, que ya no lo es tanto porque con dos seises y un siete, me ha puesto un jodido aprobado. Pero bueno, qué esperaba. Al final he aprobado todo, hasta Tecnología, Empresas y Opinión Pública. Y un 8 en Historia. Soy la mejor.

Cuando nos dan a todos el diploma, salimos a la calle y nos empezamos a despedir. Se van todos en tren y casi nadie se queda a esperar el autobús. Yo por mi parte me vuelvo a quedar en San Lorenzo, porque he quedado con M. Así que me despido de todos con cierta pena. Voy a la estación de buses y como M tarda en venir, me pongo música y, sorprendentemente – y no os riais- me pongo melancólica y empiezo a echar de menos a mis compañeros de cursillo y de aventuras. Han sido, al fin y al cabo, dos días muy intensos, y todos estábamos solos y hemos acabado pasándolo muy bien y disfrutando de El Escorial. Me gustaría que hubiera durado más el curso, hasta el viernes, o algo así. Pero ya no podría haber faltado tanto en el curro. Sin embargo, me siento bien tras estos dos días tan extraños, divertidos y surrealistas. Todo es tan sencillo a veces… es como cuando mi hermano me compraba un helado cuando era pequeña y le decía a su novia, o sea, a mi cuñada: “Mira qué fácil es hacer feliz a una pobre niñita”.

Cuando llega M me empiezo a olvidar de mis amigos del curso porque hace mucho que no la veo y tenemos mucho de qué hablar. Ha estado casi diez días de vacaciones con su novio. Y ya casi no sale ni nada. Nos damos un abrazo y nos vamos de cañas después. Pero no contentas con esto, nos vamos al S R, donde no hay absolutamente nadie, sólo los camareros, y nos tomamos dos copazos, a las siete de la tarde. Soy feliz. Somos felices. Y me llama Bea para unirse a nosotras. Pero ella se toma sólo una coca cola. Como este fin de semana estoy sola, planeamos salir el sábado, o sea hoy, por El Escorial, las tres, y estar hasta las tantas después en Guadarrama. Ya que no pueden venirse aquí a hacer fiesta y “celebrar” el orgullo gay, pues habrá que ir para allá. Además, hace mucho que no salgo por allí y hay que volver de vez en cuando a los orígenes. Después de tramar el plan, me vuelvo en el bus a Madrid, sobre las 9. Estoy cansadísima, pero feliz. Y al día siguiente, cuando voy a trabajar, parece que no ha pasado nada y que estos días han estado, extrañamente, fuera de todo tiempo y espacio, hasta el punto de que me daba pereza escribirlos y ya ni siquiera me acordaba de todo. Pero, he aquí finalmente el final de mi crónica de ‘Días de Radio’, que, ¿quién sabe si algún día realmente lo serán?

Sábado, 30 de Junio de 2007 12:53. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar.




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"Un artista debería crear cosas bellas, pero no poner en ellas nada de su propia vida. Vivimos en una época en que se trata el arte como si de una forma de autobiografía se tratase. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algún día le mostraré al mundo cuál es; y por esa razón el mundo jamás verá mi retrato de Dorian Gray".
El Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.

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