![]() |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007. Recomendaciones musicales (I) a)![]() Como hoy no me apetece contar mi vida pero me apetece sin embargo contaros algo, he decidido propagar aún más mi sabiduría por estos mundos de inernete; en este caso, mi sabiduría musical. Tengo en mente hacer un segundo capítulo de música (sólo he hecho cuatro grupos, aunque tampoco está mal) y los voy a poner en post diferenciados para que haya una foto de cada uno. (No sé cómo se puede poner más de una foto en cada post...y sé que hay gente que lo hace. ¿Cómo se hará?) Bueno, también he pensado en hacer otro post de sabiduría literaria, en plan recomendaciones cortas y rápidas. Otro día quizás. Bueno, pues aún a riesgo de que algunos/as me tilden de rarita… he aquí todo aquello que tenéis que escuchar para saber de qué va la cosa: adjunto información básica y algunas cosas de cosecha propia. The Flaming Lips Banda americana de rock alternativo aclamada e idiosincrásica, formada en 1983. Seguidores del grupo de los 70 Black Sabbath, son conocidos por sus arreglos exuberantes y psicodélicos, sus letras surrealistas y los títulos extraños de sus canciones. También son aclamados por sus conciertos excéntricos; incluyendo trajes de animales, títeres, proyecciones de video y globos muy grandes. En 2002, Q magazine, nombró a The Flaming Lips una de las "50 Bandas para ver antes de morir". (Wikipedia). Y al margen de esto, se pueden recomendar canciones tales como “Lighting Strikes The Postman”, “The Fight Test”, “The Magician vs. The headhache”, o “The Yeah Yeah Yeah Song”. Hay que seguir escuchando a este grupo para añadir más canciones a las favoritas, así que ya sabéis. Domingo, 01 de Abril de 2007 22:36. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: No sólo Beatles No hay comentarios. Comentar. Recomendaciones musicales (I) b)![]() Clap Your Hands Say Yeah Banda estadounidense de indie, originaria de Brooklyn, Nueva York y Filadelfia, Pennsylvania. Su álbum debut, Clap Your Hands Say Yeah, fue lanzado en 2005. Los miembros de la banda, que se conocieron en la Universidad de Connecticut, comenzaron a tocar semanalmente en el club Pianos de Nueva York. Es destacable el hecho de que se hayan convertido en un relativo éxito comercial en Estados Unidos y Europa sin haber firmado con ningún sello discográfico, exclusivamente a través de Internet. La aparición de David Bowie y David Byrne como espectadores de algunos de los conciertos de la banda en 2005 ha hecho crecer el reconocimiento de la banda en círculos musicales. Una de las muchas virtudes que tiene la banda es la estridente y algo desafinada voz de Alec, el cantante, que dice haber recibido influencias de Van Morrison, Aretha Franklin, Elvis Presley, the Beach Boys, the Heavenly Gospel Singers, Neil Young, Tom Waits, y Bob Dylan. En enero de este año han sacado el segundo disco, Some Loud Thunder, y como canciones recomendadas, “Arm and Hammer”, “Some Loud Thunder”, “Blue Turning Gray”, o “Gimmie some salt”. Domingo, 01 de Abril de 2007 22:48. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: No sólo Beatles No hay comentarios. Comentar. Recomendaciones musicales (I) c)![]() The Shins Grupo cuya música se podría describir también como Indie rock, aunque manejan los estilos pop, rock alternativo, country o folk. Nace en Alburquerque, Nuevo México, de la mano de James Mercer, Jesse Sandoval y Marty Crandall, tres miembros del grupo Flake Music (1997). Después se uniría Dave Hernández, que al poco tiempo fue sustituido por otro ex-Flake, Neal Langford, para años después, volver de nuevo. Algunas canciones que están bien: “Caring Is creepy”, “So says I”, "Phantom Limb", “Australia”, “Sleeping lessons”, o “Spilt Needles”. Hay que seguir investigando este grupo. Domingo, 01 de Abril de 2007 23:00. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: No sólo Beatles No hay comentarios. Comentar. Recomendaciones músicales (I) y d)![]() Wilco Aclamado grupo de rock estadounidense, conocido en sus inicios por sus raíces country,y que en la actualidad se ha consolidado como una de las referencias básicas de la escena alternativa norteamericana. ¿Qué decir de Wilco? Se ve en Wilco influencias de los Beatles sobre todo en canciones tan buenas como Hummingbird, pero también de los Byrds o de Neil Young. Jeff Tweedy es el principal compositor y cantante de la banda, que ha ido ganando popularidad desde su primer lanzamiento, el álbum A.M. de 1995, muy de Uncle Tupelo. Después, con la incorporación de Jay Bennet, la música que componía el grupo fue adquiriendo tintes electrónicos y se añadió el teclado, para crear joyas como Mermaid Avenue (1998) o Summerteeth (1999), mostrando ya una evolución desde el country al rock eléctrico. Más tarde, después de otras aventuras musicales influidas por la admiración del grupo hacia Bob Dylan, llegó la gran innovación: Yankee Hotel Foxtrot, que, según la crítica, fue uno de los mejores discos de 2002. De este disco proceden muchas de mis favoritas: Ashes of American Flags, I am Trying to break your heart, Pot Kettle Black, Poor Places o War on War. Después llegó A Ghost Is Born en 2004, un disco que también es ya de culto. Y otras de mi preferidas en general son Company In My Back, At Least That´s What You Said, y Vía Chicago.Domingo, 01 de Abril de 2007 23:07. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: No sólo Beatles Hay 1 comentario. Camera Obscura: Tears For Affairs![]() Tears For Affairs, Camera Obscura Shedding tears for affairs Can you handle one more dirty secret one more dirty night? You had to drive I’ll take an interest in Illustration Shedding tears for affairs You had to drive Miércoles, 04 de Abril de 2007 01:11. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: No sólo Beatles No hay comentarios. Comentar. Mi futuro es este café![]() El café que me estoy tomando es lo único que representa ahora mi futuro. Mi futuro es un café. No veo más allá. Ahora que lo pienso, nunca quiero terminarme los cafés que me estoy tomando. Había quedado con una amiga para dar un currículum, pero lo he cancelado. No tengo ganas de salir hoy de casa. Tengo ganas de no tener futuro. De ser un café que se va consumiendo lenta e inevitablemente, en casa. El vecino de al lado sigue dando golpes a la hora de la siesta desde la semana pasada. Debe de estar labrándose un futuro, un futuro de obras y tabiques. Lo hace para algo, supongo. Todos esos jodidos golpes en la pared deben de tener algún fin, aunque no para mí. Sale el sol y se vuelve a esconder. Es semana santa, y estoy en casa, sin trabajo, sin salud y sin futuro, y no me importa el amor, ni la amistad, ni las procesiones, ni el martes santo, ni el viernes, y ya ni siquiera El Escorial. Ayer me llamó Mónica, se puso sentimental. Tantos días o meses (dos) sin vernos lo han motivado. “Aunque no te llame ni nada, me he acordado mucho de ti ¿eh?”, me dijo, con voz cordial y cariñosa. “Yo también”, la dije, con voz también cordial y cariñosa, algo faringitosa. Entre nosotras pasa lo de siempre, que cada una va a su bola: una en la sierra y la otra en la ciudad. Aunque esto, por suerte, nos pasa sólo en temporadas. Todo depende de las personas que haya a nuestro alrededor y de la medida en que nos absorban. Pero el resultado siempre es el mismo: estamos ahí pase lo que pase. Y sabemos que aunque en los aspectos superficiales de la vida no tengamos demasiadas cosas en común, nos entendemos a la perfección y necesitamos contarnos de vez en cuando nuestras historias y ponernos trascendentales en el Sapo Rojo, mientras nos tomamos una copa bien cargada. Y digo yo, ¿esto tiene algo que ver con el café que me estaba tomando y que ya me he terminado mientras escribía esto? He consumido el café y ahora el pasado me consume: recordando el verano pasado, con Mónica, tan tristonas y a la vez tan felices las dos, ella estando con su novio pero como si no lo estuviera. Y yo sin novio pero como si lo tuviera, y así éramos felices, a 40 grados, entre cañas de cerveza de la sierra. Y trabajos. Y autobuses. Y trenes. Miércoles, 04 de Abril de 2007 20:47. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Es que es ponerme a estudiar y…![]() ... me lo paso muy bien. Cuando me pongo a estudiar, me entran ganas de ponerme a hacer cualquier otra cosa. Es que es ponerme a estudiar, y me apetece hasta barrer el salón escuchando música o fregar los cacharros. Estudiar a veces hasta me inspira a la hora de cantar o de ponerme a escribir. Estaba, hace media hora, leyendo por vez primera los 15 folios de apuntes que constituyen el examen del lunes día 16. Es de empresa informativa. Cuando he llegado, a duras penas, a la página 5, me he ido al baño a peinarme, porque he quedado dentro de un rato y no quiero llegar tarde. Después he vuelto y he conseguido, también a duras penas, llegar hasta la página 8; pero aquí he tenido ya que dejarlo. Tras escuchar en mi mp3 canciones de Wilco que hace tiempo que no oía, una de los Beach Boys y otra de Jimi Hendrix, he pasado a las del Sargent Peppers de los Beatles. Es curioso cuando oyes, pasado un tiempo, canciones que te sabes de memoria, y si encima estás estudiando y dedicas tu atención a cualquier otra cosa, las escuchas casi como si fuera la primera vez. Bueno, miento, no eran todas del Sargent Peppers, porque todo ha empezado con Hey Bulldog, que es del Yellow Submarine. Y después de esa, que he cantado y bailado desde la silla, mientras leía los apuntes, ha venido Gettin Better, que también he cantado con un bolígrafo haciendo de micrófono. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! Tenéis que haceros – si no lo tenéis- con un juego de la Play que consiste en tocar la guitarra (Guitar Hero II). Parece una gilipollez cuando ves a alguien (a mi hermana y a David) jugando y no sabes de qué va el rollo, pero una vez que te pones, es la leche, y te acaba viciando. A lo mejor me apunto con mi cuñado a clases de guitarra – española-. Tengo ganas de hacer cosas nuevas. Muchas ganas, pero la vaguería a veces te impide informarte de las cosas y levantarte del sofá para organizarlas y llevarlas a cabo. En fin, después de este inciso, sigamos con las canciones y con el entorpecido estudio del examen de empresa. Hoy, por otra parte, he soñado con esta asignatura. Hacíamos tres exámenes a la vez: el primero que hicimos en noviembre, que lo aprobé, el segundo, que cateé la parte de Sociedades Anónimas, y el próximo que tenemos ahora, el del día 16. Pues resulta que en éste sacaba un 9, pero sociedades anónimas lo volvía a suspender, y eso que ni siquiera va a haber examen de recuperación de eso. Es suficiente con ir al despacho del profe y contestar las cosas bien. Lo curioso también es que los exámenes eran pequeños trozos de papel en los que teníamos que hacer dibujos extraños, pero, por alguna razón, yo sabía que eso eran exámenes de empresa. En fin, qué rayada. Lo reseño porque una amiga mía también ha soñado un día con esta asignatura y con que el profesor la suspendía una y otra vez. Cuando la vea la contaré mi sueño, a ver qué opina. Puede que haya relación. Más o menos, la misma que puede haber entre los temas que he tratado en este post. Sábado, 07 de Abril de 2007 18:07. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. El Velo Pintado![]() El Velo Pintado es una película basada en la clásica novela del escritor W. Somerset Maugham. Nos cuenta la historia de amor de una pareja inglesa en los años 20: Walter (Edward Norton), un apuesto médico bacteriológico, y Kitty (Naomi Watts), una joven de clase alta. Ella decide casarse con él un poco presionada por su familia, y apenas sin conocerle, y marcha con él para establecerse en Shangai. En esta exótica ciudad, Kitty se enamorará de otro hombre, Charlie, con el que iniciará un romance a espaldas de su marido. Cuando Walter lo descubre, decide vengarse aceptando un trabajo en un remoto pueblo de China azotado por el cólera, una epidemia letal. Y Kitty, muy a su pesar, se ve obligada a acompañarle y a alejarse así de su amante. A partir de aquí se aprecia lo sugerente de un pueblo pobre y tranquilo que, aparentemente, si no fuera por el maldito cólera, viviría en paz. Walter y Kitty viven juntos en una pequeña cabaña, pero apenas se dirigen la palabra. Ella sigue con la mirada en Shangai y en su amante Charlie, aunque poco a poco irá descubriendo las virtudes del hombre con el que se casó y del que tanto renegaba. Lo mejor de la película es sin duda esta historia de amor en un lugar tan bello. Y los paisajes, y la China de la Revolución y de Chiang Kai Shek, y Edward Norton... Estimado Señor P.![]() No podíamos prorrogarlo más. Hoy, por fin, hemos ido A y yo a hablar con el Sr. Profesor P. Hemos ido a las 11, lo que implicaba faltar a la clase de Historia del Periodismo Español. Es una clase interesante, pero quizá mi mano y mi brazo hayan agradecido mi ausencia, y más después de los análisis de sangre que me hicieron ayer. (Sí, lo sé, soy una quejica, pero después de que te pinchen en el brazo, ponerte a continuación a copiar como una jodida condenada en esa clase, no es lo más recomendable). Pues bien, como decía, hoy hemos ido a contarle al profesor la lección que no aprobamos en febrero, o quizá, a soportar sus broncas mañaneras. Nunca se sabe cómo va a reaccionar. Pero quizá, según A, ante “nuestro rostro angelical”, no se pasaría mucho. Tras media hora de espera en la puerta del despacho, y tras muchos ataques al corazón al ver panzas y calvas desfilar ante nuestros ojos, llegó él, con su panza y su calva. En el fondo no queríamos que viniera, pero pasar la prueba de las sociedades anónimas o de lo que a él le diera la real gana en general, no podía prorrogarse más. Quien no la pase antes del lunes, no podrá hacer el siguiente examen – que como es de esperar, es el mismo lunes-. Sabíamos que íbamos tarde, que habíamos tenido un mes para ir, para “hacer los deberes”, y que el Sr. Profesor nos iba a regañar por ello. Pero en el fondo le gusta vernos preocupadas. Y nos quiere. Entramos al despacho. A pasa primero. Yo la sigo. Al fin y al cabo ella tiene más experiencia. Él nos mira como extrañado, y efectivamente, nos dice, enfadado: “pero bueno, criaturas, ya no puedo atenderos, ya no estáis a tiempo de hacer los deberes, habéis tenido un mes, ¡un mes! para venir. Y además yo ahora me voy a una reunión." Yo me quedo muda, “ya no hay salvación”, pienso; pero A sabe que nos quiere e insiste: “¿y podemos venir cuando acabe usted la reunión?”. Entonces nos mira, ve mi cara de “¡¡Oh Dios mío, vamos a suspender!! ¡¡Vamos a morir, soy lo peoooor!!” y con un gesto de condescendencia, suspira y mira el calendario mientras comienza a decir: “Bueeeno, veniros a las…… a las 2”. Suspiramos nosotras y nos vamos echando leches, diciendo “gracias, gracias”. Gracias Sr. P. Son las 11.30 horas, y hasta las 14 nos dedicamos a parlotear, a reírnos, a criticar, a hablar del futuro, del verano, de dinero, y de nuestros padres. Hacemos de todo menos estudiar la lección pasada que, presumiblemente, nos iba a preguntar el profesor, y tampoco estudiamos la lección futura, de la que nos va a examinar el lunes. Cuando voy al baño suelen pasar cosas sorprendentes en el exterior, le suelen pasar cosas interesantes a A. Me siento como Vincent Vega en Pulp Fiction: ¿No se intoxica Mía cuando él está en su baño manteniendo un monólogo ante el espejo? ¿No entra Butch en su piso mientras él está en el váter en vez de estar vigilando? ¿Y no se lo carga ahí mismo con su propia arma? Y…cuando deciden atracar la cafetería Pumpkin y Honney Bunny... ¿No le dice Vincent a Jules “voy a cagar” y aparece media hora después? En fin. Lo que decía, que voy demasiado al baño y luego me pierdo las cosas que pasan. Debería beber menos, también. Es lo que tiene. Aunque hoy no hemos bebido cerveza porque a las 2 teníamos que volver a intentarlo con P. Volvemos al despacho. Y vuelven a desfilar las mismas panzas y calvas ante nuestros atemorizados ojos. “Lo mejor es que él se enfade y no pare de hablar. La clave es decirle a todo que sí. Sin justificarse ni intentar dárnoslas de listas, con cara de no haber roto un plato”, asegura A, y yo estoy de acuerdo. En la puerta del despacho hay unos cansinos que están grabando una especie de corto. Nos joden haciéndonos levantar de donde estamos. Y va pasando el tiempo. Ya son las 14.20. Y P sin venir. A se tiene que ir a comer y luego a trabajar. En el fondo seguimos deseando que no venga, que no venga nunca. Pero tenemos que pasar por ello. Hoy o mañana. Son las 14.35 y A decide definitivamente quedarse a comer en la facultad y seguir esperando a P. Confiamos en él. Bajamos a la cafetería a por un apestoso bocadillo pasado que nos da un ex presidario y subimos a comérnoslo a la puerta del despacho. Los cansinos del corto han colonizado todo el pasillo y ya no se ven calvas ni panzas desfilar. Imponen, los cretinos. Nos piden, por favor, que nos sentemos en otro sitio, en un sitio desde el que no podemos ver si viene P. Transigimos y cuando nos acabamos el bocadillo, a eso de las 15 horas, volvemos a acercarnos a la puerta del despacho. Huele a tabaco todo el departamento, pero no se sabe de qué despacho procede el olor. Y ante la idea de molestar a P en su cigarrito de después de comer y de una enojosa reunión, me da aún más miedo su posible reacción. Tocamos en la puerta y nadie abre. Intentamos abrirla y está cerrada. A sugiere que le dejemos una nota en la puerta, para decirle que mañana vamos a volver. Arranca decididamente una hoja de su cuaderno y comienza “Somos…” en mayúsculas, lo que hace que yo me ría nerviosamente y aporte otro comienzo estúpido para la nota: “Estimado Sr. P”, aunque A dice que eso es muy cursi y antiguo. Entonces quitamos el “estimado” y yo quiero poner Señor Profesor. A quiere poner sólo Profesor P. Pero comienza a reírse mientras lo está escribiendo y entonces la quito el boli y continúo yo. En ese momento alguien entra. Y A se asoma y me dice “que ya viene”. Y yo, descojonándome, no me lo creo: “¿en serio?”, “que sí, que sí tía”. Entonces se oye un hipo y aparece por la puerta, su panza. Se extraña de nuevo al vernos, y nos dice: “Veniros mejor mañana, que acabo de venir de eso y no estoy pa´ estas cosas… Si es que cuando yo os decía que vinierais antes era por algo, criaturas, si es por vuestro bien”. Le decimos a todo que sí, como habíamos acordado, y nos vamos corriendo, dándole las gracias otra vez. Y ahora estoy en casa, sin saber la lección que me puede preguntar mañana, y sin adelantar nada de la lección que me va a preguntar el lunes. Miércoles, 11 de Abril de 2007 21:07. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Angustiada gracias al ¿estimado? Sr P![]() Sigamos con mi protagonista, el señor P. Ayer odiaba al señor P. Me hizo sufrir de una manera impensable. Ayer pensaba que era la persona más repulsiva del planeta y que había sido completamente injusto conmigo. Hoy, reconozco que tiene razón y que, de quien más siento repulsión ahora mismo, es de mí misma… Aunque las formas de ayer no fueran las correctas, este hombre no hizo otra cosa que gritarme – literalmente- las verdades a la cara. Mientras hoy esperaba en balde a que apareciera por su despacho para abordarle y que me diera otra oportunidad, pensaba en escribir acerca de todo esto con algo de sentido del humor. Pero estoy tan petrificada – aún- que no soy capaz de ello. Ayer hice el ridículo. Y me está bien empleado. Si voy fuera de plazo a la revisión y el hombre cede y me atiende, es esperable que sea más duro conmigo y me pregunte cosas rebuscadas. O que, directamente, no me pregunte nada en concreto y todo a la vez… Algunas perlas que me soltó: “Eres la típica persona que se ha viciado en la universidad”. “No sé a qué has venido, si no te lo sabes”. Cuando le digo que aún hay cosas que no entiendo: “Eso es lo único que has dicho y que tiene sentido hasta ahora”. Al final me fui de allí sin saber si había aprobado o no, porque me devolvió el examen (en vez de quedárselo) y me dijo que estudiara más. Está claro que eso no es buena señal. Tampoco me fijé en si había apuntado mi nombre en algún sitio, sólo quería salir de allí lo antes posible. Estaba pagando conmigo todas sus frustraciones acumuladas, y así me lo dijo él mismo cuando se dio cuenta de que se estaba pasando y de que como siguiera aguantando eso por más tiempo no me iba a quedar otra que ponerme a llorar ahí mismo. Después de vivir esta mañana aún más situaciones de tensión al esperarle en su despacho sin moverme ni para ir al baño desde las 9 hasta las 12, estoy sin saber si puedo presentarme al examen del lunes. No ha venido hoy a la facultad, y era de esperar. Otro factor de tensión: como estuve ayer estudiando a fondo lo de antaño (para que me diera hoy otra oportunidad), estoy perdiendo tiempo y dejando de estudiarme lo del lunes. Tampoco sé si tiene algún sentido estudiarme lo del lunes… Aunque no esté en la lista de los que pueden presentarse, voy a presentarme igual, y de perdidos al río. Ahora estoy pensando en si hacer o no lo que me ha sugerido una amiga: mandarle un email con el resumen de la lección que no había hecho ayer y decirle que si puedo presentarme. No sé, me siento fatal conmigo misma por haber sido tan dejada. Pero, aunque objetivamente haya sido injusto conmigo (hay gente que ha ido al despacho y no le ha preguntado nada, le ha echado una charlita, sin más); siento que esto me tenía que ocurrir. Me ha afectado muchísimo todo esto y quizá me lo merecía de esta forma para darle la importancia que en realidad tiene. Lo de suspender o no es lo de menos. El problema es el trasfondo. Lo que refleja todo esto. No sé si habré espabilado, pero ayer me quedé hasta las tantas estudiando lo del lunes y lo que tengo pendiente, maldiciéndome y prometiendo no hacerlo más. Es una verdadera putada que, quedando un mes de clase y siendo esto evaluación continua, tenga que hacer el examen oficial de junio, en el que entra todo y es para la gente que no ha ido a clase. El tío ha estado pasando lista hasta antes de ayer, y yo sólo he faltado un día (cuando tres es el límite para que te quite de la lista). El examen de noviembre lo aprobé, y aprobé contabilidad también. De este jodido examen, he hecho mal cinco preguntas de diez. ¿Tan horrible es? Como dice A., si hago lo del mail y el lunes me presento, hago un buen examen y después hablo con él, nada tendría por qué salir mal. Tendría que tener, el señor P. un corazón de hielo. Lo peor de todo es que cuando ayer me hizo pasar ese mal rato en el despacho, vi que, efectivamente, aunque nos intente engañar en clase con sus chistes y sus bromas, ese hombre tiene de todo menos corazón. Un Domingo de Primavera con Wilco y el Señor P![]() Últimas pinceladas de estudio del gran examen de mañana. Lo llevo regular. Y no puedo evitar preguntarme, de vez en cuando: ¿Me nombrará en la lista de los que se pueden presentar? ¿No me nombrará, y aún así, haré el examen y cuando se lo vaya a entregar, se acordará de mi cara y me dirá “qué coño estás haciendo niña?” En fin, a veces es mejor no pensar tanto las cosas y actuar, sin más. Como hace un rato, que estaba estudiando cuando ha empezado a sonar At Least That's What You Said, de Wilco, y me han entrado unas ganas irreprimibles de ponerme a escribir. Y eso estoy haciendo. Pero no tiene sentido nada de lo que hacemos. Mi hermano y mi cuñada acaban de irse al Calderón a ver al Atleti, tras una insoportable discusión en la comida sobre qué hinchas son más borricos, los del Real Madrid o los del Atleti. Mi hermano, como es de esperar, defendía a los suyos, a los madridistas, y hablaba de que, tradicionalmente, los que más bulla han armado y más brutos son, son los atléticos. Mi cuñada, por otra parte, como mujer diplomática y buena rojiblanca, defendía la postura de que no hay que generalizar, asegurando que brutos hay en todos sitios. Yo, como casi siempre, defendía la postura de mi cuñada frente a la categórica postura de mi hermano, que siempre cree llevar la razón. Después, mientras intentaba compaginar la ardua tarea de comerme una sopa manteniendo el pelo suelto sobre mis hombros, observaba cómo mis padres empezaban a llevarse la contraria respecto a otro tema, tal y como habían hecho mi hermano y mi cuñada. Ayer estuvieron en Cuenca, mis padres, y como siempre que van a algún sitio de viaje cultural, mi madre queda más maravillada que mi padre por todo lo que ven. Es un hombre diplomático, mi padre, que no se moja nunca. “Sí, está bien, pero vamos…”. O “sí, yo soy del Madrid, pero bah, vamos, tampoco te creas”. Nos hemos reído mucho con la "discusión". Y yo reconozco que muchas veces soy como él. ¿Es eso malo? Quizá no tanto, aunque, de vez en cuando, sí me habría gustado decir a la puta cara de alguien: “esa película es una puta mierda, no sé cómo te puede gustar”, o “esta música es mi preferida, y lo demás no es más que una jodida basura”. Y lo cierto es que, pensándolo bien, últimamente sí estoy haciendo esto. Pero me falta práctica. Y tampoco es plan de ir por ahí hiriendo sensibilidades. Lo mejor de todo es escuchar At Least That´s What You Said una tarde de primavera, mientras estudio en silencio, pensando en lo deprimente y a la vez divertido que puede ser todo, que puede ser una canción un poco triste que te anima mientras estudias. O, como dice mi queridísimo Profesor P. “lo mejor de todo es leer a Góngora las tardes de verano con la persona que amo”. Aquí van algunas perlas y/o frases lapidarias de mi profesor, que he copiado del blog de un compañero de clase, un tanto friki él… *"¿No quieres ser español? ¡Pues te jodes! ¡Yo tampoco quiero ser gordo!" (Referido a los catalanes) Un día redondo![]() Me levanto a las 8, es decir, a la hora a la que comienza la clase de Derecho. Voy directamente al examen, que es a las 10. Llego con el tiempo justo, pero el señor P aún no ha llegado. Nunca llega antes de las 10:20, ni cuando hay examen. La culpa es del café. Entro en clase y me siento con A. Cuando llevamos 20 minutos pasando hojas de los apuntes mientras hablamos de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con el examen, entra él, por fin. Saca su lista, y sus gafas de cerca. Empieza a leer nombres y apellidos, parece que la lista es la de siempre, pero mi nombre y apellidos no figuran en ella. Ya no es la lista de siempre. Entonces, un fuerte desasosiego se apodera de mí al instante, impidiéndome actuar, haciendo que me sienta una simple descarriada, una dejada de la vida, de las listas de clase, y de los listos, de todo. Pero todo cambia cuando el señor P pregunta “¿Hay alguien que no haya sido nombrado en la lista?”, y entonces yo y dos chicas más levantamos la mano. A la primera chica, cuando dice su nombre, el tío le responde “tienes que repetir sociedades anónimas”, y la chica: “pero si ya fui al despacho”. “Bueno, habrá que creerte”, transige el señor P. Con la segunda chica, más de lo mismo. Y cuando me toca el turno a mí, procedo igual: “Ya fui al despacho”… “Sí, pero lo hiciste mal”. (Silencio). Me acobardo, y me avergonzaría solemnemente tener que coger mis cosas y largarme. Ser la única que no puede presentarse (excepto los que ya han tirado la toalla hace tiempo, claro). Pero cuando ya lo daba todo por perdido y me estaba desmoronando, el señor P. adopta una actitud pensativa y hace un balance – un buen balance- de la situación: “bueno, estas dos chicas se presentan, y con esta otra chica ¿qué hacemos? ¿La dejamos que se presente?”. (Todo esto en alto). Y, ante mi asombro, toda la clase grita “¡¡Síííí….!!”. Entonces el profesor se descojona y me dice que sí, que me deja presentarme, pero advierte a la clase que esto no es un cachondeo y que hay que tomarse las cosas en serio. Me vuelve a preguntar mi nombre y me apunta en la lista de los buenos. Entonces hago feliz el examen, que no era muy difícil, aunque nunca se sabe. Después, mientras me tomo la caña de la victoria con A, nos reímos de la escena con el señor P. Aquello fue como un circo romano, en el que dependes del pulgar de alguien para salvarte. O como cuando Poncio Pilatos pregunta a la muchedumbre y ésta decide salvar a Barrabás en vez de a Jesucristo. Bueno, al fin y al cabo, el señor P no ha sido tan duro, aunque si yo hubiera desistido y no hubiera acudido hoy al examen, lo habría perdido definitivamente todo. Mientras nos estamos tomando la caña y observamos lo felices que están por haber hecho el examen Pablo, al que llamamos Juan, y el propio Juan, me suena el móvil. Es el señor D. que me llama para ver si voy a “ensobrar”. Le digo que sí, y que si puede venir también A. Su respuesta es afirmativa, y entonces nos encaminamos las dos hacia allá. La cosa es en Atocha, en un lugar variopinto, que, como era de esperar, ha encantado a A. A mí me encantan más los 8 euros por hora que me dan por hacer un rato el chorra viendo las direcciones de gente importante a la que le va a llegar una carta que he cerrado yo y en la que he podido escribir cualquier frikada, - eso cuando menos-. Pasamos buenos ratos haciendo coñas, mientras ensobramos. Y no dejo de acordarme de la chiripa que he tenido con el señor P. Cuando acabamos la tarea, sobre las 4, nos vamos a comer, por fin. Luego A dice que a veces me pongo exquisita, pero no comer cuando es la hora de comer, me pone bastante nerviosa. Como no queremos esperar a llegar a casa para comer y hace una espléndida tarde primaveral, nos vamos a un bar especialmente español, en el que nos comemos unas bravas y unas croquetas de la casa, acompañadas por un par de cañas. Cuando acabamos me siento tan feliz y realizada por todo lo que he hecho durante el día, que decido bajar al baño aún a sabiendas de que va a ser un baño un tanto apestoso. Finalmente mi felicidad y bienestar no pueden contra la yonqui que está hablando sola en el baño – más bien susurrando frente al espejo- y contra el olor que despide el urinario cuando sale dicha persona y puedo entrar yo. Me entra una arcada y salgo corriendo de allí, sin haber llegado a entrar, subo las escaleras con más arcadas, y se lo cuento todo a A. Pagamos y nos vamos a ver libros viejos, ya un tanto cansadas. No compramos ninguno y nos retiramos a coger el metro. La siguiente situación surrealista tiene lugar cuando vamos a pasar por los tornos del metro y nos encontramos con toda una manada de escolares con mochilas que están de excursión y que quieren pasar todos a la vez. Entonces llega una vaca burra de seguridad y les dice, a los adolescentes y a la profesora: “pasad por aquí para que por el otro torno pueda pasar la gente”. Me hizo tanta gracia porque la tía lo dijo tan cabreada que sólo le habría faltado decir: “Pasad por aquí, escoria, para que por ahí pueda pasar la gente normal.” En fin, lo peor de todo es cuando, intentando pasar por el torno, sigo a un tipo que no era un escolar, y que mete el tiquet por un torno y pasa por el de al lado. Es absurdo, pero a continuación hago yo lo mismo. Y la cosa funciona. Cuán es mi sorpresa cuando la profesora Rottermeyer, una vieja gorda escandalosa, me grita desde la distancia y me apremia a devolverle su viaje, porque he pasado por su torno con el tiquet que ella había metido. Vaya, lo siento. Pero ahora mi tiquet tampoco iba a funcionar dos veces seguidas. La mujer está desquiciada, y la cola de niños inquietos con mochilas y sin haberse duchado esta mañana, detrás de ella armando follón. Entonces A me saca rápidamente del atolladero y ofrece pasar con su tiquet a la señora. La cosa se resuelve en cuestión de segundos, pero me hace gracia por la intensidad que supone verme envuelta en situaciones tan peculiares tan a menudo con gente tan peculiar. Cuando me monto en el metro me pongo a The Shins y descubro qué es la felicidad: la felicidad es hoy, es poder escuchar canciones como Sleeping Lessons, Australia, Turn On Me, o So Says I después de un día tan redondo como el que ha sido hoy. Cuando llego a casa y me miro al espejo, mis ojos están sonriendo. Lunes, 16 de Abril de 2007 19:58. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Diálogos de Casablanca ILSA: ¿Nuestro amor no importa?RICK: Siempre tendremos París. No lo teníamos. Lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca; pero lo recuperamos anoche RICK: ¿tengo que escuchar de nuevo que tu marido es un gran hombre que combate por una causa justa? ILSA: También fue tu causa y tú también luchaste por lo mismo que él RICK: Yo no lucho por otra causa más que por la mía propia. La mía es la única que me interesa ahora. RICK: No me interesa la política y los problemas de los pueblos no son de mi incumbencia. Lo mío es un café LASZLO: Mis informes no corroboran esa declaración: combatió usted en Etiopía; combatió al fascismo en España RICK: Bueno, ¿y qué? LASZLO: ¿No es curioso que siempre estuviera en el bando de los desafortunados? RICK: Sí, resultó una afición muy cara; pero los negocios siempre se me han dado muy mal RICK: Un día así no se olvida ILSA: No RICK: Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul STRASSER: ¿Cuál es su nacionalidad? RICK: Soy borracho RENAULT: Tal vez Casablanca resulte un poco cálida para usted STRASSER: Los alemanes hemos de hacernos a todo: desde Rusia al Sahara. O, ¿tal vez no se refiere al clima, capitán? YVONNE: ¿Dónde estuviste anoche? RICK: ¿Anoche? No tengo la menor idea. YVONNE: Y, ¿qué harás esta noche? RICK: No hago planes con tanta antelación RENAULT (a Rick): Es increíble el modo que tiene de despreciar mujeres. Tal vez falten algún día ILSA: Rick, ¿quién es? RENAULT: Bueno, está usted en Rick’s, y Rick es... RENAULT: ...un hombre del que yo me enamoraría si fuera mujer. Un ser extraño, misterioso. Así veo yo a Rick. Pero, ¡qué estupidez hablar a una bella mujer de otro hombre! ** Me quedo con la de "¿Cuál es su nacionalidad?". Rick (Bogart): "Borracho". Y, por supuesto, con la foto de "EL HOMBRE", con mayúsculas, jajaja. Martes, 17 de Abril de 2007 21:11. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Cinefilia No hay comentarios. Comentar. Proust y el camino difícil![]() Hemos escuchado, a lo largo de nuestras vidas, que siguiendo el camino difícil conseguiremos ser buenas personas y alcanzaremos la felicidad, por ende, efectivamente a largo plazo. Digo por ende porque cuando sientes que haces lo correcto y eres coherente contigo mismo, las cosas no pueden ir mal, aunque en apariencia ocurra todo lo contrario. Para la clase de Filosofía de 1º de Bachillerato escribí una pequeña disertación sobre esto: el tema era la Libertad, y yo defendía el camino difícil. En esa época descubrí que no podía seguir mis impulsos como si no tuviera control sobre mí misma, y me convertí en una persona responsable, que sabe lo que quiere y que no hace pellas ni bebe alcohol ni habla mal de los demás. (…) El problema aparece cuando uno se cansa de ir por el camino difícil. Ya no sabes si el resto sabe lo que quiere y está más convencido que tú sobre qué camino hay que seguir (el fácil) y entonces, al dudar, acabas dejándote arrastrar por esa marea de falsa seguridad que todo lo puede. Esto viene a que hoy estoy especialmente confusa respecto a qué estoy haciendo con mi vida últimamente. Y sé por qué ha sido: el ambiente universitario que me rodea, mi propia actitud, los malos hábitos que vengo acarreando y que se van consolidando en costumbres, la falta de ilusión, los desengaños que me voy llevando porque aún no he conseguido hacer prácticas… En fin, la desesperanza y la desidia llevadas a sus máximas consecuencias. Pero hoy mi profesor de Periodismo Especializado ha nombrado a Proust. Palabra mágica que me ha hecho replantearme todo esto. La clase de hoy iba de la sección de cultura (que se supone es a la que me quiero dedicar yo…). Nos ha dicho, el profesor, que no podemos morirnos sin haber leído En Busca del Tiempo Perdido. También ha nombrado el Ulises de Joyce, pero la mención a Proust me ha impactado más porque he sentido vergüenza ajena al verme rodeada de personas que no habían oído jamás hablar de este hombre y que ni siquiera sabían cómo se escribía su nombre. Cuando el profesor ha preguntado quién se quería dedicar a la cultura o a la subárea de crítica literaria nadie ha levantado la mano, aunque esto es habitual en las clases. Y ha creído que una chica tenía intención de hacerlo. Así, al preguntarla, la chica ha contestado, como si de algo horrible, punible en extremo, se la estuviera acusando: “¿Yo? ¡Qué va!”. Además, nadie escuchaba al pobre hombre excepto yo y cuatro más cuando nos contaba el comienzo de En Busca del Tiempo Perdido, con la anécdota de la magdalena del desayuno. Yo he de confesar que aún no me lo he leído, pero tengo localizados los tomos y siempre he sabido que algún día lo haré. Creo que ya ha llegado el momento. Del Ulises de Joyce me han hablado mal más de una vez, pero habrá que intentar leerlo también porque, como ha dicho mi profesor, es un libro que distingue a la gente capaz de la incapaz, y tengo curiosidad por saber qué soy yo (aunque últimamente soy más de lo segundo, claro está). No hace falta, para querer ser periodista en los tiempos que corren, que te guste la literatura. Quizá, más bien, lo mejor sea que te ocurra precisamente todo lo contrario… Pero yo lo único que sé es que antiguamente, los mejores cronistas y redactores sabían de libros y de literatura; y que periodismo y literatura siempre han ido, cordialmente y de forma innata, de la mano. Otra anécdota que me ha hecho preguntarme estos días, como hizo Larra en su momento, ¿Entre qué gentes estamos? , es el comentario que hizo ayer una compañera de clase. Esta chica, que está en 5º con casi todas las asignaturas de 4º y de 3º, decía ayer que cada vez se veía menos trabajando de periodista en el futuro porque, con lo poco que pagan, no le iba a merecer la pena y no pensaba rebajarse a trabajar en nada de esto. De hecho, cada vez que yo la hablo de prácticas que intento hacer y demás, me recomienda que pase, que no me deje explotar. Puede que tenga razón, pero también es cierto que hay carreras que requieren que la persona que quiera dedicarse a ellas tenga algo de vocación, y pienso sinceramente que Periodismo es una de ellas. Quizá deberíamos habernos metido todos a Económicas, a Derecho, o a Empresariales. O, simplemente, hacer un módulo de informática, y a vivir. Si estamos aquí es porque no nos gusta la idea de hacer algo sólo para ganar dinero. Algunos acabaríamos frustrados, sin poder hacer nunca lo que nos gusta. El problema viene, en definitiva, cuando no sabes qué es lo que te gusta, o cuando ocurre que, sencillamente, no te gusta nada; y entonces te dedicas a caminar sin rumbo por el camino fácil, que la mayoría de las veces no conduce a ningún sitio, únicamente a la desesperación y, después, a la nada. Onírico remordimiento![]() Anoche me dormí contigo. Estuve toda la noche por ahí, pensando en ti. ¿Por qué? No lo sé. Pero ahí estabas. Y entonces cuando volví a casa y me dormí, apareciste. Viniste por mí. Me cogiste las manos y me abrazaste. Yo intentaba escapar, pero no me dejabas. Y entonces lo que hice fue darte una paliza, lo único que quería era que te alejaras de mí. No sabía quién eras y te di tal paliza que te dejé inconsciente: un rodillazo, puñetazos en la cara, en la nariz, en la boca… No sé de dónde sacaba la fuerza. Quizá de que tú no hacías absolutamente nada por defenderte. Te dejabas maltratar por mí. Y cuando consideré que era suficiente y que había acabado contigo, me llevé tu cadáver a mi jardín secreto, para enterrar. Saqué una llave, abrí una puerta, y empujé una pared. Entonces lancé el cuerpo, que cayó entre la maleza, junto a otro de una chica desconocida con la que acabé también hace tiempo y ahora no recuerdo porqué. Al ver los dos cadáveres me sentí culpable. Y me pregunté cómo aún no se había descubierto lo de aquella chica. Me fui de mi jardín esperando que nadie supiera jamás de su existencia. Pero, pasados unos minutos, reapareciste. Habías logrado sobrevivir y escapar de mi misterioso jardín. Sorprendentemente, sólo tenías unos golpes y rasguños. Y me amenazaste, junto a otros dos como tú. Entonces tuve miedo, y te supliqué, te pedí perdón, lloré, pataleé, quise hacerte entrar en razón, y finalmente, conseguí que me comprendieras. Sabías que en el fondo te quería. Que cuando te pegué sólo quería defenderme. Que no sabía nada de ti pero sabía por qué me habías abordado. Y te comprendía. Entonces me besaste, y sería una insensatez decir que del resto no me acuerdo. De lo único que lamento no acordarme es de tu cara. Remordimiento. Sólo espero que no nos volvamos a encontrar. Aunque en el fondo lo deseo. Y sé que volverá a ocurrir. Esta misma noche, quizás. Sábado, 21 de Abril de 2007 15:14. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Escritos del resto del año No hay comentarios. Comentar. Opiniones de un Payaso, Heinrich Böll![]() “Entré en el cuarto de baño, vertí en la bañera parte de las sales de baño que Mónika Silvs me había dejado y abrí el grifo del agua caliente. Bañarse es casi tan bueno como dormir, y dormir es casi tan bueno como hacer "la cosa". Marie la llamó así, y pienso en la cosa siempre en sus términos. No podía concebir que ella hiciese "la cosa" con Züpfner, mi fantasía no tiene compartimentos para tales ideas, del mismo modo que nunca estuve seriamente tentado de revolver en la ropa interior de Marie. Sólo llegaba a imaginarme que ella jugaría a la oca con Züpfner,y me enfurecía. Nada de lo que yo había hecho con ella lo podía ella hacer con él sin parecerme traidora o prostituta. Ni siquiera le podía extender mantequilla sobre el pan. Si imagino que ella toma del cenicero el cigarro de él y lo termina de fumar, casi me vuelvo loco, y no supone ningún alivio saber que él no fuma y que es probable que juegue al ajedrez. Algo debía ella hacer con él, y debía hablarle del tiempo y de dinero. En realidad lo único que ella podía hacer para él sin pensar continuamente en mí era cocinar, pues esto me lo hizo tan raras veces, que no sería necesariamente infidelidad y fornicación. Me hubiese gustado mucho llamar enseguida a Sommerwild, pero era aún demasiado pronto, ya que me había propuesto despertarle de su sueño allá por las dos y media de la madrugada, y conversar con él largo y tendido sobre arte. Las ocho de la noche era una hora demasiado decente para telefonearle y preguntarle cuántos principios de orden le había hecho tragar a Marie, y qué comisión había recibido él de Züpfner: ¿una cruz abacial del siglo trece, o una madona centrorrenana del catorce? También reflexioné cómo le asesinaría. A los estetas lo mejor es romperles en la cabeza un valioso objeto de arte, con lo cual sufren, aún al morir, por el crimen artístico. Una madona no sería lo bastante valiosa y es demasiado sólida, y moriría con el consuelo de que la madona se había salvado; y una pintura no es lo bastante pesada, si se exceptúa el marco, y le quedaría también el consuelo de que el cuadro se conservaba. Podría yo raspar la pintura de un cuadro valioso y estrangularle o asfixiarle a él con la tela: ningún crimen perfecto, pero un perfecto crimen estético. " Me ha gustado bastante este libro de Heinrich Böll (1917-1985). Como su propio título indica, el libro va de las opiniones y ocurrencias que tiene un payaso rencoroso y decadente, - pero a la vez bastante tierno- que ha sido abandonado por su mujer y que se encuentra absolutamente sólo y arruinado tras su fracaso como payaso. La verdad es que el hombre se pasa el libro lamentándose de que su mujer se haya ido con otro, con un cretino católico – él es protestante- y llegas a odiar con él a ese tipo, a Züpfner. También visualizas la memorable escena del primer encuentro que tuvo en su adolescencia con la que sería su mujer. Y te emocionas cuando una y otra vez el tipo recuerda cómo ella, el primer día que hicieron el amor, lavó después las sábanas para que no les descubriera su padre. Y cómo después se duchaba, vestía, y abría la tapa del dentífrico para lavarse los dientes. Ahora Schnier siente celos de que ese cretino católico pueda verla desenroscar, con esas bonitas manos que tiene ella, la tapa del dentífrico cada noche. El tiempo real en el que transcurre la historia no se sabe si está comprendido en unas horas o en un solo día, puesto que lo que narra el protagonista, Schnier, son sus pensamientos y recuerdos cuando está en la bañera de su casa a su regreso a Bonn, cuando va a la cocina y le da a la botella, o cuando está lamentándose en su cuarto del golpe que se dio en la rodilla mientras representaba uno de sus números de payaso. Además, va llamando una por una a sus amistades o conocidos para pedirles ayuda, - dinero y compañía básicamente- , y cada vez que se le ocurre llamar a alguien, te cuenta la historia de ese alguien. De esta forma hace que el lector recuerde con él su emocionante pasado lleno de anécdotas familiares, sentimentales, cotidianas, todo ello desde una mirada irónica, mordaz, y divertida a la par que pesimista con la que muchas veces se sentirá identificado el lector, la mirada de un desesperado que lo ha perdido todo menos su sentido del humor, su agudeza y sus, nunca mejor dicho, payasadas. Un libro recomendable, en definitiva, para apreciar el talento de Böll a la hora de escribir y para disfrutar con su lectura. Por otra parte, no hay que pasar por alto la crítica que hace este Premio Nobel en “Opiniones de un Payaso” de la religiosidad y de las ideas sobre economía que tenían los germanos de la posguerra. Además de éste, recomiendo “El Honor Perdido de Katharina Blum”, que encantará a los críticos del periodismo sensacionalista, y, sin haberlo leído, “Billar a las Nueve y Media”. Sábado, 21 de Abril de 2007 23:07. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Lecturas veraniegas (y del resto del año) Hay 1 comentario. Un diálogo de Pulp Fiction![]() Mía Wallace: ¿No los odias? Domingo, 22 de Abril de 2007 23:32. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Cinefilia No hay comentarios. Comentar. Antología del tipo duro (Primera Parte)![]() Ahora que he decidido hacer un experimento consistente en desengancharme de todo lo que a Internet se refiere, voy a poneros aquí unos textos que hace ya unos días dije a un amigo que le iba a publicar. Antología del tipo duro (Primera Parte), por Archi Barro, especialista en Literatura y Política Internacional. Bruce Willis está sentado en una silla, custodiado por dos maleantes. A Bruce le apetece fumar: saca un cigarrillo de su arrugada cajetilla y se lo pone en la boca; se palpa los bolsillos del pantalón y la cazadora, nada. Como no tiene mechero, pregunta al malo que está de pie frente a él: “¿Tienes fuego?”. “Sí, claro”, responde educadamente el matón. Y le acerca el mechero al cigarrillo con lentitud, como si tuviese cuidado de no moverse bruscamente. Cuando la llama va a encender el cigarro, el malo estrella un puñetazo con la mano libre en el mentón de Bruce, que boquea hacia un lado y escupe sangre. El cigarrillo ha salido volando. El maleante se parte de risa. Bruce se vuelve a poner recto, y dice: “Si me vuelves a tocar, te mato”. Está muy tranquilo. Saca otro cigarro y se lo coloca entre los labios. “¿Tienes fuego?”. “Sí...”, le acerca otra vez el mechero, y ¡bum! Le propina otro derechazo cruzado. El malo suelta una sonora carcajada y se dobla sobre su estómago, desternillándose. Bruce echa otro poco de sangre, pero en seguida se levanta y le coloca al malo un puñetazo ascendente justo debajo de la nariz. Suena un crujido seco y vemos la cara del sicario hundida por el medio, los ojos inexpresivos, la boca entreabierta. Se le doblan las rodillas, las hinca y se desploma de espaldas, como un fardo. Muerto. Bruce escupe algún diente, enarca las cejas y dice: “Te lo advertí”. Martes, 24 de Abril de 2007 19:41. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Escritos del resto del año No hay comentarios. Comentar. Verde sobre cemento![]() Verde sobre cemento, por Archi Barro. La luz inundaba calles, parques y edificios; recorría las avenidas, se filtraba por el pelo rubio de las turistas, arrancaba destellos a los coches y envolvía todo en optimismo. Nada podía oponerse a su fuerza, a su luminosidad. Martes, 24 de Abril de 2007 19:58. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Escritos del resto del año No hay comentarios. Comentar. Me luzco en todo![]() Muy buenas noches. Hoy me he lucido en otro de esos exámenes con los que no dejan de torturarnos este año. Lo de que me he lucido lo digo en serio, sin ironías que valgan. No sé cómo lo hago, pero cuando estudio poco y creo que no me lo sé, en el momento del examen me llega la inspiración. Pero he dejado sin contestar la pregunta voluntaria, y no me gusta mucho la idea. ¿Será algún tipo de trampa del Señor E? Después del examen nos hemos ido a maquetar la revista que tenemos que entregar mañana al señor E. Cuando estábamos acabando el examen, nos ha recomendado ir a un congreso que estaba teniendo lugar en la facultad sobre los blogs, pero un tío de la última fila le ha cortado, contestando con cierta mala leche: “Tenemos que hacer la revista (listo de los cojones)”. No sé qué me pasa hoy que me apetece decir tacos. Será por la presión del examen, digo yo. Ayer también me pasaba, aunque no necesitaba solamente soltar tacos. En la sala de ordenadores hoy no me lo he pasado tan bien como otras veces delirando y cantando mientras maquetamos. No había tan buenas vistas como otras veces. Por otra parte, Atenea se ha ido a trabajar a las cuatro y me he quedado con Diego, lo que no significa que las aventuras que hemos vivido maquetando sean menos interesantes que las de otras veces. Es la primera vez que maquetaba e imprimía sin Atenea, y como Diego no conoce aún muy bien el procedimiento a seguir, toda la responsabilidad ha recaído sobre mí. Y ya se sabe que en mí no se puede confiar siempre. Mi faceta Míster Bean ha salido a relucir hoy, pero sólo un poco… Y como no estaba Atenea he podido hacer gala también de otra de mis facetas: la de Ágatha Ruiz de la Prada, porque yo sé cómo hacer que quede “estético” el diseño con colorines. La psicodelia de los 60 me ha hecho mucho daño… De todas formas hoy sólo he puesto un fondo de color azul al editorial; con el resto me he contenido. Y he hecho un reportaje sobre The Shins que me ha quedado muy chulo. Si queréis lo publico aquí. Sé que lo estáis deseando, ¿a que sí? Por cierto, el otro día mi nueva y buena amiga Amaia (parezco Forrest) me sorprendió con que a ella también le gustan The Shins, porque lo vio en una peli en la que sale Natalie Portman. Yo no la he visto, aunque tengo cierta curiosidad, porque por lo visto la tipa le dice a un chico, en la peli: “Escucha esto, te cambiará la vida”, y la canción que sonaba era New Slang, bien bonita, del primer disco “Oh, Inverted World”. En fin, a lo que iba, que cuando estaba maquetando con Diego todo iba bien. Demasiado bien. No nos ha echado de la sala ningún profesor tocapelotas ni nada por el estilo. Y hemos terminado relativamente pronto. Diego ha hecho una nueva cabecera para la portada, con una bola del mundo y todo, que simula una O del título. Ahora me pregunto de dónde habrá sacado tan original idea. Cuando nos vamos con el material a Moncloa para que nos lo impriman las resentidas de siempre, observamos que nuestra facultad ha sido tomada por unos centenares o miles de quinceañeros que han venido a hacer botellón y a armar follón. De hecho, no pudimos comer a mediodía en la cafetería porque estaba más petada que de costumbre. No le damos más importancia a este tipo de colonización y marchamos a Moncloa con el trabajo bien hecho. Cuando llegamos y la tipa que nos atiende abre mi archivo: “Revista definitiva”, caigo en la cuenta de que no lo hemos exportado a PDF, así que no se puede imprimir. Diego no sabe de qué hablo, porque nunca ha venido a imprimir, y la tipa tampoco entiende nada, sólo sabe que le sale una ventanita que dice “falta un vínculo”. Así, volvemos a la facultad para pasarlo a PDF. Vamos al baño y yo tengo que subir al de la segunda planta porque el interior de la facultad se ha convertido en todo un centro de recreación, vicio y malas costumbres, y las señoritas tienen que ir constantemente al cuarto de baño para evacuar – y para otras cosas-. En el baño de la segunda planta tampoco estoy exenta de toparme con quince o diecisiete añeras que sujetan un mini en una mano, un cigarro en la otra, y llevan la raya del ojo y la falda ambas mal colocadas. Oigo la conversación de dos de ellas, en el baño, que se lamentan de que en esta jornada de jueves lluvioso y de maquetación para mí, no están ligando nada: “Es curioso tía, pero siempre ligan más las que tienen novio…”, le dice una a otra, como arrastrando las palabras: “Sí, joder, tía ¡¡qué putada tía!!! ¡Qué putaaaada!”. Después de esto vuelvo a la sala de ordenadores, en la que me espera Diego para exportar a PDF y para contarme sus particulares aventuras en el baño de tíos: “Pues en mi baño había dos que estaban follando. Había dos tías sujetando la puerta para que no entrara nadie y se oían todos los ruidos”. Qué fuerte. Y al contarme esto me quedo flipando y cada vez tengo más curiosidad por saber quién es esta gente que ha tomado nuestra facultad confundiéndola con un prostíbulo. La verdad es que no se puede apenas dar un paso, en cualquier pasillo te encuentras con especímenes de este tipo que portan cubatas, cervezas, y porros de hachís sugerentemente humeantes. Cuando salimos de la facultad, por segunda vez, camino de Moncloa, le digo a Diego que preguntemos a alguien de qué va todo esto. Vemos a uno que lleva un mini en la mano y que tiene pinta de ser buen tío y campechano. Se da la vuelta para contestarnos y vemos sus ojos azules inyectados en sangre y un gesto ciertamente ridículo. Lleva una gorra, una mochila a la espalda y un chubasquero de color rojo. Se asombra de que no sepamos que hoy es el día de S. Cemento y que han venido a nuestra Facultad porque llovía y porque, además, querían comerse un bocadillo, sin más pretensiones. “¿Y de dónde venís todos vosotros?” le preguntamos: “Pues… egggg que venimos de la Carlos III, tío, yo vengo de Leganés, tío, ¡¡apuntaros a la fiestaaaaa!!”. Después de esto (sin comentarios) nos vamos a Moncloa otra vez, con interesantes conversaciones en el bus sobre si existe relación entre la miopía y la inteligencia. Yo creo que sí, porque soy miope y algo bueno tiene que tener esto, espero, y porque cuando era pequeña lo leí en la revista QUO, fuente de información contrastada donde las haya. Llegamos a la tienda nuevamente y nos atiende un tipo nuevo. Bueno, en realidad no es nuevo, pero le hemos estado viendo pulular por ahí a lo largo de estos últimos meses dándose aires de jefazo, y nunca nos había atendido. No pilla lo que queremos que haga con la impresión y lo hace todo al revés, literalmente. La página de la portada, la imprime con la de detrás, del revés. Le decimos que la cosa va mal, y vuelve a intentarlo. Esta vez consigue sacar unas hojas bien, pero otras siguen estando mal. Al final, tras varios intentos fracasados y situaciones embarazosas por tener que decirle “que no, cansino, que no, que sigues haciéndolo mal”, acabamos con toda la revista bien menos la primera página, lo que no era un error del prepotente de la tienda, sino nuestro, y más concretamente, de Atenea. Se había emocionado tanto con su entrevista al adorable señor L., que la había colocado en portada. Y Diego y yo sin percatarnos… Total, que mañana que podíamos quedarnos durmiendo hasta la clase de las 11, vamos a tener que ir a la facultad para modificar la primera página y llevarla, por tercera vez, a imprimir. Voy a ir planteando, dejándolo caer en el aire, el cambiarnos de establecimiento… *Bueno, este post ha puesto definitivamente de manifiesto que mi experimento no ha funcionado -al menos de momento-. **Escuchando: el álbum Some Loud Thunder de los Clap Your Hands Say Yeah. Imposible pasar sin "Mama, Won´t You Keep Those Castles in The Air And Burning" y "Love Song Nº 7". ¡Son orgásmicas! La Naranja Mecánica... Un eterno retorno![]() Hola, hola, hola, mis queridos “drugos”: anoche me quedé en casa. No sé si fue porque no me apetecía salir, porque ya salí el viernes, porque nadie me llamó, o porque quiero cuidarme y no hacer cosas malas por ahí de noche… Lo cierto es que salir dos días seguidos ya me parece un exceso. Mi salud no puede con ello, y siempre que lo hago me vuelvo a poner mal de la garganta. En fin, será la edad, entre otras cosas. Bueno, pues como anoche no salí, me puse la peli de La Naranja Mecánica (1971). Ya la había visto con 15 años en el instituto porque nos la puso un profesor de ética, del cual estaba locamente enamorada mi amiga Sofía, la rusa. Y recuerdo que a las dos nos fascinó la peli y lo que ésta significaba. Y ahora, 7 años después (joder, ¡hace ya siete años que dejé los 15!) me ha vuelto a encantar. Y la he valorado más que aquella vez. Los decorados de estética pop y futurista, los colores, la fotografía, los personajes, la iluminación, los planos picados y contrapicados de Kubrick, el zoom, ¡la música!, los diálogos, la recreación de ambientes y situaciones… Y la historia. Sí, aunque mucha gente diga que es una historia que propugna la violencia gratuita, yo creo que no es así. Lo único que hizo Kubrick con “La Naranja Mecánica” fue mostrar la verdadera realidad del ser humano, y mostrar que el mundo odiado por Alex, el protagonista, es un mundo igual de cruel que los actos cometidos por este joven. Alex es, al fin y al cabo, una criatura que ha engendrado el sistema. Un sistema corrupto, que engaña, que hace gala de políticos falsos y manipuladores, que propugna la venganza (los mendigos viejos se vengan de Alex y le dan una paliza; y sus padres reniegan de él cuando otro joven ocupa su lugar y le echan de casa)…. Y, según las críticas, el espectador en estos momentos de la película y gracias a la voz en off del propio protagonista, se siente identificado con él. No sé cómo lo hizo Kubrick, pero es así. Y, además de esto, las críticas dicen otra cosa que no es menos cierta que la anterior: al finalizar la película el personaje más coherente y más auténtico, resulta ser el propio Alex. Porque, tal y como decía el sacerdote en la prisión en la que pasa el joven un par de años, no hay que anular el libre albedrío del ser humano. La bondad se elige, no se puede imponer mediante ningún tipo de tratamiento conductista. Por otra parte, hay que apuntar que Kubrick se inspiró para hacer este filme en la novela homónima de Anthony Burgess de 1962, pero en ésta el desenlace no es igual. En la novela el protagonista se integra en la sociedad y se podría decir que es un final feliz. Sin embargo, Kubrick no cree en estos finales felices porque sabe lo que hay. Y quiere expresarlo, no mirar para otro lado. Sabe que no vivimos en un mundo de regalices y piruletas de fresa. ¿Por qué debería, esta película, ocultar la naturaleza cruel del ser humano? La conclusión que se extrae de todo esto – al menos la que extraigo yo- es que no es posible cambiar la conducta de nadie que lleve, en su naturaleza, unas determinadas características esenciales. Es como el eterno retorno de Nietzsche, que también me ha dado mucho que pensar. Antes de ponerme la película, pensaba que quizá no me iba a gustar tanto como cuando la vi con 15 años, pero finalmente no ha sido así. Me ha encantado. Y esto me ha llevado a plantearme qué condiciones tienen que darse en una persona para que te guste esta película. Bueno, ya sé que no estoy descubriendo nada ni estoy rebelándome contra el mundo, porque lo cierto es que mucha gente – muchísima gente- ama esta peli. Pero me parece curioso que además de ésta, me gusten Pulp Fiction, Kill Bill, y algunas de la Guerra de Vietnam, por ejemplo. En definitiva, películas consideradas violentas. Pero las de terror no me gustan apenas, y considero que éstas que he nombrado, junto a La naranja, no son, en realidad, violentas. Cuando alguien dice que Tarantino es “la violencia por la violencia” yo digo que no, que la violencia sólo es una excusa para crear situaciones y hacer reír y pensar al espectador. Lo que pasa es que la gente que elude esto y se queda con los detalles superficiales – como pasa también con Bukowski, por ejemplo- está mirando para otro lado y no reconoce lo que hay de esencial en el ser humano. No somos violentos, pero llevamos dentro la esencia de la violencia porque es parte del ser humano. No somos todos unos viciosos, pero de vez en cuando sacamos a pasear nuestra irracionalidad y lo reflejamos de distintas formas: unos fuman, otros están todo el día en el Messenger o en el Fotolog a ver quién hay y quién no hay; otros escriben, otros beben y otros se masturban cuatro veces al día… Es así, y hay que saber de qué va la cosa. No es esta una visión pesimista, - como dicen algunos que es la de Kubrick, y aunque parezca que me haya ido un poco del tema- sino que es, - aunque tampoco me gusta llamarlo así- realista, y, sobre todo, fascinante. Mel Gibson, ¿Sí o no?![]() De todos es sabido que el público al que se dirigen los directores y guionistas de Cine es amplio y heterogéneo, y que la mayoría de los espectadores que acuden a una sala lo hacen, ante todo, para divertirse, entretenerse y “desconectar”. Entonces, para valorar una película, ¿qué debemos hacer? ¿Apuntar sus características técnicas, históricas, y de adaptación? ¿O fijarnos únicamente en si ha conseguido alcanzar con su filmación y distribución el objetivo que tenía marcado – presumiblemente: entretener-? Partiendo de este dilema cultural, que no es, por otra parte, nada nuevo, me dispongo a analizar la película de Mel Gibson que se estrenó en enero y que vi ayer: Apocalypto. Es una película polémica desde el principio, tal y como lo fue La Pasión de Cristo, que, asombrosamente, también fue ideada por el tipo duro de Mad Max y Arma Letal. La trama de Apocalypto se sitúa en Guatemala antes de la llegada de los primeros colonizadores españoles, y aunque la cinta se desarrolla en ese ambiente, la trama es una historia de amor, odio y violencia. Los diálogos están grabados en maya yucateco, que en la actualidad es el idioma materno de un millón de personas en la península de Yucatán. El reparto incluye indígenas de los Estados Unidos, de Canadá, actores mexicanos, y también guatemaltecos o yucatecos. Hasta aquí todo bien, pero las cosas se complican cuando vemos, una tras otra, imágenes calificadas de “crueldad extrema” y, para los estudiosos mayas, “carentes de todo rigor histórico”. En el filme vemos cómo la civilización maya - aunque tampoco está muy claro si son mayas o aztecas- hace gala de su barbarie y salvajismo. Nunca sabremos si todo lo que está en los libros de Historia es cierto o no, puesto que no hay que olvidar aquello de que “La Historia la escriben los vencedores”. Aún así, como decía ayer hablando de La Naranja Mecánica, el ser humano ha sido y es violento desde sus orígenes, antes de una manera y ahora de otra. Antes la gente se mataba con lanzas y cuchillos y se sacaban el corazón unos a otros para ofrecérselo a los dioses – como pasa en la peli de Gibson- y ahora mueren millones de personas en una guerra sólo con pulsar un botón. Tampoco hay que escandalizarse ante la violencia que destilan casi todas las escenas de Apocalypto, porque, como decía Kubrick “Hemos nacido de monos erectos, no de ángeles caídos, y esos monos eran unos asesinos armados. ¿De qué vamos a asombrarnos? ¿De nuestros asesinatos, genocidios y misiles? No, sino de nuestras sinfonías, por pocas veces que las toquemos, de nuestros tratados, por poco que valgan, de nuestros sembrados, por poco que a veces los convirtamos en campos de batalla, de nuestros sueños, por más que solo raras veces se conviertan en realidad. El milagro del hombre no reside en cuán bajo ha caído sino a qué altura se ha elevado.” (En New York Times, febrero de 1972). Por otra parte, también es sabido que para contar una historia ambientada en tiempos remotos o en lugares históricos, es preciso documentarse bien para no crear falsos juicios en la ciudadanía; porque, si bien no son ni periódicos ni libros los agentes más importantes de socialización a día de hoy, sí lo son el cine y la TV. Y muy poca gente va a coger un libro después de ver la peli de Gibson para comprobar si los mayas no eran más que unos salvajes irracionales o si, en el tiempo libre que tenían cuando no estaban sacrificando gente, hacían alguna cosa útil y buena para la humanidad (matemáticas, ciencia, arte...). Pero… ¿qué pasa en el caso de que a alguien se le ocurra coger un libro para investigar todo esto? Pues que, por suerte o por desgracia, no hay UN SOLO LIBRO que consultar, sino que hay muchos y además, se contradicen entre sí. Gibson dice que para hacer esta peli tuvo que “leer mucho”. Y, ¿qué leyó? “No mostré ni la mitad de las cosas que leí. Leí acerca de una orgía de sacrificios: en cuatro días sacrificaron 20.000 personas. También tenían afición por empalar genitales y por torturar a personas durante años. Por ejemplo, si capturaban a un rey o a una reina de algún otro lugar, lo humillaban durante una década. Le cortaban los labios, le arrancaban la lengua, lo dejaban sin ojos ni orejas. Ah, y le comían los dedos. El tipo quedaba vivo, pero en un infierno sobre la Tierra, una masa balbuceante de terminales nerviosas. Después de nueve años de esto, lo enrollaban y lo dejaban caer por las escaleras del templo, y se hacía pedazos.” (25 de enero de 2007 en el periódico Reforma). Lo que muchos señalan, en definitiva, como evidente, es que Gibson lo que quiso hacer con Apocalypto fue “cine de acción”, y que el hecho de que haya ambientado la historia en la época maya, es accidental, es, simplemente, un contexto. Que haya defectos de anacronismo en el filme es inevitable, tal y como ocurre en numerosas películas del género. No es, éste, un filme histórico, aunque pueda mostrar una parte de la historia. No se sabe muy bien qué pasó, aún hoy los especialistas siguen sin ponerse de acuerdo respecto a las civilizaciones antiguas en general y las precolombinas en particular. Aún así, hay que desterrar los prejuicios que se suelen tener sobre los pueblos – antiguos y actuales- y hay que ver esta película porque es sobrecogedora, impactante, y aunque en algunos aspectos sea poco fidedigna, la historia de fondo es bonita y en general la peli está bien hecha. Y mola la foto que he puesto ¿eh? Lunes, 30 de Abril de 2007 21:01. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Cinefilia No hay comentarios. Comentar. |
Sonikelandia"Un artista debería crear cosas bellas, pero no poner en ellas nada de su propia vida. Vivimos en una época en que se trata el arte como si de una forma de autobiografía se tratase. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algún día le mostraré al mundo cuál es; y por esa razón el mundo jamás verá mi retrato de Dorian Gray".
El Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde. Temas
Archivos
EnlacesCinefiliaOtros Blogs
Enlaces de Música
Literatura
Otros |