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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006. Risa estúpida![]() Hola a todos. He venido hace un rato de Periodismo Literario con ganas de escribir. Pero cuando he llegado, a las 8.30, he decidido ponerme primero un rato a leer, porque eso de llegar a casa y no hacer otra cosa que encender el ordenador y quedarme aquí durante horas ya me está pareciendo enfermizo. Me preocupa. Así que he estado leyendo de 8.30 a 9.30, después he cenado, y ahora estoy aquí. ¿Os parece bien? Bueno, hoy la clase ha estado muy pero que muy bien. El profesor ha traído un libro de Burroughs y Ginsberg, "Las cartas de la Ayahuasca". Para el que no lo sepa, estos autores pertenecen a la generación beat, cuyos temas giran en torno a las drogas, el sexo y la homosexualidad. Sin embargo, en sus obras encontramos una importante introspección en la condición humana, lo que las dota de una virtuosidad y de una crudeza impracticables. Pues bien, después de todo este rollo vuelvo al relato de los hechos. El profesor ha hecho que leyéramos en clase la primera carta del libro que manda Burroughs a Ginsberg, y para ello, íbamos leyendo en voz alta una página cada uno y lo íbamos pasando. Yo leí la primera, y conseguí con esfuerzos no reírme cuando empecé a contar la historia en primera persona de este tipo, que tiene almorranas y va a curárselas, y que después va a un garito a chutarse algo en busca de efebos solteros y accesibles. Después, cuando otra persona iba leyendo una escena de sexo homosexual entre el protagonista y otro tipo, no pude contenerme. Miraba a toda la clase. Todos estaban serios, incluso el tipo que leía. Pero enfrente de mi, un chico también se sonreía, y al mirarnos, empezamos a descojonarnos de una manera un poco más visible para los demás. Yo intentaba controlarme, que no se me notara: ¿qué iba a pensar la gente de mí? ¿Y el profesor? Entonces, rápidamente, el chico y yo dejamos de mirarnos. Éramos conscientes de que eso estaba agravando aún más la situación. Yo no me atrevía a mirar al profesor, sólo podía verle de refilón. Pero seguro que se había dado cuenta, y ya me imaginé lo que estaría pensando de mí. Me vería, a partir de hoy, como una pánfila, como una niña tonta que se escandaliza y se ríe cuando alguien dice "caca, culo, pedo, pis", con la diferencia de que en esta ocasión eran palabras y expresiones más fuertes, leídas en alto para un público heterogéneo, excitado por tener que leer, y en resumidas cuentas, intranquilo. Y el hecho de sentirme como una pánfila me hizo gracia, a su vez. Era un círculo vicioso: la risa provocaba risa, y me costó bastante dejar de reír. Bueno, la verdad es que en esta clase muchas veces me da por reír estúpidamente, al ver las caras de la gente, al escuchar ciertas cosas, o simplemente por la situación, y todo ello aderezado por mi gilipollez congénita. Hoy A. no estaba, pero cuando está, también me lo paso bien riéndome por tontunas absurdas con ella. En fin. Qué penita. Después de esto, me tocó leer mi crónica sobre la fiesta de la Movida. Esto fue ya el despiporre. No sé cómo he podido atreverme a leerla. Cuando llego a clase y me pregunta el profesor si tengo algo y le contesto que sí, me quedo agilipollada unos minutos pensando en cómo no habré sido capaz de hacer una crónica normal, convencional, que no llamara tanto la atención. La crónica en sí era casi idéntica a la que publiqué aquí, con algunos añadidos, omisiones y modificaciones, claro. Pero ya no tenía escapatoria, la tenía que leer. Y lo hice. Me puse bastante nerviosa, pero al final acabé leyendo a la vez que me descojonaba. La gente se quedó un poco flipada, pero parecía que les había hecho gracia, y el profesor incluso dijo que no estaba mal y que era publicable. Qué fuerte. En fin, os dejo. Hoy os he dado un motivo más para que, los que ya me conocéis y me miráis con buenos ojos (si alguna vez lo habéis hecho) dejéis de hacerlo; y para que los que no me conocéis, sigáis por vuestro bien sin toparos conmigo en vuestras vidas. He dicho. Viernes, 01 de Diciembre de 2006 23:09. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Rememorando viejos tiempos![]() Hoy es un buen día. Hoy me siento plena, me siento realizada, me siento "yo". Me encuentro bien rememorando viejos tiempos, unos tiempos en los que me pasaba la tarde de los sábados pasando apuntes mientras escuchaba música, leyendo libros mientras escuchaba música, y preparándome emocionada para salir por San Lorenzo también mientras escuchaba música. Aunque me haya ido de allí en febrero de este año, los últimos meses no fueron como los meses que estoy aquí reseñando. No han sido así, y es una pena, aunque se supone que hay un momento para todo, y también para nada. Hoy me he conectado a internet antes de comer, y después, he estado pasando los apuntes de las clases a las que no he ido esta semana. (Esta semana he superado mi récord). Al rato, ha venido mi padre a mi habitación porque quería el ordenador, así que me he ido al cuarto de estar con el mp3 y he seguido la tarea hasta que me he cansado y me he puesto a leer A Sangre Fría escuchando la banda sonora de Forrest Gump. Me encanta, y me encanta leer un buen libro mientras escucho estas canciones tan evocadoras, que, por otra parte, estoy escuchando ahora mientras escribo esto. Miro el reloj y veo que me falta bastante tiempo aún para ducharme y prepararme para salir. (También me encanta leer mientras como pipas, cereales de chocolate, o mientras tomo un café. Es ya un ritual.) Hoy viene Mónica; hemos quedado con ella a las 10.30 en Moncloa y quizá luego salgamos por la misma zona por la que salimos el fin de semana pasado. Hace mucho que no la veo, y aunque ella venga hoy (que eso nunca se sabe hasta que no la ves bajando del autobús, porque es terriblemente impredecible) quiero ir pronto a Guadarrama y al Escorial, porque estoy dejando de ir y no quiero alejarme tanto de mis orígenes. Bueno, vale ya, me estoy poniendo sentimental, pero cada vez que oigo la banda sonora de Forrest me pongo así... Es inevitable. Además, hoy, como digo, estoy recordando otros tiempos, no sé si mejores que los de ahora, pero sé que sin duda eran memorables, emocionantes, distintos, peculiares, y sorprendentes. Sé que no se repetirán, y que nunca olvidaré todo lo que viví aquellos días. Una canción, un libro, un perfume, un pensamiento, todo puede recordarme aquellas sensaciones vividas, aquellos días intensos, predecibles pero no por ello aburridos. Ahora sólo me queda preservar aquellos recuerdos y sentir nostalgia, una nostalgia que sin embargo me hace sentir bien. Me hace volver a mis orígenes, me recuerda quién soy y por qué sigo aquí, leyendo, escuchando la misma música y dedicando mi tiempo a los mismos estudios. Sábado, 02 de Diciembre de 2006 19:31. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Pesadilla antes de Navidad![]() He dormido mal. Bastante mal. A las 5 me estaba metiendo en la cama, con los calcetines puestos, porque venía helada de frío de la calle. "Bueno, si a las 12 y algo me despierta mi madre porque no puede resistirlo más, habré dormido 7 horas, que no está mal", pensé. Pues esas 7 horas sí han estado mal, y en realidad desconozco la razón. Vueltas y más vueltas, al principio tardé quizá un cuarto de hora en quedar inconsciente, y es raro tardar un cuarto de hora en aquel estado en el que me hallaba. Había algo que no me dejaba tranquila, que me daba vueltas la cabeza, el estómago, el alma, la vida. Durante el sueño aquello me siguió interpelando, a través de sueños absurdos: seguía sin encontrar un taxi, en mi sueño, y miraba el reloj y eran las 8 de la mañana, "No, lo he conseguido pillar a las 4.30, y de hecho ya estoy en casa, ¿no?" me decía. Entonces me despertaba un ligero sobresalto que me anunciaba que, efectivamente, ya estaba en la cama. Los calcetines empiezan a molestar, tengo mucho calor. Me los quito y los tiro hacia alguna parte indeterminada de mi habitación. Vueltas y más vueltas. Alargo mi brazo derecho para coger una botella de agua de la mesilla. Me incorporo para beber un poco. La dejo en el suelo. Creo volver a dormir, esta noche no estoy segura de nada. Ahora estoy en el trabajo. Hay novedades. Ahora nos hacen ponernos un chándal y echar a correr por Madrid, es absurdo, pero me parecía bien la idea, porque en mi sueño, en vez de irme a correr, me iba de copas. Iba con una amiga y a ella también la hacían correr en su trabajo, o en el mío, no lo sé. No lo entiendo. Entonces, nos íbamos las dos de copas. Yo la decía, una y otra vez, que no quería beber más, que estaba hastiada. Que estaba muy cansada, que estaba resacosa y me dolía la cabeza. Pero ella reía y reía sin parar, era absurdo, no me estaba escuchando. Y quería correr y correr. Creo que al final incluso yo también estuve corriendo, era de noche y veía todas las lucecitas de Navidad. Después, vuelvo a ir en un taxi, supongo que cuando me canso de correr, y en vez de ir por Madrid, vamos por un sitio con muchos árboles y carretera embarrada, en cualquier momento podría aparecer el hombre lobo. La desagradable taxista no sabe llevarme a mi casa, y tengo miedo. Doy vueltas y más vueltas en la cama. Sólo sé que no paro de dar vueltas. No hay nada estable en mi sueño, en mi vida. No puedo desconectar de la realidad. Veo muchos relojes. Es como si me asaltaran constantemente preocupaciones sin sentido, o como si tuviera algo pendiente que hacer. No me acuerdo de más cosas, pero sé que las ha habido, cosas relacionadas con lo que pasó ayer, con lo que ha pasado estos días, y quizá, con lo que pasará mañana. Al final, antes de que mi madre tenga oportunidad de despertarme, a las 12.15 ya estoy en pie. Me duele la cabeza, y voy a la cocina a prepararme un café, a disolver un "efferalgan" en agua, y a pensar en lo que hoy no voy a escribir aquí... Domingo, 03 de Diciembre de 2006 13:24. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. El nuevo anuncio de Burger King![]() El otro día vi un anuncio en la tele que seguramente hayáis visto vosotros también: el anuncio de Burguer King. Me quedé un poco estupefacta, y sobre todo tras haber dado clase el año pasado con "la Asun", profesora feminista donde las haya. Y no es que me haya llamado tanto la atención el trasnochado machismo que destila el anuncio como el hecho de seguir promocionando una comida basura que, sin embargo, sigue teniendo un éxito abrumador. La gracia del anuncio es que un tipo que está cenando con su novia rechaza un plato delicattessen, y dice algo así como "¿¿y a esto lo llaman comida??". Yo pensaba, (ingenua de mí) que el tipo se marchaba indignado a su casa a comerse un buen chuletón, unos callos o un cocido madrileño. Pero no, hijos míos, no, se va a reivindicar el derecho de todo hombre a comer como un verdadero hombre, para lo que necesita sobre todo consumir hamburguesas grasientas, piedra angular de la alimentación masculina. Y en esa lucha encuentra el apoyo "de todos los hombres del mundo", de hombres de cualquier raza y condición (ejecutivos, obreros, jóvenes estudiantes, pijos, payasos, nazis, frikis... en fin, ya sabéis lo que hay por ahí...) Y además, en un "frame" del anuncio en cuestión, podemos ver que una joven ofrece el "manjar" como si fuera la gran meta a conseguir por todos esos hombres desesperados en busca de una buena alimentación. Es, una vez más, denigrante para la imagen de la mujer. Para empezar, ¿qué coño es "comer como un hombre"? Se puede comer como un animal, (como un cerdo), o como una persona, pero no "como un hombre". Y por otra parte, el hecho de que hombres ansiosos sean seducidos por la portadora femenina de su objeto de deseo, es, cuando menos, retrógrado y sobre todo megalómano. Se supone que para hacer una campaña publicitaria hay que elegir al público al que te diriges y tocar en sus puntos débiles para captar su atención y conseguir lo que te propones. Y, aunque a mí me parezca una barbaridad, lo cierto es que los MacDonalds y Burguer Kings siempre están llenos, todo tipo de personas acude a ellos como si de un placer indispensable se tratara. La otra cosa que me está dejando estupefacta de todo esto es la cuestión de la virilidad, de la metrosexualidad, y ahora de la llamada tecnosexualidad. Según he leído, el metrosexual ha pasado a la historia, (menos mal), porque ahora ha llegado al mercado un nuevo producto: el tecnosexual: dícese de aquel hombre relativamente joven, urbano y con un alto nivel de vida, informático (en la mayoría de los casos) o ejecutivo, que se preocupa por su aspecto e intenta mejorarlo a través de técnicas naturales (deporte, por ejemplo) y que siempre lleva encima objetos tecnológicos de última generación. Ahora no hay un hombre que se precie que no lleve un i-pod, un portátil, o un teléfono móvil con bluetooth. Vamos, que entre la grasa y la mierda de las hamburguesas, y la tontería tecnológica que tenemos encima, vamos a acabar todos gilipollas (menos yo, claro), y los tíos cada vez van a ser más raritos, (bueno, esto sí me afecta; definitivamente, el mercado está cada vez peor). Domingo, 03 de Diciembre de 2006 22:13. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Observaciones No hay comentarios. Comentar. ¿Todo sigue igual?![]() Hoy ha sido mi primer día de estar en casa mano sobre mano. Bueno, en realidad he hecho cosillas, os las enumero: he llegado a casa a las 3, he comido y después he visto Saber y Ganar hasta que mis párpados me lo han permitido, (¿qué friki no?bueno, al menos me he dormido viéndolo: ahh, ya no soy tan friki). Luego he seguido traspuesta en el sofá mientras sonaban de fondo las estridentes voces de los presentadores de Aquí Hay Tomate. Lo mejor que se puede hacer ante esa basura es sin duda dormir. Quizá, de manera subliminal, han llegado a mi subconsciente mientras dormía algunas de las paridas que estaban comentando, y por ello me he despertado un poco gilipollas. Por otra parte, se me ha ocurrido la razón por la que, según me dicen (y yo a veces también lo pienso) estoy más delgada. La razón es la siesta. Joder, ¿qué lista soy, no? y he llegado a esta conclusión yo solita... Bueno, la siesta o el reposo; porque antes me comía un sandwich o el plato del día y me iba corriendo al metro y después a pasear de un lado a otro en el trabajo (cuando realmente trabajaba, claro). Por cierto, ¿cómo le irá a la nueva? Mola imaginármela allí trabajando cuando yo estoy aquí, en casa, calentita, en chándal, escuchando Revolver y tomándome un café con cereales. Hoy en literatura nos hemos descojonado más que de costumbre, porque los apuntes siguen siendo absurdos. Bueno, la semana pasada estuvo viniendo una sustituta, una chica joven cuya voz nos provocaba verdadera angustia: de lo temblorosa que la tenía por los nervios, parecía que en cualquier momento se fuera a echar a llorar. No obstante, esas clases estuvieron mejor que las de siempre. Y hoy hemos dividido el trabajo en grupo que tenemos que hacer. Es de coña. Los trabajos en grupo me ponen furiosa, me hacen sentir impotente. A veces me gustaría encargarme yo de todo, aunque trabaje el doble y los demás se toquen el bolo. En la revista de Periodismo Especializado también me está ocurriendo. En fin, qué triste. A veces soy una borde que te cagas, pero así es la vida... Respecto a mi puente, que se aproxima peligrosamente, nada importante que reseñar. Me han propuesto ir a Bilbao, pero en lugar de eso me quedaré aquí en mi nuevo curro y dando de comer a una serpiente ciega. Esta frase que he construido me recuerda al capítulo de Los Simpsons en que Seymour Skinner confiesa ser Armin Tanzarian y cuando se va a despedir de Edna, la dice algo así como: "podríamos casarnos, vivir juntos y ser felices... pero en lugar de eso, me voy para siempre". Pues eso, que tengo un nuevo curro para este puente. Consiste en repartir folletos (¿más folletos?) de publicidad de la clínica dental de mi hermano y mi cuñada. Los días que curro los elijo yo. Si reparto los dos mil folletos en un día o en dos o más es cosa mía. Voy a cobrar lo mismo. Bueno, ya les he dicho que me paguen bien, porque si no, no tengo ningún problema en volver a casa con los folletos y en irme de cañas en el tiempo en el que se supone que los tengo que ir dejando en buzones y en los parabrisas de los coches... No hombre, no soy tan perra. (Bueno, ya veremos... jejeje). Por otra parte, el sábado también tengo que ir a casa de mi hermano y mi cuñada a dar de comer a sus peces, porque ellos sí se van de puente, y también, a una serpiente ciega a la que hay que alimentar con un palo porque no ve tres peces en un burro. El caso es que están todos juntos, los peces y la serpiente acuática. Aquello debe de ser como Sodoma y Gomorra. Y si a la serpiente no la alimentas bien, puede que se acabe comiendo a algún pececillo. En fin, qué cosas. Espero que alguien me acompañe, porque si no, ahí puedo yo armar "la de dios es cristo". O me cargo a la serpiente con el palo, o me pica ella a mí, o tiro el acuario, o alguna lío fijo. Bueno, chicos, os dejo, me voy a seguir con mi vida contemplativa. Qué super guay. Lunes, 04 de Diciembre de 2006 19:58. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Esas etapas que envidio y odio a la vez...![]() Os prometo que hoy me había prometido no escribir. De hecho, me había propuesto no escribir en todo el puente, hacer como si me hubiera ido de viaje, o me estuviera tomando vacaciones existenciales, o algo así. Incluso he vuelto a barajar la posibilidad de irme a Bilbao sólo para olvidarme de todo por unos días, de toda la mierda que tengo aquí. Se supone que el blog es un escape de la realidad, una manera de pasar el rato, una actividad de ocio. Pero no, cada día me condiciona más, me llama más. A ver si le llega el mensaje: ¡Quiero que me dejes en paz, blog! Nada, creo que no lo ha captado, porque me apetece seguir escribiendo. El tío es un jeta, ¡a quién habrá salido!, no entiende las cosas, piensa lo que quiere pensar; aunque yo le diga que no, y aunque todos los indicios apunten al no, él sigue ahí, insistente, haciéndome escribir. Es como si fuera una fuerza superior, como si estuviera poseída por algo. Nunca había escrito tanto como ahora, excepto hace dos años. Y es que puede que todo esté relacionado con todo, y que antes de la "etapa" escribiera porque era "antes" y ahora esté escribiendo porque estoy justamente en el "momento post-etapa". En las "etapas" se deja de escribir, a veces incluso se deja de leer con la misma pasión, se deja uno de preguntar por las cosas más simples pero más enigmáticas de la vida, deja uno de sentir, y en definitiva, deja de "vivir". Lo único bueno de esas etapas es precisamente el hecho de que son etapas, es decir, tienen un principio y un final. Nada más. Como en todo. La cuestión es cuándo van a acabar y porqué, no estar preparado, no aceptarlo (para que sea más traumático y por tanto más interesante) y después entender que tenía que pasar y que todo forma parte de un "plan" (cada día estoy más convencida de esta idea, aunque sea absurda y vaya contranatura, contra lo que vemos todos los días...) Uno se reencuentra con uno mismo, en el momento post-etapa, y se acaba el problema. Es duro, pero cuando consigues salir de ello, vuelves a estar preparado para volver a caer, y todo se resume en un ciclo que se completa siempre, inevitablemente, con la miseria humana. El Canon Literario![]() Por fin les he encontrado cierta utilidad e interés a mis queridos apuntes de literatura. Estaba pasando a limpio los de un día en que la profesora nos habló del canon, y me he puesto a pensar en ello. Hay un gran debate, primero, sobre la pertinencia de la existencia o no del canon occidental, y segundo, acerca de los autores y obras que deben figurar en ese canon. Yo creo que sí debe existir un canon, que en cierto modo está ya en nuestro subconsciente. Cuando nos enfrentamos a un libro que sabemos que es un clásico, o que es esencial porque así lo dice la contraportada, lo valoramos más que si tuviéramos en nuestras manos lo último de Marcia Grad. Y esto no debe perderse. Aunque luego cada uno tenga su opinión positiva o negativa sobre Dickens, Hemingway, o Cervantes, no por ello estos autores dejan de ser emblemáticos y deben ser conocidos ( y reconocidos) por todos (aunque sólo sea de oídas...) Sin embargo, actualmente se está extendiendo peligrosamente la creencia de que lo antiguo es un tostón, frente a lo insólito y lo intrépido que supone lo novedoso. Es algo quizá inevitable. Las librerías hoy no son más que un mercado de banalidades en el que a veces es preciso sumergirse para rescatar algo que sea digno de ser rescatado. Por otra parte, y volviendo a lo del canon, cuando dimos a la profesora la lista de autores que considerábamos imprescindibles del siglo XX, encontré sorprendida que nuestras listas diferían en aspectos esenciales del tema. Quizá fuese porque se nos olvidaban autores, o porque no los habíamos leído, o porque, sencillamente, no nos gustan. Pero, he aquí la cuestión: ¿aunque no te guste un autor debes incluirlo en la lista? ¿debes incluirlo también aunque no lo hayas leído pero sepas que es importante? La profesora nos ha dicho ya los que tenemos que leer todos obligatoriamente a lo largo de este curso. Son cuatro: el primero, Thomas Mann "La Muerte en Venecia", (que no todo el mundo conocía), el segundo, Kafka, "La metamorfosis" (un libro que a la gente le da asco, o pena, y que no siempre sabe valorar), en tercer lugar, Hemingway, (no sé aún qué obra) y el autor que debería ocupar el cuarto lugar, todavía no ha sido elegido por la profesora. Me he quedado un poco decepcionada, la verdad. Veo que acaba el curso y que no he aprendido más literatura de lo poco que ya sabía. "La Muerte en Venecia" ya me lo había leído, "La Metamorfosis" también; de Hemingway sólo he leído "París era una Fiesta", y creo que no supe valorarlo, o que quizá no es lo mejor de Hemingway. En cualquier caso, ya pensaba leer otras obras de Hemingway, y todo esto me hace llegar a una conclusión: que cada uno/a debe ponerse las pilas por su cuenta, y que ni siquiera en una Facultad como la mía se puede uno encontrar una clase de literatura que merezca la pena. No sé si alguien se habrá dado cuenta de que los libros elegidos por la profesora son de los más finitos que ha dado el siglo XX. Seguro que el cuarto lugar lo ocupará Camus y "El Extranjero", aunque puede que en el último momento la profesora decida cambiarlo por otro, porque somos tan tontos que no vamos a ser capaces de entenderlo a pesar de que sólo tenga 124 páginas... Miércoles, 06 de Diciembre de 2006 19:58. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Observaciones Hay 1 comentario. Resumen del puente![]() ¡Ya he vuelto! Después de casi una semana de ausencia, ya estoy aquí otra vez con todos vosotros. Hoy ha venido mi hermano a comer y me ha arreglado el ordenata en tres minutos. Menos mal, porque ya me temía tener que quedarme en los ordenadores de la facultad para hacer mis textos de la próxima revista de Periodismo Especializado. Además, ahora que tengo el programa (y sé utilizarlo) puedo maquetar desde casa. Bueno, como digo en el título, voy a intentar hacer un resumen del puente, contando sólo las cosas buenas que me han pasado y dando a entender las malas... el miércoles me quedé todo el día en casa, en plan sabático: comiendo, viendo la tele, de mi habitación al salón, y de éste a la cocina, de un lado para otro sin hacer nada. El jueves fui con mis padres, mi hermano y mi cuñada a la Plaza Mayor a pasar frío, a no comprar nada (yo) y a comerme una ración de patatas ali-oli (yo). Ellos, por su parte, fueron conmigo a la Plaza Mayor a pasarlo bien, a comprar un belén y a darme envidia comiendo calamares (yo y mis alimentos restringidos). Bueno, luego el viernes quedé con Mónica, que vino a verme, y consiguió que su noviete viniera desde Guadarrama a recogerla a la 1 (dos horas después de que saliera el último autobús, no está mal, qué entregada). Pero quizá no debió hacerlo... En fin, luego el sábado tuve que madrugar un poco (últimamente siempre me toca dar el pego los fines de semana) para ir a comer a casa de mi hermana e irnos primero de compras a un centro comercial. Mi objetivo era comprarme unas botas. Me probé cientos de ellas, y mi hermana, así como las pobres dependientas, acabaron de mí hasta las etiquetas, y es que, ¿a quién se le ocurre tener expuesto calzado únicamente del número 38? ¿Y el 36 qué? En fin, me compré las botas, pero también unos pantalones y un jersey, todo de color marrón. Parafraseando al cantante de Aerosmith en Pink, diré "Marrón, es mi nueva obsesión". Después tuve que ir a casa de mi hermano a dar de comer a sus animalejos acuáticos, pero antes pasé por casa para coger de un cajón de mi habitación algo esencial para disfrutar de ello por el camino, por el largo camino que separa mi casa de la de mi hermano... No pasó nada malo con los animalejos, y me quedé un ratillo haciendo uso del super ordenata de mi hermano. Después, me fui a casa, a descansar para el domingo, porque quedé con Bea para tomar un café (después de dos meses sin vernos) y para ir otra vez de compras. Fuimos al fnac y también al centro comercial P.Pío, de tienda en tienda. Compró cosas para toda su familia (claro, para una vez que viene a Madrid...) y yo me compré un bolso en H&M, haciendo uso de las tarjetas de descuento que le dieron a Atenea por trabajar allí y que muy amablemente me regaló. La verdad es que me lo pasé muy bien con Bea, las cosas siguen como siempre, o sea, bien. Me estuvo contando cosillas de El Escorial y me entró la nostalgia de siempre. De hecho, cuando la acompañé al autobús, me dieron ganas de subirme con ella sólo para hacer el trayecto, como hacía antes a diario, no sin cierto esfuerzo, pero también con cierto amor. Vaya, qué ñoñeces me están saliendo, pero es mi blog y escribo como me sale de la ñoñez. Hala. Bueno, en otro orden de cosas, ya me acabé A sangre Fría. No está nada mal, pero a veces, había momentos en los que ¡me recordaba a un best-seller! Tengo que hacer luego una crítica del libro para la revista de Periodismo Especializado (especializado en nada, en lo que a mí me da la real gana, porque, aunque no sea de actualidad, voy a meter esa crítica, y al que le parezca mal, que lo diga). Bueno, os voy a ir dejando, no sin antes deciros que tengo una entrada para ir a unas jornadas literarias que son el jueves y el viernes por la tarde. Creo que para el jueves tengo acompañante... pero para el viernes no, así que al que le interese, que lo diga. No voy a poner qué escritores van porque no me apetece, así que nada: poca propaganda, poco éxito tendré...En fin, me voy. Creo que hoy también os voy a dejar una cosa de Los Beatles que he hecho con todo mi amor. Hasta mañana. Martes, 12 de Diciembre de 2006 19:47. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Revolver, The Beatles![]() Revolver (1966) supuso un punto y aparte en la carrera de los cuatro de Liverpool. Los Beatles llevaban ya tres años y medio siendo los dueños del mundo, "estaban cansados de afrontar audiencias de quinceañeras que sólo iban a los conciertos para soltar adrenalina gritando y ni siquiera se daban cuenta de si sus ídolos desafinaban". No en vano, tres semanas después del lanzamiento de Revolver, dieron en el Candlestick Park de San Francisco su último concierto. Así, ya en una etapa más reflexiva, empezaron a empaparse de las influencias de la poesía musical de Bob Dylan y de la magia de los Byrds. En Revolver empiezan a incluir instrumentos exóticos en sus composiciones, y sustituyen las típicas letras de amor chico-chica por otras más intelectuales y existenciales, que elaboran, bajo la influencia primero de la marihuana, y después del que se hizo célebre por aquel entonces, el LSD. Revolver, por otra parte, fue testigo privilegiado del uso del ADT (doblaje artificial de la voz) por primera vez. Respecto a la portada de este disco (una de mis preferidas), fue diseñada por Klaus Voorman, artista que se ocupó también de crear las de los discos antologies. La de Revolver es una portada tan innovadora como el álbum: nos muestra un collage de fotos en blanco y negro con dibujos de los Beatles, y es curioso también el hecho de que en esta portada no aparezca el nombre del grupo. Sólo pone "Revolver". Todo lo contrario ocurre en el Álbum Blanco, que es conocido así por todo el mundo, cuando en realidad se llama "The Beatles". Taxman, de George Harrison, es la primera canción de Revolver. Es curioso porque éste es el primer disco de los Beatles que abre con una canción de Harrison. Es una canción bastante buena, dicen que ácida, y la melodía nos recuerda a la de Batman, aunque Taxman no va precisamente de ciencia ficción. Fue inspirada por la cantidad tan elevada de impuestos que el cuarteto tenía que pagar gracias a un contrato algo exigente que habían firmado con EMI. En la canción se habla, (a instancias de Lennon), de un tal Mr Wilson y a un tal Mr Heathse, que eran Harold Wilson y Edward Heath, primer ministro y jefe de la oposición de Inglaterra en aquellos años, respectivamente. En Eleanor Rigby, Paul McCartney y George Martin (productor) , sin batería ni ritmo algunos, tan solo cuerdas y voces, consiguieron "la melodía más exquisita del mundo". Los instrumentos fueron grabados con los micrófonos bastante cercanos a ellos para conseguir más intensidad. Según las últimas teorías, la historia de Eleanor Rigby parece haber sido sacada de una lápida que Paul McCartney leyó en su juventud. Pero lo que más llama la atención de esta canción es sin duda la letra y esa tan desamparada atmósfera que evoca: "¿De dónde viene toda la gente solitaria?" No pertenecen a ninguna parte, como la misma Eleanor o el Father McKenzye, que sólo se dedica a zurcir calcetines de noche y a escribir sermones que nadie oirá. I´m Only Sleeping no tiene desperdicio. Me atrevería a decir que es mi favorita (o una de mis favoritas) de este disco. Impresiona ese Lennon angustiado, que sólo quiere que le dejen dormir, que le dejen tomarse su tiempo mientras echa un vistazo desde la ventana de su cuarto y ve a todo el mundo estresado, corriendo siempre de un sitio para otro. Pero de esta canción también hay que destacar los nuevos efectos musicales conseguidos: esas guitarras de Harrison que suenan al revés nos hacen comprender que todo, absolutamente todo, es posible en ese universo tan particular de los Beatles.La enigmática Love You To es la primera composición india de George Harrison, en la que utiliza esos instrumentos exóticos de los que hablaba: la tabla y el sitar. Una canción preciosa como pocas es Here, There and Everywhere. Recuerdo que hace tiempo me dormía escuchándola, y la repetía cientos de veces en mi mp3 mientras intentaba olvidarme del mundo, y sólo tenía oídos para ella y ojos para la oscuridad del techo de mi habitación. ¿Qué decir de Yellow Submarine? Archiconocida en el mundo entero, la creó Paul pensando en el público infantil, y le propuso a Ringo que la cantara él. She Said She Said es otra impresionante locura de Lennon que inevitablemente acaba por atraparnos. La letra tiene su miga, y es que la escribió pensando en una conversación que tuvieron con Peter Fonda, quien les guiaba a él y a George en sus primeros "viajes" con el LSD en una fiesta nocturna. Cuando George le dijo al actor que se moría, éste contestó que cuando tenía 10 años se había disparado accidentalmente en el estómago a sí mismo, y que su corazón se paró tres veces: "I know what is like to be dead" (sé como es estar muerto) a lo que John respondió "You're making me feel like I've never been borned. Who put all that shit in your head?" (me estás haciendo sentir como si no hubiera nacido nunca. ¿Quién te ha metido toda esa mierda en la cabeza?) Aunque la primera versión de la canción era bastante agresiva, John, prudentemente, la suavizó al final refiriendose a una mujer y cambió algunas frases, como por ejemplo, "¿Quién te ha puesto todas esas cosas en el pelo?" en lugar de la anteriormente mencionada. Otra canción impregnada del "nuevo universo beatle drogas y amor" es Dr. Robert, personaje real que suministraba al cuarteto estupefacientes y sustancias diversas, y al que Lennon dedicó esta canción con toda la intención. Lo mejor sin duda de ella es el guitarreo. Good Day Sunshine es una pieza musical más de McCartney al piano, no tan buena como For No One, realmente conmovedora, y que se sale del disco. Respecto a And Your Bird Can Sing, aunque Lennon parecía odiarla y la llamó "un horror" y "para tirar" la verdad es que es bastante pegadiza. Hay que considerar que John podía llegar a odiar una canción porque la letra no significaba nada y la tuvo que escribir para llenar el cupo. Especialmente interesante es la guitarra a lo largo de toda la canción (dos guitarras que se doblan) y las voces agudas de George y Paul. El efecto del estereo en la batería, sobre todo durante el estribillo "...when your priced possesions..." es una muestra más de la gran producción de George Martin. En I Want To Tell You volvemos a oír a un Harrison esta vez un tanto empalagoso, y que no parece el mismo que criticaba los asquerosos impuestos en Taxman. Pero, de todas formas, nos enamora igual. Got To Get You Into My Life va anunciando ya el final del disco. En ella, aparentemente, McCartney nos habla de amistad, o de amor, pero algunos críticos han querido pensar, (no sin ausencia de malicia), que es un "sutil himno a la marihuana". Y Tomorrow Never Knows, por fin, nos muestra claramente que lo que querían en ese momento los Beatles no era precisamente pasar desapercibidos y seguir dando conciertos. Conseguían lo que querían, con este disco lo consiguieron todo, y el remate final, esta canción de lo más experimental hasta ese momento, lo deja verdaderamente claro. Martes, 12 de Diciembre de 2006 20:29. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: No sólo Beatles No hay comentarios. Comentar. De drama en drama![]() Me aburro. Me aburro y estoy bloqueada; tengo cosas que hacer, pero no puedo hacer nada. Para una cosa que me entretiene ahora, que es maquetar la revista, no puedo hacerlo. Y se entrega mañana, o pasado, dicen. No puedo maquetarla (a pesar de que me he ofrecido a hacerlo yo) porque la gentuza de mi grupo pasa de todo. Cada día estoy más harta, pasan de todo, no vienen a clase, no contestan a los mails ¡ni al teléfono! y no nos mandan su parte. Estoy por hacerlo todo yo (el reportaje, el editorial, los breves...) y que les follen. Además, seguro que si hacen algo, hacen una mierda. Siento ser tan dura, pero es así. No les aguanto. Además, una de ellas, aparte de lo mal que me caía, ahora se dedica a llenarte el correo de mierdas absurdas, de gilipolleces sin sentido. Si pudiéramos, nos escindiríamos de ellos. Y además de todo esto, hoy voy a hacer otra denuncia pública. Se trata de la Línea 3 del Metro. Puta línea 3. Todos los putos días llego tarde por el puto metro. Ya sea por la mañana, o por la tarde, se queda parado 10 minutos en alguna estación. Hoy no funcionaba por "falta de energía" o algo así he creído oir, junto a otras dos líneas (la 5 y la 1, creo). No sé para qué hacen tanta obra en el metro, si sigue siendo una puta mierda. Me jode especialmente cuando madrugo, me doy prisa para llegar a clase puntual, y por el jodido metro llego tarde y a veces incluso no puedo entrar en clase (depende de la clase y del grado de agresividad con el que me mire el profesor por haber interrumpido. ¡Ah! otra denuncia: espero que los jodidos bedeles hagan algo útil y engrasen la puerta de mi clase, porque no es normal la manera en que chirría cuando se abre y se cierra. Así, cuando alguien llega tarde siempre queda en evidencia, como es natural). Volviendo a lo del metro, cuando quedo con alguien y se da la extrañísima casualidad de que no llego tarde por méritos propios, ya se encarga el jodido metro de añadir esos 10 ó 15 minutos de rigor. Bueno, ya me he desahogado un poco de todas mis frustraciones diarias. Espero que todo se solucione y consiga ser una persona feliz, de una vez por todas, en este jodido mundo. ¡Qué drama más grande...! * Por cierto, vaya foto más fea que he puesto. Encima la tipa tiene entrecejo. Excepto por ese detalle, por el jerséy, y por el color del pelo, por lo demás así soy yo cuando voy en el metro. Miércoles, 13 de Diciembre de 2006 19:14. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Yo y el Festival de Nuevos Escritores (I)![]() Escrito ayer cuando me aburría: Estoy en el Colegio de Médicos, en el Festival de Nuevos Escritores (que ha sido organizado como una actividad dentro de la conmemoración de la Movida, y he venido porque el profe de Periodismo Literario nos lo comentó y nos proporcionó las entradas). Estoy sola, y he llegado puntual. Tres minutos antes de las 6. Aún no sé cómo ha sido posible. Son las 6.20, esto no empieza, y somos cuatro gatos. Llevo 20 minutos observando el ambiente. Estoy en un anfiteatro con 13 filas. Las paredes están decoradas con frescos de estilo neoclásico o barroco (por deciros algo) y me he sentado en la fila octava en un extremo que da al pasillo central. Me gusta ponerme en los extremos (en el cine y estas cosas) para que no me coarte el molestar a la gente por si me apetece pirarme o ir al baño. He echado la cuenta y hay unas 272 butacas, de las cuales sólo 80 y tantas están ocupadas. Todos los asistentes se han situado en las primeras filas, a pesar de que hay una pantalla que, presumiblemente, en algún momento proyectará algo. Hay gente de todos los tipos, hay jóvenes que van solos, barbudos, con gafas, con camisetas de rayas, y otra gente que va en pareja y/o con amigos. También hay personas de mediana edad e incluso de la tercera edad. Vaya, ahora que me pongo a escribir la gente que antes no había sentada detrás de mí y que tampoco pasaba por la fila de detrás, lo está emepezando a hacer, y me da la sensación de que algunos intentan echar un ojo a lo que escribo. Ley de Murphy. Pero son las 6 y 25 y esto ya empieza. Escrito hoy cuando me aburría: 6.25. Se apagan las luces. Sale a escena el presentador, Juanjo de la Iglesia (CQC), y unos focos le iluminan. Lleva puesta una toga, y, entre el hecho de que haya tan poca luz, y que el tipo vaya vestido así, me espero cualquier cosa. Nada convencional, seguro. Y estaba en lo cierto. Nos explica que lleva puesta la toga porque estamos en un juicio, en el que vamos a juzgar a los escritores por diversos y múltiples delitos, que os iré detallando a continuación, para deleite vuestro y mío (pero sobre todo vuestro). Juanjo llama al estrado a la primera joven, que, depié, junto a un atril y un micrófono, pasa a leer las pruebas incriminatorias en su contra, es decir, un relato o un poema escrito por ella. Creo que leyó un poema, pero no me enteré mucho porque en estas ocasiones siempre pienso que las cosas raras es mejor leerlas en tu casa, porque así, escuchando, a veces no te concentras. El segundo tipo que leyó me gustó más, porque leyó un relato corto sobre una mujer gorda, oficinista, soltera, que siempre está triste y que se iba a un bar con una amiga a tomarse un whisky. En este presté toda mi atención. Estaba bien escrito. También una tipa leyó algo sobre el drama de una chica fea, fea, a la que su madre le decía: "no es la foto, hija, eres así, así es tu cara, hija". Y que nos hizo mucha gracia. Primero, Juanjo les presentaba, y decía cosas como " a éste se le acusa de tener libros en su casa", que hacían gracia al público, "o, tan joven y tan pervertido". Bueno, éstos primeros no eran de los más jóvenes, éstos eran del 74, del 77, etc. Después de la lectura de la obra del escritor en cuestión, una misma voz ¿megafónica? para todos pasaba a reproducir la crítica de algún especialista en literatura, críticos de Babelia (El País), de ABC, de El Mundo, y de otros diarios regionales. Después aplaudíamos, mostrando así que estábamos de acuerdo en que el escritor debía ser condenado por esos delitos que se le imputaban. En fin, muchas frikadas que sin embargo hacían más ameno el asunto. De un chico que salió a leer, Juanjo dijo: "a éste se le acusa de traficar con libros clásicos". Jajaja. Me parto. No, en serio, dicho por él quedaba muy ingenioso. Ahora me doy cuenta de que no eran más que gilipolleces, aunque ayer me hicieran mucha gracia. Van pasando escritores y más escritores. Son 14 en total. Y los voy apuntando todos. Como os he dicho, había muy poca luz. Sólo estaba iluminado el escenario, así que yo anotaba cosas prácticamente sin ver un pijo. Había un tipo sentado a mi lado, en el otro extremo del pasillo central. Estábamos relativamente cerca, y no paraba de mirarme mientras escribía. Debía de pensar que era una perturbada, ahí escribiendo a oscuras. Pero más tarde descubrí que no sólo estaría pensando eso sobre mí (en la crónica II lo contaré). Bueno, yo cogía anotaciones de la persona que salía a leer, su nombre, su fecha de nacimiento, y a veces cosas de cosecha propia, en plan "qué bien lee",o "qué mal lee", y hacía una señal de "bien" en los que me gustaban y una cruz en los que no. Una vez, incluso escribí "qué frío tengo", porque yo creo que no había calefacción, y estaba casi tiritando. Definitivamente, estoy perturbada. Puede que fuera fiebre, porque luego me dolía mucho la cabeza y tenía los mofletes colorados mientras me seguían dando escalofríos. Salieron a leer dos jóvenes nacidos en 1985, un chico y una chica. Me llamó la atención que ambos parecieran tan sanos, tan guapos, y a la vez tan locos. La chica iba muy mona, con una falda rosa a juego con las botas también rosas, y con un jerséy blanco a juego con los leotardos también blancos. Leyó un relato de cadáveres y putrefacción. Vaya tela. Y el chico leyó un poema en que hablaba de Conan el Bárbaro y otras movidas. La verdad es que me enteré más bien de poco, pero el tío leía con una vehemencia que no era normal. Qué locura. Casi todos los participantes habían estudiado Derecho, o Bellas Artes, o Estudios Avanzados en algo, incluso en Biología. Pero salió un treintañero que había hecho Periodismo, y lo que leyó estuvo bien. Cuando acabó esta parte, Juanjo anunció el intermedio, e informó de que en el hall iba a haber sorpresas, un vinito, y cosas así. Yo enseguida pensé: "qué guay, barra libre otra vez", pero no, luego no era barra libre. Qué rácanos. Pero aún así, no dejé de tomarme mi cervecita. Cuando iba a salir del anfiteatro para ir al baño y luego al hall, me encontré con Celia, una chica de Periodismo Literario que también estaba sola, y que como yo, había pensado que iba a ser la única de la que clase que acudiría al evento. La segunda parte de esta supercrónica os la cuento mañana, ¿vale? Continuará... (Y ahora me voy otra vez para allá, así que voy a tener material para aburrir. Bueno, nunca se sabe, igual hoy me aburro y no me llama nada la atención. Ya os contaré) Viernes, 15 de Diciembre de 2006 16:36. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Yo y el Festival de Nuevos Escritores (II)![]() Después de la primera parte, que ya os he contado y que se llamaba "Escritores en el Banquillo", salí del anfiteatro y me encontré con Celia. Fuimos a tomar algo, y después nos encontramos con un compañero que también viene a nuestra clase de Periodismo Literario. Llevaba una camiseta del evento porque se había convertido en "colaborador" y tenía que vigilar si pasaba algo chungo, responder a las preguntas de la gente, etc. Pero lo que más hacía en realidad era aburrirse y hacerse amigo de gente peculiar que andaba por allí (libreros, dibujantes, etc). Nos comentó que en la última planta había "escritores y dibujantes a sueldo", que te escribían o dibujaban algo en el momento por 1 euro. A mí no me llamaba mucho la atención, pero subimos a ver el ambiente. Estaban escribiendo Juan Manuel de Prada y Rafa Reig. Con una copa de vino, delante de un ordenador, ponían cara de circunstancias y de concentración mientras pensaban (o no) algo que escribir. Celia me dijo que te escribían algo según lo que les inspiraras, y eso me hizo gracia. Sin embargo, al final lo que en realidad hacían era escribir lo que les daba la real gana. Al principo no sabíamos quién era Rafa Reig hasta que le preguntamos a un chico, pero a pesar de eso, nos pusimos en su cola porque la de J. Manuel de Prada era más extensa y a Celia no le gustaba este autor. A mí me daba igual, pero sí había leído algo de Prada mientras que de Reig no, y ni siquiera sabía quién era. Sin embargo, al final no nos escribieron ni uno ni otro, porque fueron relevados por dos escritoras que habían salido a leer en lo de "Escritores en el banquillo". A nosotras nos escribió Vanesa Montfort (la de la foto), de unos 30 años y muy agradable, que había leído un fragmento de un libro suyo sobre la Guerra Civil, creí entender (aunque en general el libro iba sobre la Historia de Madrid, creo) y que lo hizo bastante bien. Cuando me tocó, me preguntó cómo me llamaba y qué literatura me gustaba. "Novela", dije yo; y cuando me preguntó qué tipo de novela, dije: "del siglo XX, por ejemplo". Entonces ella puso cara de regocijo, como si de repente se le hubiera iluminado la bombilla. ("Ésta va a pensar que al decir novela siglo XX me refiero a los best sellers, Código da Vinci, literatura actual y demás", pensé yo). Me escribió algo titulado "Lavapiés no existe", que os voy a transcribir por si queréis opinar: "La plaza vibraba a ritmo de djembé. Los pocos manifestantes que aún aguantaban el frío, se habían sentado en la plaza confundiéndose con participantes en la fiesta multicultural que poco a poco había comenzado a teñir de colores estridentes el barrio. Pablo ojeó a su alrededor, retiró con asco dos colillas con su zapato de cordones, y tendió una bolsa de la La Casa del Libro en el suelo, antes de sentarse con cierto agobio. Yo le miré con ternura. Entonces volvió a levantarse despotricando, retiró la bolsa y se dejó resbalar hasta el suelo. Ésas eran sus pequeñas rebeldías. Me senté a su lado y ambos miramos el cielo que se había convertido en una acuarela rosa que ahora sólo manchaban los pájaros.- No puedo volver a casa- me dijo entonces con una sonrisa que era una catástrofe, mientras el gran dragón empezaba a bajar por la calle Ave María. Entonces supe que ya no era él. Que era otro. Que empezaba a ser libre. Para Sonia, una historia contemporánea del Madrid que... sí existe. Con afecto, Vanesa Montfort". No está mal, ¿no?. (En Crónica III ¡o IV! hablaré más de esta escritora, porque el viernes, o sea, ayer, fuimos otra vez allí los de clase de P. Literario y cada uno teníamos que hablar con un personaje. A mí, curiosamente, me tocó ella). Después de esto, volvimos al anfiteatro porque empezaba a las 8 un documental sobre los hábitos de los nuevos escritores. En el vídeo, un reportero entraba en las casas de los escritores de hoy, quienes enseñaban su casa, la habitación en la que escribían y, en general, "sus espacios de creación". Todos estaban cortados por el mismo patrón, y me hacía mucha gracia. Como Celia y yo entramos cuando ya había empezado el documental, nos sentamos en el primer sitio que pillamos. Entonces, yo empecé a hacer ruido quitándome el abrigo, sacando hoja y boli para seguir copiando, y un tipo que estaba sentado a mi lado se giró y se me quedó mirando. Yo pensaba que le estaba molestando y no le dejaba oír el documental, pero de repente, cuando me preguntó que si estaba "cogiendo apuntes para clase", advertí que era el tipo que me había estado observando antes mientras copiaba frenéticamente y a oscuras. "Sí", le contesto yo. "¿Y qué te está pareciendo esto?" me pregunta. "Bien, está bien" contesto. Y me sigue haciendo preguntas, pese a mi contrariedad: "¿Y qué estudias, filología?". "No, periodismo". "Ah, qué interesante, ¿Y es para un trabajo?", "No, es para una crónica de un cursillo". Con gesto muy serio, me sigue preguntando "¿Un cursillo?" (joder, qué plasta, a veces le contesto sin mirarle, mirando a la pantalla y con desgana). "Es un cursillo de Periodismo Literario". Aquí deja de hablar y miramos los dos el vídeo. Como lo del documental no me apetecía copiarlo, tras cinco minutos el tipo me vuelve a preguntar "¿Y de esto no tienes que hacer crónica?" Y yo: "Sííí, es de todo, pero vamos, que ahora no voy a copiar". Qué cansino el tío, con esa voz y esa cara de seta con la que decía las cosas, parecía más un policía que un friki normal y corriente. De vez en cuando se giraba como para decirme algo, pero en el último momento parecía que se arrepintiese por alguna razón. Cuando acabó el documental, empezó un coloquio de "escritores consagrados". Desde el sitio en el que estábamos no se veía muy bien, más o menos veíamos a todos los escritores, pero a Lorenzo Silva y a otro sólo les veíamos el cogote, y entonces le dije a Celia que desde el sitio en el que estaba yo antes, se veía mejor, y nos fuimos para allá. Cogí mis cosas y me fui sin decirle nada al cansino. Durante tres segundos me asaltó cierto remordimiento de conciencia, que enseguida disipé. ¿Por qué tengo que ser amable con todo el mundo? No le conozco de nada, no tengo porqué quedar bien. ¿O no? (Bueno, pensaba meter en esta parte todo lo del jueves, pero me lío a contar cosas y esto ya es suficientemente largo como para meter también el coloquio de escritores, que estuvo muy bien y que quiero contar con toda la pasión y la extensión que se merece). Como la fecha y hora de Blogia hoy no son correctas, lo pongo yo: Sábado, 16 de Diciembre de 2006, 15:36. Domingo, 17 de Diciembre de 2006 11:56. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Yo y el Festival de Nuevos Escritores (III)![]() Hemingway dijo que escribir implica una vida solitaria. Esto es verdad hasta cierto punto, porque todo depende de la experiencia de cada uno, y a mí en particular no me queda otra que estar de acuerdo con Hemingway. Pero, ¿qué más implica escribir? ¿El escritor tiene manías? ¿Es un ser especial? ¿Tiene algo de locura? José Luis Balbín, como presentador y moderador del coloquio de escritores consagrados llamado La Nueva Literatura, intenta provocar a los contertulios con preguntas como estas. A Juan Manuel de Prada le resulta bochornoso que se le pregunte a un escritor por sus manías. "Al contestar", asegura, "te das cuenta de que eres un perturbado". Rafa Reig, por su parte, confiesa que tiene manías para todo, y Pilar Adón necesita escribir siempre en un silencio absoluto. No estoy de acuerdo con Pilar, y tampoco lo están Reig y Lorenzo Silva. El primero recuerda que en las redacciones, cuando no había ordenadores, (incluso ahora con ordenadores también) todo el mundo hablaba, hacían ruido las máquinas de escribir, había un gran bullicio, y los redactores se acostumbraban a trabajar así, con todo ese ruido de fondo. Además, Reig asegura que es capaz de escribir en cualquier lugar. No en vano, lo suele hacer en bares. (En este punto me acuerdo de una vez que estaba en la cafeteria Del Arte en San Lorenzo, con mi amiga Bea, y había un tipo en la mesa de al lado escribiendo. Nos miraba de forma rara, era un raro, y efectivamente, pensamos de él que no era más que un trastornado. Nos reíamos imaginando lo que debía de estar escribiendo. ¿No le daba vergüenza hacerlo en una cafetería? A mí, con unos 17 años, un tanto flipada, me pareció de lo más curioso y me quedé fascinada porque por aquellos entonces ya era un poco friki de la literatura. Eso sí es bohemia, pensé. Y sí, de los escritores siempre se piensa que están peor que las maracas de Machín). Lorenzo Silva, por su parte, considera que la llamada "manía del escritor" no es más que "un lujo burgués", y que lo único que necesita él para escribir es "construir un estado mental", ya sea en el metro, o en su casa, con la música alta o sin ella. Hace años, Silva estaba convencido de que necesitaba escribir con la música a tope. Sin embargo, cuando nació su hijo se vio limitado a la hora de hacer ruido y se acostumbró a escribir en silencio. De todas formas, concluye afirmando que "los que vivimos o hemos vivido en Madrid, hemos tenido que aprender a ensimismarnos en cualquier lugar. Y hay muchas técnicas para ello". Lorenzo tiene toda la razón, porque, ¿qué es la concentración sino un espacio de silencio interior? Por otra parte, no podemos olvidar que la cuestión de las manías del escritor forma parte de un mito que se ha ido elaborando en el imaginario colectivo con el paso del tiempo. El mito del escritor bohemio molesta (y molestó) a muchos escritores. Por ejemplo, a Thomas Mann en su tiempo, a pesar de que bohemio y decadente el tipo lo era un rato, aunque eso sí, a su manera. "El escritor inquieta muchísimo", asegura Soledad Puértolas. Pero, ¿no tendrán manías también otros tipos de profesionales? Andrés Barba considera que tanto un escritor como una señora de la limpieza pueden tener sus manías a la hora de trabajar. Y es verdad. Pero, para Rafa Reig, "sin desprestigiar a la limpiadora", el escritor tiene un trabajo mucho más subjetivo, más misterioso, que se presta más a ser cuestionado y estereotipado. J. Manuel de Prada ahora postula, enérgico y categórico, al hilo de lo que decía Reig, que la vida del escritor se enmarca en una especie de mundo interior, espiritual, que choca con la vida exterior, agitada, en la que no hay más que compromisos. Reig niega con la cabeza y sonríe irónicamente. La verdad es que se pasa todo el coloquio haciendo gestos de disconformidad respecto a lo que dicen sus colegas escritores. Y me hace mucha gracia. Para él no sólo hay que meterse en una habitación a escribir y a comerte la cabeza metiéndote en tu mundo interior, sino que hay que salir a la calle, empaparse de cosas nuevas, conocer gente, etcétera. La verdad es que en esto estoy más de acuerdo con Reig que con Prada, aunque le hago un guiño a éste último cuando asegura que "para un escritor, el dolor es fecundo, sin llegar a ser un dolor extremo, claro. Los escritores hacen un todo de un detalle o de un dolor minúsculo. Es necesario un motivo de dolor o dificultad". Y al escucharlo, Reig sigue poniendo malas caras, porque para él "el dolor no tiene porqué ser fructífero. En el escritor todo es particular", (con la consiguiente aprobación del resto de contertulios). Esta afirmación de Reig trata de desmitificar aquello que a todos nos gusta tanto pensar: la creación viene motivada por momentos de sufrimiento personal, la vida bohemia es una vida desarraigada, la de los poetas malditos, envuelta en un halo de misterio y expectación... Todo es verdad sin ser la verdad con mayúsculas, aunque en mi caso, como he dicho más arriba, me es más fácil escribir cuando estoy triste o me siento desengañada que cuando estoy enamorada o feliz de la vida. No obstante, se puede estar solo y ser feliz, y ésta es una felicidad diferente, más consciente, más tuya, más auténtica, que también te hace escribir. Bueno, estoy hablando aquí como si yo fuera la pera, como si mis opiniones valieran lo mismo que las de los escritores de los que estoy hablando. Pero, sin ser escritora aunque queriéndolo ser, no me desanimo ni siento celos al escucharlos o al leerlos, porque si no, nunca podría llegar a darme a valer en este mundillo, en el que nada es lo que parece. Lo de tener que escribir en silencio, por lo menos a mí, me parece que resta mucho a un escritor, y muchas otras cosas que cada uno de nosotros podemos y sabemos reconocer: errores gramaticales, de sintaxis, etc. en libros o en artículos. Nadie es perfecto, si Nadie es Camus, Balzac, Flaubert, o Dostoievski, ¿no? Y hablando de envidia, el siguiente tema que pone Balbín sobre la mesa es el de los celos y la envidia entre escritores. Prada afirma, como si hablara de él mismo y como si aquello fuera la verdad universal, que "el escritor siente envidia hasta de los escritores que son peores que él". Y Soledad Puértolas refrenda esta idea reconociendo que el escritor tiene dos caras, la parte grandiosa y la parte miserable. Todos están de acuerdo en que en el mundo de la literatura y de las editoriales hay "verdaderas puñaladas". Todos, menos Lorenzo Silva. Para él, la envidia es buena, es fecunda, es saludable. Es bueno sentir envidia leyendo otras cosas, asegura. "Y si en algún momento uno siente celos, es porque está insatisfecho consigo mismo". Prada, al escuchar todo el sermón de Silva, ironiza diciendo que éste "ha descrito un estado de bondad absoluta". Sin ser bondad absoluta, Lorenzo habla de su experiencia personal, en la que no ha tenido problemas de este tipo. O quizá, es más positivo que los demás contertulios en este aspecto. Balbín intenta moderar y bromea sobre "la soledad de Lorenzo Silva", porque están todos en su contra. En ese momento me doy cuenta de que, en efecto, Silva se desmarca un poco del grupo. Mientras todos ellos visten colores sobrios, invernales, (léase grises, negros, y marrones) él lleva un jerséy color naranja muy vistoso. Los colores dividen las opiniones, nadie está a salvo de ser estereotipado, como persona y/o como escritor. Y por último, uno de los temas más interesantes que se tratan en este coloquio, es el de la fama y la vocación de escritor. Lorenzo se anima y sigue diciendo lo que piensa, aún a riesgo de ser criticado: "cuando alguien me dice que quiere dejar de escribir, que se siente frustrado porque no tiene éxito, yo le digo siempre que, si se siente escritor, aunque de momento no triunfe, siga así, siga pa´ alante". Y aquí Prada reconoce con una sonrisa que sí está, por una vez, de acuerdo con Silva, aunque no del todo, porque hace una referencia al Quijote, a un fragmento en el que se habla de sentirse más artista cuando obtienes una respuesta, cuando ves reconocida tu obra. Andrés Barba, que en un momento del coloquio me dejó boquiabierta cuando aseguró, frente a lo que pensaba Soledad Puértolas, que para él "ponerse a escribir era un coñazo", habla en este punto de que "siempre se escribe para otro. Sería idiota estar toda la vida escribiendo para tí". Y para terminar, me quedo con una frase de Rafa Reig que me hizo gracia y me pareció muy curiosa: <<Para mí escribir es como cuando estás en una fiesta hablando con un amigo, y quieres que una chica guapa que tienes al lado te escuche, para lo que levantas la voz e intentas hacerte el interesante. Cuando escribo, yo hago como si me estuviera leyendo Flaubert, y pienso, " a lo mejor no se enfadaba"...>> P.D. No os lo he contado aún, pero en realidad yo no soy Sonia. Me llamo Filomena, tengo 19 años y escribo para este blog porque Sonia me lo ha pedido. Me tiene aquí todos los días en su cuarto currando como una cerda. Dice que cuanto más escriba y cuanto más me preocupe por que todo esté bien escrito, más me pagará. Aunque, entre nosotros, Sonia la pobre no es precisamente una marquesa, así que muchas veces no puedo llegar a fin de mes con la mierda que me dá. A veces no tengo ni para un disco de Bisbal. Espero que en Navidad me dé vacaciones o me pague más, aunque creo que a ella no le gusta mucho la Navidad, así que se quedará la mayoría de los días en casa, con su familia, rayándose y haciendo lo de siempre. Yo aquí intento hacer que Sonia parezca una tía divertida, pero en el fondo es una seta. Hoy me he atrevido a escribir esto porque he visto que está estudiando y con resaca, y no creo que se meta en el blog por lo menos hasta el martes. Así, como lo que me está haciendo escribir ahora es muy largo (la comenté que fui a estas jornadas literarias y la pareció cojonudo que escribiera sobre ello. Claro, así la muy lista ya no tiene que contarme su triste y deprimente vida en unos días...), pues eso, que como la dije que fui a las jornadas y me está quedando muy largo porque la verdad es que me pasaron muchas cosas, cuando quiera meterse al blog, estos artículos ya no estarán en la portada. Me ha estado contando antes, mientras nos tomábamos un café, que ayer salió y hubo algo que la decepcionó. No sé si querrá explicármelo mejor para que lo vaya escribiendo, aunque creo que ya la ha empezado a dar reparo hablar tanto de sus cosas. Ahora soy yo la que cuento mi vida a través de su firma. Espero que os guste. Un saludo, Filomena. Domingo, 17 de Diciembre de 2006 19:11. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Yo y el Festival de Nuevos Escritores (y IV)![]() Por fin voy a acabar con el festival. Y la verdad es que ya no me apetece mucho escribir la última parte, pero voy a hacer un esfuerzo por recordar y por exprimir ese viernes día 15. (Bueno, menos mal que no fui a la fiesta que hubo ambos días a partir de la 1 de la mañana con todos los escritores participantes, porque si no, me habrían salido siete u ocho crónicas como mínimo. Qué fuerte) El caso es que el profe de Periodismo Literario nos mandó un mail para avisarnos de que ese viernes la clase iba a ser práctica y teníamos que ir al Festival. Sin embargo, en vez de quedar allí directamente, había que ir a clase primero para que a cada uno nos asignara "una misión", un personaje al que conocer, observar, analizar e incluso perseguir. Alguno/a pensará que eso a mí se me da muy bien... ¿verdad? Pues sí, al final creo que yo hice lo que tenía que hacer, porque la misión no consistía precisamente en hacer una entrevista al personaje, como algunos hicieron. Al principio éramos cuatro gatos en clase, y se daba la casualidad de que estábamos los más jóvenes, casi todos de la misma facultad, pero de diferentes cursos. Yo soy la más vieja (junto a Atenea) de los alumnos de Periodismo que estamos en esa clase. Luego hay gente mayor que trabaja y no estudia, bueno, en realidad hay de todo. Es curioso que casi todos vayamos a la misma Universidad. Además, ese viernes vino una chica nueva, que es muy maja y está en 2º. La verdad es que hicimos buenas migas, porque la pobre llegó nueva y estaba un poco desorientada al encontrarse con esa clase práctica tan surrealista para todos, así que la hice compañía y nos reímos un montón viendo el panorama del festival. Ella tenía que entrevistar a un músico de jazz, otra chica, a un autor de un microrrelato que se iba a presentar a concurso, y otra, a una escritora que se llama Silvia Grijalba. Yo le dije al profe que también quería entrevistar a un autor de esos microrrelatos, pero al final, entre pitos y flautas, todos tenían personaje menos yo. Un chico de la clase tenía que hablar con un tipo que hablaba por un megáfono entre acto y acto para decir cuándo había que ir al hall y cuándo empezaban las cosas. Otro, con unos artistas alternativos... Bueno, todo el mundo tenía un personaje peculiar, y yo, nada. Le dije al profe entonces que si podía entrevistar a algún escritor de los que iban a intervenir con Silvia Grijalba, como J. Ángel Mañas o Espido Freire, pero me dijo que estaba chungo, así que nos encontramos con Vanesa Monfort (la del relato) y como el profesor tenía buen rollo con ella, me la presentó y se acabó el problema con mi personaje: iba a ser ella. Cuando se lo dijo, la tía se quedó un poco flipada, porque la dijo que yo iba "a ser su sombra", o algo así, y eso choca. La recordé que el día anterior me había escrito un relato, y me dijo: "Ah sí, ¿el del bosque?". (Vamos, que no se acordaba mucho). Luego la dije el título de mi relato y ya parecía que se acordaba. En ese momento casi no hablamos porque empezaba un acto, pero me estuvo contando cosillas curiosas y no paraba de hacer bromas sobre los asistentes. La verdad es que, según lo que me contaban los demás de la clase cuando nos reuníamos y poníamos en común, mi personaje era de los mejores. El del microrrelato quería ligar con la chica que le entrevistaba. Le estuvo entrevistando durante una hora, y luego el profe la dijo que no se trataba de eso. La chica nueva lo flipó con el cantante de jazz, porque también estaba un poco loco. Y yo también lo flipaba cuando iba con ellas acompañándolas en su misión. Al principio todos tenían apuntes y cosas, y yo no tenía nada, me daba vergüenza hablar con mi personaje porque estaba en el hall tomando algo con otros amigos escritores a los que había ido a ver, porque ella ese día ya no iba a intervenir en ningún acto. Y al final, cuando me vio, fue ella la que se acercó a mí. Y se acordaba de mi nombre. Vaya periodista que soy. En vez de ir a buscar yo la información, me busca ella a mí...Bueno, en fin, estuvimos hablando muy animadamente, nos presentó a amigos suyos escritores, y nos contaba cosas de la fiesta del día anterior, que por lo visto estuvo muy bien. No hacía falta que yo la preguntara muchas cosas porque ella no paraba de hablar. Nos presentó incluso a Juanjo de la Iglesia, nos presentó como "cronistas" y me invitaron a una cerveza. Había que aprovechar. Yo nunca digo no. Les hago publicidad en mi blog a cambio de una cerveza. Nos enteramos de la existencia del llamado "Gandalf de Madrid", un personaje muy peculiar que está en todos los eventos culturales de Madrid. Os podéis imaginar cómo es. La verdad es que me reí mucho. Y cuando Vanesa se iba por las ramas, la empecé a preguntar por qué empezó a escribir y cosas así. Me contestó algo que se me quedó grabado: "empecé a escribir porque no me quedó más remedio". Dejó el Periodismo por la escritura de novelas, aunque sigue colaborando en medios. Después, me fui enterando de más cosas, de que había estudiado en mi facultad y que se dedicaba a escribir hasta en las servilletas de la cafetería. Que iba a tertulias literarias y al Círculo de Bellas Artes...Jo, yo quiero ser así. Ya que estamos, si hay que ser friki, se es. Pero de verdad, no a medias. Bueno, luego nunca llego a ser "tan tan" como digo, pero las ganas están ahí. ¿Por qué no ser radical? Como decía un profesor que tuve el año pasado, ¿por qué no ir a la raíz? ¿Por qué no atacar a la raíz? Llega un momento en que uno se cansa de ir siempre por la superficie de las cosas... El frío me paraliza las neuronas![]() Vaya rollo. Ayer acabé las clases. Me siento liberada porque el examen del martes me salió bien, y a partir de ahora voy a tener tiempo para lo que quiera. Pero estoy como aletargada. Yo creo que es por el frío. Tengo sueño a todas horas, y tampoco tengo ganas de hacer grandes cosas. Estos días estoy durmiendo más, y me siento más torpe, con menos energía. Hoy me he levantado con dolor de espalda. Y últimamente, aunque no me ponga las lentillas, tengo los ojos chungos. Ayer me quedé dormida a primera hora, y fui a segunda como agilipollada. Me preguntaron si estaba enferma. No, de momento no lo estoy. Aún no me he puesto mala en lo que llevamos de otoño, y ahora de invierno (hoy empieza el invierno, ¿no?) Cuando acabó la clase, fuimos al metro para irnos a casa, y había un puesto de libros antiguos y baratos. Me compré dos por cinco euros, uno de Heinrich Bölll, Opiniones de un payaso, que me lo pillé porque el año pasado leí El Honor Perdido de Katharina Blum, y me gustó; y Zafarrancho en Cambridge de Tom Sharpe, que es un autor que escribe novelas muy divertidas, con ese sentido del humor irónico y surrealista que me gusta. Después llegué a casa y me tomé una sopa y carne con pisto. Llegué hambrienta. Es algo que me pasa a menudo, según la época: sueño+cansancio absurdo+ganas compulsivas de comer. Después vi Alguien voló sobre el nido del cuco, que tenía ganas de verla porque hace poco me leí el libro. Siendo una buena producción, sigo quedándome con el libro. Ahora estoy en casa, sin hacer nada del otro mundo. Estoy leyéndome por segunda vez El Retrato de Dorian Gray para un trabajo de literatura, y aunque me está gustando igual, me da la sensación de que lo valoré más la primera vez, allá por Primero de carrera. Esta mañana por fín he ido a hacerme el carné de identidad que algún capullo me robó en la facultad, y ya está toda la burocracia solucionada. He evitado el "vuelva usted mañana" de Larra porque iba con mi padre, que no es que tenga contactos, es que él de por sí es un contacto. Después, mis padres se han ido a San Lorenzo a pasar el día y yo me he quedado en casa. Aprovechando la coyuntura, después de comer veré alguna peli, seguramente Las Horas, que la tengo en lista de espera. También quería ir a dar una vuelta por el centro, a comprar regalitos y esas cosas que se suelen hacer en estas fechas, pero me conozco y sé que la pereza va a poder conmigo y me va a hacer quedarme apoltronada en el sofá y con la calefacción a tope. Mañana tengo que ir a las 6 al taller literario, así que me pasaré antes por algunas tiendecillas. Vamos a leer nuestras crónicas en clase, y va a haber un ganador, que se llevará el honor, que es importante, pero también un libro. No sé si habrá votación de todos o lo eligirá directamente el profesor, en cuyo caso sería un sistema de fiar, pero muy poco o nada democrático. Yo aún no he hecho mi crónica, pero intentaré currármela. También hay un concurso de relatos, que se pueden presentar hasta el día 10 de enero. Los cuarenta mejores serán incluídos en un libro. Podría presentarme, si tuviera confianza en mí misma y si pudiera escribir un relato decente. Tengo un cuento (malo) de Navidad, que publicaré aquí alguno de estos días; pero no sé yo. Además, te exigen unos 5000 caracteres, y estoy todavía sin Word (por la mierda del programa que nos pasaron) así que estoy con Word Pad, que ni te corrige las faltas (aunque eso para mí no es un problema porque casi soy superdotada) ni te separa las páginas, ni te pone caracteres, ni nada. Bueno, os voy a dejar, que me estoy cansando y tengo hambre. ¡Ah! respecto al comentario que alguien me dejó ayer, tengo que decir que no sólo estoy muy agradecida por tener tantos lectores, sino por que éstos añadan cosas tan sumamente interesantes a mis disertaciones. Verdaderamente interesante lo de ayer. En serio, espero recibir muchos como ése. Vaya, a Blogia también se le paralizan las neuronas: ya está cambiando otra vez el horario. Hoy es Jueves, 21 de Diciembre de 2006, y son las 14 horas. Viernes, 22 de Diciembre de 2006 10:58. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Diario No hay comentarios. Comentar. Qué bonito![]() "¿Cómo me gustaría que fuera mi diario? Informal, pero no descuidado; flexible, e incluiría cualquier cosa solemne, trivial o bonita que se me pasara por la mente. Me gustaría que se pareciera a un escritorio viejo, o a una maleta grande, donde arrojas cosas sin ningún orden. Me gustaría volver dentro de un año o dos, y descubrir que la colección se ha ordenado sola, se ha depurado, se ha moldeado, como misteriosamente ocurre con las colecciones, con una transparencia que refleja la luz de nuestras vidas, pero con una composición serena y consistente como una obra de arte." Virginia Woolf. "Nada realmente pasa hasta que se describe, hasta que se describe con palabras. Así que escribe muchas cartas a tu familia y amigos. Escribe un diario. Escribe todos los días pase o no pase algo interesante. Todos los días pasa algo interesante". Virginia Woolf a su nieto. Viernes, 22 de Diciembre de 2006 15:40. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Lecturas veraniegas (y del resto del año) No hay comentarios. Comentar. Tres palabras![]() Era el cumpleaños de su hermano. No le había comprado nada bonito. Aquél día en que fue de compras tenía escasa imaginación y no menos escaso presupuesto, así que decidió comprarle una colonia deportiva. Sin embargo, a él le gustó; al fin y al cabo era un regalo de su hermana pequeña. Le gustó tanto que, de la emoción, al probarla se la echó en los ojos, y entre risas, se enjugó unas lágrimas felices y alcoholizadas. Clara, que es como se llamaba esta hermana pequeña, no paró de hacer bromas en la comida, y sus hermanos no hacían otra cosa que burlarse de la poca gracia que éstas tenían. Pero para ella sí la tenían, y cuando, por la tarde, estando con sus amigos, estuvieron hablando sobre "el poco sentido del humor que tienen los pijos", así en general, reparó en su particular sentido del humor y se sintió, una vez más, orgullosa de él. Bueno, la verdad es que en el fondo ella sabe que no es tan graciosa cuando está con su familia como cuando está con sus amigos. Quizá, con sus amigos se siente más libre a la hora de hacer comentarios inmorales o a la hora de soltar palabras malsonantes. Con su familia, en cambio, está inevitablemente sujeta a la dulzura y a la correción que por naturaleza, de manera implícita, se le presuponen, y ello la impide en cierto modo desplegar todo su ingenio. Clara es una chica de unos 21 años, estudiante de Filosofía. Es alta, mide 1´70, y, en pleno diciembre, como es natural, la gusta llevar abrigos largos que tapen casi todo su cuerpo, porque, debido quizá a su aspecto discreto o a su insatisfacción permanente, no la gusta mostrarlo demasiado. Jamás lleva un escote, quizá porque apenas se siente orgullosa de su pecho, y cuando lleva faldas, éstas suelen caerle por las rodillas. Sí lleva, en cambio, ropas ajustadas, porque el sentido de la estética, como el que se refiere a tantos otros aspectos virtuosos de la vida, lo tiene bien desarrollado. Clara tiene los ojos azules y un largo y dorado cabello rizado. En su infancia, los niños la llamaban "ricitos de oro", y esto no la disgustaba tanto como cuando necesitó ponerse gafas y los niños hacían unas distinciones hacia ella que ya no eran tan agradables. Clara siempre ha sido una chica tímida, que ha vivido en la ciudad, escondiéndose en su casa de los temibles ojos del mundo. Entre sus aficiones están tocar el piano, algo que hace extraordinariamente bien, leer libros que muchos calificarían de "raros", ver documentales sobre Historia Medieval, y echarse en la cama a pensar en nada, a reflexionar sobre la vida que lleva; y a plantearse si debería hacer lo que hacen casi todas las chicas de su edad: salir por la noche a tomarse una copa, fumarse un cigarrillo aunque sólo fuera uno, reír, bailar, y conocer chicos. Sus amigas, en varias ocasiones, la han instado a salir con ellas alguna noche. Ellas no conciben quedarse en casa cuando uno/a está deprimido, y esa noche, la del 23 de diciembre, la del cumpleaños de su hermano, convencieron por fin a Clara para salir un poco con ellas a dar una vuelta por la fría ciudad navideña. Clara se puso muy guapa: un jersey negro de cuello cisne, sobre el que caía un collar de bolas azul turquesa, y unos pantalones vaqueros ajustados, eran todo su atuendo. Pero se puso también su bufanda preferida, que hace juego con su bolso, y que destaca por sus colores fucsias, malvas, y blancos. Un abrigo largo y negro para resguardarse del frío, y unas botas altas, completaban el cuadro. Se había dejado el cabello suelto, aunque normalmente lo suele llevar recogido, y se había maquillado ligeramente para no llamar demasiado la atención; últimamente, cuando se mira al espejo, se ve mejor con la cara lavada que con maquillaje... Sin embargo, rara vez que se mira al espejo se ve guapa. Sus amigas, aquella noche, se habían puesto minifalda y decían que iban "a cazar", que iban a por todos los tíos. A Clara, por lo general, no la gusta emplear esta jerga ni cuando está con sus amigas. Aunque ella diga palabras malsonantes y a veces sea un poco grosera, le parece no obstante de mal gusto comparar a las personas con ganado. Y tampoco soporta que lo hagan con ella. Clara tiene miedo del mundo, de la ciudad, y de lo que se puede uno/a encontrar en ella. Sabe que nada bueno. Sin embargo, aquella noche no se lo pasó del todo mal, disfrutó riendo y charlando con sus amigas, y descubrió que no había tantas cosas malas en la ciudad. Además, se encontró con un chico de su clase. No era un chico cualquiera. Mientras los profesores, en clase, se dedican a divagar en torno al "pienso luego existo" de Descartes y alaban los méritos de Hume, Clara y ese chico se dedican miradas no poco interesantes. Clara, con la timidez que la caracteriza, le mira de vez en cuando, más de lo que debería, piensa, porque sabe que de un momento a otro su mirada ha de encontrarse inevitablemente con la de él. De hecho, se fijó en él porque un día, cuando ella entraba y él salía de clase, éste se la quedó mirando de una manera muy especial, y desde entonces sabe que existe, sabe su nombre, a qué clases acude y a cuáles deja de acudir. Clara, esa noche, estaba con sus amigas en una discoteca pequeña, a la que acababan de entrar, y que no las había agradado demasiado al principio. El ambiente estaba exageradamente cargado, y hacía mucho calor. Casi no se podía respirar. Sonaba música española de los 80: los Hombres G con "Venecia" y La Guardia con "Cuando Brille el Sol". En el momento en que comenzaba a sonar ésta última canción, Clara, que estaba cerca de la barra del bar, notó la presencia de un chico que quería pasar por su lado. Pasó como una exhalación. Sólo cuando tiró suavemente de su bufanda preferida para llamar su atención y la dijo con una sonrisa "qué guapa estás", Clara se dio cuenta de que era él. Sí, ¡era él, el chico que la miraba tanto en clase! Y se alegraba de verlo, pero ya era demasiado tarde, porque se dio la vuelta y vio que él continuó andando hacia el cuarto de baño con un amigo. "Cuando salga, estaré pendiente, para decirle hola y charlar un poco con él", pensó Clara. Sin embargo, cuando pasó un rato y el chico salió del baño, ni Clara ni él volvieron a decirse nada. Ella le miró, le observó mientras caminaba, esperando que su mirada fuera correspondida y que se acercara a hablar con ella. Pero no, él no miró, y continuó andando mientras una estúpida sonrisa de embriaguez enmarcaba todo el gesto de su cara. Clara, decepcionada, se quejó ante sus amigas, quienes la dijeron que sí había mirado, antes de que ella lo hiciera, y que le había hecho una confidencia al joven que le acompañaba. Qué pena, ni siquiera visiblemente borracho se había atrevido a hablar con Clara. ¿Lo haría en clase, a la vuelta de las vacaciones de Navidad? La duda que quedó para siempre en su cabeza fue si realmente la había reconocido, si sabía que Clara iba a su clase, si realmente la miraba desde su asiento... Pero Clara, a pesar de nada, supo que esas tres palabras, "qué guapa estás", pronunciadas por ese chico, eran justamente las que necesitaba escuchar esa noche, la única en que había salido a tomarse una copa y a fumarse un cigarrillo desde que quedara, voluntariamente, recluída en su casa para conocerse mejor a sí misma. Cuando volvió a casa y se echó en la cama, tardó en dormirse y pensaba en él, en él y en su mirada, y resolvió que fue mejor así, que algo más lo habría echado todo a perder, habría estropeado el significado de esas tres palabras, y sólo eran necesarios su propio gesto de sorpresa y de emoción para irse contenta a dormir. "No la toques más, así es la rosa", escribió Juan Ramón Jiménez refiriéndose a la composición de un poema. A Clara, desde esa noche la empezaron a atraer mucho más la poesía y la narrativa que los axiomas de Descartes y los postulados de la lógica aristotélica. Domingo, 24 de Diciembre de 2006 14:30. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Escritos del resto del año No hay comentarios. Comentar. Un Cuento (malo) de Navidad![]() Mientras Billy entrenaba con su padre al béisbol, su madre esperaba pacientemente a que acabara para servirle su merienda favorita: tortitas con chocolate. Aunque tuviera ya algunas caries, ni a Jules ni a Brenda les importaba demasiado que su hijo disfrutase de ese pequeño placer de la manera más especial. Era el día de Navidad, pero aún no se apreciaba claramente ese ambiente festivo, esa atmósfera de luces y felicidad que impregna la vida de una familia estadounidense en estas fechas. Sin embargo, eso pronto cambió con la llegada de los tíos y primos de Billy. El tío de Billy era un rudo empresario de ciudad que se creía cosmopolita; y a lo que más se dedicaba en realidad era a decir a su mujer, la pobre Chloe, una y otra vez, que dejase de hacer caso a las tonterías a los niños: "¡bah bah bah, tonterías! Nada más que tonterías". Porque los niños, es decir, los primos de Billy, Martha y Peter, eran dos niños de apariencia dulce pero que siempre conseguían, de la manera más pérfida, que los demás les atendiesen en sus demandas absurdas y que actuasen según sus directrices. Quizás a Billy le ocurrió esto, y cayó en la trampa que le prepararon sus primos, en especial su prima Marta. O quizá fue al revés, y Billy se dejó guiar para conseguir él alguna otra cosa, de manera más astuta que sus primos… No esperaron más, y los padres de Billy prepararon un café bien caliente para la visita, mientras fuera comenzaba fuertemente a nevar. Billy llevó a sus primos a su habitación para enseñarles los juguetes que le había traído Papa Noel la noche anterior. El perro gigante de peluche vestido de jugador de béisbol y con cara de asesino era el que más gracia hizo a su primo Peter, pero Martha, por su parte, prefirió el camión de bomberos que, en vez de apagar fuego, escupía una mezcla de agua turbia y un líquido rojo oscuro muy parecido al vino. Las caras de los niños reflejaban una intensa reflexión, pareciera como si algo les perturbara y a la vez les impidiera seguir hablando y jugando con Billy. Al rato, el padre de Billy subió a ver qué hacían los niños. La verdad es que, ante las conversaciones que se estaban manteniendo en su salón, prefería hacer cualquier otra cosa. Subía lentamente las escaleras haciendo cálculos sobre la hora a la que se irían su hermano y su cuñada, cuando de pronto comenzó a escuchar ruidos extraños. "¡Ah! son los niños, que están poniendo voces al perro de Billy". Pero cuando se asomó a la puerta de la habitación de Billy la escena era espectacular. Habían llenado al canino jugador de béisbol del líquido rojo y espeso que ahora expulsaba el camión, y amenazaban a Billy con tirar el peluche por la ventana. Este, asustado, gritaba, pero sus primos ignoraban sus reclamos y hacían que el perro volase por la habitación, gruñendo, ladrando, ("¡grrraauu!") haciendo las veces de perros asesinos, y en definitiva, ensuciándolo todo. El padre de Billy finalmente arrebató el muñeco a sus sobrinos y les riñó, no demasiado para no alarmar a sus padres, que tranquilamente tomaban café en el salón. Pensó rápidamente qué hacer, y metió al perro en la bañera, llenándolo todo de ese líquido que ahora parecía sangre. Billy y sus primos no hacían otra cosa que reír hasta que se les caían las lágrimas mientras contemplaban los movimientos torpes y rápidos de Jules y su cara de preocupación exacerbada. A Billy no le importaba demasiado lo que habían hecho con sus juguetes, si aquello iba a servir para que se fueran y no le molestasen más. Así que cogió su martillo de juguete y, riendo estúpidamente, golpeó a sus primos en la cabeza hasta que comenzaron a quejarse y a lloriquear. Llegó la hora de irse, y los niños se fueron llorando, no sin los consuelos de sus padres, que se enteraron de que Jules les había quitado el perro para jugar. "Vaya con Jules, mira que no dejar jugar en paz a los niños…, lo que tenía que haber hecho era atender a la visita, y dejarse de incordiar. Si es que, en el fondo es como un niño, no puede tener conversaciones de adultos tomándose tranquilamente un café…". Jules, finalmente, despidió a su hermano y a la pobre Chloe, recogió después las tazas del café y tiró a la basura, enérgico y a la vez apesadumbrado, al jugador de béisbol, a la vez que preguntaba a su mujer, sin obtener una respuesta clara, cómo saldrían las manchas de la habitación de Billy. A Billy le compraron otro perro; pero su padre no dejaba de plantearse el porqué de todo esto. Por qué había tenido que venir su hermano a visitarle, por qué no se habían tomado esas vacaciones tan esperadas a Cancún, y por qué narices, por qué narices le compraron a Billy ese camión. El perro agresivo, al fin y al cabo, haría de Billy un chico fuerte y deportista…pensaban. Pero quizá nadie en concreto tuviera la culpa. Quizá la Navidad fuera la única culpable de todo esto; quizá fuera la explicación a todo lo que ocurre; porque si no fuera Navidad, no habría por qué molestar a Papá Noel, ni aumentaría aún más el odio entre las familias, ni habría, por supuesto, por qué comprar perros asesinos…No habría, en fin, por qué forzar las cosas. Con este cuento tan malo, os deseo a todos, desde aquí, a pesar de todo lo malo que a veces ocurre en estas fechas...¡¡Feliz Navidad!! Lunes, 25 de Diciembre de 2006 14:09. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Escritos del resto del año No hay comentarios. Comentar. Mi día de NavidadSon las 10 y 20, y me estoy rayando. Pensaba que me iba a librar, pero no. Todo iba bien: me he levantado a la 1, sin resaca porque ayer no salí. Me he tomado un café antes de comer a las 2 y 30. He publicado el cuento que tenéis ahí. He comido bien. Hemos jugado a las cartas: a la pocha (he ganado yo), a la 31a (de dos, he ganado la segunda partida), al bingo (he tenido la suerte tonta: con un triste cartón ganaba yo casi siempre a los demás, que llevaban, como mínimo, dos cartones). Y por último, al póker: al principio me entraban cartas nefastas, hasta que empecé a coger tríos y me la jugaba, apostando todos mis ahorros, pero ganando casi todas las veces. Ya sabéis: afortunado/a en amores, desgraciado/a en el juego, y viceversa. Yo soy viceversa. Debería empezar a ir al casino, o al bingo, que me pilla más cerca de casa. En fin, que he pasado una tarde divertida, divertida hasta ahora, que me he metido en mi habitación, y aquí ando, tras la cena (por cierto, me pregunto cómo he podido cenar habiendo estado toda la tarde ingeriendo champán, sidra, y zampando turrón de chocolate... Creo que ya tengo el doble de culo, en fin). Ahora estoy escuchando un disco de Los Doors que me pasó ayer mi cuñado. Cada vez me gustan más. Y también, me estoy bajando canciones de TV On The Radio, que de repente han aparecido en la página en la que me suelo meter, y hay que aprovechar a ver si van a quitarlas. Yo quería evitar la "depresión" navideña. Y para ello he llamado a gente para quedar, pero, como han dicho mi hermano y mi cuñada, la gente es sensata y se queda en casa el día de Navidad. Habrá que aguantar y salir mañana, aunque sea en plan tranquilo. Pero no aguanto más tiempo en casa, y eso que salí viernes y sábado. El caso es que del viernes a hoy parece como si hubiera pasado una jodida eternidad. Y hoy parece domingo. Qué lío, estas cosas cada vez me aturden más. Bueno, me voy, voy a dejar de daros la coña, si es que alguien todavía es capaz de leer todo esto. ¡Ah! ahora que me acuerdo, voy a hacer aquí lo que vi que hacía una chica en un blog que me encontré el otro día por ahí, y que es escribir un post preguntando si alguien lee o le interesa su blog. Pues nada, ¿alguien lee / le interesa mi blog? Bueno, si nadie contesta, no penséis que me voy a retirar, así que da igual que lo hagáis. Voy a seguir igual, supongo... Ahí queda eso de Thomas Mann![]() "Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y se observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y a no intercambiar saludo ni palabra alguna. Entre ellas va surgiendo una curiosidad sobreexcitada e inquieta, la histeria resultante de una necesidad de conocimiento y comunicación insatisfecha y anormalmente reprimida, y, sobre todo, una especie de tenso respeto. Pues el hombre ama y respeta al hombre mientras no se halle en condiciones de juzgarlo, y el deseo vehemente es el resultado de un conocimiento imperfecto." "La Muerte en Venecia", Thomas Mann. Martes, 26 de Diciembre de 2006 16:01. Autor: Soni In The Sky. #. Tema: Lecturas veraniegas (y del resto del año) No hay comentarios. Comentar. |
Sonikelandia"Un artista debería crear cosas bellas, pero no poner en ellas nada de su propia vida. Vivimos en una época en que se trata el arte como si de una forma de autobiografía se tratase. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algún día le mostraré al mundo cuál es; y por esa razón el mundo jamás verá mi retrato de Dorian Gray".
El Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde. Temas
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