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Mi mundo

Intento recordar cómo era el mundo antes de que yo dejara de escribir en mi blog. Cómo era mi mundo. Porque empecé a escribir una novela y por eso dejé el blog. Pero ahora tengo una novela inacabada y un blog completamente desastrado. Leo mis últimos post y no me reconozco. Ya no soy la misma. Hace dos años, o tres, escribía mejor, y quizá también fuera mejor. Más desdichada, pero mejor. Quiero leer mi novela, quiero corregirla y terminarla de una vez. Pero quizá todo esto se explique porque en realidad no quiero poner punto y final a esa clase de novela, un Madame Bovary de cachondeo, tan del siglo XXI… Pero ¡cuánto me acuerdo de la novela! ¡Estaba tan bien! ¡A la gente le gustaba tanto! Me pregunto si algún día podré dar a leerla sin que sea en documento de Word…

Domingo, 20 de Septiembre de 2009 20:45. Soni In The Sky #. Diario Hay 4 comentarios.

Sobre nuestro tiempo

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"¿Qué lugar hay pues en nuestro espíritu para aquel equilibrio superior en que la naturaleza balanceaba la historia, la belleza el bien y en el que intervendría la música de los números hasta en la tragedia de la sangre? Ahora volvemos nuestras espaldas a la naturaleza; nos avergonzamos de la belleza. Nuestras miserables tragedias exhalan olor a oficina y la sangre que chorrean tiene color de tinta grasosa".


ALBERT CAMUS.

Miércoles, 29 de Julio de 2009 17:50. Soni In The Sky #. Lecturas veraniegas (y del resto del año) No hay comentarios. Comentar.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Metafísico y astrológico

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No he ganado el concurso ese de relatos. Bueno, en cualquier caso lo raro sería que ganara. Tampoco he quedado finalista. Pero no me importa. Es el primer concurso al que me presento y es normal. También sería lo normal que no me saliera el trabajo por el que llevo sufriendo casi ya tres meses. Mi gozo en un pozo. Estoy casi segura de que no lo conseguiré, aunque la noticia se sabrá a finales de mes, o sea, la semana que viene. La primera fase me fue bien (aprobé), por lo que me ha parecido muy cruel que en la segunda se hayan notado tanto los "favoritismos" y enchufismos varios; además de mi falta de experiencia, todo hay que decirlo. Creo que tendré que “conformarme” (estoy muy agradecida) con el nuevo proyecto con el que estoy trabajando. No lo diré porque nunca he dicho nada concreto aquí de mis trabajos; sólo informaré de que se parece a lo que he venido haciendo hasta ahora, desde que hace un año me licenciara. Aunque ahora es distinto: tengo compañeros de trabajo (para bien y para mal es mejor que trabajar sola: ¡yuhu!), y es un poco más variado. Y tengo un horario, madrugo, no como antes que me organizaba el día desastrosamente.

Últimamente me siento rara. No estoy contenta conmigo misma. Cuando me meto en la cama por las noches no paro de reprocharme cosas que hago mal o que no hago y debería, o que hago y no debería, (esto sobre todo). Resumiendo, creo que el problema es mi actitud. Es como si no quisiera luchar por nada y fuera aceptando las cosas como vienen. Mientras que antes quizá quería aprovechar el día y hacer muchas cosas útiles e intelectuales, ahora parece que hago todo lo posible para que el día pase rápido y yo no haya puesto en cuestión nada respecto a mi existencia o al mundo en el que vivo. Sólo me entretengo con necedades que la gran maquinaria que es la sociedad dirige a lo que yo antes consideraba el vulgo, y lo consideraba como un ente al que yo por supuesto NO pertenecía. Esto sonará un poco metafísico, pero noto que he cambiado y es a peor. O quizá sea una nueva etapa por la que tengo que pasar para regresar luego con más fuerzas, cuando venga la tormenta. No sería la primera vez que esto me pasa.

Nada más que decir. Quiero hacer muchas cosas y hago la mitad. Quería ese trabajo, un trabajo para toda la vida que me permitiría hacer esas cosas, pero si no tiene que ser, pues que no sea. Nunca se sabe lo que te deparará el destino o lo que tiene guardado para ti. Esto también puede que suene no ya metafísico, sino astrológico, y no me gusta nada. Pero es lo que pienso (o quiero pensar) a veces. ¿Qué mejor manera de animarse a uno mismo?

 

P.D: La foto es del perro que quiero tener: un portuguese waterdog (aunque creo que ese es spanish). ¡Son hipoalergénicos!

Miércoles, 17 de Junio de 2009 16:42. Soni In The Sky #. Diario Hay 5 comentarios.

La perfección NO era esto

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Se me olvidó decir el otro día que presenté a un concurso de relatos – o más bien microrrelatos- una variante de lo del mosquito que escribí (porque sólo podía tener 99 palabras). El de 10 de junio dan los premios, ojala me toque algo. Sigo con la novela de coña y espero terminarla antes de que acabe el taller de novela (el 30 de junio).

Últimamente tengo una necesidad imperiosa de viajar. Me entretengo en una página que te busca vuelo y hotel a la vez (no quiero hacer publicidad) y empiezo a meter en el buscador ciudades, fechas, y horas, para ver qué sale. Me imagino yendo a esos sitios, y veo que el dinero no es ningún problema, si puedes viajar entre semana, etcétera. El problema es que ahora no tengo trabajo (aunque antes ganara unos pocos euros como colaborata, era algo), y quiero tenerlo ya para poder hacer más cosas. No quiero hacer el cuento de la lechera, porque si tengo suerte en aquello que no conté, me esperan muchos viajes, independizarme, comprarme un coche, comprarme ropa a lo Paris Hilton (que no), y comer en restaurantes de cinco tenedores, de los que he tenido que escribir sin haber podido visitar primero.

Hablando de comer, hace un par de días llegué sin planteármelo a una serie de blogs de chicas que no se definen como anoréxicas ni bulímicas, sino con unos términos que ahora se han hecho populares pero que antes les permitían pasar desapercibidas en el ciberespacio: proana (a favor de la anorexia, que para ellas es como una amiga, la llaman Ana) y promia (pro bulimia). En todos sus escritos hay una prosa poética desgarradora y exageradamente intimista, hasta la náusea (y nunca mejor dicho). Son extremadamente inteligentes y perfeccionistas, y como el protagonista de Mejor Imposible, que tenía que encender y apagar las luces cinco veces antes de entrar en casa, ellas cuentan las calorías hasta de un guisante (sobra decir que ni siquiera comen guisantes), se pesan cada día (por no decir cada hora) y son lo suficientemente responsables al no animar a ninguna chica más a que entre en su mundo; antes al contrario, las advierten y las muestran su realidad, su cruda realidad; muchas confiesan que se les cae el pelo, que éste se les ha quedado áspero, que sus uñas están amarillas, que se odian a sí mismas, por lo que se auto hieren, y que sólo buscan la perfección. Si por el camino a esa "perfección" (que por cierto, nunca llega) han de mentir a su familia, cargarse la relación de pareja, y joderse la vida, en definitiva, lo harán.

Es una enfermedad y como tal hay que tratarla. Si tú te obsesionas con ser delgada porque en el colegio se reían de ti por ser gordita, y sufrías, o si ves que en las pasarelas siguen desfilando esqueletos andantes y que las que triunfan son las delgadas… ¿Qué puedes hacer? ¡Si en principio el axioma es hasta sencillo y concluyente! no comer. Eso lo puede hacer cualquiera con fuerza de voluntad. Ellas conocen las consecuencias, pero aún así continúan con su “suicidio”, como algunas lo llaman. ¿Cuántas veces no hemos dicho: “mira esa gorda con cara de mala leche”? Si no fuera gorda, no sería tan denunciable su cara de mala leche, ¿verdad? ¿Y qué decir de los comentarios de los chicos? Ellas dicen que si pesan 45 kilos todos van a estar detrás de ellas (aunque quizá lo harían si pesaran 50, o 55, más bien, pero su sentido de la proporción ya se ha distorsionado cuando llegan a los 50 kilos, siempre quieren más, es como un reto). Para las personas que se toman en serio su éxito basado en las apariencias (¿no está basada en ellas la sociedad?) esto es un mundo. Por lo demás, cuando no tienes otras cualidades y si, teniéndolas, los demás no saben valorarlas, ¿qué hacer? Es duro sentirse rechazado.

Bueno no estoy justificando esto ni quiero seguir hablando de ello, pero el universo de estas chicas me parece apasionante, en el sentido de que lees sus escritos olvidándote por completo de la hora que era cuando empezaste a hacerlo; te hacen temblar; te quitan el sueño, y en el fondo, aportan una dimensión del ser humano que siempre ha estado ahí: el auto sacrificio, la auto flagelación, se trata de una especie de religión que hay que seguir aunque te dejes la vida en ello. Hablan de "Ana" como de un ente que te posee, que no te deja pensar por ti misma. ¡Es como si "Ana y Mía" fueran el demonio! Pero quizá no haya que ser tan abstractos y metafísicos. La cuestión es más sencilla. Las garras de la sociedad están apretando fuerte al cuello, y no se rendirán así como así. Esto sólo acaba de empezar.

Martes, 19 de Mayo de 2009 13:02. Soni In The Sky #. Observaciones Hay 3 comentarios.

El camino y las dos vías

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Señoras y señores, he vuelto. Hacía demasiado tiempo que no escribía. Se da la paradoja de que antes, cuando escribía a diario o casi a diario, me reprochaba a mí misma el hacerlo porque lo consideraba un vicio. Ahora sé que era un buen vicio, en todo caso, que poco a poco he sustituido por otros nada encomiables.

Han ocurrido muchas cosas nuevas en mi vida; y ya no siento la necesidad de escribirlas, como antes. Terminé la colaboración y ahora estoy a la espera de conocer si las dos vías que se han abierto en mi camino me conducen a algún sitio (sobre todo una de ellas, que es la que más me interesa). Si lo consigo, diré de qué se trata, e invitaré a todos los que leéis este blog a una caña, o mejor, a una copa, qué narices…

Mañana es un día importante y espero que haya otros dos más, no quiero decir nada; así que me despido, (no os quejéis, al menos he escrito algo por fin, después de ¡tres meses!, para quitar de la portada a ese mosquito desagradable). ¡Espero volver a escribir aquí chorradas más a menudo!

* Foto: Dublín (abril 2009).

Domingo, 17 de Mayo de 2009 15:04. Soni In The Sky #. Diario Hay 6 comentarios.

Los mosquitos de Nuevos Ministerios

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En Nuevos Ministerios hay mosquitos. En la estación de Nuevos Ministerios. En un banco del andén de la Línea 4 del Cercanías de la estación de Nuevos Ministerios. Esto no tendría nada de particular si los hubiera –los mosquitos- en un espacio abierto o en pleno verano. Pero no. En enero los mosquitos salen de sus guaridas y atacan a los futuros pasajeros de la línea 4 del Cercanías RENFE. Ignoro si pululan en otras vías, en otros andenes. Son feos, grandes, inmisericordes. Algunos sólo muestran una actitud amenazante que saben ocultar con maestría cuando les descubres. Me hacen pensar en los de Parque Jurásico.

El mío en concreto – mi mosquito- debe de salir de una de las papeleras que están situadas en el andén. Siempre ataca en el mismo banco. En el que yo me siento. Sospecho que me llama para que me siente siempre ahí, emitiendo algún tipo de sonido inaudible físicamente. Cuando aparece, se planta frente a mí, con su afilado estilete y sus patas infectas.

Le pierdo de vista cuando me levanto y huyo despavorida hacia otro banco, en el que, -quién sabe- puede que haya otros como él. Intuyo que le llevo encima, que quizá al acercarse a mi pelo el muy maldito ha conseguido enroscarse, y mientras doy manotazos confusos en el aire a pasos indignados, las caras de fascinación y perplejidad de los demás futuros pasajeros consiguen que me olvide por un instante de mi mosquito y de sus sucias alas. Subo y llega el tren – ¿o al revés?- y me acuerdo de mi mosquito. ¿De dónde vendrá? ¿A dónde irá? ¿Qué es lo que busca exactamente? ¿Me habrá seguido? No lo creo, nunca se ha atrevido a picarme. Será que aún no ha conseguido asustarme lo suficiente.

Miércoles, 18 de Febrero de 2009 01:26. Soni In The Sky #. Escritos del resto del año Hay 3 comentarios.

'Fashion huevos'

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Estaba sola. Al fondo del todo. Sólo yo la vi. Con mis ojos miopes pero extrañamente avizores cuando se trata de captar bellezas como ésa. Sus ojos como botones y sus labios de cremallera me llamaban silenciosamente.

Sí, tuve que comprar esa cazadora de Bershka. Unos 50 euros por aquí, otros 30 del vestido aquél, 20 y pocos de las alpargatas... Me pregunto qué habría sido mi mes de enero sin las rebajas del Corte Inglés.

Yo, que hace tres años no sabía lo que era un trench, combinaba colores como la Ruiz de la Prada, y no llevaba marcas, ni ná. Las botas de leñador tipo Coronel Tapioca, las deportivas y los jerseys gordos de lana eran mis señas de identidad. Por no hablar de los bolsos: iba con mochila a diario y, en el mejor de los casos, con un bolso de piel de abuela heredado de mi madre. Por aquel entonces era, con toda seguridad, la menos fashion, la menos trendy de la Facultad de Periodismo…

Pero, hete aquí, que un día me vi con ganas –y también con dinero, todo hay que decirlo- de ir un poquito a la moda. Que si un collar un poco hippie de 2,50, que si un jersey finito de Sfera rebajado, que si un vestidito del Zara… Unas botas que no pesaran 10 kilos… En fin, así fui renovando mi vestuario, tímidamente, sin grandes sobresaltos, hasta hoy.

Hoy, he de reconocerlo, soy una obsesionada de la moda. Y no porque la siga, ni porque tenga más dinero aún que entonces. No, soy una apasionada de lo fashion porque vivo en un constante “quiero y no puedo”, y eso, por alguna extraña razón, a mí me gusta. O sea, que me voy apuntando a las modas una vez se han extendido. Así, cuando adquiero el último bolso marrón bandolera de la tienda, sólo puedo disfrutarlo durante dos meses, porque en seguida su objetivo deja de tener sentido y hay que comprarse el negro, con tachuelas.

Por lo demás, cuando compras algo, siempre necesitas otra cosa más que lo complemente. Es un sin vivir. La chupa marrón te pide a gritos un bolso negro, ¡no marrón! Y ese vestido negro tan soso pero elegante, que sería otra cosa con un colgante de esos que venden a 4 euros y que se pone negro en dos noches de farra y garrafón.

Sí. Sí. Sí. Siempre quiero algo. Siempre tengo algo en la cabeza que me quiero comprar. Sin embargo, como por suerte o por desgracia, ni tengo un chalé en Marbella ni soy familiar de la Paris Hilton esa, me tengo que conformar con desearlo todo y tener menos de la mitad.

Yo, que me precio de ser una periodista buena y sentimental, -fea espero que no- (guiño unamuniano); que lee libros de Kapuscinsky, Bukowski y Jodorowsky, no puedo seguir sosteniendo esta tragedia actual. ¡Pero qué hacer! No dejo de pensar en esos shorts grises que me van a juego con el jersey del otro día que me probé en el Corte Inglés, ni en las botas de flecos que llevaba ayer la compañera de al lado… ¡Yo quiero unas!

Bien, he de reconocerlo: no puedo más, soy una fashion victim, o, mejor dicho, como diría mi madre para quitarme toda la tontería, una ‘fashion huevos’.

Miércoles, 04 de Febrero de 2009 01:34. Soni In The Sky #. Observaciones No hay comentarios. Comentar.

Consciencia de la estupidez

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Hola a todos/as. Quien quiera que seáis. Hoy no he ido a currar. Me duraba la resaca de Nochevieja y tenía que descansar. Es lo que tiene ser freelance. He estado toda la mañana de compras con mi madre y mi hermana y ya he aviado a toda mi familia con los malditos regalos de Reyes. Me puse un poco talibán porque mi hermana pensaba que el libro que había pedido a los Reyes era el de Fernando Savater, cuando en realidad era el último de Juan José Millás. Reparé en que nadie me había escuchado realmente cuando dije que quería ese libro, así que al final me lo han comprado y me lo darán el día 6.  Después comí unas croquetas de jamón, junto a una ensalada y una sartén de huevos rotos. Al poco volví a casa. Me metí al Facebook y me dio por escuchar el disco de Velvet Underground and Nico. Puse unos versos de la canción Venus In Furs en el mensaje de estado. No sé qué pensáis del Facebook, pero a mí cada vez me parece más ridículo. Sí, sé que estoy dentro, pero incluso desde esta perspectiva soy consciente de mi estupidez. Me pregunto si cuando la gente se hace fan del jamón serrano, de las niñas del anuncio de Bancaja o de la melodía de Movie Records, son conscientes de lo simple y absurdo que eso resulta. Yo me hago fan de escritores, músicos y películas que me gustan. Sí, me imagino que también tendrá su grado de estupidez. ¿Y cotillear? Es imposible no cotillear en el maldito Facebook. Y más yo, que lo quiero saber todo y siempre busco el lado más escabroso de la gente. En fin, creo que me voy a poner a leer en la cama. Hoy no he salido y en cierto modo me arrepiento. Podría estar tomándome un whisky en el bar bohemio de siempre para reírme un poco. Mi novela no va mal, ya llevo casi la mitad, aunque desde hace unos días, que escribí del tirón dos capítulos, no me han vuelto a dar ganas de escribir. Quizá mañana. O esta misma noche. Al fin y al cabo, no me falta material, pero quizá haya que dejarlo un poco en barbecho y cogerlo un día que realmente tenga ganas. Sin más.    

Viernes, 02 de Enero de 2009 23:36. Soni In The Sky #. Diario Hay 3 comentarios.

Releyendo

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Me estoy releyendo Madame Bovary. Yo, que tan paranoica fui con los libros y me los quería leer todos. Como es físicamente imposible leerlos todos en una sola vida (aunque no hicieras otra cosa en el día que leer), cuando tenía algunos años menos nunca se me habría pasado por la cabeza releer. Ahora no soy tan purista. Me leí este libro de Flaubert cuando tenía 15 años y me impactó. Cada año me decía que tenía que volver a leer aquello, que algo tan bueno tenía que ser repensado, revivido, mejor.

Pero quizá releer no sea la mejor idea. La buena sensación que te dejó un libro se puede desvanecer con otra lectura pasados unos cuantos años. Me ocurrió con El Retrato de Dorian Gray; que me fascinó con 18 y me decepcionó con 22 (o quizá esperaba ya demasiado). Pero espero que no me ocurra con ninguno más. Llevo más de la mitad de Bovary, y no sé cómo narices lo hace Flaubert para justificarlo todo y hacer que hasta la chorrada más impensable del libro tenga su importancia. La historia de mi novela es parecida a ésta, (aunque el tono, totalmente distinto); pero no sé si me va a servir la lectura.

No sé por qué escribo todo esto. Hacía mucho que no lo hacía con regularidad y la verdad es que debería volver a escribir aquí. Antes estaba mucho más agobiada y no tenía dolores de cabeza y malurias como ahora. Quizá fuese porque me desahogaba en el blog. Aunque sea con pequeñas incursiones diarias que narran pequeñeces, voy a intentar volver, aunque no lo haga como Flaubert.

Martes, 30 de Diciembre de 2008 00:51. Soni In The Sky #. Diario No hay comentarios. Comentar.

Tres kilos del siglo XIX, por favor

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P.- Estimado José: ¿Como ves a la juventud actual?, ¿la ves quizás muy poco comprometida y escasa de valores?


R.- La veo asfixiada. Cuando yo tenía 23 años, un cartero ganaba 40.000 pesetas y alquilar un piso en el centro de cualquier ciudad española costaba 4.000. Cenar en un restaurante, 50 pesetas, lo que equivale a un tercio de euro. Nosotros pudimos viajar porque compartíamos todo y porque el dinero tenía un valor muy diferente al actual, podíamos crear compañías de teatro como Joglars y Els Comediants sin ninguna subvención, desde el estómago, crear Ajoblancos o Stars, irnos de casa para montar comunas... Y todo eso lo hacíamos sin móviles, sin ordenadores, sin tarjetas de crédito, sin bancos y teniendo a la policía y a la censura franquista apuntando contra ti. La juventud actual se ve sometida a una presión delirante: has de ser el más guapo, tener pectorales o tetas, un cuerpo perfecto, el mejor vestido de marca, el móvil última generación, el último juego de la Playstation... Vivimos en la era del yo tras aniquilar la década del nosotros, que fueron los 70. Porque el modelo social de desarrollo económico y prosperidad sólo se basa en cantidad y no en calidad. No sólo hemos destruido el planeta y el equilibrio ecológico, sino que este sistema político-social se ha cargado a la juventud mediante una presión mediática-publicitaria sin precedentes, que ha utilizado todos los recursos del arte para perforarnos el cerebro y el corazón... y ahora acusan a esa juventud de ser irresponsable y no saber construir alternativas a este sistema injusto y cruel.

 

 

¿Cómo he llegado hasta aquí? Quiero eliminar lo superfluo de mi vida; pero ¿qué hacer cuando descubres que casi todo lo que haces en un día de tu vida es superfluo? Dormir, comer, trabajar en algo aburrido, llegar a casa y embotar la mente con panoplias que desconectan tu cerebro de tu propio cuerpo, que te manejan, te controlan, te alienan, te destruyen poco a poco hasta hacerte olvidar quién eres. Quién coño eres. Esa es la cuestión.

Personas inteligentes y con las ideas claras, como decía Nietzsche, la mayoría de los seres humanos, incluso los hombres más sabios y las mujeres más encantadoras, carecen de conciencia intelectual. Estas personas, que antaño podían vanagloriarse de no seguir los cánones establecidos por la sociedad, ahora están sucumbiendo a lo superfluo.

No quiero seguir empleando términos abstractos. Me remitiré a lo concreto. ¿Qué quieren de nosotros? ¿Qué quieren de mí? Mensajes subliminales que acaban consiguiendo su propósito: crear mentes huecas, que no saben pensar por sí mismas, ¡que no disponen ya de tiempo para pensar! Universitarios, gente de letras, de ciencias, economistas, médicos, futuros políticos, teóricos, todos, nos pasamos el día ocupando nuestra mente en banalidades: tener el coche más grande, tener coche, comprarme la nueva chaqueta de moda, comprarme lo que dice la tele, creer lo que dice la tele que hay que creer, hacer lo que la gente dice que hay que hacer, evitando el tiempo libre, la ociosidad verdadera, que es sentarte en tu cama, sin tele ni ordenador, mirar al frente, allí donde tienes el maldito bolso de Gucci que sólo es algo accesorio, las malditas botas preciosas de 80 euros que tantos quebraderos de cabeza te han supuesto… Sí, mirar ahí, a cualquier lado, y pensar. ¿Pensar en qué? Da igual, en nada; algo surgirá del silencio de la habitación.

Se puede sintonizar una radio, abrir un libro y empezar a pensar, enriqueciendo tu existencia, ampliando tus horizontes, aprender de otras vidas aquello que le puedan aportar a la tuya. No eres el maldito ombligo del mundo. Ni tú ni las fotos que cuelgas en Tuenti, Facebook, MySpace. Ni tus fotos, ni las de Pepe Gutiérrez, ese compañero de clase con el que nunca hablaste pero que se emborracha con asiduidad y pone unas caras muy divertidas en las fotos. ¿Por qué no emborracharte con él en vez de ver sus fotos haciéndolo, accediendo así a una parte de su intimidad violada absurdamente por él mismo? ¿Por qué no renunciar de una vez a esta realidad fragmentada, engañosa, precaria y a la vez pesada hasta la náusea? ¿Por qué seguir sucumbiendo al dictado de las modas sociales? ¿Por qué no darse cuenta de que las cosas NO tienen por qué ser así? ¿Quién ha dicho que para triunfar hay que ser el más guapo y el más moderno, y tener todo aquello que tienen los demás? ¿Quién ha dicho que las noticias más importantes del día son las que saca tu periódico en primera página? ¿Quién ha dicho que los feos no tienen cabida en el paraíso? Si las nuevas tecnologías y la nueva forma de vida nos hacen tener todo el día el maldito culo en el asiento para ser así más felices y más modernos y estar más comunicados… ¿Por qué a la vez nos exigen tener un tipazo? Bueno, al fin y al cabo con una operación ahora se arregla todo. Nada es auténtico, nada permanece. No es más que un engaño y nadie es así verdaderamente feliz. Que me llamen arcaica, pero si la modernidad es esto… ¡por favor señor, póngame tres kilos del siglo XIX!

Jueves, 11 de Diciembre de 2008 02:10. Soni In The Sky #. Observaciones Hay 2 comentarios.




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"Un artista debería crear cosas bellas, pero no poner en ellas nada de su propia vida. Vivimos en una época en que se trata el arte como si de una forma de autobiografía se tratase. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algún día le mostraré al mundo cuál es; y por esa razón el mundo jamás verá mi retrato de Dorian Gray".
El Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.

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